CONCEPCIONES SOBRE LA ADQUISICIÓN DEL CONOCIMIENTO

Aunque el asunto es muy complejo y lleno de matices podemos decir que las posiciones principales para explicar la formación del conocimiento son el empirismo, el innatismo y el constructivismo.

Empirismo e innatismo

La posición empirista no sólo ha sido muy influyente dentro de la filosofía sino que ha inspirado a una buena parte de las posiciones que se mantienen dentro de la psicología para explicar la formación del conocimiento. Por ejemplo, a principios del siglo xx apareció el conductismo, que es una de las formas más extremas de traducción del empirismo en términos psicológicos. Y, aunque las limitaciones del conductismo se han hecho muy evidentes con el paso de los años, continúa estando presente bajo formas más sofisticadas en muchas teorías psicológicas. El empirismo resulta demasiado simple y deja sin explicar muchas cosas, principalmente cómo se interiorizan los conocimientos, cómo se generalizan los conocimientos que resultan de la experiencia (que necesariamente tienen que ser concretos) y por qué muchas veces la transmisión resulta ineficaz o no se produce. También sería difícil explicar por qué distintos individuos difieren en su comprensión de una misma realidad. Sin embargo, es frecuente que personas que presencian un mismo suceso, por ejemplo que han sido testigos de un accidente, hayan visto cosas distintas, y no es infrecuente que los participantes en un mismo hecho no se pongan de acuerdo sobre lo que aconteció (lo que estudia bajo el nombre de memoria de testigos). Y un problema mucho más de fondo consiste en explicar cómo se forman conocimientos nuevos, que nadie ha podido enseñar porque eran desconocidos, es decir, como tiene lugar la creación científica y el avance de la ciencia.

Se ha sostenido que la noción de objeto, o las categorías de espacio, tiempo, causalidad, número, son innatas. Algunos han ido mucho más allá y sostienen que tenemos capacidades no aprendidas para diferenciar las personas de las cosas, para adquirir el lenguaje, o un sentido innato del número. Una forma de innatismo fue defendida por la psicología de la Gestalt, que propuso que disponemos de formas innatas para organizar nuestra percepción. Un nuevo innatismo ha surgido bajo la influencia de la obra de Chomsky (1957, 1965, 1998), que defiende la existencia de un dispositivo innato para la adquisición del lenguaje (Enesco y Delval, 2006).

Existe dentro de la psicología una fuerte corriente innatista, que se ha reavivado tras años de dominio del empirismo conductista. Estas posiciones están sobre todo extendidas entre los investigadores de la primera infancia y los que estudian las capacidades humanas de los recién nacidos porque han descubierto en niños muy pequeños capacidades que no sospechábamos (Mehler y Dupoux, 1990). Incluso autores como Mehler han propuesto que el progreso del conocimiento es una forma de «desaprendizaje», ya que la experiencia va eliminando capacidades y disposiciones de los pequeños, para seleccionar sólo algunas. Esto supondría que las capacidades humanas están todas contenidas potencialmente en nuestra dotación genética y de ellas se conservarían sólo unas pocas. En este sentido se podría pensar que el desarrollo es en parte un proceso de empobrecimiento (o de desaprendizaje), y no de enriquecimiento, como generalmente se supone, ya que de las posibilidades que inicialmente existen sólo se seleccionarían algunas.

El constructivismo

El empirismo se enfrenta con dificultades para explicar muchas cosas, como las diferencias de concepciones en individuos a los que se les enseña lo mismo, y sobre todo la producción de conocimientos nuevos. Por su parte el innatismo no explica mucho pues si se sostiene que la conducta y el conocimiento humanos son el resultado de capacidades innatas esquivamos explicar cómo surgen, por qué aparecen en diferentes momentos, y sobre todo por qué son diferentes en distintos individuos.

Parece claro es que si queremos explicar cómo se forman los conocimientos tenemos que examinar las transformaciones que tienen lugar en el interior del sujeto cuando éste forma un conocimiento o una conducta nuevos. La importancia de la experiencia es innegable pero lo que resulta indispensable es explicar cómo la interpreta el sujeto y modifica sus conocimientos anteriores. Eso es lo que trató de hacer el suizo Jean Piaget (1896-1980) que propuso una explicación alternativa sobre cómo se construye el conocimiento.

Frente a las posiciones innatistas o empiristas que dominaban en su tiempo, Piaget propuso una explicación según la cual el conocimiento es el resultado de la interacción continua entre el sujeto y la realidad que le rodea. Al actuar sobre la realidad va construyendo propiedades de ésta, al mismo tiempo que construye su propia mente. Por eso a esta posición se la ha denominado constructivismo.

REFERENCIAS

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
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