Principio de Premack

Premack (1965) formuló lo que se conoce como el Principio de Premack: Si existen dos respuestas en el repertorio de un individuo, una de ellas con alta probabilidad de aparición (más frecuente, p.ej., merendar) y otra con baja (menos frecuente, p.ej., recoger el cuarto), puede utilizarse la primera como reforzador de la segunda. En concreto, Premack pidió a los niños que se estuviesen unos minutos quietos y atendiendo y reforzó esa conducta permitiendo que se estuviesen durante otros minutos saltando y corriendo por la clase. Como, efectivamente, la segunda conducta era muy probable, consiguió incrementar la ocurrencia de la que tenía menor probabilidad (permanecer quietos). Aunque en el ejemplo de Premack la conducta más probable era perturbadora, sin duda es conveniente utilizar este principio haciendo uso de respuestas de alta probabilidad que también sean deseables.

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