Influencias genéticas y culturales en la personalidad

INTRODUCCIÓN

En la actualidad los propios genetistas afirman que la expresión de los genes ocurre siempre en interacción con las circunstancias ambientales. ¿Cómo genes y ambiente actúan e interactúan para dar forma a la personalidad?

Entre los factores ambientales que contribuyen al desarrollo de la personalidad, los más importantes son las influencias culturales. El ambiente y la cultura en la que nacemos nos ofrecerán un conjunto de posibilidades y no otras. Las continuas y dinámicas interacciones entre el individuo y el medio irán formando la personalidad.

CONTRIBUCIONES GENÉTICAS DE LA PERSONALIDAD

Algunas Nociones Básicas de Genética

Herencia biológica: conjunto de procesos biológicos a través de los cuales las características del organismo se transmiten a la descendencia. La información sobre esas características se encuentra en los genes que se localizan en el núcleo de cada una de las células que componen el organismo.

Genes: porciones de ADN, una molécula compleja, en la que se encuentra detallado un conjunto de instrucciones para la activación y el control de los procesos bioquímicos de la vida. En la cadena de ADN se encuentran las instrucciones para que se produzca la síntesis de proteínas, que son las responsables de la estructura, desarrollo y funcionamiento del organismo.

Genotipo: conjunto de todos los genes de un organismo.

Fenotipo: conjunto de rasgos que se muestran. La expresión del genotipo da lugar al fenotipo. El ambiente contribuye significativamente a la expresión del genotipo, ya que la acción de los genes está mediada por un gran número de transformaciones bioquímicas, que, a su vez, están influidas por el ambiente.

Los humanos tienen 2 copias (o alelos) de cada uno de los genes. No son exactamente iguales, diferenciándose ligeramente en su secuencia de ADN, lo que da lugar a modificaciones en la función del gen. Los alelos pueden ser dominantes o recesivos. El alelo dominante se expresa siempre en la descendencia, siendo necesario una única copia del gen. Para que se pueda expresar la información de un alelo recesivo son necesarias las 2 copias del gen. Debido al fenómeno de dominancia genética, es posible que dos organismos tengan genes comunes, pero no compartan el mismo fenotipo, es decir, puede que no tengan las mismas características.

Conceptos Básicos de la Genética Conductual

La genética conductual es la disciplina científica que se ocupa del estudio de las influencias genéticas sobre las características conductuales, entendiendo éstas en sentido amplio, y abarcando tanto la conducta observable como las características de personalidad. Aunque se la conoce como genética conductual, la mayoría de los estudios realizados ha empleado cuestionarios, tanto autoinformes[1] como heteroinformes[2], y muchos menos la observación directa de la conducta, o pruebas objetivas.

La investigación del aporte genético a la personalidad siempre parte del estudio de 2 grupos de personas con diferentes grados de similitud genética y ambiental. En cuanto a la semejanza genética, los gemelos idénticos o monocigóticos (MC) comparten el 100% de sus genes, mientras que los gemelos dicigóticos (DC), los hermanos, o los padres y los hijos biológicos sólo comparten el 50% de sus genes. Los hermanos adoptados y los padres y sus hijos adoptados no tienen en común ninguno de sus genes.

Por lo que respecta al ambiente se supone que las personas que se crían juntas tienen un mayor grado de semejanza ambiental que las que han sido educadas por separado. Las influencias ambientales pueden ser compartidas y no compartidas. Las primeras se deben al hecho de compartir la misma familia, la misma clase social, el mismo nivel económico, la misma religión, los mismos valores o idénticos estilos de trato. Las influencias ambientales no compartidas, hacen referencia a los ambientes distintos que pueden experimentar los niños, aunque se críen en la misma familia. Los 3 tipos de diseños para estudiar las influencias genéticas son:

  • Los de gemelos, en los que se estudian tanto gemelos MC como DC.
  • Los de familia, en los que se estudian padres e hijos o hermanos.
  • Los de adopción, en los que se estudian miembros de la misma familia biológica que se han criado separados, así como familiares adoptados o no relacionados genéticamente que se han criado juntos.

Similitud Genética y Fenotípica

La correlación calculada entre 2 series de puntuaciones siempre refleja el grado de similitud de estas, no la intensidad de las influencias genéticas o ambientales sobre la personalidad.

El grado con que genes y ambiente contribuyen en la personalidad hay que inferirlo a partir de estas correlaciones mediante un procedimiento estadístico y teniendo en cuenta una serie de hechos y supuestos. En el caso de un estudio de gemelos que se han criado juntos, la correlación obtenida entre las puntuaciones de los dos gemelos MC, indicará la similitud entre ellos, la influencia de los genes y también la del ambiente compartido. En el caso de un padre y un hijo adoptado, las similitudes que refleje la correlación indicarán sólo el efecto del ambiente compartido.

Antes de hacer las inferencias estadísticas sobre el grado con que genes y ambiente influyen en la personalidad, la observación de estas correlaciones ya nos puede dar una idea preliminar sobre estas influencias. Media de las correlaciones de los 5 grandes: Gemelos MC -> 0’53 y Gemelos DC -> 0’24

Estimación de las Aportaciones Genéticas y Ambientales a la Personalidad

A partir de estas correlaciones, y mediante un procedimiento estadístico, se estima el coeficiente de heredabilidad (h2 o también a2), que refleja la proporción de la varianza de las puntuaciones que se puede atribuir a los factores genéticos en una población particular. También se puede multiplicar esta proporción por 100, expresando entonces el porcentaje de varianza debida a los factores genéticos.

En la actualidad, la estimación del coeficiente de heredabilidad se realiza a través de procedimientos estadísticos, siendo el más empleado el de modelos de ecuaciones estructurales. Estos modelos tienen la enorme ventaja de que permiten analizar todos los datos simultáneamente y además posibilitan probar diferentes modelos y sus distintos ajustes. Implica una serie de ecuaciones simultáneas, que se plantean con la finalidad de estimar el valor de los parámetros genéticos y ambientales que mejor se ajustan a las correlaciones encontradas en diferentes tipos de familias. Mediante este procedimiento, se estima la proporción de la varianza de las puntuaciones que se debe al ambiente compartido, al que se suele denominar c2. El resto del porcentaje de varianza hasta completar el 100% total, es la varianza residual, y en estos estudios se considera que sería el aporte del ambiente no compartido (al que se denomina e2).

El hecho de que las influencias ambientales no comunes se calculen normalmente de manera residual tiene como consecuencia que en la varianza explicada por el ambiente no compartido se está incluyendo también los errores de medida aleatorios, por lo que se podrían estar dando sobreestimaciones de este factor ambiental.

Los métodos para estimar la contribución genética y ambiental parten, además, de una serie de supuestos o asunciones, entre los que podemos destacar los siguientes:

  • El ambiente compartido produce que las personas se parezcan.
  • El ambiente no compartido hace que las personas se diferencien.
  • La influencia de los genes en el fenotipo ocurre de una manera aditiva (no multiplicativa o interactiva). Se parte del supuesto de que hay una relación lineal directa entre la cantidad de genes comunes y la similitud de las características de personalidad, es decir, cuantos más genes comunes, más semejanza y al revés. Se considera que la contribución genética de los gemelos MC es del 100%, el doble que la de los gemelos DC, sólo el 50%.
  • Estos estudios no contemplan las posibles interacciones entre genes y ambiente.

Se podría decir que el coeficiente de heredabilidad cambia en función de la muestra empleada, y este cambio es más notorio si las muestras proceden de diferentes culturas o niveles socioeconómicos. La heredabilidad no se puede generalizar de una población, con un ambiente concreto, a otra población diferente. El hecho de que este coeficiente varíe de una muestra a otra sugiere la importancia de interacciones entre genes y ambiente.

Las conclusiones de diferentes revisiones en relación con las 5 dimensiones básicas de personalidad son las siguientes:

  • Los genes contribuyen a las diferencias encontradas entre individuos en relación con las 5 dimensiones básicas de personalidad. Teniendo en cuenta el promedio, el coeficiente de heredabilidad está en torno a 0’5, con rangos que oscilan entre 0’40 y 0’60.
  • El efecto del ambiente compartido es nulo o muy bajo.
  • Los ambientes no compartidos contribuyen aproximadamente en un 50% a la varianza de las puntuaciones de las 5 dimensiones básicas de personalidad. Esta aportación puede estar sobreestimada puesto que se corresponde con la varianza residual, y por lo tanto en ella se pueden incluir no sólo los errores de medida, sino también los efectos de las interacciones entre genes y ambiente.
  • La edad de los participantes es una variable a tener en cuenta, puesto que se ha encontrado que las correlaciones obtenidas con las puntuaciones de los gemelos MC van declinando con la edad, sugiriendo que las influencias ambientales incrementan su importancia según va avanzando la vida de las personas.

Limitaciones de los Estudios de Genética Conductual

Aunque los estudios de genética conductual han arrojado mucha luz sobre la magnitud de los efectos genéticos y ambientales en la personalidad, no están libres de limitaciones, que de tenerse en cuenta en futuras líneas de investigación podrían permitir hallazgos aún más relevantes.

Efectos Genéticos Aditivos          

El supuesto de que los efectos genéticos sobre las características de personalidad son aditivos, puede no ser cierto. Por un lado, las características de personalidad, igual que los rasgos físicos, están influidas por múltiples genes, cada uno de ellos con una pequeña aportación, por lo que una configuración particular de genes es necesaria para que se produzcan ciertos fenotipos. Debido a este hecho, es bastante improbable que los gemelos DC o los hermanos biológicos compartan precisamente todos los genes de las configuraciones multigenéticas necesarias para que se de expresión a una característica de personalidad determinada. Por otra parte, dado que el fenómeno de la dominancia genética se produce, aunque lo gemelos DC o los hermanos compartan el 50% de su genotipo no implica que compartan el 50% de su expresión fenotípica.

Se pueden heredar los genes, pero no la característica expresada, y por lo tanto, los efectos genéticos no serían aditivos, es decir, no habría una relación lineal directa entre el número de genes compartido y el número de características comunes.

Efectos del Ambiente Compartido         

Los estudios concluyen que el efecto del ambiente compartido es nulo o muy bajo. Podría ser que el ambiente compartido no contribuya a la semejanza, puesto que las mismas experiencias (divorcio, desempleo, etc…) se pueden interpretar de forma muy diferente por los hermanos y, por lo tanto, éstos pueden reaccionar a ellas de forma distinta. El ambiente común contribuiría más a la diferencia entre los hermanos que a su parecido. Cualquier factor que sirva para hacer diferente a los hermanos es asignado, en este tipo de estudios, a los ambientes no comunes.

Algunas cuestiones de procedimiento o metodológicas pueden contribuir a que se infravaloren las influencias de los ambientes compartidos. Una gran parte de los estudios realizados utilizan autoinformes o heteroinformes, por lo cual las puntuaciones obtenidas pueden estar influidas por los efectos de contraste[3].

Estos efectos de contraste pueden disminuir la similitud, tanto la contribución de los genes, como la de los ambientes comunes. De esta manera, la influencia de los ambientes compartidos se podría estar infraestimando.

Medida del Ambiente       

En la práctica de estos estudios, la estimación de la contribución del ambiente se hace sin utilizar medidas directas. En los pocos estudios que incluyen medidas del ambiente, lo que se hace es utilizar medidas indirectas o muy distales, como el estatus socioeconómico de los padres, o su nivel de educación u ocupación. Para que el ambiente pueda ser valorado más objetivamente sería necesario que se estudiaran los microambientes dentro de la familia.

En estudios que sí han incorporado medidas del ambiente específicas se ha comprobado que el tipo de instrucciones paternales, la atmósfera del hogar o la deprivación de la vecindad en la que se vive, tienen un gran impacto en el desarrollo de problemas de conducta como beber o fumar, entre los niños de 11 y 12 años.

Metodología Empleada    

Por un lado, la contribución genética se puede estar sobrestimando debido a que no se están teniendo en cuenta las interacciones y/o correlaciones entre genes y ambiente.

La forma como se calcula su influencia, mediante una correlación, puede también estar contribuyendo a esta sobreestimación. La correlación es un índice que no es sensible a los cambios medios que se producen, sin embargo, si se tienen en cuenta estos cambios medios se demuestra claramente los efectos del ambiente. Por ejemplo, se sabe que los padres más coercitivos (que reprimen) provocan en sus hijos más agresividad. Si se entrena a los padres para que utilicen menos el castigo, éstos se vuelven mucho menos agresivos. En este caso, la correlación calculada antes y después de la introducción del programa de entrenamiento se mantendría, puesto que las puntuaciones que eran altas en padres e hijos bajan en ambos después del entrenamiento.

Interacciones entre Genes y Ambiente

En relación con la personalidad, se acepta que los efectos genéticos pueden ser modificados por las interacciones entre genes y ambiente.

Se dice que se da una interacción entre genes y ambiente cuando la expresión del genotipo está moderada o condicionada por los efectos del ambiente. Tal como ocurre con otros rasgos, las circunstancias pueden cambiar las influencias de los genes en la personalidad. En nuestra disciplina estas interacciones se estudian bajo el modelo diátesis-estrés, que entiende que la predisposición genética (diátesis) interactúa con los sucesos vitales o factores ambientales (estrés) para producir la expresión fenotípica. Por lo tanto, el genotipo es necesario, pero no es suficiente para que se produzca la expresión de una característica. Sin el ambiente apropiado puede que no se llegue a expresar una determinada característica en el individuo.

Algunas Evidencias sobre la Interacción entre Genes y Ambiente  

Los estudios de interacción son complicados, requieren muestras muy grandes que tengan capacidad para detectar dichas interacciones, y por ello, sólo desde hace poco tiempo y con nuevos métodos que utilizan información de gemelos que varían en la exposición a ambientes específicos, se ha podido probar directamente la expresión diferencial de los genes en distintos ambientes.

  • Se ha mostrado que la vulnerabilidad genética de los niños puede o no manifestarse dependiendo de la cualidad del trato recibido por los padres. Así, se ha encontrado que los niños adoptados que tenían un padre biológico esquizofrénico tenían más probabilidades de desarrollar un desorden psiquiátrico sólo si habían sido adoptados por una familia disfuncional.
  • Se ha comprobado que la salud mantiene una relación directa con el nivel de ingresos, en el sentido que a mayores ingresos le corresponde una mejor salud y a niveles bajos se asocian ambientes tanto físicos como sociales más estresantes. También se considera que esta relación podría estar mediada por la percepción de control que los individuos tienen de las diferentes facetas de su vida. Los individuos con un bajo nivel de ingresos, pero con una alta percepción de control, muestran niveles de salud comparables con aquellos que tienen altos niveles de ingresos. En los estudios genéticos sobre estas variables se han comprobado interacciones entre genes y ambiente, puesto que se ha encontrado que la influencia genética en la salud decrece a medida que se incrementan el nivel de ingresos y la percepción de control.
  • También se ha mostrado que la contribución genética a la satisfacción vital, entendiéndola como la valoración del nivel de satisfacción con la vida en general, decrece a medida que se incrementa el nivel de ingresos.
  • La contribución genética en el estilo atribucional negativo, que se define como la tendencia relativamente estable a explicar las situaciones negativas mediante causas que son personales, estables en el tiempo y que afectan a diferentes áreas, cambia en función del nivel de estrés.

Algunos Hallazgos de la Genética Molecular

Algunas de las investigaciones que se están desarrollando dentro del área implican la identificación de los genes específicos responsables de cada una de las características de personalidad mediante el uso de técnicas de genética molecular. El Proyecto de Genoma Humano es crucial puesto que posibilita que se puedan crear relaciones concretas entre alelos específicos y sus conductas asociadas.

Los rasgos de personalidad son entidades muy globales, que resultan de una gran amalgama de diferentes conductas, por lo cual, son muchos los genes que están implicados en su expresión. Mediante estos trabajos de genética molecular se ha confirmado que en la expresión de un rasgo están implicados diferentes genes, que explican muy poca cantidad de varianza cada uno. Este hecho provoca que estos estudios sean muy difíciles de llevar a cabo, ya que, dado el pequeño efecto de los genes, se requieren muestras muy elevadas para que estos efectos puedan ser detectados. Cada uno de los genes tiene más de una función, es decir, están implicados en diferentes procesos bioquímicos en el cerebro, y así, pueden estar asociados con diferentes rasgos. Hasta la actualidad, los progresos han sido muy modestos.

  • Gen DRD4: gen asociado con un receptor concreto de la dopamina, yla Extraversión, en concreto con la faceta de búsqueda de excitación. Son deficientes en dopamina y buscan novedades para incrementarla. Relacionado con hiperactividad, dependencia de drogas, trastorno de pánico y depresión. 4 a un 6% de la varianza.
  • Alelo 5-HTTLPR: alelo implicado en la producción de una proteína que influye en los niveles de actividad serotoninérgica en regiones corticales y del sistema límbico y que se asocia con el Neuroticismo. Entre el 3 y 4% de la varianza.
  • Gen 5-HTT: este gen se ocupa del transporte de la serotonina. Se relaciona con sintomatología depresiva, pero sólo entre las personas que habían experimentado sucesos vitales estresantes.
  • Gen MAO-A: cuando en este gen hay baja actividad hay una conducta antisocial en adolescentes y jóvenes, pero sólo entre los que habían sido sometidos a severos malos tratos de sus padres.

INFLUENCIAS CULTURALES EN LA PERSONALIDAD

La cultura es un sistema de significados compartido por un grupo determinado, que habla una lengua común, en un período histórico específico y en una región geográfica concreta. Su función es mejorar la adaptación de los miembros que pertenecen a la cultura a las características ecológicas del lugar en el que viven, pero también incluye el conocimiento que la gente necesita para funcionar de manera efectiva en su ambiente social.

Todo el sistema de significados que constituye la cultura debe ser aprendido por cada generación mediante el proceso de socialización, a través de las prácticas de crianza de los padres, las escuelas y otras instituciones.

Existe una gran heterogeneidad intercultural en el grado en el que las personas internalizan y utilizan las normas culturales, dependiendo de sus preferencias, estados de ánimo, situaciones concretas, etc… No existe una única correspondencia entre personalidad y cultura, sino sólo vínculos probabilísticos, de tal manera que la cultura incrementa la probabilidad de ciertos comportamientos consistentes con lo observable entre segmentos significativos de la sociedad. Se estima que aproximadamente el 60% de los individuos de una cultura se comportan de acuerdo con el sistema de significados compartidos por los miembros de esta.

Individualismo-colectivo. Se refiere al grado en que la persona está integrada en el grupo. En las culturas colectivistas la unidad básica de actuación es el grupo, mientras que en las individualistas es la persona.

Harry C. Triandis, hace referencia a un conjunto de significados y prácticas que propicia que las personas.

  • Colectivismo.
    • Enfatice con su grupo siendo interdependiente de él.
    • Se describen a sí mismas más como miembros que como individuos.
    • Creen que la conducta social está más determinada por los elementos externos (normas).
    • Metas Colectivas (Asia, África, América Latina y Pacífico)      
  • Individualismo.
    • Enfaticen el carácter único e independiente del individuo.
    • Se describan a sí mismas mediante atributos personales
    • Creen que la conducta social está más determinada por atributos personales que por características externas Metas Colectivas (Asia, África, América Latina y Pacífico).
    • Prioridad a sus metas personales sobre las del grupo. (América del Norte Australia y Europa)

Modelos Teóricos en el Estudio de la Personalidad y la Cultura

Existen 2 perspectivas en el estudio de la personalidad y la cultura, la psicología cultural y la transcultural.

  • Cultural (Cross y Markus, 1999; Kitayama y Markus, 1999; Nisbett, Peng, Choi y Norenzayan, 2001).
    • Se considera que la personalidad se construye socialmente a través de las interacciones entre el individuo y su ambiente cultural.
    • El estudio de los aspectos específicos o indígenas de cada cultura, a los que se denomina émicos[5]. Hacen descripciones de los fenómenos psicológicos muy contextuales.
    • El estudio de los procesos, como expectativas, atribuciones, creencias, motivos, etc. (vs. las diferencias individuales).
    • Empleo de metodología experimental.
  • Transcultural (McCrae y Costa, 1997).
    • Considera que cultura y personalidad son entidades distintas, entendiendo que la cultura es la VI que tiene influencia en la personalidad, que sería la VD.
    • Se centra en los aspectos universales de todas las culturas, denominados éticos[6], y por ello sus estudios se focalizan en la comparación de diferentes culturas con el fin de encontrar estos universales culturales.
    • Pone énfasis en el estudio de las diferencias individuales (vs. los procesos), fundamentalmente, los rasgos.
    • Metodológicamente se centra en el empleo de cuestionarios estandarizados tradicionales.

Personalidad y Cultura

La psicología cultural se centra en el estudio de los procesos (motivacionales, emocionales, cognitivos), mientras que la psicología transcultural se ha focalizado fundamentalmente en el estudio de los rasgos.

El Self.           

Hace referencia a cómo la persona se ve a sí misma y cómo se evalúa. A su vez, este conjunto de esquemas autorreferentes que constituyen lo que se denomina self, influye, e incluso determina la experiencia individual, es decir, cómo se percibe el mundo, o cómo se piensa, siente y actúa.

Se va construyendo a través de la interacción del individuo con el ambiente cultural. Mediante esta interacción el individuo capta los significados del ambiente. Se distingue el self independiente, propio de las culturas individualistas, del self interdependiente, más frecuente en las sociedades colectivistas.

Las personas en las culturas individualistas se perciben como independientes, autónomas y completas o lo intentan, percibiéndose como agentes separados que actúan para conseguir sus propias metas, siendo algunas de las más importantes intentar ser único y autosuficiente. En este sentido, es el propio self el que actúa como fuente de acción y motivación. Se describen con una serie de atributos internos (rasgos, preferencias, deseos, etc.) inmutables, que determinan y causan la conducta. Sí que consideran que se puede cambiar el mundo. Este hecho, el que se crea que el mundo es más mutable que el self propicia que se experimente una percepción de control individual peculiar, a la que se denomina “control primario”. Las relaciones con los demás juegan un rol menor en la identidad.

Las personas de las culturas colectivistas se experimentan a sí mismas como interdependientes de los demás, se sienten en conexión con los miembros del grupo al que pertenecen. Su self está inherentemente conectado con los demás y los individuos se ven como agentes conjuntos que actúan en sintonía con las metas y deseos de los otros.

Algunas de las metas más importantes son conseguir ser similar a los otros y lograr su respeto, y se podría decir que, para ellos, los otros son una fuente importante de acción y motivación. Se describen a sí mismas mucho más mediante relaciones y roles (“soy una madre” o “soy un estudiante de Kyoto”). El cambio de situación implica nuevos roles y distintas obligaciones, es decir, la conducta está determinada mucho más por los roles y normas sociales que por las características personales. El self interdependiente implica estar alerta a las necesidades, deseos y metas de los otros, miembros del intragrupo (familia, amigos…). El self es fluido y puede cambiar en función de los distintos roles que se desempeñan y las diferentes expectativas y demandas situacionales. Por el contrario, estos roles son relativamente inmutables. El mundo social se ve como duradero y permanente, y por ello, la flexibilidad individual debe acomodarse a la inflexibilidad del mundo social. Cuando el mundo es más fijo que el self, la gente demuestra control mediante el “control secundario”, o ajuste a las demandas situacionales. La fuente de la acción es la “acción individual” que se distribuye a través de las relaciones con los otros. Ven a los miembros de su intragrupo como una extensión de su self, y mantienen la distancia con los miembros de los exogrupos.

El self interdependiente también incluye representaciones de atributos personales (como habilidades, rasgos…) que además pueden ser fenomenológicamente muy sobresalientes, pero generalmente están subordinados al orden social, y por ello, son menos importantes en la regulación y predicción de la conducta.

El self individualista es un muro que separa a la persona de los demás, mientras que el self colectivista es un puente que la conecta con los demás seres humanos.

Motivación  

Una de las diferencias más características entre culturas es que las personas individualistas se orientan más a conseguir el éxito (motivación de aproximación), mientras que las colectivistas se orientan más a la evitación del fracaso (motivación de evitación).

Se ha encontrado que las personas individualistas puntúan más alto en las escalas de autoestima que las colectivistas, para conseguir mantener o aumentar la autoestima estas personas presentan lo que se conoce como motivo de auto ensalzamiento o tendencia a verse lo más positivamente posible, aunque para ello tengan que sesgar o distorsionar la realidad. Esta motivación también los va a llevar a intentar trabajar duro o persistir en tareas en que tengan éxito, y que aumenten la probabilidad de aumentar la positividad del self.

En las sociedades colectivas, el mandado cultural más importante para las personas es lograr el respeto y deferencia de los otros, lo que sólo se puede conseguir cuando los demás juzgan que uno se comporta adecuadamente, lo que, a su vez, sólo se logra en la medida en que el individuo es capaz de vivir con las expectativas (frecuentemente desconocidas) de los otros.

El auto ensalzamiento característico de los individualistas se logra de diferentes maneras.

  • Muestran un estilo atributivo defensivo, es decir, explican sus éxitos por causas internas (por ejemplo, su capacidad, su forma de ser, etc.), y sus fracasos por causas externas (por ejemplo, mala suerte).
  • Cuando se comparan con los demás (compañeros, padres, profesores), indican que son mejores que los otros, y a la hora de definirse emplean muchos más atributos positivos que negativos.

Entre las personas de las culturas colectivistas, (japoneses) no sólo no se da el sesgo de auto ensalzamiento, sino que son muy autocríticos. Aunque se había creído que la focalización en los aspectos positivos de uno mismo era la única manera de motivar al self, la psicología cultural ha puesto de manifiesto que la autocrítica también se asocia con el buen rendimiento. En relación con el auto ensalzamiento, se ha encontrado que los colectivistas así muestran los sesgos típicos de favorabilidad (auto ensalzamiento cuando se refiere a uno mismo).

Otros estudios sobre diferentes aspectos motivacionales han encontrado que en las culturas individualistas las personas están muy motivadas para influir en el ambiente y cambiarlo, mientras que las personas de las culturas colectivistas están más motivadas por el ajuste a las circunstancias que les rodean. Cuando la gente actúa para influir en el ambiente, experimenta eficacia, creencia en la propia capacidad y sentimiento de competencia, mientras que cuando las personas se ajustan a su ambiente, especialmente a otras personas, reciben respuestas interpersonales positivas y apoyo socioemocional y experimentan un sentimiento de conexión con los demás.

La motivación de control tampoco parece expresarse por igual:

  • La percepción de control sobre los eventos es mucho mayor en los individualistas.
  • Los colectivistas perciben tener más control sobre sus propias características personales internas.

Emociones y Bienestar      

Los procesos emocionales se dan en todas las culturas, pero existen marcadas diferencias entre las sociedades en las emociones predominantes, la frecuencia con que se expresan y la regulación y valoración de las mismas.

Un concepto clave para entender las emociones desde un marco cultural es diferenciarlas de acuerdo a una dimensión interpersonal. De esta manera, se puede distinguir entre las que son implicativas o tienen como referente a los demás y las que no son implicativas o tienen como referente al yo, o ego-focalizadas.

Esta diferencia se puede hacer tanto entre las emociones positivas como entre las negativas.

  • En cuanto a los sentimientos positivos, las emociones como orgullo, autoconfianza o sentimiento de superioridad (que se consideran emociones no implicativas) suelen ser resultado de la satisfacción o confirmación de los atributos internos como metas, deseos o derechos. Experimentar y expresar estas emociones afirma la identidad del self como una entidad independiente. Por el contrario, otras emociones positivas como la simpatía o los sentimientos de respeto, cercanía o amistad (que son emociones implicativas), resultan del hecho de estar conectados con los demás en las relaciones. Cuando estos sentimientos se experimentan y se expresan la armonía y unidad se fortalecen y se percibe el self como implicado en estas relaciones.
  • Las emociones negativas también se pueden localizar de acuerdo con una dimensión interpersonal. Así, las emociones como ira o frustración (emociones NO implicativas) normalmente derivan del bloqueo de metas, deseos o derechos, o de interferencias en creencias. Este tipo de emociones motivan para eliminar la amenaza y restaurar el sentido de independencia. Otras emociones negativas como la culpa o la vergüenza (emociones implicativas) resultan de algún tipo de fracaso producido en las relaciones con los demás, y motivan al individuo para cambiar su comportamiento y restaurar la armonía y unidad que se dan en las relaciones.

Los japoneses experimentan y expresan más emociones implicativas que no implicativas (positivas como negativas), mientras que los americanos presentan el patrón contrario. Los japoneses informan de menos emociones, menos intensas y de más corta duración. Se cree que este hecho deriva de los distintos focos atencionales de unos y otros, así como los japoneses están más atentos a la información extra-individual, dedican parte de sus recursos atencionales a los demás y al ambiente circundante y atienden menos a sus emociones, sin embargo, los norteamericanos desarrollan una sensibilidad especial para detectar cualquier cambio interno.

También hay diferencias en la regulación emocional. Así, la libre expresión de emociones negativas puede interferir en las relaciones, por lo que, en las culturas colectivistas, se tiende a controlar la expresión emocional. Para aquellos con un self interdependiente puede ser muy importante no experimentar intensamente las emociones negativas como la ira, ya que serían amenazantes para el self, y por ello, muchas culturas han desarrollado estrategias para evitar la expresión de emociones negativas.

Los predictores de la felicidad en las sociedades individualistas son la autoestima, las emociones positivas (sobre las negativas), el logro de metas personales y la percepción de control personal. En las sociedades colectivistas la felicidad se consigue mediante la armonía social, la adaptación a las normas sociales, el logro de metas interpersonales, la percepción de conexión social y el apoyo emocional de los demás. En las culturas colectivistas, la felicidad se relacionaría más con el balance entre emociones positivas y negativas, puesto que, las experimentan simultáneamente y correlacionan alta y positivamente.

Cognición     

Uno de los procesos cognitivos que más atención ha recibido es la atribución. Este sesgo NO ES UNIVERSAL como se creía, y que es mucho más débil en las culturas colectivistas. Choi y sus colaboradores llevaron a cabo una revisión sobre las causas que se emplean para explicar la conducta en distintos tipos de culturas, y concluyeron que los individuos de culturas colectivistas (Asia), utilizan mayormente causas de tipo situacional para explicar la conducta.

Se han realizado algunos trabajos sobre la atención, encontrándose que los orientales, respecto a los occidentales, atienden más al ambiente y prestan atención a un rasgo más amplio de eventos simultáneamente (holística), atienden tanto al objeto como al campo, mientras que los americanos se centran más en el objeto (focalizada).

Otro aspecto cognitivo que también se ha estudiado es la tolerancia a las contradicciones.  Los orientales muestran una mayor preferencia por soluciones de compromiso y argumentos más holísticos. Los americanos se ponen a favor de una parte y en contra de la otra (por ejemplo “las madres deben respetar la independencia de sus hijas”), mientras que los chinos intentan encontrar un “punto medio” que reconcilie la contradicción (por ejemplo “madre e hija fallan en entenderse la una a la otra”).

El rechazo o aceptación de las contradicciones es uno de los hechos que ponen de manifiesto 2 formas diferentes de pensamiento en distintas culturas, pensamiento analítico y pensamiento holístico:

  • Pensamiento analítico. Predominante en las culturas individualistas. El pensamiento analítico implica la separación del objeto del contexto, una tendencia a focalizarse en los atributos del objeto, lo que propicia que se les asigne a diferentes categorías, y una preferencia por usar reglas sobre las categorías para explicar y predecir el comportamiento del objeto.
  • Pensamiento holístico. Predominante en las culturas colectivistas. El pensamiento holístico implica una orientación al contexto o campo como un todo, incluyendo las relaciones entre el objeto focal y el campo y la preferencia por explicar y predecir los eventos de acuerdo con sus relaciones. Es un conocimiento basado en la experiencia más que en la lógica abstracta y es además dialéctico, es decir, con énfasis en el cambio, la necesidad de múltiples perspectivas y búsqueda de un punto medio entre proposiciones opuestas.

Rasgos          

Los rasgos, fundamentalmente los del modelo de los 5 grandes, SON UNIVERSALES y se presentan en todas las culturas. La psicología cultural no pone en duda la existencia de los rasgos en las diversas culturas, sino su relevancia.

Es evidente que las personas no occidentales conocen los términos relativos a los rasgos y que, si se les evalúa sobre ellos, pueden contestar y después se puede encontrar una estructura factorial. Si en vez de rasgos se utilizaran ítems sobre otros constructos también encontraríamos alguna estructura factorial entre ellos.

La mayoría de los estudios transculturales sobre los 5 grandes factores de personalidad se han basado en la traducción del cuestionario más utilizado para evaluarlos, el NEO-PI-R. Otros estudios han empleado procedimientos desarrollados a partir de listas de palabras tomadas del diccionario propio de la lengua del país.

Cuando las comparaciones entre culturas se han realizado empleando traducciones del citado cuestionario, se han obtenido idénticas estructuras factoriales, de 5 factores, en los distintos países. Lo que realmente están probando estos estudios, es que lo ítems recogidos en el cuestionario se agrupan formando 5 factores, pero lo que no pueden aclarar es si existen otras características, no evaluadas por el cuestionario, que también pueden ser importantes en otras culturas, y si éstas se englobarían o no en estos 5 factores.

Se ha comprobado que, en las culturas no occidentales, los roles y normas sociales son más predictivos del comportamiento que los atributos internos. Aunque la autoevaluación se puede realizar en todas las culturas, este es un ejercicio mucho más natural en las sociedades individualistas, y así, las personas de culturas colectivistas tardan mucho más en definirse a sí mismas. La utilización de atributos internos por los orientales está mucho más contextualizada, viendo estos atributos como específicos de la situación. En las culturas occidentales, el sentido de consistencia o coherencia deriva de la identificación de características internas que se asume son estables y duraderas, mientras que, en oriente, la coherencia y predictibilidad proviene de los roles, relaciones y obligaciones que son las que se perciben estables y duraderas.

Consideraciones Finales

La psicología cultural considera que personalidad y cultura se influyen mutuamente. Los estudios se han centrado en cómo en las diferentes culturas, los individuos desarrollan diferentes patrones de comportamiento, pero se ha prestado muy poca atención a los procesos mediante los que la persona puede influir en la cultura.

La personalidad de la gente va dando forma a los contextos culturales en lo que viven, tanto a nivel micro (tendencias musicales, etc.) como a nivel macro (orientación política, etc.) son necesarios muchos más estudios.

Aunque la psicología cultural defiende que la personalidad se construye socialmente, a través de las continuas interacciones del individuo con el ambiente, sus estudios se centran en los efectos de esas interacciones, pero no en la interacción en sí misma.

RESUMEN

En este capítulo nos hemos centrado en las influencias genéticas y culturales en la personalidad. En la actualidad se reconoce que la expresión de los genes ocurre siempre en interacción con las circunstancias ambientales, siendo algunas de las más importantes las derivadas de los factores culturales. Los estudios de genética conductual han puesto de manifiesto que los factores genéticos explican, en promedio, aproximadamente el 50% de las variaciones encontradas en las dimensiones básicas de personalidad, mientras que el otro 50% restante se explica por las influencias ambientales. Estudios recientes, que tienen en cuenta los efectos interactivos entre genes y ambiente, están encontrando que las diferentes circunstancias ambientales pueden potenciar o disminuir la expresión de los genes, por lo cual, la investigación se dirige no ya a averiguar en qué proporción se hereda una característica de personalidad, sino cuáles son las circunstancias en las que la contribución genética se incrementa, limita o incluso, se suprime. A pesar de que la identificación de los genes específicos responsables de cada una de las características de personalidad mediante el uso de técnicas de genética molecular es una línea de investigación en la que se han puesto muchas expectativas, la realidad es que hasta ahora se han producido muy pocos hallazgos, fundamentalmente debido a que en cada rasgo influyen multitud de genes, y que cada gen está implicado en diferentes rasgos.

GLOSARIO

  • Coeficiente de heredabilidad (h2 o también a2). Refleja la proporción de la varianza de las puntuaciones que se puede atribuir a los factores genéticos en una población particular.
  • Colectivismo. Hace referencia a uno de los polos de la dimensión de diferenciación cultural más relevante, que se caracteriza por poner el énfasis en la conexión entre los individuos del grupo, de tal manera que se consideran interdependientes del mismo.
  • Cultura. Sistema de significados (creencias, valores, normas, actitudes, conductas, conocimientos, habilidades, etc.) compartido por un grupo determinado, que habla una lengua común, en un período histórico específico y en una región geográfica concreta.
  • Individualismo. Hace referencia a uno de los polos de la dimensión de diferenciación cultural más relevante, que se caracteriza por poner el énfasis en el carácter único e independiente del individuo.
  • Influencia genética aditiva. Se refiere al supuesto de que hay una relación lineal proporcional entre la cantidad de genes compartidos por las personas y la similitud de las mismas respecto a sus características de personalidad, es decir, este supuesto predice que cuantos más genes comunes, más semejanza y al revés.
  • Interacción genes-ambiente. Ocurre cuando la expresión del genotipo está moderada o condicionada por los efectos del ambiente. Tal como ocurre con otras características del organismo, las circunstancias pueden cambiar las influencias de los genes en la personalidad. Las interacciones entre genes y ambiente en esta área se estudian bajo el modelo diátesisestrés, que entiende que la predisposición genética (diátesis) interactúa con los sucesos vitales o factores ambientales (estrés) para producir la expresión fenotípica.
  • Psicología cultural. Disciplina que enfatiza la constitución mutua de cultura y personalidad. De esta manera se entiende que la personalidad no se puede separar del contexto social y cultural en el que se desarrolla y se expresa, y, por lo tanto, se considera que la personalidad se construye socialmente a través de las interacciones entre el individuo y su ambiente cultural. Se centra en el estudio de los aspectos específicos o indígenas de cada cultura, así como en el de los procesos.
  • Psicología transcultural. Disciplina que considera que cultura y personalidad son entidades distintas, entendiendo que la cultura es la variable independiente que tiene influencia en la personalidad, que sería la variable dependiente. Se centra en los aspectos universales de todas las culturas y pone énfasis en el estudio de las diferencias individuales, fundamentalmente, los rasgos.

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REFERENCIAS.

  • Resumen Jovana RN (2017-18)
  • Resumen NESS Uned (2015-16)
  • Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • UNED aLF

[1] El propio sujeto informa sobre sus características de personalidad.

[2] Otra persona, generalmente el padre, informa de las características del hijo.

[3] Efectos de contraste. Es el que se da cuando la persona que contesta a un cuestionario se compara con otra. Ej.: un gemelo puede tener la tendencia a responder comparándose con el otro gemelo, o un padre puede informar de sus hijos gemelos comparándolos entre sí.

[5] Émico. Palabra que deriva de fon(émico), que hace referencia a los sonidos específicos de cada lengua.

[6] Ético. Palabra que deriva de fon(émico), que hace referencia a los sonidos idénticos en todas las lenguas.

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