mnésicos

Los síntomas mnésicos son muy frecuentes. Se suelen considerar como el reflejo de un envejecimiento normal, mejor o peor aceptado. Sin embargo, pueden ser la primera manifestación de una enfermedad que dé lugar a una demencia o a un estado depresivo atípico. Cualquiera de estos dos cuadros justifica un tratamiento y un manejo adecuados. Por tanto, estos síntomas se deben tomar siempre en serio. La primera etapa de la evaluación diagnóstica es la anamnesis centrada en las características de los síntomas y en su repercusión en la vida diaria. Estos dos aspectos deben determinarse con el paciente y, obligatoriamente, con sus allegados inmediatos. Se debe buscar la repercusión en las actividades domésticas y de autocuidado, pero también en lo referente a ocupaciones concretas y recreativas. La existencia de trastornos conductuales es un elemento importante de la anamnesis y se debe buscar mediante un interrogatorio si no se refiere de forma espontánea. Una evaluación cognitiva rápida permite ayudar a diferenciar a los pacientes que ya tienen una demencia establecida de las personas sanas y de los pacientes que tienen trastornos más sutiles, que será mejor remitir a una «consulta de memoria» para un estudio más detallado.

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