Atención selectiva visual

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1.- INTRODUCCIÓN

Nuestras acciones transcurren en un ambiente repleto de fuentes de estimulación competitivas, lo que nos obliga a seleccionar algunas de ellas e ignorar el resto si pretendemos exhibir una conducta coherente. Si atendiéramos a todo lo que nos rodea, estaríamos permanentemente distraídos, confusos y, por lo tanto, seríamos incapaces de llevar a cabo acciones de forma ordenada. Determinar el lugar, el momento o los objetos sobre los que se aplica dicha selección sigue siendo un tema controvertido. A veces, la selección de la información parece ocurrir en una fase temprana del procesamiento visual, en otras ocasiones, la selección no parece actuar hasta que la información percibida ha alcanzado algún grado de procesamiento o elaboración semántica. En este caso, incluso la información que transmiten aquellos estímulos que deben ser ignorados puede, sorprendentemente, llegar a influir sobre el desempeño en una   tarea.

 

2.- FUNCIONES DE LA ATENCIÓN SELECTIVA

¿Para  qué es necesaria la selectividad atencional? Las tres principales aproximaciones que tratan de dar  respuesta  a  la misión  de la atención  selectiva son las siguientes: Selección para la percepción, selección para la consciencia, y selección para la acción

2.1.- Selección para la percepción

Nuestro sistema perceptivo tiene una capacidad limitada de procesamiento, se necesita la atención para seleccionar un conjunto limitado de estímulos del total disponible,  que serán procesados perceptivamente. Desde este punto de vista la atención tendría por misión restringir el acceso del input estimular y evitar, así, una  sobrecarga  del  sistema perceptivo.

2.2.- Selección para la consciencia

Una de las funciones originalmente atribuidas a la atención es elevar a la consciencia la información percibida. Bajo este punto de vista, un objeto no atendido puede haberse proyectado en nuestra retina e, incluso, haber sido procesado hasta un nivel que posibilite su identificación (p. ej.: a un nivel semántico); pero la atención  sería  necesaria  para  registrar  conscientemente  los  resultados  de este procesamiento.

2.3.- Selección para la acción

Algunos investigadores sostienen que, en lugar de limitar el acceso de la información a un sistema visual de capacidad limitada, la selección atencional se precisa para restringir las posibles acciones que debemos emitir en respuesta al medio. Aunque nuestros sentidos son capaces de registrar multitud de estimulación diferente, los sistemas efectores (o sistemas de respuesta) exhiben una limitación pues, habitualmente, sólo pueden ejecutar una única acción a la vez (Allport, 1987). Por esta razón, varios autores entienden que la selección atencional no es tanto debida a la presencia de límites en el procesamiento perceptivo , sino a la necesidad de controlar correctamente nuestras acciones (Neumann, 1987; véase también Gibson, 1941).

 

3.- EL LUGAR DE LA SELECCIÓN: EL DEBATE TEMPREANO-TARDÍO

¿Hasta qué nivel deben procesarse los estímulos antes de que se seleccione una parte de ellos en detrimento de otros? ¿Es suficiente un nivel precategorial de procesamiento o más bien se precisa un procesamiento semántico?

La psicología admite que el procesamiento de la información se inicia extrayendo las características visuales básicas, tales como la forma, la orientación o el color de los ítems que se nos exponen en una presentación estimular. En este nivel, la información recibida es precategorial. En un momento posterior, coincidiendo con un procesamiento de más alto nivel, los estímulos son interpretados. Este nivel de procesamiento tardío se denomina habitualmente procesamiento semántico o procesamiento postcategorial. La pregunta, por lo tanto, consiste en dilucidar en cuál de estos dos niveles actúa la selección: ¿en el temprano o en el tardío?

3.1.- La propuesta de selección temprana (early­ selection view)

El modelo del filtro. Donald Broadbent (1958) intentó especificar el punto o momento a partir del cual el procesamiento de la información quedaba limitado (cuello de botella o bottleneck), lo que obligaba a atender selectivamente una información en detrimento de otra. Inspirándose en experimentos de escucha dicótica, observó que los sujetos podían perfectamente atender a un canal (el mensaje presentado en un oído) e ignorar el otro canal (el mensaje del otro oído). Estas  observaciones  le llevaron  a proponer que la atención operaba seleccionando la información en un nivel precategorial, temprano, recurriendo a propiedades físicas básicas, tales como la ubicación espacial del estímulo (oído izquierdo o derecho), el tono o la intensidad del sonido. En definitiva, la teoría del filtro de Broadbent es una teoría de selección temprana, pues considera que la atención selecciona la información en estadios relativamente tempranos del procesamiento, antes de identificarla y otorgarle  un significado.

El filtro atenuado. Anne Treisman (1960). Para esta investigadora, no es adecuado contemplar el filtro selectivo temprano corno un mecanismo rígido del tipo todo o nada, que bloquea completamente la información no deseada, tal corno afirmaba Broadbent, sino que es más correcto entenderlo como un mecanismo que se limita a reducir o atenuar la intensidad de los estímulos no atendidos. En condiciones normales, esta información atenuada que debe ignorarse no accederá a nuestra consciencia, pero si es familiar entonces es capaz de superar el umbral para ser identificada conscientemente (tal corno sucede cuando escucharnos pronunciar nuestro nombre en el oído no  atendido).

3.2.- La propuesta de selección tardía (late-selection view)

Deutsch  y  Deutsch  (1963)  y  Norman  (1968)  defendieron que la selección de la información no actúa  en un  momento  temprano  a través  de un  filtro  (que, a veces, puede fallar tal como hemos indicado), sino que la selección ocurre en fases posteriores,  una  vez  que  los  estímulos ya  han  sido  identificados.  Contrariamente a los defensores de la selección temprana, los partidarios  de la selección  tardía  entienden  que  vemos y escuchamos toda la información, pero si no le prestamos  atención decaerá rápidamente y no seremos conscientes de ella. En resumen, las teorías de la selección tardía consideran que toda la información es procesada hasta un nivel semántico, y posteriormente  se selecciona la relevante.  Esto explicaría por qué una información  no atendida (pero relevante para la persona, como escuchar su propio nombre) puede  llegar a ser identificada.

 

3.3.- El debate: ¿es la selección temprana o tardía?

Evidencia favorable a la selección temprana. Pashler (1984). A sus sujetos les presentó varias letras simultáneamente. Una de ellas se señalizó mediante una marca o señal visual (una barrita debajo de ella) y el participante debía identificarla y nombrarla lo más rápidamente posible. Se descubrió que, el hecho de que esta señal, que marcaba la letra relevante, se presentara 200 ms antes que los estímulos, a la vez o 300 ms más tarde, no afectaba en absoluto al tiempo de identificación de la letra señalada.

Yantis y Johnson (1990). Utilizando presentaciones circulares, se solicitó a los sujetos que dirigieran su atención a la posición señalizada por una línea o barrita para indicar si en ella se ubicaba una letra target determinada (p. ej.: la letra T). Las respuestas para identificar esta letra fueron más rápidas cuando se señalizó la posición que cuando no se hizo.

 

Evidencia favorable a la selección tardía. Yantis y Johnson (1990) sostienen que se precisa la atención para, primeramente, seleccionar el estímulo y, posteriormente, identificarlo . Sin embargo, otros trabajos son coherentes con la idea de selección tardía. Varios investigadores creen ahora que toda la información expuesta en el campo visual puede ser procesada en paralelo, sin necesidad de recurrir al mecanismo atencional. La atención selectiva operaría en una fase más tardía, cuando fuera preciso seleccionar la respuesta a emitir (Shiffrin, Diller y Cohen, 1996).

Soluciones híbridas:Ante la discrepancia de resultados entre una selección temprana y tardía, han surgido explicaciones alternativas e integradoras desde las que se defiende  que el  tipo de selección (temprana o tardía) depende de la denominada carga perceptiva [1](Lavie y Tsal, 1994). Según esta propuesta de la investigadora Nilli Lavie, la selección temprana sería apropiada cuando  la presentación estimular dispusiera de una alta carga perceptiva. Por el contrario, cuando la carga es baja, la selección tardía sería más adecuada, pues permite un procesamiento sin  restricciones  hasta  el punto de identificar todos los ítems de una presentación visual para, posteriormente, seleccionar aquellos de interés y hacerlos accesibles a la consciencia.

4.- LA METÁFORA DEL FOCO ATENCIONAL

Según esta analogía, la atención puede desplazarse a través de diferentes regiones del espacio para “iluminar” cualquier objeto allí presente . Menos claro es saber si los desplazamientos del foco atencional son continuos o a saltos, si son de velocidad constante o variable, o incluso si la atención puede ser “apagada” en una localización antes de ser reubicada en otra.

4.1.- Ajustando el tamaño del foco atencional: la lente­ zoom

El foco atencional puede ajustarse para iluminar pequeñas regiones del espacio, así como zonas más amplias (Eriksen y Yeh, 1985). LaBerge (1983) demuestra esta afirmación, descubrió que los tiempos de respuesta ante el objetivo dependían de cómo se estuviera focalizando la atención.

Como se representa en la figura 3.4, en la condición de focalización en la letra central (foco estrecho), los tiempos de respuesta ante el objetivo fueron más rápidos si éste aparecía  en la posición central, y se incrementaban progresivamente conforme el target se ubicaba en posiciones más extremas. Pero si la atención se estaba focalizando sobre la palabra (foco amplio), era irrelevante la posición en la que apareciera el target pues los tiempos de respuesta fueron  semejantes.

Otra manera de manipular el tamaño del foco atencional se consigue señalizando diversas posiciones en presentaciones estimulares circulares . A mayor número de posiciones marcadas, mayor será la amplitud del foco (Eriksen y St. James, 1986). Los sujetos, simplemente, debían indicar si en alguna de las posiciones marcadas por una señal aparecía una letra target (p. ej.: la S). Eriksen y St. James concluyeron que focalizar la atención era semejante a ajustar una especie de “lente-zoom”.

4.2.- Desplazando el foco atencional

Si entendemos la atención de forma análoga a un foco de luz (o a una lente-zoom) podemos suponer que ésta se desplaza a través de diversas regiones del espacio, de tal manera que durante su recorrido ilumina todas aquellas zonas que atraviesa. Son numerosos los estudios experimentales sobre movimientos atencionales que ratifican estos supuestos.

La atención se desplaza espacialmente con una velocidad constante (Tsal, 1983).No obstante, este supuesto desplazamiento de la atención a velocidad constante se ha puesto frecuentemente en entredicho, por dos motivos.

  • Porque los resultados también son susceptibles de explicarse de una manera alternativa;  concretamente,  necesitamos más tiempo para identificar los estímulos más distantes respecto a un punto central, debido a que el procesamiento en la periferia del campo visual es mucho más precario (Eriksen y Murphy, 1987).
  • Otros trabajos utilizando una señal central en forma de flecha, que indica a los sujetos a dónde mirar, han demostrado que la atención puede desplazarse con igual rapidez hacia una posición alejada 2 grados de ángulo visual, como hacia otra alejada  10 grados  (Remington  y Pierce,  1984).

En definitiva, el tiempo que ocupa desplazar la atención parece ser independiente de la distancia recorrida (Yantis, 1988).

4.3.- Foco atencional y naturaleza de las regiones espaciales

En ocasiones, recurrir a la metáfora del foco y  admitir que todo  lo  que es “iluminado” es atendido  puede  no  ser del todo correcto. Un  ejemplo  de la debilidad de la metáfora emerge a partir de estudios que demuestran cómo se procesan diferencialmente regiones del espacio que contienen objetos, estos estudios demuestran que, en lugar de “iluminar” y procesar por igual todas las zonas dentro de su foco, la atención opera de manera diferente sobre los objetos que deben ser activamente atendidos, o activamente ignorados, que sobre los espacios vacíos.

Conclusiones sobre el foco atencional. Una presentación estimular puede ser explorada desplazando la  atención desde una a otra posición, y que el tiempo del desplazamiento no depende de la distancia recorrida. También sabemos que la resolución del foco atencional puede ser alterada para concentrarse en una zona más amplia o más estrecha. La habilidad para cambiar el tamaño del foco atencional para abarcar diferente número de ítems podría depender de la presencia de agrupamientos perceptivos en la escena (Kramer y Jacobson, 1991). En consecuencia, podríamos concluir afirmando que la atención se desplaza de ítem en ítem; pero estos “ítems” podrían, a veces, ser o bien elementos aislados o bien grupos perceptivos, tal como ocurría en el experimento de las letras vs. palabras de LaBerge (1983) descrito  anteriormente.

5.- LA METÁFORA DEL GRADIENTE ATENCIONAL

En lugar de asimilarla a un foco de luz que se desplaza de una a otra posición, o incluso como una lente-zoom, algunos consideran que una metáfora  más  adecuada  para  describir  a la atención  seria entenderla como una especie de gradiente de recursos que se distribuyen a lo largo de una región del espacio (LaBerge y Brown, 1989). Este gradiente variará en tamaño, de tal manera que los recursos atencionales serán más abundantes en el centro y disminuirán, progresivamente, hacia la periferia.

Una diferencia importante entre la metáfora del foco y la del gradiente es que esta última es más adecuada para explicar cómo afecta el hecho de haber atendido a localizaciones previas. Esta propuesta de un gradiente atencional dinámico ha sido corroborada en algunos trabajos que utilizan series de tres ensayos en los que se muestra una fila de letras (LaBerge, Carlson, Williams y Bunney, 1997).

6.- EL CONTROL ATENCIONAL DEL CÓRTEX FRONTAL

Sabemos que seleccionar una zona concreta del espacio puede ocasionar una especie de “zona oscura” no seleccionada que es inhibida activamente. Algunos trabajos, utilizando tomografia  por  emisión  de positrones  (PET), proponen  que el córtex frontal participaría en el control atencional, inhibiendo zonas u objetos  que  no deben ser atendidos. Este mecanismo participaría  en  la selección,  acentuando la diferencia de activación existente entre lo relevante y lo irrelevante. Dado que se sabe que la información presentada en un hemicampo visual se procesa en el lóbulo occipital contralateral , esta mayor activación del área ipsilateral sugiere que el  córtex  frontal puede estar inhibiendo activamente el  procesamiento  del  hemicampo visual contralateral  (no atendido) . En conclusión, además de incrementar la fuerza o ponderación de los inputs deseados, prestar atención a un objeto puede implicar, además, la actuación de un mecanismo activo de disminución de las ponderaciones de los inputs no deseados (Duncan, 2001; Kimberg  y Farah, 2000).

7.- ORIENTACIÓN ABIERTA Y ENCUBIERTA

La relación entre órganos sensoriales y atención nos permite disociar entre orientación abierta y orientación encubierta.

  • Orientación abierta, cuando los órganos sensoriales (nuestros ojos) se dirigen hacia lo que es atendido con objeto de facilitar la selección de la información y su procesamiento.
  • Orientación encubierta, cuando el foco atencional se dirige hacia una localización distinta de la ocupada por nuestra mirada.

La orientación abierta de la atención está relacionada con el  movimiento de nuestros ojos. Mover los ojos es algo que realizamos continuamente. A nivel oculomotor podemos distinguir, grosso modo, entre movimientos    oculares   reflejos    y    controlados.    Los   movimientos   reflejos (dependientes  del colículo superior) son rápidos y se activan  automáticamente  ante  la  repentina  aparición  de  un  estímulo.  Así  mismo,  los  movimientos controlados son lentos y en su control voluntario está implicado el lóbulo frontal.

8.- ORIENTACIÓN EXÓGENA Y ENDÓGENA

Además de desplazar la atención de forma abierta o encubierta, los desplazamientos de nuestra atención en el espacio pueden realizarse de manera refleja o controlada.  A la orientación refleja de la atención se le denomina orientación exógena ; esto es así porque los desplazamientos atencionales se producen por influencia de estímulos ambientales externos (exógenos) que captan automáticamente nuestra  atención  (stimulus driven). A la orientación controlada de la atención se le denomina orientación endógena; esto es así porque los desplazamientos atencionales dependen ahora de factores cognitivos internos del observador (endógenos o goal driven).

Tipos de señales: exógenas  (periféricas)  y  endógenas  (centrales). Las señales exógenas son estímulos que aparecen súbitamente en la periferia del campo visual. La simple aparición de una señal exógena influirá sobre  la respuesta  emitida ante un estímulo presentado con posterioridad en la localización marcada por dicha señal. Si la señal es informativa estaríamos  entonces  hablando de señales endógenas. Para que tengan un efecto sobre el control atencional, las señales endógenas precisan  ser  interpretadas  cognitivamente por el observador.

Costes y beneficios de señales inválidas y válidas. Multitud de trabajos han demostrado que, incluso cuando se suprime la posibilidad de realizar movimientos oculares y los ojos permanecen fijos mirando a un punto de fijación, la atención se seguirá desplazando automática y encubiertamente hacia el lugar de aparición de una señal periférica. Los beneficios de la señalización se evalúan habitualmente utilizando un análisis en términos de costes-beneficios.

Señales y procesamiento visual temprano. Trabajos  de  ERP  en los que se han empleado señales periféricas válidas han registrado un incremento del componente P1  asociado al procesamiento temprano del  estímulo. El efecto de las señales exógenas y endógenas se produce en los estadios tempranos del procesamiento estimular, aunque la máxima eficacia  de cada una  de ellas depende  del intervalo   señal-target.

La influencia de la consigna experimental. Aunque se dice que los cambios atencionales exógenos dirigidos por un estímulo son reflejos, ha existido un interés por saber si pueden verse modulados o afectados por las instrucciones experimentales suministradas a los sujetos. El control exógeno (abajo-arriba) ejercido por una señal periférica puede ser modulado por un control endógeno (arriba­ abajo).

9.- ATENCIÓN ORIENTADO AL ESPACIO Vs ATENCIÓN ORIENTADO AL OBJETO

Desde sus inicios, los trabajos sobre señalización han admitido implícitamente que la atención se distribuye a lo largo de diversas regiones del espacio. A pesar de este supuesto general, los estímulos pueden ser atendidos de forma diferente a cómo se atiende el espacio en el que residen (Cepeda et al., 1998). Por lo tanto, es importante conocer si la selección atencional puede basarse en factores distintos a la simple localización espacial.

9.1.- ¿Es el espacio “especial”? (space-based)

Uno de los primeros trabajos que comparó entre sí los efectos de señalizar el espacio o el objeto fue el de Posner et al. ( 1980). El trabajo demostraba que el control atencional ejercido por una señal previa actuaba exclusivamente sobre localizaciones espaciales, pero no sobre otras propiedades, tales como la identidad del estímulo. Es decir, los hallazgos favorecen la hipótesis de que la atención selectiva se dirige más eficazmente hacia el espacio que hacia la forma o la identidad de un objeto.

La selección de características no espaciales mediada  por  el espacio. Los estudios descritos hasta este punto coinciden  en que la posición espacial desempeña un papel “especial” durante la selección de la información visual. La atención parece operar sobre una representación del espacio visual, lo que no debe sorprender, pues la atención  generalmente se orienta hacia una localización espacial concreta. Y aunque puede ser útil (y posible) mantener una disposición atencional hacia el color o la forma de los objetos, el reconocimiento de los mismos parece necesitar información  respecto  a su localización  en el  espacio.

9.2.- Dirigiendo la atención hacia los objetos (object­ based)

Existe la evidencia que demuestra cómo los objetos pueden ser el objetivo primario de la atención, y no sólo su resultado final (Duncan, 1984). Si mostramos series de dibujos superpuestos (por ejemplo, un círculo rojo y un cuadrado azul), se observa que el rendimiento es más rápido cuando las personas deben juzgar las dos dimensiones (color y forma) de un único objeto que cuando deben juzgar una dimensión en cada uno de ellos. Es decir, atender a los dos objetos a la vez, y no al espacio común que ocupan (que es compartido y se mantiene constante), exige un intercambio de la atención entre ellos que requiere tiempo. Es decir, el objeto es el destino primario de la atención.

Atención hacia el objeto durante  el  procesamiento  visual temprano. Los defensores de la selección atencional basada en el objeto admiten que el espacio no es el factor dominante del control atencional, sino que la atención puede operar directamente incluso sobre formas de objetos generadas  en  momentos  tempranos  del procesamiento visual.

Grupos perceptivos y conjunciones ilusorias. Los resultados de ciertos estudios demuestran que las personas procesan todas las características de un mismo grupo perceptivo u objeto a la vez, lo que favorece las propuestas de los modelos atencionales basados en el objeto.

Conclusión: ¿espacio u objeto? Las últimas evidencias revisadas apuntan a que la atención también operaría directamente sobre los objetos, incluso cuando dichos objetos se encuentran presentes de modo virtual, ilusorio o no real. No obstante, no debemos ignorar la importancia del espacio pues también sabemos que la localización espacial es un factor importante durante la selección. En definitiva, podemos afirmar a modo de conclusión que tanto el espacio como los objetos pueden ser el destino de la atención, de forma flexible, dependiendo de las demandas de la tarea (Tipper y Weaver, 1998). Aunque la selección basada en el espacio es una norma habitual de proceder, este tipo de operativa puede verse en gran medida influida por expectativas arriba-abajo generadas a partir de representaciones basadas en el objeto (Treisman, 1998). Los hallazgos expuestos, que demuestran cómo la selección orientada hacia el objeto puede estar modulada por características espaciales, refrendarían esta idea integradora (Tsal y Lamy, 2000; Weber, Kramer y Miller, 1997).

10.- BÚSQUEDA VISUAL

En la mayor parte de tareas cotidianas la atención se necesita para buscar algo y localizarlo. Esta búsqueda puede variar en complejidad: desde detectar una simple señal (localizar la luz de un semáforo, atenderla y esperar el verde) hasta actividades más complejas como localizar un tumor en una radiografía o encontrar a un amigo entre la muchedumbre. Por norma general, la búsqueda será sencilla cuando el target se defina por una característica única, sin embargo,  la búsqueda resultará más complicada cuando el target esté definido por una conjunción de dos o más características. Como se puede suponer, esta mayor dificultad utilizando conjunciones es debida a que los targets y los distractores tienden a ser, visualmente,  más  semejantes  entre sí.

En tareas de búsqueda visual el rendimiento se evalúa mediante dos variables dependientes: la velocidad de la respuesta y la precisión. En la primera, se mide el tiempo necesario que necesita el sujeto para indicar si el target está o no presente. En la segunda, se expone la presentación durante un tiempo limitado y se registra el total de aciertos y errores al indicar si hay o no un target presente

El modelo de búsqueda serial autoterminada. El hecho de que el tiempo de búsqueda de conjunciones dependa del número de ítems presentados (del tamaño del conjunto) sugiere que el proceso de búsqueda es serial. Es decir, cada ítem debe ser escrutado, uno tras otro, para comprobar si se corresponde o no con el target. Por lo tanto, cuantos más ítems contenga la presentación mayor será el tiempo de búsqueda.

En relación con los tiempos de búsqueda de una conjunción, son más rápidos cuando hay target que cuando  no lo hay, se supone que en el primer caso los sujetos detienen la búsqueda cuando el target es localizado, mientras que en el segundo están obligados a explorar todo el conjunto.

Búsqueda serial vs en paralelo. El modelo de búsqueda serial autoterminada explica adecuadamente la búsqueda de un target definido por conjunciones. Pero, ¿qué podemos decir cuando el target está definido por una característica distintiva única? Los primeros trabajos de búsqueda visual admitían que la localización de un target definido por una característica distintiva podía hacerse procesando en paralelo, a la vez, todos los ítems expuestos. Esta es la razón por la que la búsqueda de una característica se suele denominar “búsqueda en paralelo”, mientras que la búsqueda de conjunciones es conocida como “búsqueda serial”. Esta disociación entre búsqueda serial y búsqueda en paralelo fue uno de los fundamentos que inspiraron a las teorías clásicas de búsqueda visual (p. ej.: Treisman y Gelade, 1980).

Sin embargo, esta dicotomía ha perdido relevancia para los teóricos más actuales e, incluso, es a veces rechazada. En lugar de concebirla en términos de una dicotomía serial o en paralelo, es mucho mejor entender la búsqueda como un mecanismo con diverso grado de eficiencia, debiendo ser el objetivo del investigador el de analizar los factores que la afectan (Wolfe, 1998).

10.1.- La teoría de la integración de características (TIC)

En una tarea de búsqueda visual el observador debe ser capaz de filtrar las múltiples características de los estímulos con objeto de localizar el target (p. ej.: seleccionar una H roja entre múltiples H verdes y T rojas). Sin lugar a dudas, el descubrimiento más relevante obtenido durante décadas de investigación apunta a que la eficacia de la búsqueda dependerá de la naturaleza y combinación de las características de la presentación. Por lo tanto, los modelos  de búsqueda  visual  y atención  selectiva conceden un importante papel al procesamiento de las características que definen los objetos.

Fundamentos y operativa de la TIC. La teoría de la integración de las características (TIC) fue propuesta originalmente por Treisman y Gelade (1980). Sostiene que las características elementales que constituyen los objetos (su color, orientación, frecuencia espacial, brillo, la dirección de movimiento, etc.) se detectan en una primera fase preatencional, de forma automática y en paralelo, a lo largo de todo el campo visual. En una fase de procesamiento posterior, a partir de estos elementos básicos de información, y mediante su combinación, emergen los objetos significativos que percibimos. Es precisamente este proceso combinatorio, de aglutinado o ”pegado” de características entre sí, el que requiere la participación de la atención, la cual operaria según criterios de localización espacial (es decir, la TIC es una teoría space-based).

Fallos de la atención y presencia de conjunciones ilusorias. Treisman y Gelade (1980) atribuyeron un papel central a la atención en la TIC, a la que responsabilizan de la fusión de características. En ausencia de atención, es muy probable que el proceso de aglutinado o pegado de características sea incorrecto, obteniéndose identificaciones erróneas de los objetos. Por ejemplo, suponga que pedimos a los sujetos buscar una “O amarilla” entre múltiples letras coloreadas. Si solamente se ejecuta esta tarea de búsqueda, la detección transcurre sin problemas. Pero si exigimos realizar a la vez una tarea secundaria añadida que ocupe recursos atencionales (comparar entre sí unos dígitos presentados a izquierda y derecha en el monitor) el rendimiento de la tarea primaria de búsqueda disminuye bruscamente. Un descubrimiento habitual en estos casos es que, en aquellos ensayos en los que no aparece el target ( target ausente), los sujetos en numerosas ocasiones creen equivocadamente haberlo  visto, siempre que una  letra amarilla y una O de otro color se presenten a la vez.

La naturaleza de las características. Un  modelo  como  el propuesto por la TIC, que incorpora mapas separados para cada una de las características, sólo es útil en la medida en que seamos capaces de determinar qué entendemos por características básicas. Según Treisman y Gelade (1980) las características deben satisfacer algunos criterios:

  • Disponer de saliencia visual o capacidad para atraer la atención durante la búsqueda (attentional pop out) .
  • Permitir la segregación de texturas, es decir, definir los límites de un objeto a partir de las texturas que lo constituyen.
  • La posibilidad de recombinarse entre sí, pudiendo generar, incluso, conjunciones ilusorias. Algunas características que satisfacen estos criterios son, por ejemplo, el color y  la orientación.

Los mapas de características  sirven  para  representarlas y que estas características precisan de la atención para combinarse (“pegarse”) entre sí constituyendo objetos significativos. Además de para aglutinar diferentes características, previsiblemente la atención puede ser requerida también para combinar valores distintos de una misma característica o dimensión. En definitiva, si el número de mapas de una característica, como el color, está limitado, la atención puede ser utilizada para superar esta limitación  aplicando  la combinatoria  referida.

Revisiones posteriores de la TIC. La versión original de la TIC, propuesta por Treisman y  Gelade en  1980, consideraba  que las características de un objeto (el qué) se representaban con independencia de su ubicación espacial (el dónde). Es decir, los mapas de características eran relativamente independientes del mapa de posiciones. Como hemos  explicado, a la ubicación  espacial , o mapa  de posiciones , sólo se recurría  cuando había que fusionar o “pegar” las características entre sí. Sin embargo, algunos hallazgos contradictorios obligaron a Treisman (1998) a reformular la TIC, admitiendo que la disociación entre el “qué” y el “dónde” era más difusa de lo que esta autora y Gelade supusieron originalmente. Pero también hubo que contemplar otras formas de operar de la atención, no reduciéndose a un simple mecanismo que aglutina o pega características entre sí. Sabemos que buscar un target definido por una conjunción es menos eficiente que buscar un target definido por una única característica. Sin embargo, en ocasiones, la búsqueda de conjunciones puede llegar a ser muy eficiente. Para explicar este tipo de resultados atípicos, Treisman y Sato (1990) propusieron que, además de su función aglutinadora principal, la atención podría afectar a la actividad del mapa maestro de posiciones a través del mapa de características.

11.- RESUMEN

La selección es la esencia de la atención. Saber qué es lo que se selecciona, cómo y por qué es un prerrequisito para comprender cualquier tema relacionado con el procesamiento de la información.

Aunque la atención puede ser focalizada en regiones concretas del espacio, su finalidad puede describirse mejor como un mecanismo destinado a destacar los objetos con objeto de facilitar su selección.

Aunque el foco de la atención visual coincide habitualmente con la dirección de la mirada, la realidad es que ambos pueden ser disociados. La orientación de la atención (frecuentemente seguida por el movimiento de nuestros ojos) puede estar supeditada al ambiente (orientación exógena) o bajo control intencional del observador (orientación endógena). Ambos tipos de orientación a menudo interactúan entre sí en tareas de búsqueda visual en las que se requiere localizar un target entre distractores.

 

Fuente:

  • Johnson, A., Proctor, R. W., & Crespo León, A.Atención: Teoría y práctica (trad., adapt. y rev. ed.). Madrid
  • Youtube

 

[1] La carga perceptiva hace referencia a la complejidad visual de una presentación estimular. Por ejemplo, si tomamos como referencia la presentación estimular de ocho letras, dicha presentación tendría una baja carga si se compara con otra alternativa de mayor complejidad, constituida por dieciséis letras dispuestas en círculo. Si el lector dibuja, lado a lado, ambas presentaciones observará cómo la de dieciséis letras es más compleja visualmente (mayor carga). Además del número de ítems que constituyen la presentación, existen otros factores que pueden modular la carga perceptiva tal como se indica en el texto.

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