Insomnio: criterios; causas; aspectos neurofarmacológicos; tratamiento

En el insomnio prolongado o a largo plazo ¿siempre se administra un sedante hipnótico?

En los casos de insomnio a largo plazo la causa directa que lo provoca es un problema de ansiedad que o bien impide conciliar el sueño o también, por el contrario, suele generar despertares frecuentes a lo largo de la noche, por lo que el sueño no es reparador. Por regla general, se refieren a casos de trastornos psiquiátricos (u otro orgánico como dolores crónicos, etc.) que requieren tratamiento farmacológico/ psicológico específico (ansiedad generalizada, estrés postraumático, depresión, etc.) y, en muchos de estos casos, es el propio fármaco el que suele producir un efecto ansiolítico que repercute positivamente en el sueño. No obstante, y mientras el fármaco (por ej., un antidepresivo) ejerce su acción terapéutica (antidepresiva y/o ansiolítica, según que caso) que -como sabe suele variar entre dos y tres semanas-, se suele prescribir temporalmente un sedante-hipnótico, bien sean benzodiacepinas u otros agentes de tipo no benzodiacepínico (preferiblemente estos últimos, en prevención de la dependencia al fármaco).

Eso sí, es prioritario eliminar la ingesta de sustancias excitantes que lógicamente son contraproducentes para la acción terapéutica de los ansiolíticos, hipnóticos y/o de los antidepresivos; así como vida ordenada en cuanto a horarios disciplinados y hábitos saludables de sueño y alimentación.

Cuál es el tratamiento de primera línea para el insomnio, ¿las BDZ o los hipnóticos de acción breve no benzodiacepínico?

La elección de los compuestos hipnóticos (sean bezodiacepínicos o no) depende del trastorno del sueño. En casos puntuales de insomnio transitorios, se emplean más los no benzodiacepínicos. No es lo mismo insomnio de ‘inicio’ o de ‘despertar’. Recientemente, debido a que tienen menos efectos secundarios, se están utilizando más los compuestos no benzodiacepínicos, pero los más utilizados siguen siendo las benzodiacepinas, ya que la mayoría de los trastornos del sueño suelen estar relacionados con un problema de ansiedad, y/o depresión. Y, como sabe, estos compuestos no benzodiacepínicos -como el zaleplon o zoplicona- son muy útiles para iniciar el sueño (en personas con dificultad para conciliarlo en inicio); pero, al tener una vida muy corta (en algunos casos, escasamente una hora), su efecto desaparece muy rápido y entonces el sujeto puede despertar (por ansiedad) en mitad de la noche y no volver a dormir. Mientras que con una benzodiacepina, este aspecto se resuelve hasta la mañana siguiente, y mientras perdure el trastorno; posteriormente, habrá que hacer una retirada gradual del psicofármaco por el efecto adictivo de las benzodiacepinas.

En todo caso, depende del grado de ansiedad, del trastorno en sí, y del fármaco prescrito, con sus efectos secundarios correspondientes. Y ahí es donde interviene la experiencia del especialista para determinar uno u otro agente.

Qué consecuencias tiene administrar escopolamina para tratar el insomnio

La escopolamina puede producir alucinaciones, pero claro es como todo, en su justa dosis y medida. También algunos antihistamínicos se emplean para inducir sueño, y no se deben tomar en dosis inadecuadas tampoco.

La escopolamina es un alkaloide procedente de la belladona, su mecanismo de acción es anticolinérgico (antimuscarínico y antinicotínico, en dosis grandes). Es más eficaz para el tratamiento de algunos trastornos oculares y de vértigo (mareos y vómitos) que la atropina, mientras que ésta es utilizada para el corazón, aunque la escopolamina tiene bastantes efectos secundarios. Por eso no es muy recomendable su utilización, por los efectos secundarios que produce, confusión mental problemas de memoria, especialmente etc.

¿Triazolam o temazepam para tratar el insomnio?

  • En el primer caso, el triazolam podría servir para conciliar el sueño, exclusivamente, en sujetos que no pueden hacerlo de forma natural; pero al ser de acción corta, no se garantiza que prevenga otros despertares nocturnos y se pueda conciliar de nuevo el sueño.
  • El temazepam es de acción retardada y el inicio del sueño, si se retrasa mucho, puede ser perjudicial para la conciliación. Por eso es importante, la elección del fármaco en relación a las pautas particulares de sueño como terapia individual.

¿Por qué no se recomienda el tratamiento con benzodiacepinas para el insomnio asociado a ansiedad?

Las benzodiacepinas son altamente adictivas; es decir, que no deben tomarse más allá de cinco o seis días para que no haya dependencia a su consumo. Ya que, si el consumo es prolongado, la retirada debe hacerse gradualmente puesto que, de lo contrario, podría aparecer un insomnio de “rebote” más acusado. Es por ello que, cuando se produce insomnio por procesos de ansiedad latente (ansiedad generalizada u otros trastornos de desarrollo largo), y no por causas puntuales debidos a problemas o preocupaciones transitorios, se recomienda el empleo de otros fármacos hipnóticos no benzodiacepínicos que no sean adictivos.

En el insomnio prolongado o a largo plazo ¿siempre se administra un sedante hipnótico?

En los casos de insomnio a largo plazo la causa directa que lo provoca es un problema de ansiedad que o bien impide conciliar el sueño o también, por el contrario, suele generar despertares frecuentes a lo largo de la noche, por lo que el sueño no es reparador. Por regla general, se refieren a casos de trastornos psiquiátricos (u otro orgánico como dolores crónicos, etc.) que requieren tratamiento farmacológico/ psicológico específico (ansiedad generalizada, estrés postraumático, depresión, etc.) y, en muchos de estos casos, es el propio fármaco el que suele producir un efecto ansiolítico que repercute positivamente en el sueño. No obstante, y mientras el fármaco (por ej., un antidepresivo) ejerce su acción terapéutica (antidepresiva y/o ansiolítica, según que caso) que -como sabe suele variar entre dos y tres semanas-, se suele prescribir temporalmente un sedante-hipnótico, bien sean benzodiacepinas u otros agentes de tipo no benzodiacepínico (preferiblemente estos últimos, en prevención de la dependencia al fármaco).

Eso sí es prioritario eliminar la ingesta de sustancias excitantes que lógicamente son contraproducentes para la acción terapéutica de los ansiolíticos, hipnóticos y/o de los antidepresivos; así como vida ordenada en cuanto a horarios disciplinados y hábitos saludables de sueño y alimentación.

¿Por qué se prescriben más las benzodiacepinas que otros hipnóticos para el insomnio?

Eso suele depender de los especialistas, de los criterios médicos particulares y del trastorno de que se trate. Las benzodiacepinas son tremendamente útiles en situaciones de ansiedad transitoria, puesto que son ansiolíticas y miorrelajantes a la vez (al actuar en los subreceptores benzodiacepínicos omega1 y omega2, respectivamente).

Son los agentes mejor indicados para la ansiedad y ataques de pánico, de forma aguda; y también en combinación con antidepresivos en la primera fase de tratamiento, ya que la mayoría de los antidepresivos inicialmente pueden producir ansiedad o incrementarla: Ahora bien, no están indicadas para un tratamiento crónico, por su alta capacidad adictiva.

En problemas de insomnio hay que distinguir entre el insomnio de conciliación (gran excitación y/o actividad cerebral) y en el del despertar (que suele estar relacionado con un problema de ansiedad grave y generalizada, frecuentemente en casos de depresión y con problemas no resueltos).

También porque los hipnóticos suelen ser de acción corta o ultracorta, no tan prolongada como las benzodiacepinas, y suelen ser útiles en trastornos de conciliación de sueño (al inicio de acostarse); no tanto en su mantenimiento (despertares a medianoche), por lo que en este último caso son más eficaces las benzodiacepinas porque además llevan añadido el efecto miorrelajante.

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