Dinámica y procesos de grupo

Dentro de los grupos operan distintos procesos que afectan el comportamiento de los individuos. Se ha identificado muchos de esos procesos y por su importancia en el contexto deportivo pondremos el foco en la cohesión y en el liderazgo.

Cohesión

Albert Carrón (1998), define la cohesión como el “proceso dinámico que se refleja en la tendencia grupal a mantenerse juntos y permanecer unidos en la persecución de sus objetivos instrumentales y/o en la satisfacción de las necesidades afectivas de sus miembros”. Carrón, Widmeyer y Brawley (1985) desarrollan un modelo conceptual de cohesión en los equipos y un cuestionario para su medida (Cuestionario de Entorno de Grupo o Group Environment Questionnaire, GEQ).

Este modelo distingue entre las percepciones que tienen los deportistas sobre el grupo en su totalidad y sus percepciones sobre la manera en que el grupo satisface las necesidades individuales. El primer tipo de percepciones se engloba dentro de la integración del grupo, dimensión que refleja las percepciones sobre el grado de proximidad, similitud y unión existente dentro del grupo considerado como un todo. El segundo se denomina atracción individual hacia el grupo y hace referencia a las percepciones del deportista sobre las motivaciones personales que le vinculan con el grupo, así como sus sentimientos personales hacia él. Estas percepciones pueden manifestarse de dos formas diferentes: como orientación hacia la tarea o como orientación social.

La cohesión en los grupos deportivos presenta cuatro dimensiones según el modelo conceptual de
cohesión (Carron, Widmeyer y Brawley, 1985).


Algunas investigaciones sobre rendimiento deportivo apuntan hacia una relación positiva entre la cohesión de equipo y el éxito en los deportes que requieren cooperación, como el fútbol o el baloncesto (Carrón, Bray y Eys, 2002). No obstante, estas investigaciones no determinan con suficiente claridad si la cohesión conduce a mayor éxito deportivo o si el éxito deportivo aumenta la cohesión dentro del equipo. Además de relacionarse con el rendimiento, la cohesión en los equipos deportivos se ha asociado con otras variables que, según Carrón (2000), se pueden clasificar en cuatro categorías o factores: situacionales, personales, relacionados con el liderazgo y colectivos.

Factores asociados con la cohesión en los equipos deportivos
Situacionales
Orientación de la competición:
• La cohesión de tarea es mayor en equipos deportivos.
• La cohesión social es mayor en equipos recreativos.
Tamaño del equipo:
• La cohesión disminuye a medida que el tamaño del equipo aumenta.
Tipo de tarea:
• La cohesión desempeña el mismo papel en deportes individuales y de equipo.
Individuales
Cogniciones de los miembros de equipo:
• Cuanto mayor es la cohesión, más intensa es la creencia en la durabilidad del grupo.
• La cohesión se relaciona positivamente con el desarrollo de atribuciones positivas.
Afecto de los miembros del equipo:
• Cuanto mayor es la cohesión, menor es la ansiedad antes de la competición.
• Cuanto mayor es la cohesión, mayor es la satisfacción del deportista.
Comportamientos de los miembros del equipo:
• La cohesión se relaciona positivamente con comportamientos de adhesión, de esfuerzo personal,
de sacrificio y de conformidad.
• La cohesión se relaciona negativamente con comportamientos de holgazanería social.
Relacionados con el liderazgo
La cohesión aumenta cuando el líder ofrece:
Apoyo social, feedback positivo, instrucción y estilo democrático
Colectivos
La cohesión se relaciona positivamente con:
• El éxito deportivo, la eficacia colectiva y la comunicación dentro del equipo
Adaptado de Carrón (2000, p. 10).


En una investigación de Shields, Gardner, Bredemeier y Bostro (1997) con jugadores universitarios y juveniles de béisbol y sóftbol se demostró que la cohesión de tarea estaba claramente relacionada con los cuatro componentes del liderazgo anteriormente citados mientras que la cohesión social estaba ligada, fundamentalmente, al apoyo social.

Liderazgo

El liderazgo es un proceso de influencia entre el líder y sus seguidores que se produce a lo largo del tiempo y se dirige hacia la consecución de las metas de un grupo, organización o sociedad (Molero, 2004).

El entrenador debe convertirse en un líder para sus jugadores, pero también debe tenerse en cuenta la capacidad de liderazgo de los propios jugadores. En un equipo deportivo suele haber jugadores muy influyentes de acuerdo con la opinión mayoritaria dentro del grupo. Estos jugadores, que pueden tener el estatus de capitán o no, se colocan el equipo a sus espaldas en los momentos críticos de los partidos para tratar de conducirlo hasta el éxito.

El modelo multidimensional de liderazgo, propuesto por Chelladurai (1978) conceptualiza el liderazgo como un proceso interaccional en la medida en que la efectividad del liderazgo depende de las características de la situación, del líder y de los componentes del grupo.

Modelo de Chelladurai (1978). Adaptado de Pérez, 2002.

El modelo de Chelladurai sostiene que la satisfacción y el rendimiento del deportista dependen de tres aspectos de la conducta del líder:

  • Conducta requerida: es la conducta que se espera que ejecutará.
  • Conducta real: es la conducta que de hecho sigue el líder. La percepción de los deportistas de esta conducta puede diferir de la percepción del líder.
  • Conducta preferida: se refiere a las preferencias de los deportistas en cuanto a la conducta del líder.

Estos tres tipos de conducta del líder están influidos por un conjunto de antecedentes:

  • Características de la situación (p. ej., el tipo de deporte, el tamaño del grupo, etc.).
  • Características del líder (p. ej., la inteligencia, la asertividad, ética, etc.).
  • Características de los deportistas (p. ej., la inteligencia, la motivación, técnica, etc.).

Estos antecedentes interactúan con la conducta del líder para producir dos consecuencias principales: incidir sobre los niveles de rendimiento (aspectos objetivos) y de satisfacción del equipo (aspectos subjetivos). El rendimiento y la satisfacción de los jugadores serán más elevados cuanto mayor sea el nivel de congruencia entre los tres tipos de conducta del líder. Se concluye, por tanto, que la efectividad del líder pasa por su capacidad para ajustar su conducta real a las exigencias de la situación y a las preferencias de sus jugadores.

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
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