Evaluación de la credibilidad del testimonio

La otra gran prueba aportada desde la psicología forense es la valoración de la credibilidad del testimonio, que es una prueba central en los delitos cometidos en el ámbito privado (P. ej., agresiones sexuales, violencia doméstica o violencia de género). La investigación psicológica sobre la exactitud de los testimonios y sobre la detección del engaño ha tomado muy diferentes caminos entre los cuales los más significativos podrían sintetizarse en el análisis de los siguientes indicios de engaño:

  • Correlatos del comunicador (p. ej., deficiencia, infancia y correlatos de personalidad).
  • Comportamiento no verbal.
  • Indicios fisiológicos.
  • Indicios cognitivos (análisis de contenido de las cogniciones).

Correlatos del comunicador

Los correlatos del comunicador hacen referencia a variables psicosociales relacionadas con el valor del testimonio. Desde esta perspectiva se formularon algunas predicciones, como el hecho de que los niños son testigos poco fiables porque son fácilmente sugestionables, al tiempo que su testimonio está contaminado por la fantasía e imaginación que los acompaña (Bull, 1997), o que aquellos con trastorno antisocial o disocial de la personalidad presentan como características distintivas el engaño y la manipulación. No obstante, esta línea de trabajo no se vio sustentada científica y legalmente, pues muchos testigos deshonestos no comparten ninguna de estas características mientras que testigos con las mismas características también pueden ser honestos. Estos indicadores se basan en la coocurrencia cuando en justicia se requiere de la demostración de causalidad en el caso en cuestión.

Comportamiento no verbal

Los indicios más informativos del comportamiento no verbal se dividen en paraverbales (p. ej., duración del mensaje, tasa del habla, interrupciones del habla, errores del habla o pausas) y no verbales o extralingüísticos (p. ej., evitación de la mirada, manipulaciones de manos, movimientos ilustradores, sonrisas y cambios de postura). La interpretación de estos indicadores varía según las diferentes teorías explicativas:

  • Teorías del arousal. Relacionan la mentira con un incremento en la actividad automática, como movimientos en las extremidades o el parpadeo.
  • Teorías del afecto y las emociones. Relacionan la mentira con estados emocionales de miedo o de sentimiento de culpabilidad y generan predicciones diferentes según la emoción experimentada.
  • Teorías del control. Los mentirosos intentan controlar diferentes canales de comunicación, a fin de generar una impresión de credibilidad.
  • Modelo de la memoria de trabajo (modelo cognitivo). Establece la hipótesis de que la mentira demanda del individuo mayor esfuerzo cognitivo que la verdad de tal suerte que algunos indicadores no verbales, como las pausas o la latencia de respuesta, serían sensibles a la mentira.

En un metaanálisis sobre los indicadores paraverbales asociados con el engaño, Sporer y Schwandt (2006) solo observaron que, en general, el tono y la latencia de respuesta estaban relacionados con la mentira, ambos con una relación positiva. En otro metaanálisis sobre los indicadores no verbales, Sporer y Schwandt (2007) hallaron que globalmente solo el asentimiento/disentimiento, los movimientos de pies y piernas y los movimientos de manos se relacionaban con la mentira, todos ellos negativamente. Ahora bien, ningún modelo explicativo da cuenta de estos resultados. Además, en ambos metaanálisis se encontró que la dirección de la relación estaba condicionada por variables moderadoras (p, ej., motivación, contenido de la mentira u operativización de la medida). En resumen, el valor de prueba de estos indicadores no tiene ningún respaldo de modelo teórico; no componen un sistema formal de relaciones, al no poder establecerse una relación con el engaño en la mayoría de los indicadores (la predicción de la mentira está mediada por diferentes variables moderadoras), y porque no se puede extraer de ellos un criterio de decisión forense.

Índices fisiológicos

Se consideran diversos indicadores fisiológicos registrados mediante el polígrafo; la actividad cortical, en concreto, el registro de Potenciales evocados Relativos a Eventos (PRE); medidas de tiempo de reacción y el análisis de la imagen obtenida mediante Resonancia Magnética Funcional (RMF). El polígrafo es el instrumento más conocido y utilizado para obtener indicadores fisiológicos del engaño. Este se asienta en los indicadores no verbales y en la actividad automática (el polígrafo registra varias respuestas fisiológicas, como tasa cardíaca, respuesta psicogalvánica, dilatación de la pupila o presión sanguínea). Se presupone que el engaño se relaciona con un incremento en dicha actividad. Los estudios sobre la correcta clasificación de la inocencia con este instrumento oscilan entre el 53% y el 75%; de la culpabilidad, entre el 83% y el 89%; y los falsos positivos (reconocer a un inocente como culpable, lo que no es admisible judicialmente) entre el 12% y el 47%. Sin embargo, no existe ningún patrón de respuesta fisiológica asociado, exclusivamente, con la mentira, sino que también puede tener su origen en otras causas, como el miedo propio de un falsa acusación, por lo que puede generar falsos positivos, al mismo tiempo que la medida no está estandarizada (Lykken, 1998; Arce y Fariña, 2006; Vrij, 2008). Aunque hay abundante evidencia de su uso forense, el polígrafo no es prueba admisible en nuestro ordenamiento jurídico ni constitucional (art.15 CE).

Respecto al registro de la actividad cortical a través de los potenciales evocados relativos a los eventos, como un medio de prueba del engaño, los resultados mostraron que la onda P3 era sensible al engaño (Farwell y Smith, 2001), pero también puede serlo a otras causas (Kubo y Nittono, 2009).

Una tercera medida es el tiempo de reacción ante preguntas críticas. Este indicador se sustenta en que la mentira, al ser elaborada, requiere un tiempo para su preparación, frente a la verdad, que es automática. Este principio es dudoso ya que se asume que la mentira no está ya planificada por el individuo y que la recuperación de la información real de la memoria es instantánea de modo que no habría distractores ni errores. Abundante evidencia de la bibliografía científica contradice este principio. De hecho la evaluación ha producido resultados muy dispares (Verschuere, Crombez, De Clercq y Koster, 2004; Gronau, Ben-Shakhar y Cohén, 2005).

Recientemente se ha iniciado una nueva línea de estudio de la actividad cerebral asociada con el engaño mediante el análisis de la imagen por resonancia magnética funcional (RMf) . Los resultados no son concluyentes. La modularidad y plasticidad de la mente, convierten en poco probable que la actividad cerebral indicativa de que se está construyendo una mentira se localice únicamente en un punto; se ha encontrado que la mentira se relaciona con actividad en zonas tan dispares como el lóbulo frontal (Mohamed, Faro, Gordon, Platek, Ahmad y Williams, 2006), el cerebelo (Ganis, Kosslyn, Stose, Thompson y Yurgelun-Todd, 2003) o el lóbulo parietal (Langleben et al., 2002).

Indicios cognitivos: memoria de la realidad y de lo inventado

Existe evidencia científica de que las memorias de la realidad (esto es, lo vivido) y de lo inventado (o sea, lo imaginado o fabricado) presentan una serie de características en cuanto a su almacenamiento, recuperación y cogniciones que las diferencian. Esas características (p. ej., elaboración inestructurada, gran cantidad de detalles, perdón al autor del delito o correcciones espontáneas), metodológicamente categorías de análisis del contenido, no son universales, sino que están condicionadas por el tipo de población (adultos o menores) y el contexto, que varía según se trate, p. ej., de agresiones sexuales, amenazas, o violencia de género (Porter y Yuille, 1996; Sporer, 1997; Arce, Fariña y Freire, 2002; Arce, Fariña y Vivero, 2007). Sobre la base de la falta de universalidad, se creó una serie de sistemas categoriales de análisis de contenido que se han mostrado eficaces en la discriminación entre las memorias de lo vivido y las de lo fabricado o inventado. A continuación se presentan algunos de los instrumentos más utilizados que guían y forman parte del proceso que se sigue para analizar la credibilidad de las declaraciones.

Análisis de contenido basado en criterios

Steller y Kóhnken (1994) propusieron un sistema integrador de categorías de realidad para la evaluación de las declaraciones de menores víctimas de abusos sexuales, el análisis de contenido basado en criterios (Criterio Based Content Analysis, CBCA). El CBCA se compone de 19 criterios de credibilidad, divididos en cinco categorías genéricas. Estos pueden analizarse como presentes o ausentes o, también, según la fuerza en que aparecen en el testimonio (0 para ausencia del criterio; 1 para presencia, y 2 para fuertemente presente). La existencia de estos criterios se interpretará en el sentido de realidad de la declaración mientras que su ausencia no implica su falsedad.


Categorías genéricas y criterios del análisis de contenido basado en criterios

Características generales. (los criterios que se refieren a la declaración tomada en su totalidad).

  • Estructura lógica. La declaración es lógica y psicológicamente coherente y consistente.
  • Elaboración no estructurada. La información se presenta en un orden no cronológico.
  • Cantidad de detalles. La declaración es rica en detalles, como lugares, sensaciones e información perceptual, entre otros.

Contenidos específicos (se evalúan partes específicas del testimonio referidas a la existencia o a la fuerza de ciertos tipos de descripciones).

  • Engranaje contextual. Los hechos se sitúan en un tiempo y espacio.
  • Descripción de interacciones. La declaración contiene información, en la cual el agresor y la víctima interactúan.
  • Reproducción de conversaciones. Son diálogos específicos entre los actores de los hechos.
  • Complicaciones inesperadas durante el incidente, como la interrupción imprevista o un incidente inesperado.

Peculiaridades del contenido (aquellas características de una declaración que aumentan su concreción o viveza).

  • Detalles inusuales. Detalles inesperados en el contexto de la declaración.
  • Detalles superfluos. Detalles que no son relevantes para los hechos denunciados.
  • Incomprensión de detalles relatados con precisión. Mención de detalles fuera del alcance de comprensión de la persona.
  • Asociaciones externas relacionadas.
  • Relatos del estado mental subjetivo. Descripción de un cambio en los sentimientos, pensamientos, emociones o actitudes de la víctima durante el incidente.
  • Atribución del estado mental del autor del delito. Descripciones por parte de la víctima del estado mental, motivos, estados fisiológicos o reacciones afectivas del agresor.

Contenidos referentes a la motivación (desvelan la motivación del testigo para hacer la declaración).

  • Correcciones espontáneas. Corrección del testimonio ya prestado.
  • Admisión de falta de memoria. Verbaliza que no recuerda información de los hechos.
  • Plantear dudas sobre el propio testimonio. La víctima manifiesta dudas sobre la exactitud del testimonio que está prestando.
  • Autodesaprobación. Información autoincriminatoria o desfavorable.
  • Perdón al autor del delito. La víctima emite afirmaciones favorecedoras o que excusan al acusado.

Elementos específicos de la agresión (elementos del testimonio que no se relacionan con la viveza general de la declaración, sino con el delito).

  • Detalles característicos del delito. Características de los hechos que contradicen las creencias habituales sobre cómo se produce este tipo de agresiones.

En relación con el valor predictivo del CBCA, Vrij y Akehurst (1998) hallaron que oscilaba entre el 65% y el 85% y que es mayor en la detección de declaraciones verdaderas que falsas. En una revisión posterior, Vrij (2000) obtuvo tasas de exactitud del 68% y del 76% en la clasificación de testimonios falsos y reales, respectivamente. Más recientemente, el mismo Vrij (2008) encontró unas tasas del 70,81% y del 70,47% para las declaraciones verdaderas y falsas, respectivamente. Vrij apreció que el 92% de los estudios informaba sistemáticamente que las declaraciones de sucesos verdaderos contienen más criterios de realidad que las inventadas. En los pocos estudios de campo disponibles, (aunque con ciertas limitaciones metodológicas), la efectividad fue mayor que en los estudios de laboratorio. En suma, la habilidad del sistema es mayor en contextos reales que en el laboratorio y el apoyo a la hipótesis de que los criterios de realidad son propios de declaraciones verdaderas parece fuera de toda duda.

Con todo, restan tres problemas importantes que deben resolverse antes de generalizar los resultados en la práctica forense: la definición de un criterio de decisión, la reformulación del sistema de modo que sea totalmente metódico y definir un procedimiento que someta a prueba la fiabilidad de la medida en diseños de n = 1.

Análisis de la validez de las declaraciones

Los criterios de realidad que componen el CBCA se incardinan en un protocolo que analiza la validez de las declaraciones, el análisis de la validez de las declaraciones (Statement Validity Analysis, SVA). El SVA es un instrumento de uso frecuente y continuado en diversos países, como Alemania, Suecia, Holanda y Estados Unidos (Vrij, 2005; Steller y Bóhm, 2006). En España se ha constatado un amplio uso y aceptación. De hecho, los institutos de medicina legal recogen en sus protocolos de actuación el estudio de la credibilidad del testimonio por medio del SVA, en abusos sexuales a menores, violencia de género y otras casuísticas, especialmente violencia de género.

Este instrumento implica conocer el sumario completo, las declaraciones anteriores policiales o judiciales del denunciante, de otros testigos y del denunciado. El proceso que lleva a la evaluación de la credibilidad de las declaraciones se compone de tres pasos:

  1. Obtener una declaración fiable y válida mediante una entrevista de investigación, de la cual se ofrecen una serie de directrices generales (p. ej., crear un clima agradable, no interrumpir al testigo y no reforzarlo) y el seguimiento de unas fases concretas (informe en formato de recuerdo libre seguido de un interrogatorio con preguntas que van de más abiertas a más cerradas y específicas).
  2. Realizar un análisis del contenido de la declaración mediante el CBCA.
  3. Aplicación del SVA. Consiste en un listado de criterios de validez (Tabla 6.3) que sirve para (in)validar la prueba.


Análisis de la validez de la prueba a través del SVA

Características psicológicas.

  • Adecuación del lenguaje y conocimientos. Se relaciona con el uso por parte del testigo de un lenguaje y despliegue de conocimientos que van más allá de su capacidad o desarrollo.
  • Adecuación del afecto. Observación de la adecuación del afecto mostrado por el testigo con los hechos denunciados.
  • Susceptibilidad a la sugestión. Indicios de sugestión detectados a lo largo de la entrevista.

Características de la entrevista.

  • Entrevista coercitiva, sugestiva o dirigida. Este procedimiento no debería aplicarse con este tipo de entrevistas.
  • Adecuación global de la entrevista. ¿Siguió adecuadamente el entrevistador el protocolo de entrevista?.

Motivación.

  • Motivaciones de la denuncia. Se refiere a los potenciales intereses en la presentación o denuncia.
  • Contexto de la presentación de la denuncia o en el que se conocen los hechos. El contexto en el que se formuló la denuncia o cómo se descubrieron los hechos puede aportar información fundamental para el caso. Por ejemplo, ¿se destaparon los hechos accidentalmente, fueron obtenidos por una persona con intereses en la causa?
  • Presiones para presentar una denuncia falsa. Comprobar si hay indicios de que el testigo ha sido sugestionado, entrenado, presionado o coaccionado para que presente una denuncia falsa o exagere ciertos elementos de unos hechos reales.

Cuestiones de la Investigación.

  • (In)Consistencia con las leyes de la naturaleza. Los contenidos de la declaración contradicen las leyes científicas o de la naturaleza.
  • (In)Consistencia con otras declaraciones. (In)Consistencia entre las declaraciones hechas por el evaluado en los elementos centrales del evento, o con declaraciones de otros testigos.
  • (In)Consistencia con otras pruebas. Elementos centrales de la declaración son (in)consistentes con otras pruebas robustas..

Como evaluación final de la declaración se propone el mejor ajuste a las siguientes categorías: creíble, probablemente creíble, indeterminado, probablemente increíble o increíble.

Sistema de evaluación global

En España se ha propuesto un protocolo, el Sistema de Evaluación Global (SEG), que integra la evaluación de la huella psicológica y la credibilidad del testimonio que, en este último caso, intenta superar las limitaciones del SVA/CBCA, al definir un criterio de decisión y concretar un sistema categorial de salud mental y de análisis de contenido metódico de las declaraciones y al definir una técnica que somete a prueba la fiabilidad de la medida en diseños de n=1. Además, incluye un procedimiento de estimación de la validez del testimonio acorde con nuestra jurisprudencia.


Limitaciones para la práctica forense del análisis de la validez de las declaraciones/análisis de contenido basado en criterios y avances del sistema de evaluación global Limitaciones del análisis de la validez de las declaraciones/análisis de contenido basado en criterios.

Limitaciones del análisis de la validez de las declaraciones/análisis de contenido basado en criterios:

  • No establece ningún criterio de decisión forense.
  • Sistema categorial semiobjetivo.
  • No evalúa la fiabilidad de la medida forense.

Avances del sistema de evaluación global:

  • Precisa el número de criterios para la decisión.
  • Sistema categorial metódico.
  • Contrasta la fiabilidad de la medida forense.

El SEG cuenta con una adaptación específica a casos de violencia de género (Arce y Fariña, 2009). Las fases en torno a las cuales se estructura son:

  1. Obtención de la declaración: entrevista cognitiva mejorada o entrevista forense para discapacitados.
  2. Repetición de la obtención de la declaración: el objetivo es el estudio de la coherencia de la declaración.
  3. Contraste de las declaraciones hechas a lo largo del procedimiento.
  4. Análisis de contenido de las declaraciones: estudio de la motivación, de la validez de las declaraciones y de la realidad de las declaraciones.
  5. Análisis de la fiabilidad de las medidas: coherencia intermedidas e intramedidas, interevaluadores e intercontextos.
  6. Medida de las consecuencias clínicas del hecho traumático (trastorno de estrés postraumático, TEP): entrevista clínica forense y MMPI-2.
  7. Evaluación de la declaración de los actores implicados. Si fuera necesario, se analiza también la declaración del denunciado.
  8. Análisis de las características psicológicas de los actores implicados: evaluación de la capacidad para testimoniar del testigo.
  9. Implicaciones para la presentación del informe: conclusiones en términos probabilísticos y en una única categoría (evitación de gradación en una escala de la certeza del juicio forense).

Referencias

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Apuntes Aitziber Laguardia

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