Afectividad negativa y personalidad

Afectividad negativa y personalidad

INTRODUCCIÓN

Las personas utilizamos tanto sentimientos como estados de ánimo para explicar cómo y por qué nos comportamos de una determinada manera en distintas situaciones de nuestras vidas.

Concepto General de Afectividad. Implica una realidad subjetiva que abarca cualquier aspecto de la vida de una persona, y presenta importantes diferencias individuales tanto en el tono afectivo (positivo o negativo) como en la frecuencia e intensidad con que se experimenta. Incluye:

  • Reacciones emocionales. Estados transitorios de la conducta muy específicos.
  • Estados de ánimo o afectivos. Manifestaciones emocionales más duraderas e inespecíficas que indicen en muchos ámbitos de la personalidad.

Desde un punto de vista parsimonioso se puede utilizar un espacio emocional constituido por 2 dimensiones unipolares y parcialmente independientes (pueden actuar al mismo tiempo):

  • Emociones negativas. “Emociones desagradables, que se experimentan cuando se bloquea una meta, se produce una amenaza o sucede una pérdida; estas emociones también requieren la movilización de importantes recursos cognitivos y comportamentales para ser empleados en la creación y elaboración de planes que resuelvan o alivien la situación” (Fernández-Abascal).
  • Emociones positivas.  “Emociones agradables, que se experimentan cuando se alcanza una meta, de tal manera que en ellas es menos probable que se necesite la revisión de los planes y otras operaciones cognitivas, por esta razón se podría esperar que las emociones negativas son más prolongadas en el tiempo que las positivas” (Fernández-Abascal)

El balance entre ambas dimensiones es el responsable del tono hedónico: grado de tristeza o felicidad que expresan las personas en su vida cotidiana.

Uno de los cambios más relevantes en el estudio de las emociones es el reconocimiento de los procesos evaluativos o cognitivos que los individuos hacen de la realidad. Las teorías psicológicas actuales centradas en la emoción, que asumen la existencia de un proceso de evaluación, en términos de relevancia personal de los acontecimientos externos, asumen que para que se produzca una reacción emocional debe producirse un procesamiento evaluativo o afectivo de acontecimientos externos que da origen a la activación de los componentes fisiológicos, conductuales y subjetivos que conforman la emoción. Desde el enfoque evaluativo de las emociones se asume que los estados emocionales son el resultado de patrones duraderos de evaluación cognitiva de la realidad, que afectan a la prioridad a la hora de procesar la información externa y a la recuperación de esta que es importante, almacenada en la memoria. También se defiende una relación de reciprocidad entre los procesos cognitivos y las emociones: la evaluación cognitiva influye en la experiencia emocional y lo emocional incide en lo cognitivo.

Un modo adecuado de organizar las emociones es, diferenciando entre sus aspectos reactivos (comportamentales) y sus aspectos cognitivos (subjetivos). Lo que más interés ha suscitado dentro de la psicología es el estudio de los aspectos cognitivos asociados a las emociones. La mayor parte de la investigación psicológica se ha centrado en las emociones y estados de ánimo (EA) negativos, como la ansiedad y la depresión, ya que ambos son los más frecuentes en el ámbito clínico.

DEFINICIÓN, CONCEPTO Y EVALUACIÓN DE LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN

La ansiedad según la Teoría del Triple Sistema de Respuesta (Lang) implica:

  • Respuestas cognitivas (preocupación, inquietud…).
  • Respuestas fisiológicas (alto grado de activación del SNA).
  • Respuestas motoras o conductuales.

Las reacciones de ansiedad también muestran, en muchas ocasiones, una faceta adaptativa (psicológica y biológica) para las situaciones de peligro o amenaza porque permiten detectar estímulos potencialmente amenazantes y movilizar recursos para hacer frente a ellos.

Lindenfield propone estos criterios para diferenciar una respuesta “normal” de ansiedad de una patológica:

  • Intensidad, frecuencia y duración de la ansiedad.
  • Proporción entre gravedad objetiva de la situación e intensidad de la respuesta de ansiedad.
  • Grado de sufrimiento que produce en la persona.
  • Grado de interferencia negativa en la vida cotidiana del sujeto (funcionamiento laboral, relaciones sociales…).

Aunque lo que realmente pone de manifiesto la experiencia de un nivel patológico de ansiedad es:

  • Alto nivel de sufrimiento personal.
  • Grado de interferencia en actividades cotidianas.

Las experiencias de ansiedad pueden presentarse como:

  • Ansiedad Rasgo. Manifestación general y permanente a lo largo del tiempo y las situaciones. A partir de la definición de Spielberger, las personas con altos niveles de ansiedad rasgo experimentan en situaciones estresantes un mayor grado de amenaza, muestran reacciones de ansiedad más frecuentes y/o intensas. Actualmente, el estudio de la ansiedad rasgo se plantea desde una perspectiva multidimensional que asume que la conducta ansiosa se explica a partir de la interacción entre las características de personalidad y las condiciones de la situación. Los individuos pueden diferir en la predisposición a reaccionar con ansiedad ante muchas situaciones, que pueden ser agrupadas en 4 áreas: ante situaciones de evaluación, ansiedad interpersonal o social, ansiedad fóbica y ansiedad en la vida cotidiana.
  • Ansiedad Estado: manifestación más específica, transitoria y acotada en el tiempo. A partir de la definición de Spielberger, se entiende que la ansiedad estado es una condición orgánica que se activa en situaciones y momentos específicos, produciendo sentimientos de inquietud, tensión y nerviosismo, así como una activación del SNA, que se manifiesta mediante expresiones conductuales y motoras. También se conceptualiza desde una perspectiva multidimensional, haciendo especial énfasis en: Ansiedad Psíquica: preocupación con respecto a la posibilidad de fracasar en la tarea y sus consecuencias, yAnsiedad Somática: correlatos fisiológicos (taquicardia, sudoración…) que acompañan a la reacción de ansiedad.

Con relación a la depresión se acepta que es un desorden afectivo que se caracteriza por un EA negativo persistente (sin un elevado nivel de “arousal”) que implica abatimiento, melancolía, tristeza, sentimientos de indignidad y soledad, culpa, falta de motivación, fatiga y cansancio. Un 10% de la población.

También, produce déficits específicos en el funcionamiento cognitivo que se manifiestan a través de alteraciones tanto del nivel como del contenido del pensamiento. El concepto depresión se utiliza para describir una amplia categoría de síntomas depresivos, EA y síndrome clínico.

Ansiedad rasgo, ansiedad estado y EA depresivo suelen ser evaluados mediante autoinformes:

  • El Cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo -> STAI (Spielberger, Gorsuch y Lushene) es el más utilizado en el caso de la ansiedad. Consta de 2 escalas independientes, una para medir la ansiedad estado y otra para la ansiedad rasgo, con un total de 40 ítems. Formato de respuesta Tipo Likert (0-4) y auto aplicado.
  • El Inventarios de depresión de Beck. BDI, es el más utilizado. Consta de 21 ítems (15 se refieren a síntomas psicológico-cognitivos y 6 a síntomas somáticos vegetativos).

SESGOS COGNITIVOS Y TRASTORNOS EMOCIONALES

Propuestas Teóricas Iniciales: el modelo de esquemas (Beck, 1976) y el modelo de red asociativa (Bower, 1981)

Ambos modelos cognitivos subrayan la importancia de determinados sesgos cognitivos en el procesamiento de la información como factores claves a la hora de entender la etiología y el mantenimiento de los trastornos emocionales de ansiedad y depresión. El estudio y la explicación de estos sesgos es importante para conocer los mecanismos implicados en la etiología, en el mantenimiento y la vulnerabilidad.

Modelo de Esquemas (Beck). Desarrolla su modelo sobre la base del concepto de esquemas propuesto por Bartlett. Los Esquemas son estructuras cognitivas estables que contienen las representaciones de las experiencias previas de fracaso o pérdida (depresión) y amenaza o peligro (ansiedad), organizan el procesamiento de la información ya que establecen los parámetros de procesamiento una vez son activados por el estado emocional del individuo e influyen en el modo en que los estímulos son codificados, almacenados y recuperados de la memoria.

En 1997 Beck re-elabora su Teoría y dice que el procesamiento de la información en las personas con trastornos emocionales consta de 3 etapas:

  • Orientación y rápida detección de los estímulos emocionales (procesamiento automático).
  • Activación de los esquemas relacionados con el tema central de preocupación (peligro para la ansiedad y pérdida para la depresión).
  • Procesamiento metacognitivo del tema de preocupación en base a la elaboración semántica de la información y a la evaluación de los recursos de afrontamiento disponibles.

 En esta reelaboración se vuelve a señalar el efecto de facilitación que produce la activación de esquemas específicos: procesamiento selectivo de la información congruente emocionalmente con el contenido de los esquemas. Estos sesgos cognitivos de procesamiento se convierten en un factor de vulnerabilidad para experimentar trastornos emocionales.

Modelo de red asociativa (Bower). Conceptualiza la memoria humana como una red asociativa de conceptos y esquemas semánticos y, en base a esto, propone que la información y las emociones están organizadas en la memoria en forma de red asociativa, mediante nodos interconectados entre sí por lazos asociativos, de los que formaría parte la información emocional y las experiencias pasadas relacionadas con dichas emociones. La activación de un nodo emocional incrementa la accesibilidad de la información de los nodos asociados, que, a su vez, produce un sesgo cognitivo que favorece el procesamiento de dicha información emocional.

La recuperación de la información de la memoria supone reconstruir experiencias pasadas, la cual puede estar influida por el estado emocional de la persona. Si la codificación de un acontecimiento se hace bajo un determinado estado emocional, dicho estado emocional, en el momento de la recuperación, puede ser una señal que favorezca el recuerdo. Esto es lo que sucede en:

  • Recuerdo dependiente del estado de ánimo. Mayor recuerdo de la información cuando coincide el estado emocional de la codificación y de la recuperación de la información. El estado de ánimo actúa como una señal discriminativa contextual adicional en el aprendizaje y en el recuerdo. Lo importante aquí es la coincidencia entre la información (positiva o negativa) que debe ser recordada y el estado emocional (positivo o negativo) del momento de la recuperación. La información que es congruente con el estado suele estar incluida en una red rica de conceptos y temas activados por el EA que hace que dicha información sea más accesible y recuperable que la incongruente.
  • Memoria congruente con el estado de ánimo. Ocurre cuando la gente atiende y aprende más acerca de los acontecimientos que coinciden con su estado emocional. (Profecía autocumplida).

El modelo de Beck y el modelo de Bower comparten los siguientes postulados:

  • Que hay sesgos cognitivos congruentes con la información que caracteriza a la ansiedad y la depresión (peligro y pérdida, respectivamente).
  • Que esos sesgos cognitivos hacia el procesamiento de la información, amenazante o negativa, se producen en todas las etapas del procesamiento porque la activación de los esquemas y los nodos influyen en cómo la información es atendida, interpretada y recordada.
  • Que las personas con trastornos emocionales difieren, respecto a las personas normales, tanto a nivel de los procesos automáticos como de los controlados. Esto ha sido cuestionado por planteamientos cognitivos recientes que postulan que los distintos trastornos emocionales se diferencian en cuanto a la etapa de procesamiento en la que se producen los diferentes sesgos cognitivos.

Nuevas propuestas teóricas para el estudio de los sesgos cognitivos asociados a la ansiedad y la depresión

El estudio y la explicación de los sesgos cognitivos relacionados con el procesamiento de la información emocional es importante para comprender los mecanismos asociados con la etiología, el mantenimiento y la vulnerabilidad a experimentar trastornos emocionales. Se han propuesto diferentes modelos teóricos, cada uno haciendo énfasis en determinados mecanismos cognitivos como principales implicados y responsables de los sesgos atencionales y de memoria que facilitan el procesamiento de la información emocional.

El Modelo de Williams, Watts, MacLeod y Mathews (1988, 1997)

Este Modelo hace predicciones sobre la existencia de sesgos cognitivos distintos en los desórdenes de ansiedad y depresión. Está desarrollado sobre la distinción teórica entre:

  • Proceso de activación o facilitación (priming). Se considera automático (ocurre en la etapa inicial de procesamiento) y consiste en la activación de las representaciones internas de los estímulos con el consiguiente aumento temporal de su accesibilidad. Incide fundamentalmente en los procesos atencionales.
  • Proceso de elaboración. Proceso estratégico y controlado (ocurre en las etapas más tardías de procesamiento) que tiene como principal efecto la creación y el fortalecimiento de las interconexiones entre las representaciones. Afecta a la recuperación de la información.

Esta diferenciación permite establecer distintos sesgos cognitivos o modos de procesamiento vinculados a los diferentes estados emocionales; relacionan los sesgos atencionales con los estados de ansiedad (preocupación por detectar lo relacionado con el tema de la amenaza, requiriendo una rápida respuesta) y los sesgos de memoria con los estados depresivos (aspecto central son los pensamientos rumiativos relacionados con la pérdida o fracaso).

  • Mecanismo de Decisión Afectiva (MDA). Actúa a nivel pre-atencional y evalúa la valencia afectiva de los estímulos ambientales con el fin de determinar rápidamente su grado de amenaza. La respuesta de este mecanismo depende tanto de las características del estímulo como del nivel de estado emocional del individuo (un nivel alto de ansiedad o depresión actúa de manera similar a un aumento del valor emocional de los estímulos).
  • Mecanismo de Asignación de Recursos (MAR). Se activa si en la etapa pre-atencional los estímulos se evalúan como amenazantes, su función es examinarlos en mayor profundidad y asignar recursos para su procesamiento. Se realiza a nivel post-atencional, es más lento e implica procesos estratégicos.

Según estos autores, las personas ansiosas tienden a no elaborar la información amenazante, motivo por el que es difícil que se produzca un sesgo en la recuperación de la información amenazante de la memoria y, en caso de producirse, lo hace a nivel de la memoria implícita.

  • En la ansiedad, el sesgo de procesamiento se manifiesta a través de un sesgo atencional selectivo hacia la información amenazante en la fase automática de la codificación y el recuerdo (memoria implícita).
  • En la depresión, el sesgo se produce a nivel de codificación más estratégica y elaborada. Los estímulos negativos se recuerdan mejor (memoria explícita).

Asimismo, postulan la existencia de diferencias en cuanto a los efectos de la ansiedad estado versus rasgo:

  • La ansiedad estado incide en el MDA.  
  • La ansiedad rasgo incide en el MAR.

En 1997, Williams y Cols.  introducen algunas modificaciones del modelo original:

  • Se redefine el MDA siguiendo los planteamientos teóricos del conexionismo[1]. El MDA funciona en base a la activación de una serie de unidades de entrada que son las encargadas de evaluar el valor de amenaza de los Estímulos del Ambiente. Dicha evaluación se produce en base a las características de dichos estímulos y en función de las características del individuo como es su nivel de estado emocional (ansiedad o depresión).
  • Sustituyen los conceptos de priming y elaboración por procesamiento perceptual y conceptual:
    • Procesamiento perceptual (abajo-arriba). Analiza las características físicas y la valencia afectiva genérica de los estímulos. Está asociado a los procesos de activación.
    • Procesamiento conceptual (arriba-abajo). Analiza semánticamente los estímulos. Está asociado a los procesos de elaboración estratégica.

Más concretamente, postulan que las personas con trastornos de ansiedad se caracterizan por sesgos atencionales y pre-atencionales (no conscientes) que facilitan el procesamiento perceptual de la información emocional (amenazante), y las personas depresivas por sesgos cognitivos relacionados con el procesamiento conceptual o elaborado de la información que favorece la recuperación (recuerdo y reconocimiento) de la información emocional (negativa).

Tanto en el modelo inicial como en el revisado se defiende que la orientación continua y permanente (pre-atencional y atencional) de las personas ansiosas hacia los estímulos amenazantes, les lleva a percibir su entorno como lleno de peligros convirtiéndose en un factor de vulnerabilidad cognitiva (hipervigilancia), especialmente en situaciones de estrés. Proponen terapias para que la personas adopten el estilo de evitación con baja ansiedad.

El Modelo de Mogg y Bradley (1998).

Mogg y Bradley (1998) elaboran un modelo cognitivo-motivacional dirigido a explicar los sesgos pre-atencionales y atencionales asociados a la ansiedad, en el que introducen la intervención de sistemas motivacionales como mediadores entre las respuestas cognitivas y comportamentales y la información amenazante.  

Se focaliza en el estudio y explicación de los sesgos cognitivos, pre-atencionales y atencionales, asociados a la ansiedad introduciendo los sistemas motivacionales como mediadores entre las respuestas cognitivas y comportamentales y la información amenazante. Postulan la existencia de 2 sistemas, cuya acción combinada puede explicar los sesgos cognitivos en la ansiedad:

  • Sistema de Evaluación de la Valencia (SEV). Similar al MDA aunque, con mayor sensibilidad para clasificar a los estímulos ambientales como amenazantes en las personas con alta ansiedad o que son vulnerables o propensas a ella. Valora el grado subjetivo de amenaza de los estímulos mediante un proceso rápido y automático: conexión directa entre el tálamo y la amígdala analiza los rasgos básicos de los estímulos, los aspectos contextuales y la información almacenada por la persona en su memoria. Por lo tanto, el SEV depende de la naturaleza de los estímulos, del contexto, de la experiencia y del aprendizaje previo de la persona.
  • Sistema de Compromiso de Meta (SCM). Responsable de la asignación de recursos para el procesamiento cognitivo y la acción cuando un estímulo ambiental es clasificado como altamente amenazante, produciéndose una interrupción automática de la actividad. Si el nivel de amenaza que detecta el SEV es bajo, el SCM asigna escasos recursos, produciéndose una inhibición de su procesamiento que permite a la persona seguir su curso de acción en el procesamiento de sus actuales metas.

Estos autores defienden, contrario a la propuesta de Williams y colaboradores (1997), que los efectos de ansiedad no están relacionados con la asignación de recursos, sino con la evaluación de los estímulos.

 También señalan que la relación entre el valor de amenaza de los estímulos y los sesgos atencionales NO es lineal:

  • Estímulo percibido como no amenazante: no se produce sesgo.
  • Amenaza percibida leve: respuesta atencional de evitación (inhibición) de la amenaza.
  • Amenaza percibida alta: respuesta de vigilancia (orientación a la amenaza).
  • Amenaza percibida severa: los individuos con bajos niveles de ansiedad también muestran un sesgo de vigilancia al dirigir su atención hacia la amenaza.

Los individuos altos y bajos en ansiedad difieren en la evaluación de lo que constituye o no una amenaza,  es decir, difieren en la frecuencia en la que activan el “modo de peligro” en el procesamiento, pero una vez activado actúan de una manera similar.

Mogg y Bradley consideran una serie de ventajas a su modelo:

  • Permite distinguir entre los procesos de valoración de la amenaza y procesos de coordinación controlada de procesos cognitivos y comportamentales dirigidos hacia metas.
  • La distinción entre estos 2 sistemas puede ayudar a explicar las diferencias en las respuestas de atención a los estímulos aversivos entre la ansiedad clínica y la depresión. La depresión supone orientación hacia el pasado y falta de compromiso con el medio ambiente (valencia negativa + falta de compromiso con metas externas) y la ansiedad orientación hacia el futuro y análisis del ambiente para anticipar amenazas y anticipar el peligro (valencia negativa + compromiso con metas externas).
  • Permite considerar si las diferencias individuales en vulnerabilidad a la ansiedad pueden ser debidas a la reactividad diferencial en uno o ambos sistemas. Señala al SEV como responsable de la vulnerabilidad a la ansiedad.
  • Los sesgos atencionales NO necesariamente juegan un papel causal importante en la etiología de los estados de ansiedad clínica… (aunque) NO excluye la posibilidad de que los procesos atencionales son importantes en el mantenimiento de los estados de ansiedad clínica. Por el contrario, manifiestan que lo importante es dirigir los esfuerzos terapéuticos hacia el cambio de los procesos que intervienen en la evaluación del valor de amenaza de los estímulos, como ocurre en las terapias cognitivas.

El Modelo de Mathews y Mackintosh (1998).  

Como en el caso de los planteamientos teóricos anteriores, estos autores proponen un modelo que incluye un mecanismo, denominado Sistema de Evaluación de la Amenaza (SEA), que es muy similar al Mecanismo de Decisión Afectiva (MDA) propuesto por Williams y colaboradores (1997) y al Sistema de Evaluación de la Valencia (SEV) de Mogg y Bradley (1998).

Sistema de Evaluación de la Amenaza (SEA). La función de este mecanismo consiste en aumentar la activación de los estímulos clasificados como potencialmente amenazantes, con el consecuente incremento automático de recursos de procesamiento que producen una atención selectiva orientada hacia dichos estímulos. Independientemente de la vía utilizada para la evaluación del valor de la amenaza de los estímulos, sus representaciones se almacenan en el SEA y se accede a ellas de forma automática, al inicio de su procesamiento y previo a que alcancen la conciencia y sean identificadas (como el priming o el SEV). El incremento de los niveles de ansiedad aumenta la activación de estas representaciones que compiten con otras representaciones de otros estímulos hasta el extremo de generar un sesgo atencional hacia los estímulos amenazantes. Se asume que los sesgos atencionales en las personas ansiosas sólo se producen bajo condiciones de competencia, es decir, cuando dos o más estímulos compiten por los recursos atencionales. La activación de estas representaciones de amenaza se produce de forma automática (generalmente) y controlada (de arriba-abajo) en base a las demandas de la tarea. Mediante el esfuerzo voluntario que generan las exigencias de la tarea o contextuales, la persona puede impedir dirigir sus recursos atencionales hacia los estímulos potencialmente amenazantes y atender a otros distractores, produciéndose un sesgo de evitación.

Este modelo (al igual que el de Mogg y Bradley y contrario al de Williams y cols.), subraya que es la evaluación inicial de los estímulos, y no la asignación de recursos para el despliegue de la atención, lo que induce las diferencias en los procesos atencionales entre los individuos con altos y bajos niveles de ansiedad que se observan a nivel experimental. 

Mogg y Bradley también difieren de Williams y cols. al rechazar la hipótesis de que las personas con bajos niveles de ansiedad rasgo no muestran un sesgo de evitación atencional ante la presencia de una amenaza potencialmente grave, considerando que los estímulos de amenaza siempre activan las representaciones correspondientes almacenadas en el SEA , de modo que cuando estas representaciones son fuertes e inhiben las de los estímulos distractores se produce un sesgo hacia tales estímulos, sin importar el nivel de ansiedad. 

Igualmente, postulan que la sensibilidad hacia los estímulos amenazantes como consecuencia del mayor número de representaciones de amenaza hace que personas con altos niveles de ansiedad puedan mostrar un sesgo atencional ante indicios leves de amenaza.

Para terminar este apartado relativo a la presentación de las tres propuestas teóricas para el estudio de los sesgos cognitivos asociados a la ansiedad y la depresión, puede consultar el Cuadro 6.1, en el que se recoge un análisis comparativo de las mismas.

Procedimientos Experimentales en el Estudio de la Atención

Aunque se han utilizado diversos paradigmas experimentales en los estudios sobre la atención a la información emocional (ver Yiend, 2010, para un exhaustivo análisis de estos paradigmas), las principales tareas (o al menos las más utilizadas) son:

  • Tarea Emocional de Stroop. Esta tarea es una versión modificada del clásico paradigma de interferencia de Stroop (1935) y consiste, tanto en el formato de presentación computarizada como de tarjetas, en presentar palabras emocionales o neutras escritas en diferentes colores y la tarea del sujeto es nombrar lo más rápidamente posible el color en que están escritas. En este tipo de tarea se compara la latencia de respuesta (tiempo de reacción) ante la presentación de estímulos emocionales relacionados con la amenaza (por ejemplo, la palabra «cáncer») con la latencia de respuesta ante la presentación de estímulos con valencia emocional neutra (por ejemplo, la palabra «madera»). La existencia de un sesgo atencional implica que los estímulos relacionados con la amenaza interfieren en mayor grado (mayor tiempo de reacción) con la tarea de nombrar el color en que aparecen escritas dichas palabras que cuando éstas son emocionalmente neutras o no amenazantes (MacLeod, 1991).
  • Tarea de Sondeo Atencional o de Detección de Puntos (dot-probe paradigm). diseñada por MacLeod, Mathews y Tata (1986), consiste en la presentación simultánea de dos estímulos de diferente valencia emocional durante un tiempo muy breve, normalmente 500 milisegundos (ms), uno en la parte superior y otro en la parte inferior del campo visual. Tras la desaparición de los estímulos aparece un punto en el lugar que ocupaba uno de ellos (el 50% de las veces aparece donde se presenta el estímulo amenazante y el otro 50% en el lugar del estímulo neutro) y la tarea del individuo consiste en responder tan rápidamente como le sea posible ante la aparición del punto. Esta tarea secundaria permite examinar la distribución de la atención, de modo que cuando el punto sustituye a la palabra que se está mirando, el tiempo de reacción es más corto que cuando aparece en la posición del estímulo no atendido. El sesgo atencional se produce cuando los sujetos responden más rápidamente al punto que reemplaza a las palabras relacionadas con la amenaza que cuando reemplaza a los estímulos neutros (vigilancia atencional). Las dos principales ventajas de esta tarea son:
    • Evita el problema de un posible sesgo de respuesta en la medida que el individuo responde a un estímulo no verbal (una respuesta neutra ante un estímulo neutro).
    • Permite manipular el intervalo de tiempo entre la presentación de los estímulos y la presentación del punto que, a su vez, da la oportunidad de examinar la asignación temporal de la atención.

Procedimientos Experimentales en el Estudio de la Memoria

Como señalan Brown y Craik (2000), en el estudio de la memoria se asume la existencia de dos fases:

  • Fase de Estudio. Se refiere a la adquisición de la información.
  • Fase de Prueba. Relacionada con la recuperación de la información almacenada en la memoria.

Las investigaciones sobre los procesos de memoria manipulan las instrucciones de codificación y el procedimiento de recuperación. De acuerdo con el procedimiento de recuperación se distingue:

  • Memoria Explícita. Caracterizada por la recuperación voluntaria y consciente del material previamente presentado. Su evaluación se realiza mediante pruebas directas (de recuerdo libre o reconocimiento) cuyas instrucciones inciden en que se recuerde o reconozca, de forma intencionada, el material presentado en la fase de estudio y que guardan en su memoria.
  • Memoria Implícita. Supone la recuperación no consciente de la información. Su evaluación se realiza mediante pruebas indirectas (completar inicio o fragmentos de palabras, decisión léxica o asociaciones de palabras) cuyas instrucciones son pedirles que realicen una determinada actividad (motora o cognitiva) en la que se suelen presentar los estímulos de la fase de estudio con otros nuevos. En estas pruebas la memoria se mide mediante el efecto de priming. Diríamos que este tipo de memoria se produce cuando determinadas experiencias facilitan la ejecución de tareas posteriores sin necesidad de recuerdo intencional o consciente.

La principal diferencia entre prueba directa e indirecta son las instrucciones que se dan a los sujetos en la fase de prueba.

Las tareas más utilizadas para estudiar un posible sesgo de la memoria asociado a la ansiedad y la depresión son:

  • Tarea de recuerdo libre y de reconocimiento (memoria explícita). Se presenta a los sujetos un conjunto de estímulos para su estudio y posteriormente se les pide que indiquen todos los que recuerdan.
    • Recuerdo libre. Se presenta a los sujetos un conjunto de estímulos para su estudio y posteriormente se les pide que indiquen todos los que recuerdan.
    • Reconocimiento. Se presentan los estímulos para su estudio, y después se presentan los mismos mezclados con otros estímulos nuevos para que indiquen si los reconocen de la fase previa.
  • Tarea de completar Inicios de Palabras (Word-Stem Completion) (memoria implícita). Se presentan una serie de palabras bajo instrucciones de aprendizaje intencional (se informa de que después se evaluará el aprendizaje) o incidental (no se informa de que después habrá una evaluación de aprendizaje). En la fase de prueba, se presentan una serie de 3 letras correspondientes a las 3 primeras letras de las palabras previamente presentadas, así como de palabras nuevas (no estudiadas). Se considera que la previa presentación, sin instrucciones para relacionar las palabras con las de la fase de estudio, facilita su recuerdo en la fase de prueba mediante el efecto de priming. Por ejemplo, se le dice al sujeto que escriba la primera palabra que le venga a la mente que empiece con las letras «tel___», asumiendo que tendrá más probabilidad de decir «teléfono» si esa palabra se ha presentado previamente.

En estas pruebas se habla de sesgo de memoria cuando la persona recuerda, reconoce o completa inicios de palabras en mayor medida cuando éstas son congruentes con su estado emocional (amenazantes o negativas) que cuando son incongruentes (no amenazantes o positivas).

Evidencia Experimental

En la investigación psicológica de los sesgos cognitivos asociados con los diferentes estados emocionales se utilizan muestras clínicas y subclínicas (sin manifestación evidente), según se apliquen diagnósticos o medidas de auto-informe para formar los grupos experimentales (ansiosos y depresivos), respectivamente. Utilizar muestras subclínicas implica asumir que la diferencia entre pacientes clínicos y normales es similar a la diferencia entre pacientes que puntúan alto y bajo en un cuestionario que mide ansiedad estado/rasgo o estado de ánimo depresivo.

Para estudiar el sistema de procesamiento de los distintos estados emocionales se puede hacer desde 2 planteamientos distintos y complementarios:

  • Planteamiento Cuantitativo. Se centra en la eficiencia que presenta el sistema de procesamiento, es decir, cuánta información puede procesar y con qué gasto de recursos.
  • Planteamiento Cualitativo. Se analiza qué estimulación del entorno es selectivamente procesada. Lo expuesto posteriormente es un análisis centrado en este planteamiento, tanto en muestras clínicas como subclínicas.

Ansiedad y sesgos atencionales  

Bar-Haim y cols. (2007) realiza un meta-análisis mediante la  recopilación de 172 estudios, publicados entre febrero de 1986 y mayo de 2005, con una muestra de 4.031 sujetos (2.273 participantes con ansiedad y 1.768 individuos sin ansiedad).  El primer y más significativo resultado de este meta-análisis indica la existencia de un sesgo atencional en el procesamiento de la información amenazante en individuos ansiosos que se manifiesta a través de diferentes condiciones experimentales, sin que tal sesgo aparezca en las no ansiosas. Respecto al posible efecto de las variables vinculadas al procedimiento, se examinan:

  • La influencia del formato de presentación de los estímulos:
    • Verbales (ej. palabras emocionales)
    • Pictóricos (ej. fotografías de rostros humanos con distintas expresiones emocionales)
  • El tipo de exposición de los estímulos o condiciones de presentación:
    • Subliminal. Se impide la percepción consciente de los estímulos porque son presentados muy brevemente (14-16 ms.), seguido de una máscara (ej. secuencia de letras aleatorias) para evitar su procesamiento.
    • Supraliminal. Los estímulos se presentan 500 ms. o más, lo que permite que el individuo sea consciente de la percepción de estos.

Resultados del meta-análisis respecto al posible efecto de estas variables:

  • NO existen diferencias significativas en el procesamiento de estímulos amenazantes en función del formato de presentación ya que ambos, pictóricos y verbales, producen un sesgo significativo relacionado con la amenaza en los individuos ansiosos aunque con la tarea emocional de Stroop, los estímulos verbales generan mayor nivel de interferencia que los pictóricos.
  • Existe un sesgo atencional hacia la información amenazante en las personas ansiosas tanto si son presentados subliminal como supraliminalmente. Este sesgo no aparece en el grupo control en ninguna de las 2 condiciones de presentación. Si la condición de presentación se examina en interacción con el procedimiento experimental: en la tarea de sondeo atencional el sesgo es mayor en la condición subliminal y en la tarea de Stroop se produce el patrón inverso. Estos resultados son consistentes con la afirmación de que los sesgos atencionales que se encuentran con ambos tipos de tareas se basan en procesos diferentes: tarea de Stroop con procesos controlados, más tardíos (conscientes) en la secuencia de procesamiento atencional y el efecto de la tarea de sondeo atencional refleja la intervención de procesos atencionales más iniciales (pre-atencionales).

Otros de los resultados de este meta-análisis:

  • El Sesgo Atencional NO difiere significativamente entre ambas muestras de sujetos (clínica y subclínica). Sin embargo, al examinarlos en interacción con las condiciones de exposición se encuentra que los pacientes ansiosos tienen mayor efecto selectivo en la condición supraliminal, mientras que no aparece ninguna diferencia entre las condiciones de presentación en los sujetos subclínicamente ansiosos. Esto sugiere de cara a una intervención terapéutica, según Bar-Haim y col., focalizarse sobre los aspectos conscientes del sesgo ya que puede ser lo más beneficioso.
  • El Efecto Selectivo de Atención hacia la información amenazante aparece en todos los trastornos de ansiedad, lo que sugiere que este sesgo constituye un elemento central y común a todos los trastornos de ansiedad.

Depresión y sesgos atencionales            

De acuerdo con los datos aportados por la revisión de Mogg y Bradley, se puede afirmar que, al contrario que en el caso de la ansiedad, la evidencia respecto a un sesgo atencional en pacientes depresivos (clínicos o subclínicos) es mucho más débil (casi inexistente). Además, los resultados indican que aquellos estudios que encuentran un sesgo atencional en los individuos depresivos lo hacen bajo determinadas condiciones experimentales:

  • Con la tarea de Stroop se encuentra sesgo atencional hacia estímulos negativos cuando son autoreferentes y se presentan durante un intervalo de tiempo relativamente largo (1500-2000ms). 
  • No se encuentra en ningún caso efecto selectivo atencional cuando los estímulos negativos son presentados enmascaradamente para evitar su acceso a la consciencia

Una explicación de la dificultad para encontrar un sesgo en los procesos atencionales en personas depresivas ha sido dada por Mogg y Bradley sobre la base de una posible relación entre la rapidez de la respuesta atencional hacia las señales externas y la relevancia motivacional de tales señales para la persona: «solamente un restringido rango de señales, como la información negativa autorreferente, puede activar los mecanismos de persecución de metas y producir un sesgo atencional en la depresión clínica».

Ansiedad y Sesgos de Memoria  

El interés por este tipo de sesgo en la ansiedad se ve reflejado en la revisión de Coles y Heimberg (2002) y en el meta-análisis de Mitte (2008) que, este último, tras un análisis cuantitativo de 165 estudios comparando sujetos controles (no ansiosos) con sujetos con altos niveles de ansiedad rasgo/estado o trastornos de ansiedad, en diferentes pruebas de memoria, se han encontrado los siguientes resultados:

  • Con relación a la memoria implícita. Los resultados no apoyan la existencia de un sesgo de memoria implícita asociado a un nivel alto de ansiedad rasgo.
    • Los datos son inconsistentes en la tarea de decisión léxica y no hay diferencias entre individuos con altos y bajos niveles de ansiedad en la tarea de completar inicios de palabras.
    • Sólo cuando los datos se analizan intra-grupo, ambos individuos (ansiosos y no ansiosos) completan más palabras negativas que neutras o positivas.
  • Con relación a la memoria explícita.
    • No se encuentra un efecto global de la ansiedad sobre el recuerdo.
    • La tarea de reconocimiento NO muestra diferencias significativas entre las personas con altos y bajos niveles de ansiedad. Sólo cuando se compara el formato de presentación se detecta una tendencia hacia un mejor reconocimiento de los estímulos pictóricos por parte de los individuos ansiosos. Mitte señala que este efecto es debido a que en el entorno natural de las personas ansiosas es más frecuente encontrar este tipo de estímulos y/o a que en términos generales los estímulos pictóricos provocan más ansiedad que los verbales.
    • En la prueba de recuerdo libre, los datos aparecen como significativos (aunque su magnitud no es elevada), poniendo de manifiesto que:
      • En el análisis inter-grupo.
        • Los individuos con niveles altos de ansiedad recuerdan mejor la información amenazante (estímulos negativos).
        • Las personas no ansiosas recuerdan mejor los estímulos positivos. 
      • En el análisis intra-grupo.
        • Los individuos con bajos niveles de ansiedad recuerdan de manera similar todos los estímulos (positivos, negativos o neutros).
        • Los individuos con altos niveles de ansiedad recuerdan más estímulos amenazantes que neutros.
  • Con relación a la influencia del tipo de diseño experimental utilizado:
    • El tamaño de la diferencia en el recuerdo de la información amenazante entre individuos con altos y bajos niveles de ansiedad disminuye en la condición de alto nivel de procesamiento (procesamiento más elaborado).
    • El número de estímulos y el intervalo de retención: cuantos más estímulos son utilizados y mayor es el intervalo de retención (más tiempo transcurre entre codificación y fase de recuperación), menor es la diferencia de recuerdo entre ambos grupos de sujetos. 
  • Con relación al estatus clínico:
    • No existen diferencias entre los estudios que utilizan muestras subclínicas y clínicas ni entre los distintos tipos de trastornos de ansiedad. El sesgo de memoria es un aspecto central de la ansiedad y no una característica propia de cada trastorno.
    • El sesgo de memoria está asociado no tanto con la amenaza general sino más bien con los estímulos negativos específicos relacionados con el tipo de desorden de los individuos.

En conjunto, los resultados indican que la ansiedad (subclínica y clínica) está asociada a un procesamiento elaborado de información de amenaza que es modulado por diferentes condiciones o variables moderadoras

Depresión y Sesgos de Memoria

En general los datos indican que el “Efecto de Recuperación Dependiente del estado de ánimo” presenta poca fiabilidad y se muestra como un fenómeno inestable e inconsistente. Como señala Eich “aparece de manera fiable solamente dentro de un rango restringido de circunstancias y condiciones”. Por esto, la mayoría de las investigaciones en torno a la relación entre depresión y/o estado de ánimo y recuperación de la información emocional se centran en la verificación de la hipótesis de congruencia en la memoria explícita mediante la utilización de tareas de recuerdo libre, señalado y/o reconocimiento.

Los datos experimentales señalan que el recuerdo congruente con el estado de ánimo es un efecto robusto y potente en el ámbito de la depresión, cuando se utilizan pruebas de memoria explícita. Existe un sesgo en el recuerdo de la información congruente (negativa) en personas clínicas o subclínicas.

Los resultados obtenidos de un posible sesgo de recuerdo congruente a nivel de memoria implícita carecen de consistencia, encontrándose datos contradictorios y equívocos.

Algunas Consideraciones Finales en torno a la Revisión de la Evidencia Experimental

Los resultados obtenidos en los distintos meta-análisis y revisiones sugieren que los sesgos cognitivos actúan a diferentes niveles de procesamiento según el estado emocional:

  • Ansiedad. Su incidencia se refleja en los procesos cognitivos automáticos relacionados con la presencia de sesgos atencionales y pre-atencionales negativos. De manera más concreta:
    • Los resultados de los procesos atencionales sugieren un sesgo atencional hacia estímulos emocionales amenazantes en personas con alto nivel de ansiedad (clínica y subclínica). Dicho sesgo de produce automáticamente (no consciente), previo a la selección atencional (presentación muy breve o de manera enmascarada) o independientemente del formato de presentación.
    • Los datos revisados sugieren que el sistema de evaluación de la amenaza es el mecanismo responsable de los sesgos atencionales en la ansiedad.
  • Depresión o personas con estado emocional depresivo. Afecta en mayor medida a los procesos cognitivos estratégicos o elaborados que se manifiestan a través de sesgos en la recuperación de la información de la memoria. El sesgo atencional se produce cuando los estímulos son presentados durante un tiempo mayor (500-1500 ms), permitiendo un procesamiento consciente y desapareciendo cuando no es posible dicho procesamiento (exposición breve o condiciones de enmascaramiento). Mathews y MacLeod afirman: “Los procesos que llevan la atención hacia las señales de amenaza en los trastornos de ansiedad se inician en un estado temprano, no consciente, del procesamiento. Esta sensibilidad temprana a las señales de amenaza puede ser inhibida en la depresión y reemplazada por una atención más lenta dirigida estratégicamente hacia la información congruente con el estado emocional”.
  • La evidencia experimental encontrada en algunos estudios que utilizan el paradigma de señalamiento espacial sugiere que el sesgo atencional de los individuos con trastornos emocionales está asociado a la dificultad para “desenganchar” la atención hacia los estímulos emocionales.

El meta-análisis de Mitte indica que la ansiedad incide tanto en los procesos perceptuales como en el procesamiento conceptual y en los sistemas de memoria que implican la elaboración de la información. Estos resultados apoyan la idea de un sesgo de memoria explícita y sugieren que la ansiedad incide en mayor medida en los procesos de recuperación específica de la información que en los procesos de reconocimiento. El autor sugiere que este sesgo se puede explicar teniendo en cuenta que los procesos motivacionales y el propósito de las personas afectan al procesamiento de la información: la memoria depende de la relevancia personal y de las metas subjetivas de los individuos (se tiende a recordar mejor lo importante o lo deseable).

No es posible establecer una relación causal entre la presencia de sesgos cognitivos y el desarrollo y mantenimiento de trastornos emocionales. Sin embargo, el que ansiedad y depresión se caractericen por numerosos sesgos cognitivos (atención, recuperación, interpretación, control del procesamiento emocional, etc.) parece apuntar a favor de la hipótesis de que los sesgos cognitivos negativos representan un elemento de vulnerabilidad cognitiva tanto para la ansiedad como para la depresión.

El patrón general de resultados no parece ajustarse en su totalidad a los diferentes modelos cognitivos elaborados para explicar los mecanismos a través de los cuales se producen los sesgos cognitivos asociados a los trastornos de ansiedad y depresión, aspecto que deja abierto el campo de investigación para la incorporación de estudios realizados dentro del ámbito de la neurociencia y otras disciplinas afines (evaluación de los sesgos mediante cartografía cerebral, TEP, RMF o potenciales evocados).

Por último, los datos expuestos deben ser complementados con hallazgos de otras líneas de investigación, como los que señalan la existencia de déficits a nivel de las funciones del control ejecutivo de la atención o la reducción de recursos cognitivos en tareas complejas en personas con ansiedad y depresión.

ANSIEDAD, DEPRESIÓN Y REGULACIÓN EMOCIONAL

Las emociones son reacciones somáticas y cognitivas que se originan ante situaciones específicas internas o externas, o como consecuencia de la transacción diaria persona-ambiente por lo que es difícil asumir que las personas experimenten de forma pasiva sus emociones. Desgraciadamente, los diferentes sesgos cognitivos asociados a los trastornos emocionales (ansiedad y depresión), pueden incidir en la utilización de estrategias de regulación de la emoción desadaptativas e impedir que se apliquen otras más adaptativas.

Joormann y D’Azanvato analizaron el rol de los procesos cognitivos en la regulación de las emociones y señalaron que los sesgos cognitivos de procesamiento selectivo de la información emocional, que ocurren a nivel de los procesos atencionales y de la memoria, pueden producir evaluaciones rígidas (originadas de manera automática y no consciente) que interfieren con la regulación de la emoción.

  • En personas depresivas, la mayor elaboración de la información negativa hace que sea más accesible y recuperable lo que hace difícil que se desenganchen, favoreciendo la rumiación de los pensamientos negativos que tiende a dificultar la recuperación de un episodio depresivo o a prologarlo. Este sesgo de memoria limita el recuerdo incongruente con el EA (mayor recuerdo de la información positiva) para regular el estado emocional.
  • En personas con ansiedad, que exista un sesgo pre-atencional que opere a nivel automático impide que la persona modifique de forma intencional la situación que le produce reacciones de ansiedad.
  • Si el sesgo atencional ocurre en etapas tardías del proceso atencional, será muy difícil que las personas puedan utilizar una estrategia para re-direccionar su atención fuera de los estímulos negativos.

Los datos de investigaciones realizadas en el marco de la modificación de sesgos cognitivos indican que es posible entrenar a los individuos para eliminar dichos sesgos y así facilitar el empleo de estrategias para modificar su respuesta emocional.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

Un modo adecuado de organizar las distintas emociones es diferenciando entre sus aspectos reactivos (comportamentales) y sus aspectos cognitivos (subjetivos). Pero sin duda alguna, dentro del ámbito de la psicología, el aspecto que más interés ha suscitado en los últimos 20 años ha sido el estudio de los aspectos cognitivos asociados a las emociones.

A finales de la década de los setenta y principio de los ochenta se desarrollan diferentes modelos cognitivos, entre los que destacan los elaborados por Beck (1976) y Bower (1981). Estos modelos subrayan la importancia de determinados sesgos cognitivos en el procesamiento de la información como factores claves a la hora de entender la etiología y el mantenimiento de los trastornos emocionales de ansiedad y depresión.

Tanto el modelo de Beck como el de Bower postulan, por un lado, la existencia de sesgos cognitivos selectivos congruentes con la información que caracteriza a la ansiedad y la depresión (peligro y pérdida, respectivamente). Por otro lado, que los «sesgos» cognitivos hacia el procesamiento de información emocional (amenazante o negativa, respectivamente) se producen en todas las etapas del procesamiento (codificación, almacenamiento, recuperación e interpretación). Asimismo, ambas teorías hacen las mismas predicciones, en el sentido de postular que las personas con trastornos emocionales difieren, respecto a las personas normales, tanto a nivel de los procesos automáticos como de los procesos controlados. Sin embargo, este último postulado ha sido cuestionado por los diferentes modelos cognitivos desarrollados más recientemente (Mathews y Mackintosh, 1998; Mogg y Bradley, 1998; Williams y col., 1988, 1997) que no sólo proponen nuevos mecanismos cognitivos como responsables de los sesgos atencionales y de memoria, sino que postulan que los sesgos en el procesamiento de la información relacionados con los diferentes trastornos emocionales difieren en cuanto a la etapa de la secuencia de procesamiento en la que se producen.

A nivel experimental, hay que señalar que desde la década de los 80 hasta la actualidad se han realizados numerosos estudios dirigidos a examinar la existencia de posibles sesgos cognitivos relacionados con el procesamiento de información emocional en personas con niveles altos de ansiedad (estado o rasgo) y depresión, mediante la utilización de diferentes paradigmas experimentales diseñados para medir la atención y la memoria. Este amplio conjunto de investigaciones ha sido analizado mediante diferentes metaanálisis y revisiones cuantitativas sobre la atención y la memoria en la ansiedad y la depresión (Bar-Haim y col., 2007; Barry y col., 2004; Mogg y Bradley, 2005; Yiend, 2010). El patrón de resultados obtenidos a nivel de los procesos atencionales sugiere la existencia de un sesgo atencional hacia los estímulos emocionales (amenazantes) en las personas con niveles altos de ansiedad (clínica y subclínica). Este sesgo atencional se produce de manera automática y no consciente (ocurre incluso cuando son expuestos muy brevemente o de manera enmascarada) e independientemente del formato de presentación (estímulos verbales o estímulos pictóricos).

GLOSARIO

  • Atención selectiva. Capacidad para atender a la ejecución de una tarea o estímulo, sin mostrar interferencia de otra segunda tarea o estímulo.
  • Conciencia. Parte de la mente en la que se producen los pensamientos, sentimientos e imágenes de los que la persona es consciente.
  • Modelo cognitivo. Conjunto de principios elaborados para explicar y predecir hechos observables a partir del estudio de las representaciones mentales que dan origen al pensamiento y la experiencia consciente.
  • Priming (facilitación). Proceso por el que la presentación de un estímulo influye en el procesamiento de un estímulo presentado con posterioridad, haciendo que sea más fácil (“priming” positivo) o más difícil (“priming” negativo).
  • Procesamiento información. Proceso que implica la transformación de los estímulos en representaciones mentales y su utilización.
  • Procesos automáticos. Procesos que se realizan en paralelo, a gran velocidad, requieren muy pocos recursos y se producen por debajo del umbral de consciencia.
  • Procesos mentales. Sistemas activos de operaciones que sirven para analizar, manipular y transformar la información contenida en las representaciones mentales.

D E S C A R G A R P D F

REFERENCIAS.

  • Resumen Jovana RN (2017-18)
  • Resumen NESS Uned (2015-16)
  • Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • UNED aLF

[1] El conexionismo es un paradigma que, basándose en la forma de trabajar en paralelo que tienen las neuronas del cerebro humano, postula que los fenómenos mentales pueden ser explicados por redes de unidades sencillas y frecuentemente iguales que se interconectan.

Deja un comentario