Agresión entre jugadores en el deporte

Actualmente la cultura deportiva promueve valores de juego limpio. Sin embargo,
continúa generándose violencia entre jugadores, muchas veces propiciada directamente por los aficionados, e indirectamente por los dirigentes deportivos.


Conviene diferenciar la violencia de la agresión. La violencia es una expresión extrema de agresión física (Arias, 2009). Por tanto, puede considerarse una subcategoría de la agresión. En función de las metas que persigue la agresión, pueden distinguirse dos tipos:

  • Agresión hostil. Tiene como objetivo infligir daño, está impulsada por la ira (mala gestión emocional y control de impulsos muy deficiente) y está precedida, normalmente, de una instigación previa.
  • Agresión instrumental. Tiene como objetivo el logro de un objetivo diferente al daño en sí mismo y suele implicar un cálculo de las consecuencias que puede provocar la agresión (buena gestión emocional y control de impulsos optimo) .

Dentro de la psicología pueden señalarse dos grandes bloques de teorías explicativas de la violencia que también son aplicables al campo deportivo: las teorías psicobiológicas (demasiada testosterona) y las teorías psicosociales (aprendizaje social) .

Hipótesis de la frustración-agresión de Dollard, Doob, Miller, Mowrer y Sears (1939). La frustración es el antecedente directo de la agresión, de modo que cualquier estímulo que impida la consecución de un objetivo generará frustración y, en consecuencia, agresión. Berkowitz (1969), revisa la teoría original y postula que la agresión dependería de la interpretación que hicieran los deportistas de la situación.

Teoría del aprendizaje social de Bandura (1977), propone dos mecanismos básicos de aprendizaje social: el modelado y el reforzamiento. Según esta teoría, los niños aprenden conductas agresivas tras la observación de un modelo y posteriormente reproducen esas mismas conductas por imitación. La cantidad de refuerzo que recibe el modelo incrementa el aprendizaje y la imitación.

Cuando las conductas agresivas en el deporte no solo no son sancionadas, sino que son repetidamente difundidas en los medios de comunicación, aumenta la posibilidad de que los observadores las reproduzcan. La posibilidad de que un deportista agreda a otro en el terreno de juego también depende de su razonamiento moral (Gómez, 2007). El razonamiento moral es el proceso de pensamiento que establece si una acción está bien o mal (si eres simpatizante de VOX probablemente no te resulte muy complicado dar una paliza a una persona con un aspecto y una cultura diferente a la tuya).

Según una idea extendida en nuestra sociedad, la práctica deportiva promueve un ideal de conducta ética o fair play que se transfiere a otros ámbitos no deportivos. Sin embargo, algunos estudios indican menor desarrollo moral en deportistas en comparación con personas no deportistas. Cecchini, González y Montero (2008) demostraron que los participantes experimentados en deportes de contacto presentaban menores niveles de razonamiento moral que los participantes no deportistas; los deportistas mostraron menor razonamiento moral si se encontraban orientados hacia el ego, es decir, si medían su competencia y éxito sobre la base de criterios externos como superar a otros deportistas.

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • YouTube

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