BIENESTAR PSICOLÓGICO

Existen 2 tradiciones, desde una perspectiva histórica, en cuanto a la conceptualización del bienestar y la felicidad: 

  1. Tradición Hedonista. Principio moral: obligación de maximizar las experiencias de placer y minimizar las de dolor o sufrimiento, asumiendo que la felicidad se construye en base a todas las experiencias placenteras experimentadas a lo largo de la vida. 
  2. Tradición Eudaimónica. Defiende que la verdadera felicidad está en nosotros mismos, en descubrir nuestras virtudes y vivir de acuerdo con ellas. El ser feliz consiste en potenciar y desarrollar lo mejor que cada persona lleva dentro, poniendo las habilidades y el talento al servicio del logro del bienestar propio y de los demás. 

El Bienestar subjetivo representa el enfoque hedonista (estudio del afecto y la satisfacción con la vida), mientras que el Bienestar psicológico representa el enfoque eudaimónico (desarrollo de las capacidades y el crecimiento personal). 

Muchos han cuestionado la distinción bienestar hedónico – bienestar eudaimónico porque: 

  • El término de bienestar eudaimónico utilizado en la investigación es diferente del que proponía Aristóteles. 
  • Ambos tipos de bienestar se solapan y pueden incluir mecanismos psicológicos que operan conjuntamente.

La Teoría del Bienestar Psicológico de Ryff 

Es una teoría multidimensional que, partiendo de que el Bienestar Psicológico (BP) supone el compromiso con los cambios existenciales de la vida y que está relacionado con el desarrollo de capacidades y el crecimiento personal, defiende que el BP está asociado a determinados criterios de desarrollo positivo de la personalidad que van más allá de un simple balance entre afectos positivos y negativos. El modelo teórico de Ryff propone 6 dimensiones relacionadas con necesidades, motivos y atributos que cualquier persona, en un estado normal de salud, debe satisfacer para ser feliz: 

  • La auto-aceptación o actitud positiva hacia el yo (“me siento satisfecho conmigo mismo”). Para un funcionamiento positivo es necesario sentirse bien y tener una actitud positiva consigo mismo asumiendo las propias limitaciones. Las personas con alto grado de auto-aceptación tienen una elevada autoestima. 
  • El crecimiento o desarrollo personal (“mi vida es un continuo proceso de cambio, aprendizaje y desarrollo”). Todos debemos desarrollar nuestras potencialidades para crecer como personas y alcanzar el máximo de sus capacidades. 
  • Sensación de sentido de la vida (“tengo claro la dirección y el objetivo de mi vida”). Hay que tener un propósito y una dirección en la vida por lo que hay que establecer objetivos y metas personales para promover la motivación de actuar y desarrollarse. 
  • Control o dominio del medio (“creo que soy bueno manejando las responsabilidades cotidianas”). El BP supone que el individuo desarrolle la habilidad para seleccionar y crear ambientes que favorezcan la satisfacción de sus deseos y necesidades. Las personas con alto dominio tienen un locus de control interno y un alto nivel de autoeficacia
  • Relaciones positivas con otros o la creencia de que se tienen relaciones de confianza, calidad, empatía e intimidad con otros (“la gente puede describirme como una persona que comparte”). 
  • Para un adecuado BP es importante entablar relaciones sociales estables y positivas, tener otras personas a las que amar y en quién confiar. 
  • La autonomía o capacidad de ser independiente, de regular la conducta por normas internas y ser capaz de resistir la presión social (“tengo confianza en mis opiniones, incluso si son contrarias al consenso general”). La persona debe reforzar y tener autodeterminación en sus convicciones, defender su nivel de independencia y autoridad personal para limitar los efectos de la presión social y autorregular su conducta en los diferentes contextos sociales. 

Según Ryff estas dimensiones cambian a lo largo de la vida: el crecimiento personal y los propósitos de vida disminuyen conforme pasa el tiempo y la autonomía y dominio del ambiente aumentan a lo largo de la vida. Para medir las dimensiones teóricas, el autor desarrolla un instrumento: “Escalas de Bienestar Psicológico» (SPWB), compuesto por 120 ítems en total, 20 por cada escala.

En cuanto a la separación entre bienestar subjetivo y bienestar psicológico, se ha encontrado en estudios recientes que la estructura de ambos no cambiaba en función de variables como el sexo, la edad o la etnia. Esto apoya la sugerencia respecto a que ambos conceptos están más relacionados de lo que se creía previamente y que el bienestar subjetivo puede ser un prerrequisito del bienestar psicológico (o que no es posible una experiencia eudaimónica en ausencia de un estado de hedonismo). 

Referencias

  • Resumen Jovana RN (2017-18)
  • Resumen NESS Uned (2015-16)
  • Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • UNED aLF

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