Calidad de Vida

Naturaleza del constructo calidad de vida

A pesar de no existir una definición unánime del constructo calidad de vida, es común que se estructure en torno a dos grandes componentes del bienestar: el bienestar material o del entorno (bienestar social), y el bienestar psicosocial.

Desde una perspectiva empírica, la medida del bienestar material se ha concretado en una serie de indicadores económicos observables y objetivos, como son el nivel de ingresos, el acceso a una vivienda de calidad o el acceso a la tecnología y una serie de indicadores de la calidad de los servicios que proporciona la comunidad, como son la educación, la atención médica, la cultura o los transportes. Más recientemente también se están considerando los bienes derivados de valores posmaterialistas (compatibles con el desarrollo humano), en función de la sostenibilidad, la autonomía y la participación social (p. ej., emisiones de CO2, tasas de criminalidad, nivel de corrupción, tiempo dedicado a actividades valoradas socialmente o no; tasas de alfabetización e igualdad de género; distribución de la riqueza, libertades políticas, derechos civiles, tasa de participación social y otros).

El segundo componente de la calidad de vida incluye las condiciones psicosociales, no observables directamente, y que se definen como las percepciones, evaluaciones y aspiraciones de las personas (Campbell, Converse y Rodgers, 1976). Las intervenciones y aplicaciones de la psicología social y de la psicología en general actúan sobre esta segunda dimensión aunque, sin duda, sus efectos también pueden incidir sobre los indicadores objetivos.

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Deja un comentario

Ir al contenido