Paradoja del envejecimiento

El modelo teórico de desarrollo del yo propuesto por Erikson permite entender que personas cercanas al final de su vida, algunas con importantes achaques, sean al mismo tiempo felices. Este hecho se ha denominado la paradoja del envejecimiento. Y es que, aunque los estereotipos alrededor de la vejez abundan, estereotipos tales como que las y los ancianos se encuentran solos, sin apenas amigos ni familia que los acompañen; son personas malhumoradas, rígidas e incapaces de afrontar los cambios; son personas muy parecidas las unas a las otras, «como niños»; son personas frágiles, enfermas y dependientes, y con dificultades psicológicas y cognitivas, la investi­gación empírica se empeña una y otra vez en desmontar estos tópi­cos. Por ejemplo, Mroczek and Spiro (2003) desmintieron dos de estos tópicos en una amplia muestra longitudinal de 1600 varones (entre 43 y 91 años al inicio del estudio) a los que hicieron un segui­miento longitudinal durante 12 años. Por una parte, encontraron una importante variabilidad en ambos rasgos de personalidad y sus trayectorias individuales entre personas, incluso en edades avanza­das. Así, las personas mayores no sólo no son como niños y niñas, sino que acumulan tanta experiencia vital y sucesos idiosincrásicos propios, que son muy diferentes unas a otras. Por otra parte, mos­traron que, de forma normativa, la extraversión permaneció en nive­les similares con el paso de los años, mientras el neuroticismo fue disminuyendo entre los 40 y los 80-85 años. Sólo a partir de esas edades comenzó un breve repunte en las valoraciones en neuroticis­mo que no llegaron a los niveles de los 65 años, mucho menos a las puntuaciones obtenidas por esas mismas personas antes de los 65. Es decir, las personas mayores se mostraron menos sensibles ante estímulos negativos, menos preocupadas, inestables y ansiosas. Por tanto, los mayores no sólo no fueron más malhumorados o «casca­rrabias» sino que se mostraron con menos afecto negativo, datos que corroboran multitud de investigaciones.

« Volver al índice del glosario
Ir al contenido