Introducción comprensión de oraciones

Just y Carpenter (1980). El análisis de las pausas en el habla espontánea o en la lectura en voz alta indica que realizamos pequeñas pausas entre sintagmas, y pausas más largas entre cláusulas. Igualmente, durante la lectura silenciosa los lecto­res realizan pausas espontáneas al final de las cláusulas y de las oraciones, como demuestran los estudios que registran los movimientos ocula­res.
Pinker (1992). Según la teoría del arranque prosódico, las unidades de entonación prosódica (sintagmas y cláusulas) en el habla del adulto podrían servir de pista a los bebés para iniciarse en el aprendizaje de la sintaxis.

Generalmente, cuando hablamos no pronunciamos palabras aisladas como «evaluación» o «AvEx», sino que expresamos ideas que requieren la combinación de varias palabras en oraciones, como «AvEx garantiza una sistema de evaluación con las debidas garantías de objetividad, mérito y capacidad» «AvEx garantiza un sistema de evaluación injusto y rompe el principio de igualdad». Desde el punto de vista del lector u oyente, la interpretación de una oración conlleva procesos específicos que no ocurren durante el reconocimiento de palabras aisladas. Es preciso eje­cutar codos los procesos ortográficos, fonológicos, de acceso léxico y semánticos para cada una de las palabras individuales. Pero, además, el lector debe realizar ciertos procesos de segmentación de la oración en unidades sintácticas. Así, agrupará ciertas palabras en unidades mayores, denominadas sintagmas, gracias a la concordancia gramatical entre ellas.

«AvEx asustó al alumno honesto y éste salió corriendo de la Universidad».

Por ejemplo, «al alumno honesto» forma un sintag­ma, ya que comparten género y constituyen una unidad de significado. Asimismo, el lector deberá descomponer la oración en sus cláusulas constituyentes, que tienen una relación, en este caso de coordinación, entre ellas: [AvEx asustó al alumno honesto ] y [y éste salió corriendo de la Universidad] . Además, debe establecer vínculos de correferencia entre las palabras de las cláusulas, por ejemplo, el pronombre «éste» es una anáfora que se refiere a «al alumno honesto» previamente mencionado.

El orden de las palabras también es un elemen­to sintáctico de primer orden, que contribuye a que el lector establezca las funciones de cada uno de los conceptos en esa oración específica. Por ejemplo, «AvEx» aparece como sujeto de la oración y, por lo tanto, es el agente de la acción, mientras que «al alumno» es objeto o receptor de la acción. Si se altera el orden de algunas palabras, la interpretación sería diferente (p. ej., «El alumno honesto asustó a AvEx y [ésta] salió corriendo de la Universidad»). En cualquier caso, el lector u oyente debe mostrar unas competencias lingüísticas que le permitirán categorizar distintas clases de palabras (nombres, verbos, adjetivos, etc.), segmentar el texto en constituyentes gramaticales (sintagmas, cláusulas, oraciones) y establecer vínculos de correferencia entre palabras situadas en diferentes constituyentes. El usua­rio de la lengua no tiene por qué haber estudiado gramática (puede ser totalmente analfabeto) para aplicar correctamente sutiles operaciones sintácticas durante la comprensión del lenguaje. Además, estas operaciones se ejecutan a gran velocidad, en fracciones de segundo, y de forma inconsciente.

La realidad psicológica de la segmentación en unidades gramaticales está avalada por un hecho importante: las unidades de entonación prosódica en el habla coinciden con unidades gramaticales. Los usuarios del lenguaje lo segmentan espontáneamente en constituyentes gramaticales. Nos centraremos en 3 perspectivas diferentes en el estudio psicológico de los procesos sintácticos en las oraciones, todas son válidas y complementarias, pero obedecen a planteamientos teóricos y procedimientos experimentales diferentes.

  • La perspectiva estructural. Interesada, sobre todo, en cómo el lector u oyente consigue segmentar las oraciones en componentes sintácticos organizados jerárquicamente, a partir del input lineal de la oración. Se fundamenta en las teorías estructurales, derivadas de la lingüística de Noam Chomsky, y aunque estas teorías consideran las posibles interacciones entre la sintaxis y la semántica, este último aspecto es relativamente secundario para ellas, ya que no pretenden ser teorías del significado.
  • La perspectiva funcionalista. Analiza cómo algunos términos gramaticales (p. ej., pronombres, con­junciones) regulan la activación de los conceptos y la correferencia entre éstos durante la compren­sión. Este enfoque asume una estrecha relación funcional entre sintaxis y significado, de modo que en ocasiones ambos procesos no son fácil­mente separables. Las teorías funcionalistas están emparentadas con la lingüística funcional y cognitiva.
  • La perspectiva pragmática se interesa por la complejidad semántica de algunos tipos de oraciones, en cuya comprensión intervienen procesos no estrictamente lingüísticos. Por ejemplo, postulan que en algunas oraciones se activan procesos sensoriomotores o corpóreos, conceptos metafóricos o bien supuestos pragmáticos.

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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