Afectividad positiva y personalidad

INTRODUCCIÓN

Si algo caracteriza al ser humano es la búsqueda de la felicidad y el bienestar físico y psicológico. Sin embargo, hasta hace muy poco, la psicología ha dedicado todo su esfuerzo al estudio de las emociones negativas. Esta panorámica comenzó a cambiar a finales de los 90 y principios del 2000 como consecuencia de las numerosas investigaciones realizadas al amparo de propuestas teóricas como:

  • La teoría de la ampliación-construcción de emociones positivas, de Bárbara Fredrickson.
  • La teoría de la auto-determinación, de Ryan y Deci. 
  • Las aportaciones sobre el concepto de “flujo” (flow), de Csikszentmihalyi.
  • Las investigaciones de Diener y cols. sobre el bienestar subjetivo.

Estos planteamientos, junto con la reivindicación de una psicología más positiva por parte de Seligman, han estimulado el estudio de la felicidad, las emociones y el afecto positivo dentro de los distintos ámbitos de la psicología, dando lugar a un campo de estudio caracterizado por la importancia concedida a los aspectos positivos y los recursos internos de la persona (bienestar, satisfacción, optimismo) y la creencia de que individuos con mayor afecto positivo (más felices) muestran menos problemas de salud física y psicológica.

EMOCIONES POSITIVAS

Introducción


En la vida se producen situaciones que implican amenaza u oportunidad de mejora que requieren una respuesta rápida o situaciones sociales en las que interesa producir respuesta de naturaleza interpersonal.

En este contexto, se desarrolla lo que se denomina la “Visión Positiva de las Emociones” que supone el reconocimiento de la importancia de las emociones, especialmente por su incidencia en el proceso de toma de decisiones, en la medida que lo hace más rápido y eficiente, facilitando una adecuada adaptación al ambiente. Hay más emociones negativas que positivas y se han estudiado con mayor intensidad, ¿por qué?:

  • Las Emociones Negativas (ej. tristeza, miedo…) están relacionadas con las conductas de evitación y la percepción de amenaza que son esenciales para las situaciones en las que puede estar en peligro la propia supervivencia.
  • Las Emociones Positivas (ej. alegría, interés…) están asociadas a conductas de aproximación y a la percepción de oportunidades que las hacen menos automáticas y más susceptibles de ir configurándose mediante el aprendizaje y las experiencias adquiridas a lo largo del desarrollo vital.


Ambos tipos de emociones tienen una función adaptativa, aunque bajo determinadas circunstancias, como por ej. experiencias estresantes, las emociones negativas pueden convertirse en desadaptativas o aparecer asociadas a interacciones sociales disfuncionales que perpetúen la reactividad psicofisiológica, provocando conductas perjudiciales para los demás y para la propia persona. Por el contrario, las emociones positivas pueden actuar como un muro para defenderse del estrés diario, de modo que si potenciamos la experiencia de estas emociones podremos reparar el deterioro producido por la adaptación al estrés y reducir su impacto en el futuro. Investigaciones prospectivas aportan evidencia de que las emociones positivas, originadas de forma natural o inducidas experimentalmente, predicen consecuencias más positivas a corto y largo plazo.

Para explicar los efectos beneficiosos de las emociones positivas se han propuesto diferentes aproximaciones teóricas entre las que cabe destacar la teoría de la ampliación-construcción de las emociones positivas de Fredrickson (1998) que, desde una perspectiva evolutiva, enlaza la experiencia de emociones agradables con el esfuerzo por lograr un apropiado desarrollo del potencial personal.

La Teoría de la Ampliación – Construcción de las Emociones Positivas

Frente al carácter defensivo de las emociones negativas (estrechamiento de la atención y rigidez de la actividad cognitiva), que suponen una reducción temporal del repertorio de pensamientos y conductas de la persona con el fin de generar respuestas rápidas y específicas de autoprotección ante cualquier amenaza; la teoría de la ampliación-construcción de las emociones positivas elaborada por Fredrickson (1998, 2001) plantea un enfoque complementario para las emociones positivas. Esta teoría defiende que las emociones positivas también están implicadas en el proceso de adaptación psicológica que favorece la supervivencia humana en la medida en que incrementan el repertorio de pensamientos/acciones de la persona e introduce flexibilidad en los procesos cognitivos.

Fredrickson (2001) defiende que las emociones positivas amplían el foco atencional y promueven la flexibilidad cognitiva favoreciendo el desarrollo de recursos personales (plenitud mental, dominio del medio ambiente, relaciones positivas con los demás, reducción de los síntomas de enfermedad, etc.). Estos aspectos hacen que el individuo se sienta más seguro y con mayor nivel de conocimiento de las situaciones que, a su vez, le lleva a experimentar nuevas emociones positivas produciéndose, de este modo, una espiral ascendente de funcionamiento óptimo.

Aunque las emociones positivas suelen ser de naturaleza transitoria, Fredrickson (2001) defiende que los recursos personales que generan las experiencias positivas son duraderos y, en la medida en que se van acumulando, con el paso del tiempo transforman a la persona haciéndola mejor (más sociable, más saludable, más resistente, más efectiva, etc.). Diferentes estudios correlacionales han examinado estas predicciones. Así por ejemplo, sobre la base de que las personas son capaces de aprender métodos para autogenerar emociones positivas, Fredrickson, Cohn, Coffey, Pek y Finkel (2008) evaluaron en qué medida se producían cambios en la puntuación en diez emociones positivas (entretenimiento, alegría, gratitud, esperanza, interés, amor, orgullo, etc.), en un grupo de personas adultas que fueron asignadas aleatoriamente a un taller de siete semanas de meditación para evocar e intensificar sentimientos internos de amor. Los datos obtenidos indicaron:

  • Significativo incremento en la puntuación de las 10 emociones positivas en los miembros experimentales a lo largo de las 7 semanas del taller de meditación. La puntuación en este grupo era el triple que la del grupo control, el cual estaba en lista de espera para el taller.
  • El incremento de las emociones positivas se mantenía en los días en los que las personas ya no participaban en el taller.
  • Los cambios producidos por el incremento de la experiencia de emociones positivas se mantenían 15 meses después de hacer finalizado el entrenamiento en meditación.

Fredrickson y Losada representan la textura afectiva mediante un ratio de “POSITIVIDAD”: cociente entre las emociones positivas y negativas (EP/EN) experimentadas a lo largo del tiempo. Dado que lo “malo” tiene más impacto que lo “bueno” y que las personas sólo se sienten ligeramente felices (“Sesgo de negatividad”), los autores postulan que las emociones positivas deberían superar a las negativas en una proporción 3:1, tasa a partir de la cual se produce un funcionamiento óptimo. En la medida en que se asume que las emociones positivas contrarrestan los efectos nocivos de las emociones negativas, esta tasa de positividad es lo que explicaría, en algunas personas, su capacidad de resistencia ante la adversidad. Desde este planteamiento, se asume, que las emociones pueden ser conceptualizadas como un sistema auto-organizado que funciona para maximizar y mantener su propia organización.

Garland y cols. (2010) señalan que ambos tipos de espirales emocionales (ascendentes y descendentes) no sólo se diferencian en cuanto a su contenido emocional (positivo o negativo), sino que también presentan diferencias a nivel estructural.

  • Contenido emocional (positivo vs. negativo). Las emociones positivas amplían la mente, los repertorios de conducta y la apertura social, y pueden producir de manera recíproca un aumento de las emociones positivas que, a su vez, favorece que la persona participe en acontecimientos agradables. Lo contrario ocurre con las emociones negativas.
  • Nivel estructural. Mientras las espirales descendentes producen estrechamiento de la mente y promueven conductas rígidas y desadaptativas, las ascendentes incrementan la apertura hacia los demás y promueven actividades exploratorias espontáneas y novedosas. En definitiva, son más abiertas, permeables, flexibles y sociales. Estos autores especulan con la idea de que la espiral emocional ascendente positiva puede sustentarse sobre modificaciones en la estructura cerebral producidas por las emociones positivas.

Garland y cols. especulan con la idea de que la espiral emocional ascendente positiva puede sustentarse sobre modificaciones en la estructura cerebral producidas por las emociones positivas.

LOS EFECTOS BENEFICIOSOS DEL AFECTO Y LAS EMOCIONES POSITIVAS

La idea de que experimentar frecuentemente un estado afectivo positivo facilita una adecuada adaptación a las circunstancias de la vida y a tener una buena salud física y mental ha llevado a realizar numerosas investigaciones, meta-análisis y revisiones cuantitativas, para verificar los efectos beneficiosos del afecto y las emociones positivas.

Lyubomirsky y col. (2005). En su revisión cuantitativa examina exhaustivamente los posibles efectos beneficiosos del Afecto Positivo en diferentes dominios de la vida. Parte de la premisa de que el afecto positivo deriva y precede al éxito, en el sentido de que favorece que las personas tengan éxito en su vida, a la vez que el experimentar éxito hace que se sientan felices, ya que el éxito induce o aumenta el nivel de afecto positivo e intentan contestar preguntas mediante un metaanálisis examinando datos obtenidos a través de estudios transversales, longitudinales y experimentales:

  • En los estudios transversales. Los resultados confirmaban la existencia de una relación entre afecto positivo (crónico y temporal) y diferentes indicadores de éxito valorados culturalmente que tenían efectos beneficiosos en los dominios del trabajo, las relaciones sociales y la salud.

Para poder establecer la causalidad afecto positivo-éxito revisaron los resultados longitudinales y experimentales:

  • En los estudios longitudinales. El afecto positivo “precede a importantes consecuencias e indicadores de éxito, incluyendo cumplimiento y productividad en el trabajo, relaciones satisfactorias, mejor salud física y mental y longevidad”. También confirmaban la hipótesis de que precede a conductas y recursos asociados con las autopercepciones positivas, la sociabilidad y la actividad, así como a indicadores de conductas pro-sociales, conductas de salud y afrontamiento. El afecto positivo temporal o a más largo plazo, suele preceder a características, recursos y conductas consideradas beneficiosas y deseables con las que correlacionaba.
  • En los estudios experimentales. El afecto positivo hacía que la gente se sintiera mejor cuando pensaba acerca de sí mismo, favorecía el recuerdo de información positiva, mejoraba cualitativamente las actividades sociales y las relaciones interpersonales, incrementaba la actividad física (niveles más altos de energía), aumentaba la generosidad, etc.

Teniendo en cuenta los datos de los diferentes estudios, llegaron a la conclusión de que el afecto positivo promueve diferentes recursos, habilidad y conductas que favorecen el éxito en numerosos dominios de la vida, lo que sugiere que el afecto positivo puede en muchos casos, conducir a resultados positivos, en lugar de simplemente ser consecuencia de ellos.

Pressman y Cohen (2005). En cuanto a las posibles consecuencias del afecto positivo sobre la salud, los datos de la revisión cuantitativa realizada por Pressman y Cohen (2005) confirman la existencia de una relación entre afecto positivo y diversas áreas de la salud.

  • Los resultados de investigaciones prospectivas, con relación a la mortalidad y morbilidad (posibilidad de padecer una enfermedad), indican que el afecto positivo disminuye la tasa de mortalidad especialmente en personas mayores de 55 años que viven en la comunidad. No obstante, los estudios realizados con personas mayores internadas en centros asistenciales revelan que los altos niveles de afecto positivo están asociados con una mayor mortalidad, posiblemente al mayor deterioro de la salud que presentan con relación a las personas que viven en comunidad.
  • Los datos de los estudios en los que se examina la relación Afecto positivo / Inicio de enfermedad, indicanque el afecto positivo disminuye el riesgo de padecer una enfermedad o sufrir accidentes y también tiende a mejorar el estado general de salud.
  • Los resultados de estudios prospectivos sobre supervivencia en grupos de personas que sufren una enfermedad grave sugieren que el afecto positivo tiene un efecto perjudicial en las personas que sufren enfermedades graves o están en una fase muy avanzada con pocas expectativas de supervivencia. Se atribuye a que el afecto positivo produce un optimismo irreal que los lleva a no seguir adecuadamente los tratamientos. Al contrario, sucede con personas que tienen más expectativas de supervivencia o menos graves: el afecto positivo tiene un efecto beneficioso o no tiene ningún efecto. En un meta-análisis más reciente de Chida y Steptoe se ha encontrado que el optimismo y el afecto positivo inciden favorablemente en la supervivencia de personas sanas y enfermas.

  • Los resultados sobre en qué medida el afecto positivo influye en los síntomas físicos que las personas informan tener (sintomatología física auto-informada) ponen de manifiesto que el afecto positivo, inducido en el laboratorio o experimentado naturalmente, está relacionado con menor informe de síntomas físicos relacionados con enfermedad y con menor sensibilidad al dolor. Estos efectos se han encontrado en individuos sanos y personas enfermas y parece ser debido al modo en que las personas perciben su cuerpo.

Pressman y Cohen proponen 2 vías que explicarían la relación entre el AP y la salud física:

Modelo de Efecto Principal. Defiende que el afecto positivo incide directamente en la conducta y los sistemas fisiológicos de diferentes modos:

  • Promueve comportamientos saludables (ej. incrementando la actividad física y la motivación para el cuidado personal).
  • Disminuye la frecuencia cardiaca, la presión arterial y las concentraciones en sangre de hormonas como la adrenalina y la noradrenalina a través de su influencia en el SNS.
  • Regula el nivel de cortisol, a través del eje hipotalámico-pituitario-adrenal.
  • Influye en el sistema opiáceo, que afecta a la salud disminuyendo la actividad autónoma y endocrina.
  • Incide en el funcionamiento del sistema inmune mediante el aumento de anticuerpos (inmunoglobulina A).
  • Facilita el establecimiento de relaciones sociales que tiendes a disminuir el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Modelo de Amortiguación del Estrés. A partir de la premisa de que el estrés psicológico provoca respuestas conductuales y fisiológicas que perjudican la salud, proponen que la afectividad positiva podría influir en la salud reduciendo o amortiguando el potencial efecto negativo que tiene la experiencia de acontecimientos estresantes. Es decir, la afectividad positiva hace que la persona tenga menos experiencias estresantes o conflictos en su actividad y relaciones sociales, a la vez que genera más recursos sociales que aumentan la percepción de capacidad para enfrentarse con éxito a las demandas de la situación. Asimismo, proponen que la afectividad positiva influye favorablemente sobre el sistema inmune y cardiovascular a través de su efecto sobre el SNA y el eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal.

En líneas generales la afectividad positiva tiene un efecto beneficioso sobre la salud. Sin embargo, algunos estudios muestran un efecto curvilíneo: los niveles moderados de AP son beneficiosos para la salud, pero tener altos niveles de afectividad positiva puede inducir a una cierta invulnerabilidad ilusoria que llevaría a la persona a en caso de enfermedad no seguir correctamente el tratamiento, a subestimar las potenciales amenazas y a utilizar estrategias de afrontamiento, en situaciones estresantes, no adecuadas.

Howell y col (2007). Más recientemente, Howell y colaboradores (2007) realizaron un metaanálisis para investigar si el bienestar subjetivo (BS) predice un efecto positivo sobre la salud. Este trabajo está focalizado en el impacto de diferentes constructos positivos (satisfacción con la vida, optimismo, felicidad) sobre la salud. Investigan si el bienestar subjetivo (BS) predice un efecto positivo sobre la salud.

Diferencias de este meta-análisis con respecto a la revisión cuantitativa de Pressman y Cohen:

  • No se reduce a estudiar la afectividad positiva, utiliza otros constructos psicológicos positivos agrupados bajo el concepto de Bienestar Subjetivo.
  • Incluye estudios que manipulan, simultáneamente, constructos psicológicos positivos y negativos.
  • Calculan el efecto por separado para las relaciones bienestar subjetivo / salud y Malestar / salud.


Resultados los estudios experimentales, ambulatorios y longitudinales:

  • El bienestar subjetivo se relaciona positivamente con estados de salud temporales o más duraderos, aunque el efecto del bienestar subjetivo es mayor cuando nos referimos a la salud en términos de estados de corta duración en comparación a los de larga duración o crónicos, y con el control de los síntomas de la enfermedad.
  • El efecto del bienestar subjetivo sobre la salud no se debe exclusivamente a que la enfermedad produce un deterioro de la salud, sino también a que el bienestar subjetivo ejerce un efecto beneficioso sobre la salud (el tamaño del efecto es similar para AMBOS, aunque en dirección opuesta[1]).
  • En cuanto a la incidencia de Variables Moderadoras en el efecto del bienestar subjetivo sobre la salud, encontramos:
    • El Nivel de Salud Inicial. El bienestar subjetivo tiene mayor incidencia, tanto a corto como a largo plazo, en las personas sanas, en el sentido de mejorar el funcionamiento físico. En personas enfermas el bienestar subjetivo amortigua el deterioro físico, porque incrementa el control de la enfermedad y el aumento de la supervivencia.
    • La Edad y el Género. Con respecto a estas variables moderadoras los efectos del bienestar subjetivo tienden a mantenerse constantes: la edad modera la relación bienestar subjetivo / Reactividad cardiovascular y Fisiológica, en el sentido de incrementar el riesgo de sufrir algún accidente cardiovascular conforme aumenta la edad de la persona.

El afecto positivo es un elixir mágico que conduce a mayor éxito profesional, mejores relaciones, mejor salud física…. aunque en situaciones en las que nos vemos obligados a reaccionar ante acontecimientos negativos, el AP no es la respuesta más funcional. Ser feliz también supone que la persona sepa reaccionar ante emociones negativas cuando sea apropiado hacerlo, regresando a un estado positivo cuando las condiciones mejoran.

Nota del autor: No queda claro si cuando hablan de afectividad positiva se trata de una respuesta o un estímulo, y tampoco queda claro si la afectividad positiva conduce a un mayor éxito profesional, mejores relaciones, mejor salud física, o simplemente es consecuencia de ello. Mucha doctrina y pocas o ninguna evidencia científica.  

BIENESTAR SUBJETIVO

Concepto y definición

El Bienestar subjetivo es un concepto complejo en el que convergen investigaciones de diferentes constructos relacionados con la evaluación que la persona hace de la satisfacción con su vida. Según Diener (1984), el bienestar subjetivo presenta  3 aspectos característicos:

  • Naturaleza subjetiva. Se basa en la propia experiencia de la persona.
  • Carácter global. Incluye una valoración de todos los aspectos de la vida.
  • Presencia de Afecto positivo, dado que no es suficiente la ausencia de factores negativos.

En cuanto a la definición de bienestar subjetivo, las numerosas propuestas pueden ser agrupadas en tres categorías:

  • Las que inciden en la valoración que el individuo hace de su propia vida en términos positivos.
  • Las que inciden en la comparación que la persona hace de experiencias de sentimientos positivos con negativos.
  • Las que inciden en el desarrollo de un funcionamiento personal óptimo.

Definición de referencia sobre el bienestar subjetivo (Diener, Suh, Lucas y Smith, 1999): “Categoría amplia de fenómenos que incluye las respuestas emocionales de las personas, dominios de satisfacción y juicios globales de satisfacción con la vida”.

De acuerdo con esta definición el BS incluiría la “experiencia subjetiva emocional” que tendría dos componentes Afectivos independientes (Afecto Positivo (AP) y Negativo (AN)), y un componente Cognitivo (Satisfacción con la vida). La satisfacción con la vida se refiere en término generales a la evaluación (los juicios) que la persona hace de su satisfacción con las circunstancias y condiciones de su vida.

Los componentes afectivos y el componente cognitivo son  dimensiones distintas aunque relacionadas, por lo que es necesario examinar cada uno de los  componentes (afecto positivo, afecto negativo y satisfacción con la vida) por separado para una completa descripción del bienestar subjetivo.

Diener y cols., (1999) amplían el componente cognitivo al incluir una diferenciación entre la Satisfacción con la vida en términos generales y la satisfacción en una serie de dominios de la vida.

Algunos autores defienden que los dominios de satisfacción (SD) y la satisfacción con la vida (SV) están relacionadas e, incluso, consideran que la SD forma parte de la SV. Lo que parece más razonable e intuitivo, como afirma Schimmack (2008), es considerar que los cambios en la SD (familia, trabajo, salud, etc.) afectan a la SV en términos generales tal y como sugieren los datos experimentales. Por ejemplo, Schimmack, Diener y Oishi (2002) examinaron en qué pensaban los individuos cuando estaban respondiendo a cuestiones relacionadas con la SV. Los datos claramente indicaban que las personas que evaluaban su SV tenían significativamente más pensamientos relacionados con dominios importantes (la familia, el trabajo, la salud, etc.) que con dominios menos significativos (por ejemplo, el clima).                          

Medidas del bienestar subjetivo (BS)

Una característica del BS es que representa una experiencia subjetiva del propio individuo por lo que la 1ª fuente de información es la propia persona que, a través de auto-informes, puede darnos datos sobre sus experiencias emocionales (AP, AN) sobre su SV o con dominios específicos (SD):

  • Para evaluar los componentes afectivos positivos y/o negativos, encontramos:
    • Escalas PANAS de Afecto Positivo y Negativo: 20 ítems (10 descriptores positivos y 10 descriptores negativos), a los que se responde con una escala tipo Likert (1 Nada o Casi Nada a 5 Muchísimo). Tienen una estructura temporal que se puede ajustar para evaluar experiencias inmediatas y de otros años. Las 2 subescalas (AP/AN) tienen excelentes propiedades psicométricas
  • Para evaluar el componente cognitivo, encontramos:
    • Escala de Satisfacción con la Vida (SWLS): Es una de las más usadas para evaluar globalmente la SV, es decir, el juicio global que hacen las personas sobre la SV. Consta de 5 ítems cuyos valores de respuesta oscilan, en la versión original, entre 1 y 7. En la versión española, entre 1 y 5 (Tipo Likert). Presenta buenos datos psicométricos.
  • Para evaluar tanto componentes afectivos como cognitivos, encontramos:
    • Inventario de Felicidad de Oxford (OHI). Traducido y adaptado a diferentes idiomas, presenta buena fiabilidad interna y test-retest, así como validez de constructo.

Aunque los sesgos y los estilos de respuesta tienen una limitada incidencia en los autoinformes, en los últimos años se han desarrollado medidas y procedimientos alternativos para evaluar el BS:

  • Método de Muestreo de Experiencias (MME): registra aleatoriamente y en distintos momentos temporales datos del estado de ánimo y las cogniciones de la persona.
  • Método de Reconstrucción Diaria (MRD): se basa en la reconstrucción que la persona hace de las experiencias y actividades realizadas el día anterior mediante una técnica que minimiza posibles sesgos de memoria en la reconstrucción. También evalúa el tiempo invertido en realizar actividades y las experiencias afectivas experimentadas durante su realización.

Heredabilidad y Estabilidad del Bienestar Subjetivo

En un estudio pionero de Genética Conductual, Tellegen y cols. (1988), examinaron la heredabilidad en gemelos Monocigóticos y Dicigóticos criados juntos y por separado.

Resultados:

  • En torno al 50% de la varianza asociada al BS puede ser explicada por factores genéticos.

Estos resultados fueron confirmados por Røysamb, Harris, Magnus, Vitterso y Tambs (2002) quienes, además, comprobaron que la heredabilidad del BS variaba en función del sexo, de modo que era más alta en las mujeres (0,54) que en los hombres (0,46).


La heredabilidad del BS sigue siendo un tema controvertido respecto a su cuantía. Algunos autores señalan que aproximadamente el 80% de los componentes estables del BS son heredables. Otros mantienen que la heredabilidad del AP y el AN no es superior al 0’2 (20%) y que el ambiente compartido explica el 31-32% de la varianza en el AN y entre el 15-18% en el AP.    No obstante, la mayoría aceptan que “los genes parecen explicar en torno al 40-50% de la varianza en los niveles estables del AP, AN, SV, y otros aspectos del BS global. Aunque no está claro si estos efectos genéticos son aditivos o no aditivos, ni tampoco está claro si hay algunos efectos ambientales fiables debidos a la familia”.

Estabilidad del Bienestar Subjetivo. Los estudios con gemelos y de adopción indican que hay una fuerte relación entre factores disposicionales y BS. Si a esto le sumamos la estabilidad de la personalidad a lo largo de la vida cabe pensar que el BS podría ser tan estable en el tiempo como la personalidad.

A nivel experimental, los datos confirman que existe un cierto grado de estabilidad en períodos cortos de tiempo: investigación de Eid y Diener (2004) cuyos resultados indican que entre el 74-84% de la varianza en la medida de SV permanecía estable, mientras que la influencia de los estados afectivos transitorios apenas tenía incidencia sobre la estabilidad de la misma.

La estabilidad también se ha evaluado en períodos más largos de tiempo: Fujita y Diener (2005) encontraron, utilizando los datos del estudio del panel socioeconómico alemán (GSOEP) para evaluar la estabilidad de un ítem en la medida de SV durante un periodo de 17 años, que la estabilidad año a año era moderadamente alta (50-60%) y para el total de los 17 años se mantenía en torno a 30%.

Estatus económico y bienestar subjetivo

El estatus económico es uno de los determinantes sociodemográficos que más investigaciones y debates ha suscitado con relación a su posible impacto sobre el desarrollo de BS en las personas. En general:

  • Estatus económico alto (definido en base a los ingresos económicos y riqueza) supone tener mayor nivel de expectativa de vida, mejor alimentación y disminución de mortalidad infantil.
  • Estatus económico bajo (pobreza) suele correlacionar con bajos niveles de salud, movilidad, educación y acceso a los servicios.

En este sentido, es razonable pensar que podría existir una fuerte correlación positiva entre el estatus económico de las personas y su nivel de bienestar subjetivo. En un trabajo pionero, Cantril (1965) encontró, en un trabajo pionero que evaluó a 20.000 personas de 13 naciones, que independientemente del nivel económico de las personas, todas percibían que tener más dinero, más propiedades, y una buena calidad de vida eran condiciones necesarias para ser felices.

Aunque esta idea (a más dinero y riquezas, mayor nivel de felicidad) se mantiene en la actualidad, se han introducido aspectos que matizan o cuestionan esta relación estatus económico-felicidad:

  • El crecimiento económico constante de los países desarrollados no se ha reflejado en un crecimiento similar en la media de BS (ej. La prosperidad de EEUU en los últimos 50 años no se corresponde con el BS, que apenas ha crecido en este tiempo).
  • Los datos de investigaciones indican que la correlación estatus económico-BS sigue el principio de “La Ley Económica de la Utilidad Marginal Decreciente”: a medida que aumenta la renta personal disponible, cada dólar adicional contribuye menos al BS. Es un EFECTO CURVILÍNEO, que supone que el coeficiente de correlación entre ingresos económicos y BS disminuye cuando se incrementan los ingresos por lo que las correlaciones más altas se obtienen en países con un bajo nivel de desarrollo económico ya que al tener  “poco”, el tener más que ese “poco” te hace ser más feliz a diferencia de quién tiene “mucho”, que el tener más que ese “mucho” ya no le hace feliz. Este efecto ha sido explicado mediante “La Paradoja Easterlin según la cual en las personas que tienen solucionado el problema de las necesidades básicas (alimentación, vestido, vivienda, ocio, etc.) es el estatus económico relativo (la comparación con la situación económica anterior, con la situación económica de los demás, o con las aspiraciones de un mayor estatus económico) lo que incide en su percepción de BS y no el nivel absoluto de ingresos. Este planteamiento se enmarca en lo que se conoce como teoría de la necesidad que se utiliza para explicar lo que señalábamos previamente de una mayor correlación entre estatus económico y BS en las poblaciones más pobres, así como el efecto de disminución marginal del estatus económico sobre el BS cuando aumentan los ingresos económicos y la riqueza (Zavisca y Hout, 2005).
  • A nivel experimental, Howell y Howell confirman una asociación estatus económico – Bienestar subjetivo más alta en países en vías de desarrollo que en países desarrollados. Este meta-análisis también puso de manifiesto el papel moderador de algunas variables, así por ej. se encontró que a mayor nivel de estudios menor relación estatus económico – BS o que la relación era más débil cuando para medir el BS se empleaba el concepto de felicidad en vez del término calidad de vida, satisfacción vital, etc..

Aunque las medidas correlacionales deben ser analizadas cuidadosamente, dada su dificultad para establecer una relación clara de causalidad entre variables, y no permiten descartar totalmente la posibilidad de que sea el bienestar subjetivo el que conduce a un mayor nivel económico, o que la relación económica entre estatus económico y BS pueda estar adulterada, en el sentido de que es determinada por una tercera variable no medida (p. ej. el apoyo familiar que influye positivamente tanto en la situación económica como en el BS) (Lever, 2004). Sí parece que, en conjunto, los resultados se ajustan a las predicciones de la teoría de la necesidad, de modo que como señalan Sheldon y Lyubomirsky (2007), «el dinero es necesario, pero no suficiente, para alcanzar la felicidad».

Personalidad y Bienestar Subjetivo

Otra de las áreas de investigación más relevantes se centra en el análisis de cómo determinadas características personales influyen en el desarrollo del BS. Aunque el interés de los investigadores ha llevado a estudiar numerosas variables de personalidad, nosotros examinaremos, a continuación, algunas de las más significativas como son la extraversión, el neuroticismo o el optimismo, tanto por la literatura psicológica generada, como por los datos empíricos aportados.

Extraversión y Neuroticismo       

Numerosos estudios indican la existencia de una clara relación entre personalidad y BS, en el sentido de que una “parte importante del BS estable es debida a la personalidad”.

La mayoría de los estudios se han centrado en el estudio de los Cinco Grandes factores de personalidad de Costa y McCrae, especialmente en Extraversión y Neuroticismo, dada su posible influencia en los dos componentes emocionales del BS (el afecto positivo y el afecto negativo, respectivamente). En general:

  • Los individuos Extravertidos experimentan sentimientos y emociones más positivas y tienen umbrales más bajos para la activación del afecto positivo.
  • Los individuos Neuróticos experimentan sentimientos y emociones más negativas y tienes umbrales más bajos para la activación del afecto negativo.

 Se han realizado varios análisis de la relación entre los Cinco Factores y el BS:

  • Los datos obtenidos del meta-análisis de DeNeve y Cooper indican que la correlación entre BS y los Cinco Factores era muy poco significativa, hasta el extremo de que no explicaban más del 4% de la varianza asociada a todos los índices del BS. Esto puede ser debido a utilizar datos de estudios con medidas excesivamente amplias o generales[2].
  • Lucas y Fujita repitieron el meta-análisis anterior utilizando diseños exclusivos para evaluar la relación extraversión y BS, encontrando una correlación media más alta (0,37). 
  • Steel, Schmidt y Shultz analizaron la relación entre personalidad y componentes del BS, encontrando una fuerte correlación entre neuroticismo, extraversión, cordialidad y minuciosidad con todos los componentes del BS (40% de la varianza en BS estaba asociada a estos rasgos de personalidad).

Para explicar la correlación entre extraversión/neuroticismo y BS se han propuesto diversas hipótesis:

  • La explicación temperamental: postula que la personalidad influye directamente en el nivel de BS mediante la acción de mecanismos biológicos. La teoría con mayor consenso dentro de este enfoque es la “teoría de la sensibilidad al refuerzo y al castigo” de Gray, que propone la existencia de dos sistemas:
    • SAC (Sistema de Activación Conductual), responsable del grado de sensibilidad que muestra la personas a las señales de refuerzo y recompensa.
    • SIC (Sistema de Inhibición Conductual), responsable del grado de sensibilidad que muestra la persona hacia las señales de amenaza o castigo condicionados.

Se postula que los extravertidos serían más sensibles a experimentar emociones positivas y los que puntúan alto en neuroticismo serían especialmente sensibles a experimentar emociones negativas. Las predicciones fueron confirmadas por el estudio de Smits y Boeck: los extravertidos son muy reactivos a los procedimientos de inducción de estado de ánimo positivo y más sensibles a las señales de refuerzo que de castigo.

  • La explicación instrumental: asume que la personalidad incide en el BS de forma indirecta a través de situaciones o acontecimientos experimentados. Se sustenta en que las personas extravertidas dedican más tiempo a actividades sociales y suelen tener una influencia más positiva sobre las personas que les rodean, aspecto que facilita crear una red de relaciones sociales que favorece el BS.

Optimismo   

Es una de las variables de personalidad que más interés ha suscitado en los últimos años debido a su capacidad para producir un estado de ánimo que tiende a favorecer el bienestar subjetivo, facilita el ajuste psicológico e incide favorablemente en los distintos ámbitos de la vida.

Teóricamente, el optimismo puede ser considerado comoun estilo explicativo cuyo origen está en el modelo re-formulado de Indefensión Aprendida y en la necesidad del ser humano de encontrar explicación a lo que le sucede. Las personas utilizan 3 dimensiones atribucionales para dar explicación a los sucesos:

  • Locus de control (interno/Externo). En qué medida las personas consideran que los acontecimientos se deben a ellos o a los demás.
  • Estabilidad (estable/inestable). En qué medida las personas consideran que las causas de lo ocurrido se mantendrán en el tiempo.
  • Especificidad (específico/global). En qué medida afecta lo sucedido a un área específica de la vida o tiene una influencia más global.

Los datos experimentales muestran que las personas optimistas atribuyen los éxitos a causas internas, estables y globales y los fracasos a factores externos, inestables y específicos lo que genera una percepción de sí mismo más favorable (“sesgo auto-ensalzamiento”).

El optimismo también se puede considerar como una variable disposicional, relacionada con la expectativa que las personas tienen sobre su futuro (expectativa generalizada y estable a través del tiempo y las situaciones) de que en el futuro ocurrirán resultados favorables frente a los desfavorables. Todas las personas tienden a ver el futuro de manera relativamente positiva, aunque en los optimistas esta visión es mucho más intensa y se mantiene incluso cuando hay evidencia desfavorable.

Ambos tipos de optimismo son evaluados mediante auto-informes:

  • Para medir el optimismo como estilo explicativo se utiliza el Cuestionario de Estilo Atribucional ( Attributional Style Questionnaire: ASQ ), desarrollado por Peterson y cols. 
  • Para evaluar el optimismo como variable disposicional se suele emplear el Test de Orientación Vital ( Life Orientation Test: LOT ), de Scheier y Carver.

Dado que las personas optimistas tienen expectativas positivas del presente y del futuro, cabe esperar que mantengan cotidianamente niveles más alto de bienestar subjetivo en períodos de estrés que aquellos menos optimistas. Estudios prospectivos ponen de manifiesto que las personas optimistas tienen más facilidad para establecer relaciones sociales y más éxito en el ámbito académico y profesional. 

Investigaciones señalan que el optimismo tiene un efecto beneficioso en la salud de la población y es un recurso psicológico de primer orden para enfrentarse al estrés que producen los traumas dentro del ámbito de la población clínica (amortigua el efecto del estrés haciendo que la persona sea más resistente) Igualmente, el optimismo disposicional está relacionado con buen pronóstico o recuperación en pacientes con trastornos cardiovasculares y cáncer, y con menor morbilidad y mortalidad (incluyendo VIH y cáncer). Aunque ser optimista es positivo, puede convertirse en desadaptativo, especialmente cuando las ilusiones positivas distorsionan en exceso el concepto de sí mismo o alteran peligrosamente la realidad, produciendo un autoengaño que podría minimizar la percepción de riesgo en situaciones de peligro para la salud.

Cultura y bienestar subjetivo

Existen datos que sugieren diferencias respecto a aquellos aspectos que son considerados como relevantes para ser feliz. Lu y Guilmour (2004) realizaron un estudio con estudiantes chinos y norteamericanos sobre qué significado tenía para ellos la felicidad. Todos coincidían en que era un estado positivo de la mente, pero unos enfatizaban en unas cosas y otros en otras:

  • Chinos (cultura colectivista). Enfatizaban el cultivo de valores espirituales y la necesidad de lograr un balance emocional en su vida, subrayando la importancia de alcanzar expectativas sociales relacionadas con un sentido amplio de felicidad.
  • Norteamericanos (cultura individualista). Enfatizaban los aspectos materiales y expectativas asociadas a la necesidad de disfrutar la vida que consideraban por encima de las restricciones sociales que limitan el desarrollo personal de la felicidad.

Estas diferencias son consistentes con las características de las sociedades individualistas (norteamericanos: comprometidos con un yo independiente y que tienden a igualar una vida feliz en términos emocionales con una vida feliz en términos de satisfacción) y de las sociedades colectivistas (chinos: comprometidos con las relaciones con los demás, de modo que las emociones agradables implican un componente de relación social y están condicionadas por la aprobación de los otros que son significativos para ellos).

En general las investigaciones transculturales indican que los individuos de culturas individualistas tienen mayor percepción de BS que los que pertenecen a culturas colectivistas. Shu y Koo (2008) dan 2 explicaciones a las diferencias en BS entre individualistas y colectivistas:

  • Se necesita mayor sacrificio de las necesidades instintivas y de los deseos para vivir una vida plena en las culturas colectivistas que en las individualistas. Para los colectivistas el ser aceptado por los otros es una de las mayores recompensas sociales que pueden obtener, pero el obtener esta aprobación supone limitar los impulsos instintivos y los deseos de auto-gratificación, incluida la felicidad personal.
  • El colectivismo puede nutrir varias cualidades disposicionales que de manera no intencional producen “baches” en el camino hacia la felicidad. Los colectivistas al estar preocupados por establecer y mantener relaciones sociales planifican metas orientadas a la prevención (no fracasar) más que a la promoción que son las que suelen producir emociones positivas y BS.

Finalmente, no podemos deducir que unas culturas sean intrínsecamente mejores que otras, simplemente diferentes culturas podrían tener diferentes opiniones acerca de qué es lo más conveniente considerar.

BIENESTAR PSICOLÓGICO

Existen 2 tradiciones, desde una perspectiva histórica, en cuanto a la conceptualización del bienestar y la felicidad:

  • Tradición Hedonista. Principio moral: obligación de maximizar las experiencias de placer y minimizar las de dolor o sufrimiento, asumiendo que la felicidad se construye en base a todas las experiencias placenteras experimentadas a lo largo de la vida.
  • Tradición Eudaimónica[3]. Defiende que la verdadera felicidad está en nosotros mismos, en descubrir nuestras virtudes y vivir de acuerdo con ellas. El ser feliz consiste en potenciar y desarrollar lo mejor que cada persona lleva dentro, poniendo las habilidades y el talento al servicio del logro del bienestar propio y de los demás.

El Bienestar subjetivo representa el enfoque hedonista (estudio del afecto y la satisfacción con la vida), mientras que el Bienestar psicológico representa el enfoque eudaimónico (desarrollo de las capacidades y el crecimiento personal).

Muchos han cuestionado la distinción bienestar hedónico – bienestar eudaimónico porque:

  • El término de bienestar eudaimónico utilizado en la investigación es diferente del que proponía Aristóteles.
  • Ambos tipos de bienestar se solapan y pueden incluir mecanismos psicológicos que operan conjuntamente.

La diferenciación entre bienestar subjetivo y bienestar psicológico se ha extendido en el estudio y la investigación.

La Teoría del Bienestar Psicológico de Ryff

Es una teoría multidimensional que, partiendo de que el Bienestar Psicológico (BP) supone el compromiso con los cambios existenciales de la vida y que está relacionado con el desarrollo de capacidades y el crecimiento personal, defiende que el BP está asociado a determinados criterios de desarrollo positivo de la personalidad que van más allá de un simple balance entre afectos positivos y negativos. El modelo teórico de Ryff propone 6 dimensiones relacionadas con necesidades, motivos y atributos que cualquier persona, en un estado normal de salud, debe satisfacer para ser feliz:

  • La auto-aceptación o actitud positiva hacia el yo (“me siento satisfecho conmigo mismo”). Para un funcionamiento positivo es necesario sentirse bien y tener una actitud positiva consigo mismo asumiendo las propias limitaciones. Las personas con alto grado de auto-aceptación tienen una elevada autoestima.
  • El crecimiento o desarrollo personal (“mi vida es un continuo proceso de cambio, aprendizaje y desarrollo”). Todos debemos desarrollar nuestras potencialidades para crecer como personas y alcanzar el máximo de sus capacidades.
  • Sensación de sentido de la vida (“tengo claro la dirección y el objetivo de mi vida”). Hay que tener un propósito y una dirección en la vida por lo que hay que establecer objetivos y metas personales para promover la motivación de actuar y desarrollarse.
  • Control o dominio del medio (“creo que soy bueno manejando las responsabilidades cotidianas”). El BP supone que el individuo desarrolle la habilidad para seleccionar y crear ambientes que favorezcan la satisfacción de sus deseos y necesidades. Las personas con alto dominio tienen un locus de control interno y un alto nivel de autoeficacia.
  • Relaciones positivas con otros o la creencia de que se tienen relaciones de confianza, calidad, empatía e intimidad con otros (“la gente puede describirme como una persona que comparte”).
  • Para un adecuado BP es importante entablar relaciones sociales estables y positivas, tener otras personas a las que amar y en quién confiar.
  • La autonomía o capacidad de ser independiente, de regular la conducta por normas internas y ser capaz de resistir la presión social (“tengo confianza en mis opiniones, incluso si son contrarias al  consenso general”). La persona debe reforzar y tener autodeterminación en sus convicciones, defender su nivel de independencia y autoridad personal para limitar los efectos de la presión social y autorregular su conducta en los diferentes contextos sociales.

Según Ryff estas dimensiones cambian a lo largo de la vida: el crecimiento personal y los propósitos de vida disminuyen conforme pasa el tiempo y la autonomía y dominio del ambiente aumentan a lo largo de la vida. Para medir las dimensiones teóricas, el autor desarrolla un instrumento: “Escalas de Bienestar Psicológico” (SPWB), compuesto por 120 ítems en total, 20 por cada escala.

Por último, en cuanto a la separación entre bienestar subjetivo y bienestar psicológico, se ha encontrado en estudios recientes que la estructura de ambos no cambiaba en función de variables como el sexo, la edad o la etnia. Esto apoya la sugerencia respecto a que ambos conceptos están más relacionados de lo que se creía previamente y que el bienestar subjetivo puede ser un prerrequisito del bienestar psicológico (o que no es posible una experiencia eudaimónica en ausencia de un estado de hedonismo).

¿ES POSIBLE INCREMENTAR DE MANERA SOSTENIBLE LOS NIVELES DE FELICIDAD?

Lyubomirsky, Sheldon y Schkade publicaron en 2005 un artículo titulado: «Pursuing happiness: The architecture of sustainable change», en el que desarrollaban un prometedor modelo de aumento sostenible de la felicidad. Sabemos que hay dificultad para incidir en los factores genéticos que determinan en torno al 50% de la varianza asociada a la felicidad; y también que es muy costoso, en términos de dinero, recursos y tiempo, modificar los factores sociodemográficos (el 10% de la varianza asociada a la felicidad). Teniendo en cuenta estos aspectos, Lyubomirsky y col. (2005), proponen utilizar la vía de la puesta en marcha de actividades intencionales (actividades concretas y prácticas que los individuos realizan voluntariamente en la vida cotidiana con mayor o menor éxito) que están bajo control personal como la mejor estrategia para incrementar el nivel de felicidad. Lyubomirsky y cols. (2005) interpretan el término «actividad» en un sentido amplio, de modo que incluiría no sólo conductas potencialmente cognitivas (por ejemplo, adoptar una visión positiva de las cosas), sino también actividades conductuales (como hacer ejercicio físico de manera habitual) y motivacionales (por ejemplo, planificar metas personales) que producen numerosas experiencias satisfactorias en la vida diaria de las personas.

Si el objetivo de la actividad es producir un cambio sostenible, la actividad debe iniciarse y, más importante, mantenerse por lo que es imprescindible que la actividad sea autoreforzante y se relacione con los intereses o cualquier característica de la persona. La actividad intencional no producirá un incremento del BS si en sí misma no proporciona una oportunidad para experimentar experiencias positivas y crecimiento personal.

Como señalan Sheldon y Lyubomirsky, es más probable aumentar el nivel de felicidad si se consiguen objetivos y metas que se ajustan a la personalidad de la persona. Las actividades relacionadas con pertenencia, autoeficacia o autonomía son las que a priori se ajustan mejor a la persona. De la misma manera el modelo de felicidad sostenible dice que, aunque las personas estén muy motivadas si la actividad que tienen que realizar es aburrida no incrementarán su BS. El foco y la forma de la actividad intencional debe ser variada para reducir el efecto de adaptación a la actividad y mantener su potencial. Finalmente, es importante descubrir el momento óptimo para realizar cada actividad evitando así la rutina

En definitiva, El Modelo De Felicidad Sostenible (Lyubomirsky y col.) subraya que las actividades intencionales incrementan el nivel crónico de felicidad si permiten la acumulación de pequeñas experiencias positivas, y dan sentido y significado global a lo que hacen.

APRENDER A SER FELIZ

Al haber un margen, sobre el 40%, de factores no genéticos-controlados por nosotros, podemos llevar a cabo actividades para alcanzar el máximo rango personal de felicidad, esto es, aprender a ser feliz. Fordyce (1997). Se puede aprender a ser feliz haciendo lo que hace la gente feliz. Éste dice que mediante la educación de factores personales adquiridos y la modificación de las circunstancias ambientales es posible incrementar la felicidad.

Identificó 14 cualidades comunes a las personas felices y vinculadas a actividades cotidianas que cualquiera puede hacer. Estas cualidades están relacionadas con 3 grandes ámbitos sociales:

  • Dedicar más tiempo a la vida social, en actividades formales/informales, para generar sentimientos de satisfacción y pertenencia y tener mayor percepción de felicidad.
  • Desarrollar una personalidad sociable y atractiva, desde el punto de vista de las relaciones sociales. (ej. sonreír, reconocer a los demás, ser un buen conversador…).
  • Mejorar las relaciones íntimas (relaciones afectivas con la pareja, fuertes lazos de amistas con personas próximas, aumentar el contacto y las relaciones con los familiares).

A partir de este investigador, Palomera propone realizar actividades para potenciar la felicidad. Dichas actividades están asociadas a 12 claves fundamentales para lograr la felicidad.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

A finales de los años 90 y principios del 2000 se empieza a desarrollar un nuevo campo de estudio e investigación psicológica, dirigido a probar que las personas que experimentan mayores niveles de afecto positivo son más felices, tienen más probabilidad de tener éxito en los distintos ámbitos de la vida (familia, trabajo, ocio, etc.) y muestran menos problemas de salud física y psicológica.

Uno de los planteamientos teóricos más interesante para explicar los efectos beneficiosos de las emociones positivas es la teoría de la ampliación- construcción de las emociones positivas de Fredrickson (1998).

Desde una perspectiva histórica, es posible distinguir dos grandes tradiciones en cuanto a la conceptualización del bienestar y la felicidad. Por un lado, la tradición hedonista que plantea como principio moral la obligación de maximizar las experiencias de placer y minimizar las experiencias de dolor o sufrimiento, asumiendo que la felicidad se construye en base a todas aquellas experiencias placenteras que se experimentan a lo largo de la vida. Por otro lado, la tradición eudaimónica que defiende que la verdadera felicidad está en nosotros mismos, en descubrir nuestras virtudes y vivir de acuerdo con ellas. Desde esta última perspectiva, el ser feliz estriba en potenciar y desarrollar lo mejor que cada persona lleva dentro, poniendo las habilidades y el talento al servicio del logro del bienestar propio y de los demás.

En el ámbito psicológico, estas dos tradiciones tienen su reflejo en la distinción entre el bienestar subjetivo, como representante del enfoque hedonista, definido por el estudio del afecto y la satisfacción con la vida, y el bienestar psicológico, como representante del enfoque eudaimónico, definido como el desarrollo de las capacidades y el crecimiento personal.

GLOSARIO

  • Afecto positivo. Tendencia a experimentar con bastante frecuencia estados de ánimo positivos.
  • Bienestar. Categoría amplia de fenómenos subjetivos como respuestas emocionales y valoración global de satisfacción con la vida.
  • Colectivismo. Hace referencia a uno de los polos de la dimensión de diferenciación cultural más relevante, que se caracteriza por poner el énfasis en la conexión entre los individuos del grupo, de tal manera que se consideran interdependientes del mismo.
  • Cultura. Sistema de significados (creencias, valores, normas, actitudes, conductas, conocimientos, habilidades, etc.) compartido por un grupo determinado, que habla una lengua común, en un período histórico específico y en una región geográfica concreta.
  • Emoción. Reacción intensa que se manifiesta a través de componentes expresivos, fisiológicos y subjetivos.
  • Extraversión. Dimensión de personalidad que según H.J. Eysenck define a la persona por su tendencia a la sociabilidad.
  • Felicidad. En general se refiere tanto a un juicio de satisfacción con la vida como a un mayor número de experiencias positivas que negativas en la vida.
  • Individualismo. Hace referencia a uno de los polos de la dimensión de diferenciación cultural más relevante, que se caracteriza por poner el énfasis en el carácter único e independiente del individuo.
  • Neuroticismo. Tendencia a experimentar emociones negativas (ansiedad, tristeza, irritabilidad y afectos negativos relacionados). Se habla de rasgo, cuando esta tendencia es altamente generalizada; y de estado, cuando se informan emociones negativas en el momento de la medida o en situaciones particulares. Las bajas puntuaciones en neuroticismo indicarían estabilidad emocional.
  • Optimismo. Dimensión de personalidad que hace referencia a la creencia de que en la vida generalmente ocurren cosas positivas.
  • Sentimiento. Experiencia subjetiva de la emoción referida a la evaluación continua que la persona realiza cada vez que se enfrenta a un acontecimiento.

REFERENCIAS.

  • Resumen Jovana RN (2017-18)
  • Resumen NESS Uned (2015-16)
  • Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • UNED aLF

[1] El concepto tamaño del efecto es central en el meta-análisis moderno y hace referencia a cualquier medida estadística que evidencia el grado con el que un evento dado está presente en una muestra. El tipo de medida se llama efecto y su magnitud es el tamaño del efecto.

[2] Uno de los problemas de los meta-análisis en el ámbito de la personalidad radica en la comparación de estudios que no utilizan escalas o cuestionarios de personalidad equivalentes.

[3] La palabra eudaimonia está compuesta de eu (bueno) y daimon, el término de donde viene nuestra palabra “demonio” pero que para los griegos significaba algo más parecido a espíritu o ángel. Este concepto fue importante para la ética de Aristóteles, quien lo ligó al más alto bien del ser humano y a cosas como la virtud (arete) y la sabiduría en su aspecto práctico (phronesis). Podemos empezar a jugar con una definición de la eudaimonía como el arte de vivir de manera virtuosa, buscando la sabiduría, para desarrollar el potencial humano. Pero esto es sólo tentativo.

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