Antipsicóticos: tipos; modos de acción; acciones terapéuticas, efectos secundarios

A propósito de la clozapina, el sulpiride y las SEP ¿son antipsicóticos atípicos o neurolépticos?

Los neurolépticos son fármacos psicotrópicos empleados para tratar los trastornos o síntomas psicóticos. Tanto los agentes antipsicóticos típicos como los más recientemente descubiertos -los atípicos- son neurolépticos que producen de forma secundaria un mayor o menor grado de neurolepsis (falta de actividad, rigidez de movimientos, lentitud en el habla, temblores, discinesias, etc.); de ahí la denominación. Se considera que la clozapina y el sulpiride son antipsicóticos atípicos. Independientemente de que el sulpiride no sea el mejor antipsicótico atípico para mejorar los síntomas negativos en los trastornos psicóticos, sí se considera un neuroléptico atípico con escasos SEP (síntomas extrapiramidales), en tanto en cuanto tiene una preferencia por los receptores dopaminérgicos mesolímbicos respecto sobre los nigroestriados o nigroestriatales.

Se especula que en la vía mesolímbica un agonista parcial de la dopamina actuaría como un antagonista neto. Para que dicha afirmación sea válida ¿debemos sobreentender que debe existir dopamina en exceso?

Según los principios generales del espectro agonista, “sería o se comportaría como un antagonista neto si hubiera dopamina en exceso (tal como se postula en la vía dopaminérgica mesolímbica para los síntomas positivos de la esquizofrenia)”, la respuesta es sí, ya que los agonistas parciales -según el espectro agonista- funcionan de forma bimodal (agonista/antagonista), dependiendo de la cantidad de ligando presente.

¿Por qué se administran los antipsicóticos si tienen tantos efectos secundarios? ¿Son idénticos estos efectos en todos los pacientes?

Sí, efectivamente, no son deseables los efectos secundarios a la medicación antipsicótica. Pero, como todo, es relativo, y siempre hay que buscar, entre todos los males posibles, el menor de ellos. Aunque progresivamente se emplean con mayor frecuencia los antipsicóticos atípicos, en algunos casos graves se siguen empleando por intolerancia o precaución a otros efectos no deseados.

En tales casos, la antagonización de los receptores colinérgicos/muscarínicos causa efectos secundarios no deseados como, por ejemplo, sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa y cierta somnolencia; pero, también ambos tipos de fármacos tienen efectos antihistáminicos y antiadrenérgicos.

La actividad anticolinérgica ejercida por parte de los neurolépticos típicos, difiere de unos compuestos a otros; por lo que los diferentes agentes antipsicóticos se diferencian en los perfiles de efectos secundarios que producen, pero no en el conjunto de sus perfiles terapéuticos; es decir, en el alivio de los síntomas positivos de la esquizofrenia y trastornos psicóticos en general. Pero, como todo, es relativo, y no todos los pacientes reaccionan de forma similar a un determinado fármaco o grupos de fármacos antipsicóticos, precisamente por las diferencias individuales no sólo en cuanto a la dimensión o grado del trastorno, sino también en cuanto a la particular naturaleza del sistema nervioso de cada individuo. Dependiendo del grado de balance existente en la excitabilidad/inhibición cerebral, e incluso de las peculiares conexiones neurales (en algunos casos aberrantes o patológicas, en algunos sistemas de neurotransmisión, por anomalías durante el desarrollo neuroevolutivo), los fármacos , aun con un patrón terapéutico más o menos fijo de eficacia probada, no provocan en todos los individuos un perfil idéntico de síntomas secundarios. De manera que, unos síntomas negativos no deseados se pueden manifestar de forma más acusada en unos pacientes que en otros. Es labor del especialista quien determina no sólo la dosis a prescribir de un fármaco específico sino la duración del tratamiento y, sobre todo, el tipo de antipsicótico más recomendable según el caso -dependiendo de las características cognitivas y emocionales y de los síntomas del trastorno concreto (psicótico, en este caso) manifestados por un paciente.

¿Son lo mismo los ASD que los antipsicóticos atípicos?

Es un asunto de clasificación terminológica en relación o bien a sus mecanismos de acción (dónde y cómo actúan, receptores, recaptación, antagonización, etc.), o bien a sus efectos clínicos; lógicamente, no es lo mismo.

Los ASD son antipsicóticos atípicos o, dicho de otro modo, pertenecen a este grupo de antipsicóticos (no a los convencionales) y antagonizan el receptor D2 y el 5-HT2A selectivamente; sin embargo, no todos los antipsicóticos atípicos antagonizan o bloquean únicamente estos dos tipos de receptores (D2 y 5-HT2A), sino que actúan -además de en estos dos tipos de receptores dopaminérgicos y serotoninérgicos- en otros adrenérgicos, colinérgicos muscarínicos, histaminérgicos e incluso en otras clases de receptores para serotonina y/o dopamina (5HT1-5HT3,D3-D4, etc). Pero nunca afectan a todo el espectro general de receptores (que representa todo el conjunto de receptores de dicho espectro de los atípicos en donde pueden actuar cada fármaco antipsicótico atípico). Es por ello que las diferencias terapéuticas (clínicas) se relacionan directamente o están estrechamente relacionadas con la peculiaridad o particular mecanismo de acción de cada fármaco antipsicótico atípico.

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