ATENCIÓN E INHIBICIÓN

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1.- INTRODUCCIÓN

Al igual que la atención, la inhibición no es un constructo unitario y puede manifestarse a través de un conjunto heterogéneo de fenómenos que vamos a explicar. En conclusión, “el cerebro utiliza los mecanismos inhibitorios para garantizar una adecuada coordinación entre las respuestas reflejas y las conductas voluntarias dirigidas a metas … estos procesos  inhibitorios sirven para que nuestra experiencia del mundo sea coherente, garantizando la flexibilidad y eficiencia de la conducta” (Rafal y Henik, 1994, pg. 43). Por lo tanto, dado que los procesos  inhibitorios  constituyen  una parte esencial de la conducta, su comprensión  es relevante  no solamente para  afrontar cuestiones vinculadas con el control o con la automaticidad de los comportamientos, sino también para entender cuestiones básicas del procesamiento  de  la información.

2.- TIPOS DE INHIBICIÓN

En psicología, el término “inhibición” se emplea siempre  que  la emisión de una conducta disminuye como consecuencia de manipular algún aspecto de la tarea. Por ejemplo, dejar de reclamar cuando un docente es negligente o directamente incompetente conlleva algún tipo de   inhibición.

2.1.- Inhibición neurológica que contrarresta la activación

Desde una perspectiva neurológica, la  inhibición  puede  entenderse como una reducción del nivel de activación de las neuronas. Este tipo de inhibición neurológica es el resultado de la interconexión de las redes neuronales y no supone un esfuerzo consciente (aunque puede verse afectada desde  el plano consciente).

Un  tipo  de inhibición  neurológica  habitual tiene  que ver con la supresión de ciertas  respuestas  reflejas,  de manera  que una  lesión  en  las  áreas corticales  responsables  de la misma  conllevará , de nuevo, la  aparición  de reflejos  que no  se veían  desde la infancia. Por  ejemplo, el reflejo  de succión que exhiben  los bebés puede  reaparecer  en personas  ancianas afectadas por  la  enfermedad  de Alzheimer,  debido  a un  deterioro  en  las  zonas corticales  que  lo  inhiben.  Estas  observaciones  indican  que  el  mecanismo cortical responsable  de inhibir los reflejos puede  depender  de  circuitos  neuronales  distintos  de  aquellos otros responsables  del control atencional encargado de la conducta activada en curso (Rafal y Henik, 1994).

2.2.- Inhibición reactiva

La inhibición reactiva es un efecto colateral producido por un proceso cognitivo en curso que se ha iniciado deliberadamente.

2.2.- Inhibición conductual

En la investigación experimental no siempre es posible (ni necesario) describir cómo surge la inhibición o cómo ejerce sus efectos. En ocasiones, el término inhibición se utiliza simplemente de forma descriptiva, desde una perspectiva meramente conductual.

3.- INHIBICIÓN DE LA INFORMACIÓN IRRELEVANTE

La investigación sobre atención selectiva está repleta de paradigmas en los que la información irrelevante debe ignorarse y la relevante atenderse.

3.1.- El efecto Stroop

El efecto Stroop tradicional alude a la interferencia que ejerce el significado de las palabras durante la denominación de los colores con los que aparecen impresas (Stroop, 1935/ 1992). En esta tarea se solicita nombrar el color de la tinta con la que se han impreso una serie de palabras. Los resultados demuestran que el desempeño es muy complicado si existe una incongruencia entre el color de la tinta y el nombre denotado por la palabra. En definitiva, diremos que se manifiesta un “efecto Stroop” cuando el rendimiento en la condición incongruente es peor (mayores tiempos de respuesta y más errores) que el obtenido en la condición  congruente  o en la neutra.

¿A qué es debido el efecto Stroop? La explicación más habitual del Stroop clásico sostiene que la lectura de una palabra es un proceso altamente automatizado, que no se puede inhibir, y  por  ello  interfiere sobre otra tarea diferente como es nombrar el color. Pese a lo popular de esta explicación , algunos investigadores matizan que el efecto Stroop no siempre  conlleva  necesariamente  la  actuación  de  una  forma  pura  de procesamiento automático, en el que las palabras expuestas son procesadas en su totalidad. Por ejemplo, se ha descubierto que si sólo se colorea una única letra, el nombrado del color se ve mucho menos afectado que cuando se colorea toda la palabra (Besner, Stolz y Boutilier, 1997). En estos casos, si se produjera siempre un procesamiento automático completo de la palabra, la magnitud del efecto Stroop debiera ser parejo en ambas condiciones. Sin embargo no es el caso, pues la exigencia de focalizar la atención en una única letra evita, hasta cierto punto, la lectura automática de la palabra al completo.

3.2.- El efecto Simon

Al igual que el efecto Stroop, el efecto Simon es debido a la dificultad que tienen las personas para ignorar la información irrelevante (en este caso su posición espacial). En una tarea Simon, el efecto se debe principalmente a la interferencia que aparece cuando la posición del estímulo y la respuesta asignada no se corresponden.

Explicaciones del efecto Simon. Una de  las primeras  explicaciones del efecto sostuvo que el sujeto exhibe una tendencia natural a responder hacia la dirección de aparición del estímulo, de tal forma que la ejecución es peor si el estímulo que allí aparece exige una respuesta contraria (Simon y Small, 1969). Sin embargo, experimentos posteriores demostraron que el efecto sigue manifestándose incluso cuando ambas localizaciones se presentan en el mismo lado respecto al punto de fijación (p. ej: ambas en el hemicampo derecho, disponiéndose una de ellas un poco más a la derecha que la otra). Otra explicación  alternativa  admite que el efecto se debe a la generación automática  de códigos  espaciales  que entran  en conflicto  (Hommel, 1993; Nicoletti  y Umilta,  1989). Sus defensores  proponen  que la posición en la que aparece  el estímulo  genera automáticamente  un código  espacial y, a su vez, la respuesta  asignada  al estímulo también  es codificada  en términos espaciales. En los ensayos incongruentes (en los que el código de la posición  es contrario  al código de respuesta)  se producirá  una  competencia entre dos códigos  incompatibles  que será la responsable  del enlentecimiento de la respuesta.

En conclusión, el hecho de que  el efecto  Simon  sea de  mayor magnitud cuando se emiten las respuestas con relativa rapidez sugiere que puede depender de un código espacial generado automáticamente, que se mantiene activo durante un breve periodo. A su vez, el efecto Simon inverso demuestra, por añadidura, que es posible obtener el efecto con respuestas emitidas más lentamente, lo que demuestra la posible participación de procesos intencionales de recodificación lógica bajo control del  sujeto  (De Jong, Liang y  Lauber,  1994).

3.3.- La selección de respuesta en la explicación de los efectos de compatibilidad espacial

Si recurrimos al modelo general de procesamiento, debemos concluir que el efecto Stroop y el efecto Simon tienen  su origen en el estadio de selección  de respuesta. En ambos tipos   de tareas, tanto la dimensión relevante como la irrelevante son procesadas en paralelo. Este procesamiento genera un código de respuesta para cada una de ellas. Cuando el código de respuesta correspondiente a la dimensión irrelevante (p. ej.: el significado de la palabra) es diferente del código de respuesta de la relevante (p. ej.: el color de su tinta) el primero se debe suprimir (o debe decaer) antes de seleccionar la respuesta correcta a partir del segundo. Dado que esta supresión o inhibición es dificultosa, la dimensión irrelevante  interfiere  durante  la selección  de la respuesta  relevante.

Tanto la dimensión relevante como la irrelevante se procesan a la vez, en paralelo, y compiten por acceder a un canal central de capacidad limitada (cuello de botella o bottleneck) encargado de seleccionar la respuesta. La primera dimensión que se procese completamente accederá por adelantado a dicho canal central. En consecuencia, la interferencia aparecerá  siempre que la información de la dimensión irrelevante acceda a este cuello de botella  antes de que lo haga  la  información  de la dimensión  relevante.

Debilidades de los modelos de competencia. Admitir que las dimensiones compiten entre sí (a modo de carrera) para conseguir activar su respuesta correspondiente es simple. Sin embargo,  algunos  datos  apuntan a que estos modelos de competencia pueden exhibir debilidades. El principal problema  al que se enfrentan  es que, contrariamente  a las predicciones, la interferencia ejercida por la dimensión irrelevante puede reducirse, e incluso  a veces  evitarse. Sabemos que en el Stroop espacial, si se atiende a la posición de la palabra el efecto no aparece con respuestas manuales (sí con vocales), y si se atiende al significado de la palabra el efecto no aparece con respuestas vocales (sí con manuales). Responder manualmente a la posición (presionar el botón del lado de aparición) o verbalmente al significado (leer en voz alta la palabra) son respuestas altamente compatibles en un plano ideomotor (Greenwald, 1972), pues en ambos casos el estímulo tiene gran correspondencia  con  la respuesta  requerida.  Desde  las teorías  de la “compatibilidad ideomotora” se argumenta que, si existe una alta compatibilidad entre el estímulo y su respuesta, la selección de esta última se realiza directamente, sin mediación cognitiva, evitando así tener que acceder al cuello de botella. Por lo tanto, cuando esto sucede, es muy improbable que aparezcan efectos de interferencia Stroop. Los beneficios de la compatibilidad ideomotora son problemáticos de explicar desde los modelos de competencia entre respuestas. Para estos modelos de competencia, si ante un modo de ejecutar la respuesta (manual o vocal) la dimensión irrelevante “gana la carrera” para acceder la primera al cuello de botella, debiera hacerlo igualmente  con el modo de respuesta alternativo. Sin embargo, ya hemos visto que no es así, pues la existencia de una alta compatibilidad ideomotora entre estímulo y respuesta elimina el efecto Stroop debido a que, en estos casos, la dimensión irrelevante no es la ganadora.

Otros estudios han descubierto que el procesamiento automático de la lectura de la palabra no es el único factor que afecta al Stroop. Parece que una presentación rápida de los ensayos permite que los sujetos mantengan su atención más eficazmente focalizada en la tarea de nombrar la posición de las palabras, lo que inhibiría la lectura automática de las mismas y reduciría el efecto. Por el contrario, con ritmos más lentos de presentación de los estímulos, la focalización atencional sobre la posición empeoraría, pues el significado de la palabra comenzaría a procesarse y  ejercería interferencia.

Conclusiones. Los hallazgos expuestos relativos a los efectos Stroop y Simon han sido sintetizados por algunos autores de la siguiente manera (Lu y Proctor,  1995):

  • El hecho de que los efectos dependan de cómo se ejecute la respuesta sugiere que existen asociaciones ideomotoras, previamente establecidas entre dimensiones del estímulo y características de respuesta, y estas asociaciones difieren en magnitud.
  • Los efectos espaciales emergen a partir de la codificación del espacio, aunque todavía se debate acerca de cómo se generan dichos códigos.
  • La velocidad relativa con la que se procesan las dimensiones relevante e irrelevante puede influir en el efecto. Al parecer, los códigos espaciales tienden a decaer o disiparse antes en el tiempo, mientras que los efectos del procesamiento intencional (p. ej.: la recodificación lógica) tienen más duración.
  • El hecho de manipular la ratio entre ensayos congruentes e incongruentes, así como modificar su velocidad de presentación, indica que los sujetos aplican estrategias atencionales arriba-abajo que pueden reducir el efecto Stroop.

3.4.-El efecto de compatibilidad de los flancos

El efecto de compatibilidad de los flancos (ECF) es otro fenómeno que, de  nuevo,  demuestra  la  existencia  de  interferencia  debida  a  nuestra dificultad para inhibir la información irrelevante. El paradigma experimental de los flancos fue desarrollado originalmente por Eriksen y Eriksen (1974), de ahí  que en  ocasiones  se le conozca  también  como paradigma Eriksen. La tarea consiste en responder ante la letra central ignorando las letras que la flanquean.


En este paradigma, la respuesta asociada con el target se activa de forma simultánea con la respuesta asociada a los flancos. A pesar de que al sujeto se le insiste en que concentre su atención exclusivamente en la letra central, los flancos no pueden ignorarse y se procesan perceptivamente hasta el punto de ocasionar una preparación motora de su respuesta asociada (Gratton, Coles, Sirevaag y Eriksen, 1988; Heil et al., 2000). La interferencia surge a partir del conflicto existente entre las respuestas del target y la de los flancos, de tal manera que  las  letras  incongruentes  activan  procesos  de  respuesta  que deben suprimirse antes de activar adecuadamente la respuesta correcta asociada con el target.

El ECF es un fenómeno que pone en apuros a los modelos de la selección temprana, pues, a pesar de los potenciales efectos negativos que ejercen los flancos incompatibles dispuestos en posiciones irrelevantes, las personas no son capaces de ignorarlos cuando focalizan su atención en la letra central.

Factores que afectan al  ECF. La única variable que parece ejercer una influencia consistente y sólida sobre el ECF es la separación espacial, ya que al incrementar la distancia entre el target y los flancos más allá de 1 grado de ángulo visual el efecto disminuye (Eriksen y Eriksen, 1974). El efecto también se reduce cuando el target y los flancos se hacen más diferentes fisicamente (p. ej.: presentando el target en un color y los distractores en otro). En definitiva, aunque la separación espacial es especialmente eficaz, cualquier factor que incremente la posibilidad de discriminar el target de los distractores puede reducir  también  el ECF.

Paradójicamente, al menos una investigadora  ha demostrado  que hacer la tarea de flancos más sencilla, en realidad, la vuelve más complicada, Lavie (1995) propuso la  denominada   hipótesis  de  la  “carga  perceptiva”. Según esta autora, cuando la carga es baja (p. ej.: la presentación exhibe pocos ítems a los que atender) el procesamiento del target no precisa emplear todos los recursos de procesamiento disponibles, por lo que los flancos se procesarán involuntariamente al utilizar los recursos extra sobrantes y, en consecuencia, influirán sobre el target. Por el contrario, si la carga perceptiva es elevada, el target requerirá el máximo de recursos disponibles para poder seleccionarse, por lo que será improbable el procesamiento de los flancos y, por consiguiente, su influencia será menor.

 

4.- INHIBICIÓN DE RETORNO

Sabemos que cuando una señal dirige la atención hacia una región específica del espacio, se facilita la identificación de un target que aparezca en ese lugar concreto (Posner, Snyder y Davidson , 1980). Sabemos que las señales exógenas (o periféricas) atraen automáticamente la atención hacia la región en la que aparecen. Por su parte, las señales endógenas (o centrales) necesitan que el observador las interprete previamente para tener efectos sobre el desplazamiento atencional. Tanto señales exógenas como  endógenas  son eficaces para  controlar  y dirigir  la atención.

Sin  embargo, por  paradójico  que resulte,  los beneficios  que genera  el uso de una señal exógena válida al marcar una posición  en el espacio pueden  convertirse  en  inhibición  y  generar  costes.  Posner  y  Cohen  (1984) demostraron,  por primera vez, cómo podía enlentecerse la detección  de un target  si  entre la aparición  de la  señal exógena  que le precede  y  la aparición  de dicho  target  transcurrían  al menos  300 ms. Es decir,  con  una  SOA  entre  la  señal  y  el  target  de  300  ms  o  superior  -y durante  unos  3  segundos  aproximadamente-,  las  respuestas  ante  targets que aparecen  en posiciones previamente  señalizadas suelen ser más lentas que  las respuestas  ante targets en posiciones  no  señalizadas.  Este resultado indica  que  la  capacidad  de la señal  exógena para  capturar  la atención tiene un  ciclo de vida corto y conlleva un sesgo  que evita que la atención regrese  de  inmediato  a  la zona  señalizada.  A este  sesgo  se  le  denomina “inhibición  de retomo”.  Comparado  con el control  atencional  endógeno, en  el  que  las  personas  pueden  dirigir  voluntariamente  su  atención  hacia posiciones previamente señalizadas y exploradas, al control exógeno pare­ ce acompañarle un proceso  inhibitorio  que  impide  que  la atención vuelva a explorar de forma inmediata una zona previamente  señalizada  en las que no  se detectó  ningún  estímulo relevante  (Klein y Taylor,  1994).

4.1- Función de la inhibición de retorno

La función de la IR es la de garantizar una búsqueda visual eficiente en ambientes complejos. La IR es un fenómeno estrechamente relacionado con el movimiento ocular. La IR es útil para suprimir la distracción. Por ejemplo, la presencia de destellos o flashes que atraerían poderosamente nuestra atención pueden perder su eficacia gracias a que la IR nos permite evitarlos y dirigir, de esta manera, nuestro foco atencional hacia otras regiones que contengan estímulos  novedosos.

Al contrario de lo que sucede en el laboratorio, en la vida real son pocas las situaciones  en las que los objetos  que exploramos se encuentran  completamente  inmóviles. En un  intento  de reproducir  en laboratorio  las condiciones  de búsqueda  dinámica  de la vida real,  algunos  experimentos han utilizado  estímulos  en  movimiento  (Tipper,  Driver  y  Weaver,  1991).  En estos casos se ha descubierto  que la IR también puede  asociarse  estrechamente  con  el  objeto  en  movimiento.  El  etiquetado  inhibitorio  vinculado con un objeto que se desplaza es un importante mecanismo adaptativo que garantiza una búsqueda eficiente en situaciones dinámicas, como las de la vida   real.

 

5.- MARCADO VISUAL

El marcado es una operación puesta en marcha por el sujeto, que permite inhibir activamente las localizaciones ocupadas por los distractores preexpuestos ; de este modo dichas localizaciones son excluidas durante la búsqueda posterior del target y, en consecuencia, el efecto ejercido por el tamaño de la presentación se reduce (Watson y Humphreys,  1997,  1998, 2000).

Es importante tener en cuenta que, contrariamente a la IR, el marcado visual es un proceso arriba-abajo, bajo control del sujeto, que se aplica de forma flexible dependiendo de las metas o de la conducta requerida por la tarea, de ahí que no tenga nada que ver con el etiquetado inhibitorio  de  la IR. Al igual que en la IR, la inhibición debida al marcado visual se manifiesta también ante presentaciones dinámicas en las que los distractores se desplazan  (Watson  y  Humphreys, 1998).

6.- PRIMING NEGATIVO

El paradigma del ”priming negativo” (PN) explora cómo evoluciona a lo largo del tiempo  el hecho  de haber  inhibido un  distractor  con anterioridad.

El priming negativo se manifiesta en multitud de tareas. La versión más común de este paradigma requiere que los participantes respondan a la identidad de un target que está acompañado por uno o más distractores (priming negativo de identidad). Se dice que existe  “priming  negativo  cuando  identificar un ítem previamente ignorado es más lento que si se presentase por primera vez.

En la mayoría de experimentos de priming los estímulos utilizados han sido dibujos, símbolos o palabras que requieren emisión de respuestas relativamente simples. Sin embargo, algunos investigadores han ido más allá y han sugerido que la funcionalidad del PN podría ser la de facilitar las acciones dirigidas a metas.

6.1.- Priming negativo vinculado al objeto

¿A qué es debida la inhibición responsable de los efectos de priming negativo: al objeto (su identidad -el qué-) o a su posición (el dónde)? Debido a que numerosos objetos del medio tienden a desplazarse, y a que la mayor parte de nuestras acciones motoras se realizan con el propósito de alcanzar y coger algo (p. ej.: capturar un balón, estrechar la mano de alguien o coger una taza de café), tiene sentido pensar que la inhibición generada por el PN podría estar vinculada al objeto, en lugar de (o además de) a su localización espacial. Tipper, Brehaut y Driver ( 1990) exploraron esta hipótesis analizando los efectos de PN de localización ante objetos estacionarios y en movimiento. Otros autores, no obstante, han demostrado que los efectos de PN pueden estar vinculados tanto con la identidad del objeto como con su localización.

6.2.- Dificultad de la selección y magnitud del priming negativo

La magnitud del priming negativo se incrementa progresivamente conforme lo hace la dificultad para seleccionar el target (MacDonald, Joordens y Seergobin, 1999).

Lavie, ha  defendido  también  que la dificultad  de la selección afecta  a  la magnitud  del priming.  Descubrió  que,  conforme  aumentaba  la carga  perceptiva,  el  efecto  de  PN  disminuía  progresivamente  hasta  desaparecer. Razonó  que, en los ensayos prime,  la  selección  del  target  en la condición  de  alta  carga  consumió  los  recursos  destinados  a inhibir  a los distractores. Al no poder  ser inhibidos,  el PN fue inexistente  en el ensayo probe.  Cabe, no obstante, una explicación alternativa a estos resultados de Lavie. Podría  ser, también,  que en condiciones  de alta carga  la capacidad inhibitoria  no  disminuyera,  sino que se tuviera  que distribuir  entre todos los distractores. Al tener que distribuirse entre mayor número de distractores, los efectos de PN serían de menor magnitud.

6.3.- La hipótesis de la inhibición

Una primera explicación del priming negativo defiende que es el resultado de inhibir o suprimir la información del distractor en el ensayo prime, con objeto de facilitar la selección del target. La explicación del priming negativo por inhibición considera que los distractores son de hecho atendidos y, como tal exhiben, cierto nivel de activación.

Un hallazgo que debe ser considerado para responder  a esta cuestión  es el siguiente: un distractor ignorado en un ensayo prime puede llegar,  a veces, a producir efectos de priming  positivo  (identificaciones  más rápidas y precisas) si en el ensayo probe se presenta como target en solitario, sin ningún distractor que le acompañe (Moore, 1994).

A pesar de esta disfuncionalidad experimental, sí que parece existir una importante relación entre la capacidad para inhibir la información irrelevante y el priming negativo: las personas que son relativamente buenas ignorando la información irrelevante exhiben mayores efectos de priming negativo. A la inversa, los efectos de priming negativo son menores en colectivos con dificultades para inhibir la información distractora. Se han observado efectos reducidos de priming negativo en niños, entre  ellos niños con TDAH, ancianos, pacientes obsesivos, personas que comunican alta incidencia de fallos cognitivos, pacientes esquizofrénicos , depresivos o con enfermedad de Alzheimer (Houghton y Tipper, 1994).

6.4.- La hipótesis de la recuperación desde la memoria

Otros investigadores sostienen que no es apropiado entender el priming negativo como resultado de un proceso inhibitorio. En su lugar proponen una explicación del fenómeno basada en una recuperación de la información desde la memoria (Neill y Valdes, 1992).

A pesar de su plausibilidad, esta hipótesis no está exenta  de  dificultades, por lo que la mejor explicación del priming negativo es aquella que integrara la inhibición junto con la recuperación desde la memoria (Milliken, Tipper y Weaver,  1994).

7.- RESPONDIENDO ANTE UNA SEÑAL DE STOP

Los procesos “stop” (detención o terminación) son especialmente interesantes, ya que son parte esencial del control cognitivo: “un proceso stop es un caso evidente de intervención ejecutiva; nos proporciona una oportunidad para contemplar los procesos ejecutivos en acción y  explorar su  naturaleza”  (Logan,  1994, pg.  190).

Desde los modelos de competencia que ya conocemos,  se defiende que la  presentación  de una  señal  de stop  pone  en  marcha  un  proceso  “stop” inhibitorio,  que compite contra un proceso  “go” excitatorio  desencadenado por la tarea primaria. Ambos procesos  (stop y go)  operan independientemente.  Si  el proceso  stop  finaliza  antes  de  que  el procesamiento  de  la tarea primaria alcance un punto de no retomo entonces  “gana la carrera” y  la respuesta  es inhibida.

7.1.- Tiempos de parada: factores que le afectan

Al igual que cualquier otro proceso inhibitorio, el  TR  ante  una señal stop depende de la edad. Los niños y los ancianos son más lentos para reaccionar ante una señal stop que los adultos jóvenes (Kramer et al., 1994; Ridderinkhof, Band y Logan, 1999). Resulta curioso  que  el  tiempo empleado por los ancianos y los niños de seis a ocho años sea muy semejante entre sí, en tomo a los 300 ms. Estudiando la evolución progresiva de los tiempos se ha encontrado un decremento progresivo hasta la madurez: 305 ms para niños de 6-8 años, 234 ms para 10-12 años y 188 ms para universitarios con edad media de 22 años (Ridderinkhof et al, 1999).

7.2.- Naturaleza del proceso stop

Sabemos, por lo expuesto en el modelo de competencia descrito anteriormente, que la ejecución de la respuesta (go) y la detención de la misma (stop) constituyen dos procesos diferentes,  cada uno  de ellos  responsable de seleccionar y ejecutar su propia acción. A pesar de esta  independencia, algunas  manipulaciones  pueden  afectar  al devenir  de ambos procesos.

Se ha descubierto que el tiempo de detención de la respuesta (TR-stop) depende de si la tarea primaria requiere inhibir información incongruente.

Por otra parte, conforme al modelo de la competencia, aunque el proceso stop parece operar de forma independiente al proceso go de la tarea primaria, se ha descubierto que en algunas ocasiones puede afectarle (Logan, 1994). Así, en el paradigma de la señal stop se sabe que el TR obtenido en un ensayo se incrementa si el ensayo previo ha sido stop que si no lo ha sido. Esto indica que el proceso stop exhibe una especie de post-efecto inhibitorio residual , que perdura en el tiempo, y puede modular el proceso go del siguiente ensayo, enlenteciendo la respuesta (Rieger y Gauggel, 1999).

 

 

Fuente.

  • Johnson, A., Proctor, R. W., & Crespo León, A.Atención: Teoría y práctica (trad., adapt. y rev. ed.). Madrid
  • Youtube
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