La motivación en el sistema de personalidad

INTRODUCCIÓN

La Motivación hace referencia a:

  • Aquello que provoca que la persona se ponga en acción, es decir, la causa del comportamiento. Lo que activa al organismo para ponerlo en marcha.
  • La dirección del comportamiento, es decir, la causa por la que, entre todas las posibilidades, se elige realizar una conducta o una actividad en vez de otra. La motivación, desde el porqué, es uno de los conceptos clave dentro de la P. de la Personalidad. Constituye uno de los procesos fundamentales, que, en interacción con otros procesos cognitivos y afectivos, nos permiten entender y explicar el comportamiento humano. Hoy día, se insiste en esas interacciones recíprocas: emociones y motivaciones derivados de los procesos cognitivos, y emociones y motivaciones influyendo de forma directa en los procesos cognitivos.

BREVE HISTORIA DE LAS TEORÍAS MOTIVACIONALES

Se han propuesto dos grandes tipos de teorías motivacionales:

  • Teorías que consideran que el organismo se pone en acción porque está empujado por una fuerza interna, ya sea física o psicológica. Dependiendo de la Teoría esa fuerza interna se denomina “instinto”, “impulso”, “drive”, “necesidad” o “motivo”. Independientemente del nombre que reciba es la fuente de energía que provocaría el comportamiento.
  • Teorías que entienden que la acción del organismo ocurre porque está atraído por algo externo, se las denomina, teoría de incentivo, y destacan que son los objetivo esperados por el organismo los que juega un rol determinante en que se desencadene el comportamiento.

Teorías Motivacionales del Instinto, Drive, Necesidad o Motivo

Teoría de Freud. Los instintos (estados internos) los definía como estados de excitación corporal que buscan su manifestación o la reducción de la tensión. Distinguió entre:

  • Instintos de vida. Incluyen instintos de auto-conservación y los de conservación de la vida, o sexuales.
  • Instintos de muerte o agresivos.

Las diferencias individuales podrían ser explicadas por:

  • La intensidad de estos impulsos.
  • La forma de expresar los impulsos.
  • La magnitud del conflicto que se puede dar entre dos instintos, entre un instinto y la realidad, o entre un instinto y las limitaciones morales.
  • Las formas en que las personas se defienden de la ansiedad derivada de este conflicto.

Esta Teoría de Freud pese a la gran influencia que tuvo en el campo clínico, ha recibido poca atención de los investigadores, dada la dificultad de comprobar sus postulados.

Teoría neo-conductista de Hull. Pese a que el conductismo rechazó el concepto de motivación al considerarlo mentalista, algunos sí consideraron que el “drive” o impulso podría servir para explicar la conducta, una vez traducido a sus circunstancias externas susceptibles de medición objetiva.  Hull defiende que los estímulos reforzantes lo son si reducen el drive, y los que se emparejan con una respuesta repetidamente constituirían un hábito. El drive impulsa de forma inespecífica (provee energía) y los hábitos aportan la dirección a esa energía.  Esta teoría limita el “drive” al funcionamiento fisiológico, lo que limita su capacidad explicativa.

Murray. Introduce el concepto de “Necesidad psicológica” (activada por estímulos internos y externos). Lo usa en el mismo sentido que el Drive. Cuando una necesidad se activa, el organismo se pone en acción para calmarla. Las características del ambiente pueden tanto facilitar como frustrar la satisfacción de las necesidades, por lo que las personas buscan aquellos ambientes que faciliten la satisfacción de sus necesidades. Creó una taxonomía de necesidades básicas, que fue criticada porque no especifica los criterios para decidir entre una u otra:

  • Necesidades primarias o físicas (comer, beber o dormir).
  • Necesidades secundarias (afiliación, autonomía, dominancia, orden, o logro). Las que más nos importan.

Murray tampoco incluye los mecanismos mediadores a través de los que las necesidades se traducen en conductas.

Jerarquía de necesidades de Maslow. Además de una taxonomía, incluyó un sistema integrado sobre cómo se relacionan unas necesidades con otras. Presentó un modelo jerárquico, que se representa a través de una pirámide, y propuso que hasta que no se satisfacían las necesidades más básicas, las de la base de la   pirámide, no se perseguirían las necesidades inmediatamente superiores, las del siguiente escalón, y así sucesivamente.

Maslow no especifica los mecanismos por lo que se vinculan necesidades y conductas y, no puede explicar el hecho de que las personas, en muchas ocasiones, persigan simultáneamente necesidades de bajo y alto nivel. Aun así, ha tenido gran repercusión y ha influido directamente en una de las teorías motivacionales con más fuerza en la actualidad, “Teoría de la Autodeterminación” de Ryan y Deci (2000) (Al contrario que el modelo de Maslow se apoya en investigación empírica).

McClelland (1985). Se basó en las necesidades de Murray, y se centró en 3, que indistintamente denominó, necesidades o motivos: logro, afiliación y poder. Estos motivos funcionan igual que los drives biológicos, por lo tanto, activan, dirigen y seleccionan la conducta. Los motivos serían de carácter disposicional, por lo tanto, constituyen dimensiones de diferenciación individual de carácter estable. Así, los individuos difieren en su predisposición a buscar determinado tipo de incentivos en muchas situaciones, es decir, las personas muestran estas necesidades o motivos con una determinada intensidad, la cual es la responsable de que el efecto sobre la conducta sea mayor o menor. Algunos de los estudios más relevantes desde esta perspectiva relacionan los motivos con la salud, que han mostrado tanto el rol protector del motivo de afiliación, como la mayor susceptibilidad a la enfermedad asociada a la motivación de poder. Las personas con alta motivación de poder, pero que inhiben su expresión afectiva, y baja motivación de afiliación, tienen presión arterial más elevada, informan de más enfermedades y tienen peor funcionamiento inmunológico en situaciones de estrés.

McClelland y col. han aportado la distinción de:

  • Motivos Implícitos. Se evalúan mediante instrumentos de carácter narrativo (TAT), ya que la persona no se da cuenta de ellos. Estos motivos predicen tendencias de conducta en general y a LP.
  • Motivos Auto-atribuidos. Se pueden medir mediante auto-informes, ya que la persona se da cuenta de ellos (soy consciente). Estos motivos predicen comportamientos concretos a CP.

Defienden que los motivos implícitos y autoatribuidos son diferentes ya que apenas correlacionan. Sin embargo, aunque en algunos estudios no correlacionen, hay en otros que sí (Emmons, 1997), por lo que se ha propuesto que el grado de concordancia entre ambos puede depender de:

  • El dominio (logro, afiliación o poder).
  • La valencia (aproximación o evitación).
  • Los instrumentos empleados para medirlos.
  • Ciertas características individuales.
  • Variables contextuales.

Se ha encontrado que en las personas con alta congruencia entre sus necesidades y las metas perseguidas existe mayor concordancia entre ambos motivos.

Atkinson. Sigue en la línea de McClelland, pero centrándose en el motivo de logro. Se le deben 2 aportaciones esenciales:

  • Formula las relaciones entre expectativa y valor. Considera que su relación es multiplicativa: es necesario una intensidad > 0 en ambos para que se produzca la conducta, es decir, la persona se pondrá en acción cuanto tenga expectativas de lograr algo, que además sea valorado.
  • Formula las relaciones entre aproximación y evitación. Considera que el motivo de logro refleja tanto la tendencia al éxito como la tendencia a evitar el fracaso, por lo que la tendencia final del organismo (conducta) resultaría de restar a la intensidad de la tendencia de aproximación la de la tendencia de evitación (modelo matemático). A su vez, ambas tendencias derivan de la multiplicación de la expectativa (p) por el valor (1-p) Son inversamente proporcionales. Si la intensidad de la tendencia de aproximación es mayor que de evitación, la tendencia resultante será de aproximación y, al contrario.

Esta Teoría ha recibido mucho apoyo empírico, y ha predicho:

  • Las personas en las que predomina la aproximación al éxito prefieren tareas de dificultad moderada para probar mejor su competencia u orientación al éxito.
  • Las personas en las que predomina la evitación del fracaso prefieren tareas muy fáciles, para asegurarse de no fracasar, o muy difíciles, para justificar su fracaso por la dificultad de la tarea.

Esta Teoría ha ejercido gran influencia en otras teorías de gran impacto en la actualidad, como la Teoría de Dweck, que también distingue entre motivación de éxito y evitación de fracaso.

A pesar de sus grandes aportaciones tiene limitaciones:

  • Es insuficiente para analizar los procesos de motivación humana en su totalidad.
  • Se ha criticado su modelo matemático, el cual tiene dificultades para recoger el proceso real de toma de decisiones, que en ocasiones es rápido, bajo situaciones de estrés y bajo las limitaciones de la memoria de trabajo.
  • Se ha comprobado que la regla propuesta sobre las relaciones expectativa-valor no siempre se cumple: en situaciones de riesgo, las personas pueden intentar lograr la meta a toda costa, y emprender la acción, aunque la expectativa sea nula.

Teorías del incentivo       

Consideran que el organismo se siente atraído por algo, destacando la importancia del esfuerzo para conseguir el placer y evitar el dolor.

McDougall y Tolman destacaron la importancia de la conducta intencional dirigida a un objetivo asociado con la recompensa o valor y la probabilidad de realización.

  • McDougall. Consideró que los instintos innatos son la fuente última de la conducta pero habló de metas, que operarían al servicio de los instintos, guiando el curso de acción, y enfatizó explícitamente que la conducta de todos los organismos es propositiva y está dirigida a meta. Un objetivo es una meta.
  • Tolman. Estaba convencido, de la misma manera, de la necesidad de incluir procesos intermedios, como propósitos o búsqueda de metas, que se encontrarían entre el binomio estímulo-respuesta (E-O-R). Tolman al ser conductista, definía los propósitos o metas en términos objetivos como la persistencia.
https://www.youtube.com/watch?v=hmsSnZB7t08

El punto de vista que sustentan las teorías de incentivo es que “la representación cognitiva de los acontecimientos futuros”, determinan la conducta presente, y por ello las teorías conductistas de E-R las rechazaron por considerarlas mentalistas. La revolución cognitiva propició que se perdiera el interés por los temas motivacionales.


Sin embargo, los progresos en la cibernética y la computación provocaron la propuesta, por parte de algunos psicólogos cognitivos, de modelos basados en el funcionamiento de las máquinas: las personas tienen un nivel u objetivo en mente, y ajustan su conducta para aproximarse a ese objetivo cuando existe discrepancia entre el objetivo y el estado actual. Así, la psicología cognitiva que rechazaba los conceptos motivacionales empezó a estudiar la conducta dirigida a objetivos, la conducta intencional, orientada al futuro, al objetivo o meta, despejando el camino para que aparecieran las teorías motivacionales contemporáneas.

TEORÍAS MOTIVACIONALES CONTEMPORANEAS

Destacan el carácter activo del organismo y se centran en la automotivación, en la que cobran especial relevancia los procesos de autorregulación, así como otros conceptos autorreferentes.

Un concepto crucial teniendo en cuenta el carácter activo y la automotivación del individuo es el de meta: los desarrollos más importantes se han producido desde la perspectiva del estudio de las metas. Señalar que algunas de las teorías motivacionales actuales se centran en los procesos de atribución, considerando que la manera en que las personas explican sus éxitos y fracasos determina sus reacciones afectivas y la motivación futura. Aun así, estas teorías que enfatizan el poder motivacional de las atribuciones son correctas, aunque incompletas: no explican los procesos motivacionales en su totalidad.

Metas

Los seres humanos estamos orientados a metas por lo que, nuestras vidas se estructuran alrededor de la persecución de objetivos, que son los que aportan significado y propósito en la vida. En las metas confluyen:

  • Aspectos cognitivos. Pensamientos que se dirigen al entendimiento o planificación de los objetivos.
  • Aspectos emocionales. Impulsan y son, a la vez, consecuencia de las metas.
  • Aspectos conductuales. Comportamientos que se realizan para llevar a cabo las metas valoradas.

Todos estos aspectos son centrales para entender la conducta motivada y los aspectos más significativos ocurren en relación con las metas que se persiguen.

El estudio de las metas se ha convertido en uno de los temas más importantes para la motivación y para la moderna psicología de la personalidad, la cual destaca las continuas interacciones entre estos subsistemas, a la vez que las relaciones entre ellos y el contexto.

Las metas:

  • Impulsan, seleccionan, dirigen y organizan la conducta.
  • Son dinámicas (se activan o inhiben momentáneamente y se reemplazan por otras en función de la situación, es decir, son sensibles al contexto).
  • Son variables de diferenciación individual, dado que hay una gran variedad de metas y existen diferencias entre sujetos en función de las metas que persiguen y de las estrategias que utilizan para alcanzarlas, así como, el valor que les dan.

Dadas todas estas características, la mayoría de los autores incorporan el concepto de meta en la definición de motivación, provocando que el concepto de meta tenga diferentes significados y se emplee de distintas formas. Sin embargo, existe un consenso que define a la meta como una representación cognitiva de un estado futuro deseado con el que el organismo está comprometido y que intenta lograr a través de la acción:

  • Que sea una representación cognitiva significa que es un constructo restringido a los organismos que utilizan un aparato mental en sus procesos de regulación. Se ha señalado, que las metas son estructuras de conocimiento, y como tal, se rigen por los mismos principios de cualquier estructura de conocimiento, aunque, la representación de la meta difiere de otras representaciones más simples ya que, contiene representaciones de características adicionales en relación al compromiso con el objeto o estado deseado. Cualquier estructura de conocimiento debe ser aceptada por parte del individuo como verdadera y válida y, la meta también: se considera válida cuando tiene un valor para el individuo y es alcanzable según los recursos de los que se dispone, es decir; y será valorada o deseable si el individuo siente discrepancia entre su estado actual y el que le gustaría alcanzar, especialmente si la discrepancia es altamente accesible a la conciencia.
  • Qué esté focalizada en el futuro quiere decir que la conducta dirigida a alcanzar la meta no es meramente reactiva, sino proactiva. Que se utilice la imagen futura para guiar la conducta presente implica que esta representación mental de la posibilidad futura tiene una influencia causal en la conducta presente.
  • El estado futuro deseable es el objeto de la meta. El contenido de este estado es infinito (puede ser concreto o abstracto, físico o psicológico…). Hay que tener en cuenta que el objeto de la meta no es la meta en sí misma, puesto que la meta incluye tanto el objeto como la tendencia a aproximarse o evitar dicho objeto. Aproximación y evitación se pueden referir tanto a una actividad física como psicológica.
  • La distinción presencia-ausencia se refiere a si la meta está actualmente presente o ausente: conlleva que la meta mantenga un estado o lo cambie, respectivamente.
    • Metas de aproximación centradas en algo presente y metas de evitación centradas en algo ausente: se focalizan en mantener la situación actual.
    • Metas de aproximación centradas en algo ausente y metas de evitación centradas en algo presente: se focalizan en cambiar la situación actual.
  • Se considera meta sólo si el individuo se compromete con alguna acción respecto al estado futuro deseable que tiene representado cognitivamente (querer hacer algo, ya sea aproximación o evitación, es sólo un deseo; para que sea meta debe haber acción y no sólo “deseos de…”). El grado de compromiso varía, de unas metas a otras o en la misma meta a lo largo de todo el proceso, y su intensidad influye en el nivel de esfuerzo y persistencia en el proceso de perseguir la meta.

En las relaciones meta-conducta, hay que tener en cuenta:

  • Equipotencialidad (Igual Potencia): la misma meta puede alcanzarse mediante diferentes actividades o planes.
  • Equifinalidad (Igual fin): diferentes metas pueden producir la misma conducta.

Organización del Sistema de Metas.      

Es un tema fundamental en la actualidad, ya que las personas consideran múltiples metas. Domina la conceptualización de que las metas se organizan según un modelo jerárquico en el que existen metas supraordenadas y subordinadas. La jerarquía implica que las metas abstractas, de alto nivel, se persigue mediante metas o actividades de nivel bajo.

Al igual que se considera que las metas se relacionan siguiendo un modelo jerárquico, muchos autores consideran que las metas y otros constructos motivacionales tienen relaciones jerárquicas.

Así, se entiende que las metas permitirían la canalización y guía de las tendencias motivacionales generales hacia fines específicos, estando las necesidades y motivos en un nivel jerárquico más elevado y aportando energía a la conducta mientras que las metas están en un nivel más bajo y dirigen esta energía de forma flexible. De este modo, una misma necesidad o motivo puede lograrse con diferentes metas, y diferentes necesidades o motivos pueden asociarse con la misma meta.

Dimensiones de las Metas.          

Son muy numerosas. Son interdependientes (se influyen unas a otras). Algunas de las más estudiadas son:

  • Importancia-Compromiso.
  • Nivel De Especificidad-Abstracción.
  • Nivel De Conciencia.
  • Nivel De Conectividad-Complejidad.
  • Nivel De Conflicto-Ambivalencia

Importancia-Compromiso. La Importancia de la meta se deriva del valor o relevancia que tiene ésta para la persona. Consecuencia de esto: las metas más importantes se priorizan frente a otras menos importantes. El compromiso es lo que la persona está dispuesta a esforzarse para lograr la meta, es decir, se refiere a la persistencia para lograr la meta. Ambos, importancia y compromiso, están ligados: la importancia de la meta determina el compromiso puesto que las personas desarrollan y mantienen el compromiso en las metas que son importantes para ellos. Están determinados por la percepción de posibilidad de logro, definido como el nivel de dificultad que el individuo percibe, a su vez, determinado, por la percepción de autoeficacia del individuo.

Nivel De Dificultad. El nivel de dificultad influye en el plan de acción: en las metas fáciles puede ser suficiente invertir esfuerzo para conseguirlas mientras que en las difíciles se necesita planificar y desarrollar diferentes estrategias.

Nivel De Especificidad-Abstracción. Las metas difieren en su grado de especificidad (grado en que se concretan los criterios exactos que deben ser seguidos). Las metas más abstractas son más difíciles porque son menos claras. Por lo tanto, las metas más específicas se asocian con mejor rendimiento.

Rango Temporal. Considerar el rango temporal es importante porque todas las metas implican una orientación al futuro: algunas duran toda la vida (“ser mejor persona”) y otras duran segundos (“correr 100 metros”). Las metas más específicas sueles proyectarse por menos tiempo y las más abstractas implican mayor tiempo. Las metas próximas o la combinación de lejanas y próximas aumentan más la motivación que las lejanas solas. Por esto, es mejor subdividir las metas lejanas en submetas más próximas.

Nivel De Conciencia. Con respecto al nivel de conciencia: las metas son conscientes (a diferencia de los motivos de logro, intimidad y poder) aunque pueden activarse de manera automática o inconsciente. La postura más común es considerar las metas como conscientes, siendo el tema clave la disponibilidad y accesibilidad en la memoria: puede haber muchas metas, pero sólo activarse unas pocas en función de su disponibilidad o accesibilidad.

Nivel De Conectividad-Complejidad. El nivel de conectividad-complejidad se refiere al grado de interdependencia entre las metas y al nivel de integración o cantidad de planes que se asocian con las metas. Las metas complejas pueden lograrse de diferentes maneras. Cuanto más vinculada o interdependiente esté una meta con las demás, será más compleja y accesible que aquellas que tienen pocas conexiones.

Nivel De Conflicto-Ambivalencia. Las metas más conectadas con otras o complejas tienen más posibilidades de conflicto, siendo éste inherente al sistema de metas. El conflicto ocurre cuando la persecución de una meta interfiere la de otra y puede darse entre temas triviales (“comer en un chino o en un italiano”) y trascendentales (“tener o no un hijo”).

Las personas con conflicto dedican más tiempo a rumiar sobre sus metas que a trabajar para conseguirlas por lo que el conflicto interfiere en la consecución de las metas. El conflicto incluye dos procesos:

  • La ambivalencia sobre el logro de una meta particular: experimentar simultáneos o rápidos cambios de sentimientos positivos y negativos hacia el mismo objeto o actividad. Puede ser vista como un conflicto entre aproximación y evitación.
  • La interferencia entre metas. “dedicar más tiempo a mi familia” puede interferir con “dedicar más tiempo al trabajo”. Teniendo en cuenta el carácter jerárquico de las metas, los conflictos sólo deberían ocurrir a nivel horizontal: entre metas del mismo nivel en la jerarquía.

Metas y Bienestar. 

Todo lo relacionado con el funcionamiento del sistema de metas tiene, a su vez, consecuencias emocionales. Se ha encontrado que la percepción de progreso hacia la meta se asocia con sentimientos positivos, mientras que el alejamiento se relaciona con sentimientos negativos.

En relación con el contenido de las metas, se ha encontrado que las que más se asocian con el bienestar son las metas de intimidad, mientras que las de poder o logro pueden tener una asociación inversa con el bienestar. (ni te aportan bienestar ni te lo quitan). Se podría señalar que la capacidad para implicarse en relaciones cercanas íntimas es una de las claves de la madurez psicosocial y el crecimiento psicológico.

Para algunos individuos perseguir metas de logro representa un rechazo explícito de temas afiliativos.

La dimensión de especificidad también se asocia con el bienestar, de tal manera que las metas con un nivel de especificación bajo se asocian con mayor malestar psicológico, sobre todo ansiedad y depresión, mientras que las metas con un nivel de especificación alto se asocian con bienestar psicológico. También se ha encontrado que cuanto mayor es el nivel de diferenciación se presenta mayor reactividad afectiva (estados afectivos extremos) y en general, menores niveles de bienestar.

Los individuos con ambivalencia sobre la expresión emocional sentirían mayor malestar porque fallarían en solicitar y utilizar el apoyo.

El ajuste de las metas a lo que socialmente se espera también afecta al bienestar, en el sentido de que las metas son más estresantes cuando no se ajustan a lo esperado socialmente, tanto en lo relativo a la etapa de la vida en que se persiguen como al propio contenido de la meta.

Diferentes estudios han mostrado que perseguir metas de evitación (por edad, miedo al fracaso, baja autoestima, falta de autorregulación) se relaciona inversamente con satisfacción vital y experiencia de emociones positivas y directamente con síntomas físicos. Las metas de evitación que más deterioran el bienestar subjetivo son las que se focalizan en el alejamiento de algo negativo que está presente en la situación actual.

Algunas Teorías de Metas.           

Algunas de las teorías de metas actuales se centran en:

  • Aspiraciones personales (Emmons). (Internas). Se define como lo que el individuo típicamente está intentando hacer. Son categorías más amplias y abstractas que se traducen en metas típicas. Por tanto, son patrones coherentes y recurrentes de persecución de metas, que se pueden agrupar por su contenido en categorías temáticas. Las aspiraciones personales, integran las metas del individuo porque, se pueden conceptualizar como unidades abstractas y supraordenadas que incluyen metas subordinadas funcionalmente equivalentes. Así, una aspiración puede satisfacerse mediante diferentes metas. Por tanto, una aspiración es un constructo unificado que incluyen diferentes metas con un tema común. No se refiere a una meta particular, sino a una cualidad abstracta que se puede lograr de diversas maneras. las aspiraciones pueden terminar, aunque no es lo más frecuente (“ver el lado positivo de las cosas”).
  • Proyectos personales (Little). Se define como una secuencia interrelacionada de acciones personalmente relevantes que tienen como finalidad la consecución de una meta personal. Se puede perseguir cuestiones triviales y propósitos trascendentes. (Internos y Externos -> Mixto).
  • Tareas vitales (Cantor). Se define como la traducción que el individuo hace de las metas en tareas específicas. Destacan las influencias de la cultura, la sociedad y otras fuentes como la edad. Existen tareas en determinadas etapas o culturas diferentes a las que se intentan conseguir en otros períodos y contextos (hacer amigos, tener hijos). Las tareas vitales sobresalen más en las transiciones, son menos útiles para describir DDII y suelen tener una terminación. (Externas).

Las metas predominantes son estructuras más estables de la personalidad, pero que sean estables no significa necesariamente que se tengan que expresar en patrones estables de conducta: si las circunstancias cambian, las metas se pueden perseguir con diferentes estrategias, es decir, las personas son flexibles en cómo se aproximan a las tareas en línea con sus necesidades y metas por lo que las tareas se persiguen a través de estrategias que se usan discriminativamente en función del contexto.

Cantor ha estudiado “La Estrategia del Pesimismo Defensivo”: estrategia cognitiva que consiste en tener bajas expectativas para un rendimiento próximo, aunque en el pasado se haya obtenido buen rendimiento en situaciones similares. El tener expectativas bajas o negativas amortigua el golpe de un potencial fracaso. Por lo tanto, esta estrategia prepara para los sucesos estresantes o negativos siendo específica de la situación y relativamente cambiable.

El pesimismo defensivo se asocia con buen rendimiento: repasan mentalmente lo que les puede ocurrir, con especial atención en los problemas que puedan encontrar, y en función de esto, trabajan duro de cara al rendimiento próximo.

Los pesimistas defensivos tienen alta ansiedad, pero bajar las expectativas les ayuda a ganar sensación de control y a seguir esforzándose para conseguir la meta propuesta.

Estas propuestas tienen importantes semejanzas y también tienen diferencias:

Semejanzas:

  • Son propias de cada individuo (ideográficas), tanto en sí mismas, como en la manera en que se expresan y se persiguen.
  • Tienen una naturaleza dinámica y contingente por lo que se pueden conseguir, abandonar o reconsiderar.

Diferencias: 

  • En cuanto al continuo interno-externo: algunas se regulan por factores internos (aspiraciones personales), mientras que en otras son los factores externos los determinantes (tareas vitales). Los proyectos personales estarían en punto medio, aunque también están influidos por el contexto.

Teorías Implícitas Como Organizadoras de Las Metas y La Conducta

Dweck y col. han propuesto un modelo motivacional que se centra en cómo las diferentes teorías implícitas sobre los atributos propios orientan a distintas metas, las cuales producen a su vez, diferentes respuestas cognitivas, afectivas y conductuales.

Teorías Implícitas sobre los Atributos Propios.           

Existen 2 tipos de teorías implícitas o auto-teorías que tratan sobre la maleabilidad o posibilidad de cambio de los diferentes atributos propios como inteligencia, personalidad o carácter moral:

  • Teoría implícita de Entidad. Las personas que tienen este tipo de teoría creen que los atributos personales se poseen en una cantidad fija y que no se puede cambiar.
  • Teoría implícita Incremental. Las personas que tienen este tipo de teoría creen que los atributos personales pueden cambiarse.

Ambas teorías se dan en igual medida en las personas (40% cada una y 20% indecisos en población de USA). Son relativamente estables y pueden considerarse variables de diferencias individuales, aunque están sujetas a influencias y pueden cambiar según instrucciones, lectura de artículos relacionados o programas de intervención que enseñan una teoría particular y su aplicabilidad.  Las personas pueden mostrar diferentes teorías en dominios distintos (por ejemplo, creer que la inteligencia se puede cambiar, pero que la personalidad es fija) o, dentro de un mismo dominio tener creencias diferentes (la aptitud verbal es maleable pero la aptitud numérica no). Lo importante de las teorías implícitas es que lo que las personas creen sobre sus atributos tiene importantes consecuencias para su motivación y logro.

Efecto de las teorías implícitas sobre las metas y la conducta

De acuerdo con Dweck, estas teorías actúan como marco conceptual de referencia y guían la elección de determinadas metas. De esta manera:

  • Las teorías de Entidad orientan a Metas de Juicio (o de Rendimiento), las cuales pretenden validar el atributo mediante la obtención de juicios positivos y la evitación de los negativos.
  • Las teorías Incrementales orientan a Metas de Desarrollo (o de Aprendizaje), las cuales persiguen desarrollar el atributo y buscan adquirir nuevas capacidades, o desarrollar conocimiento.

Los tipos de metas afectan a cómo se atienden, codifican e interpretan las situaciones y llevan a formas diferentes de responder ante ellas:

  • Las personas con Metas de Rendimiento. Prestan particular atención a aspectos como el feedback del profesor o el rendimiento de los compañeros, que les permite evaluar su propia capacidad. Consideran su rendimiento como una medida del nivel de la capacidad: al creer que la inteligencia es algo fijo, se aproximan a la situación para validar su capacidad. El fracaso lo interpretan como indicativo de baja capacidad y responden al mismo con un patrón de indefensión que incluye expresiones espontáneas de los estudiantes sobre su baja capacidad y expectativas negativas sobre su rendimiento futuro, así como afecto negativo (malestar y culpa) y deterioro de las estrategias de solución de problemas.
  • Las personas con Metas de Aprendizaje. Prestan mayor atención a aspectos de la situación que les permiten mejorar sus habilidades, como instrucciones o pistas. Cuando se aproximan a la situación, el fracaso puede verse como información útil para aprender sobre la efectividad de la estrategia que se ha empleado y como una oportunidad de mejorar en el futuro y responden al mismo con un patrón orientado a la maestría o dominio que incluye expresiones espontáneas sobre pensamientos constructivos y expectativas positivas, afecto positivo (determinación y entusiasmo) e incremento en la generación y uso de diferentes estrategias para afrontar la situación. Algunos estudios han mostrado que este patrón se asocia con mayor rendimiento académico, debido al uso de estrategias más efectivas.

Estudio llevado a cabo de Dweck y cols. (Hong y col., 1999), con universitarios no ingleses (Hong Kong) pero que daban clases en inglés; ¿en qué medida están dispuestos a dar un curso de inglés? Resultados:

  • Interacción entre el tipo de teoría y el rendimiento previo. Si el rendimiento previo era bueno no diferían en su intención de realizar el curso, pero si el rendimiento previo era bajo, los estudiantes con Teoría Incremental se inclinaron más a realizar el curso que aquellos con una Teoría de Entidad, ya que tienen estrategias más efectivas de solución de problemas antes una situación difícil.
  • Se han encontrado patrones de respuesta similares a los de indefensión y maestría en otros dominios diferentes al logro, como el de las relaciones sociales, las relaciones íntimas o los deportes. Ej. ante un rechazo social, aquellos con “Metas de Juicio responden disminuyendo el esfuerzo, evitando encuentros sociales y sienten culpa por la falta de habilidad social. Aquellos con “Metas de Desarrollo” incrementan el esfuerzo y persistencia (intentos de superar el rechazo) y no sienten culpa, ya que atribuyen el fracaso a causas inestables como el estado de ánimo de los demás o un
    malentendido.

Teoría de la Auto-Determinación

Ryan y Deci comenzaron estudiando la motivación intrínseca y cómo le influyen otros factores. Así, poco a poco, formaron la TAD  “Teoría de la Auto-Determinación”. En dicha teoría la motivación intrínseca juega un rol fundamental, pero también se incluyen sus relaciones con otros factores como las necesidades psicológicas básicas. La TAD es una aproximación a la personalidad y la motivación humana, parte de un marco de referencia metateórico organísmico (se resalta el carácter activo del individuo y su tendencia inherente al desarrollo y la autorregulación) y recoge el legado de la psicología humanista, pero, a la vez, empleando métodos empíricos para validar sus afirmaciones. A diferencia de las otras teorías (clásicas y contemporáneas) la TAD se centra en la diferenciación de tipos de motivación y defiende que el tipo motivación es más importante que la intensidad de la
motivación para predecir el rendimiento, la salud o el bienestar.

Motivación Intrínseca y Extrínseca.

  • Motivación Intrínseca. Cuando se realiza una actividad porque en sí misma es interesante y satisfactoria.
  • Motivación Extrínseca. Cuando se realizan actividades porque son instrumentales para conseguir algo, normalmente, obtener un premio o evitar un castigo.

Los primeros estudios ponen de manifiesto algo que Contradice el Postulado Fundamental del Conductismo Operante: los premios disminuyen la motivación intrínseca. Esto lo explican apelando a que cuando las personas hacen actividades para conseguir premios tangibles, su conducta llega a ser dependiente de esos premios, y por lo tanto, la conducta, que en principio ser percibía como causada por factores internos, se llega a percibir como causada por los factores externos (premio), lo que hace que disminuya la motivación intrínseca. Es decir, la TAD postula que el evento externo, en este caso el premio, ejerce un efecto controlador que se hace sobresaliente para las personas. Se sienten controladas externamente, y su necesidad de autonomía se ve frustrada. Surge un nuevo concepto en la TAD que es la necesidad de autonomía o autodeterminación.

Estudios posteriores muestran que no todos los eventos externos disminuyen la motivación intrínseca (ej. el feedback positivo la aumenta) por lo que concluyeron que todo lo que afirme la necesidad o el sentido de competencia (además del de autonomía) hace que incremente la motivación intrínseca. Surge aquí otra Necesidad Psicológica Básica: Necesidad de Competencia.

Entre los factores externos que disminuyen la motivación intrínseca porque disminuyen el sentido de autonomía encontramos:

  • Cuando se da tiempo límite para hacer una tarea.
  • Cuando se imponen metas.
  •  Cuando se somete a vigilancia.
  • Cuando existe competición o juicios de evaluación.

En contraste: lo que promueve la percepción de causalidad interna y satisface la necesidad de autonomía es:

  • Escoger entre actividades.
  • Escoger el cómo llevar a cabo las actividades.

Los autores también señalan otra necesidad básica que afecta a la expresión de la motivación intrínseca: Grado de Seguridad en las Relaciones. En la infancia, la motivación intrínseca toma forma de conducta exploratoria, la cual se ve favorecida cuando el niño tiene un apego seguro con su madre. La TAD cree que algo parecido ocurre en los adultos: es más probable que la motivación intrínseca aparezca en contextos caracterizados por la seguridad en las relaciones. Se requiere una base relacional segura.

Por último, que las actividades motivadas intrínsecamente se consideran una expresión de la tendencia innata del organismo a actualizar su funcionamiento y autorregularse.

Necesidades Psicológicas Básicas.  

  • Necesidad de autonomía. Sentirse el actor u origen de la conducta propia. Lo opuesto a autonomía es la heteronomía: sentirse controlado por fuerzas externas o internas, que son ajenas al propio yo.
  • Necesidad de competencia. Sentir que las acciones propias son efectivas, es decir, experimentar oportunidades para ejercer, incrementar y expresar la capacidad propia.
  • Necesidad de relacionarse. Sentirse conectado con los demás y tener un sentido de pertenencia a la comunidad. Implica considerarse significativo para los demás, lo que se manifiesta tanto en dar como recibir cuidado o apoyo.

Entienden las necesidades como “nutrientes” esenciales para el desarrollo y  bienestar y se centran en el grado en que son satisfechas o frustradas (a diferencia de McClellan que las entiende como impulsoras de la conducta y se centra en la intensidad de las necesidades como diferencia individual). Además de básicas, mantienen que las necesidades son universales, es decir, están presentes en todas las personas, aunque pueden expresarse y se pueden satisfacer de forma diferente en las distintas sociedades y etapas de la vida. Se busca satisfacer las necesidades de forma innata (directa o indirectamente) a través de necesidades sustitutivas o actividades complementarias. La satisfacción de necesidades no es un rasgo del individuo porque pueden cambiar la forma de satisfacción en función de cambios ambientales y de sus capacidades para encontrarlos satisfactorios.


El postulado de universalidad requiere muchos más estudios ya que resulta controvertido: mantener el sentido de competencia y autonomía no es igual de relevante para los individuos de sociedades colectivistas.

Proceso de Internalización.          

Gran parte de la conducta humana no está motivada intrínsecamente. De hecho, el desarrollo social implica la asimilación de conductas, valores y reglas que no son inherentemente satisfactorias, pero que son cruciales para la integración del individuo en su cultura.

La internalización es un proceso que ocurre durante el desarrollo, a través del cual los valores y conductas del ambiente externo pueden ser integrados en el self como propios.

Mediante el proceso de internalización, las actividades en principio motivadas externamente (o controladas desde fuera), pueden llegar a ser actividades que se realizan percibiéndolas como autónomas o internamente causadas. Este proceso de pasar de la heteronomía a la autonomía y de la atribución externa a la atribución interna, es gradual y se puede producir a diferentes niveles. Estos niveles en el continuo externalización/internalización serían:

  • Regulación externa. Ocurre cuando no se produce el proceso de internalización, y por lo tanto, la persona actúa por contingencias externas, como conseguir premios o evitar castigos (p. e. estudiar para aprobar). La regulación externa es una fuente poderosa de motivación, pero no refleja los intereses y valores de la persona.
  • Regulación introyectada. Internalización de carácter parcial, por lo que la persona percibe todavía las actividades como ajenas a su yo, es decir, no las acepta totalmente, pero cree que es su deber realizarlas. La persona actúa para evitar la culpa, afirmar su valía o recibir aprobación de los demás (p. e. estudiar para no decepcionar a los padres). Es una motivación más controlada que autónoma.
  • Regulación identificada. Internalización más profunda que la anterior, pero no llega a ser total. Es más autónoma que controlada. La persona acepta y valora la actividad, pero a pesar de su relativa autonomía, la actividad no está todavía integrada con los demás aspectos de la experiencia personal (p. e. estudiar por considerar que es algo bueno).
  • Regulación integrada. La internalización es total, es decir, la motivación es por completo autónoma o autorregulada. La actividad, además de ser valorada, se considera totalmente congruente con las metas y valores propios (p. e. estudiar porque se valora lo que eso implica y además este valor está integrado con los demás valores personales).

IMPORTANTE: La regulación integrada y la motivación intrínseca son idénticas en cuanto a su grado de autonomía, pero no son lo mismo (no confundir “regulación integrada” con “regulación intrínseca”).

  • La regulación integrada se considera motivación extrínseca porque la actividad se hace para conseguir un resultado separable. 
  • La regulación intrínseca implica motivación intrínseca, ya que la actividad se realiza por la satisfacción inherente a la propia actividad.

Es decir, aunque la regulación integrada supone que la motivación es interna (atribución interna y autonomía), no se trata de una motivación intrínseca porque la “razón” de llevar a cabo la actividad sigue siendo conseguir algo externo.

La TAD asume que las personas tienden de forma natural a internalizar valores y conductas mostrados por otras personas del entorno que son importantes para ellas. La teoría propone también que el proceso de internalización podrá culminar en la integración sólo en la medida que las personas consigan satisfacer sus necesidades básicas. Así, los ambientes que apoyen las necesidades psicológicas básicas llevarán a las personas a aceptar sus valores y a internalizarlos de forma integrada, pero los que no las satisfagan sólo conseguirán que se internalicen, como mucho, de forma introyectada.

El proceso de internalización está determinado por la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas.    

Estudios han constatado que hay tres factores que facilitan la internalización de la motivación extrínseca: 

  • Aportar razones para la realización de la actividad. 
  • Reconocer los sentimientos en relación con la actividad.
  • Dar la opción de elegir la actividad.

Efectos de la Motivación Autónoma.    

La motivación autónoma se asocia con diferentes índices de rendimiento, salud y bienestar:

  • En el ámbito educativo, la autonomía se asocia con aprendizaje en profundidad más que memorístico, mejor rendimiento y mayor implicación.
  • En el área de la salud, la autonomía se asocia con mayor pérdida de peso, mejor mantenimiento de la pérdida de peso en obesos mórbidos, mejor adherencia al tratamiento en pacientes crónicos y mejor control de la glucosa en diabéticos. Mayor adherencia al tratamiento cuando se siente que el médico apoya tu sentido de autonomía.
  • Individuos más autónomos en su motivación hacia el ambiente se implican en más conductas pro-ambientales. Los trabajadores que perciben que su supervisor apoya su necesidad de autonomía, se implican más en el trabajo e informa de mayor bienestar.

Metas Intrínsecas y Extrínsecas.

Metas Extrínsecas. Se centran en la consecución de posesiones o dinero, en el reconocimiento social y la apariencia externa. Se persiguen como un medio para conseguir algún resultado. Pueden ser instrumentales para la satisfacción de necesidades básicas, pero no las satisfacen de forma directa porque requieren del juicio externo, y por lo tanto, no aportan satisfacción en sí mismas.

Metas Intrínsecas. Se focalizan en el crecimiento personal, las relaciones personales, la implicación en la comunidad y la salud física. Conducen a la satisfacción directa de las necesidades básicas de autonomía, competencia y relaciones.

Deci y Ryan defienden que el tipo de metas que se persiguen dependen del grado en que las necesidades básicas se satisfacen o frustran: si una necesidad ha sido frustrada, se tenderá a adoptar metas extrínsecas, que indiquen la propia valía, aunque éstas se utilizarán de modo compensatorio ya que aportan muy poca satisfacción o una satisfacción indirecta. El seguir metas extrínsecas limita la adopción de metas intrínsecas, por lo que se dificulta la consecución del bienestar.

Las metas extrínsecas son menos autónomas y poner mayor énfasis en las intrínsecas se asocia con mayor rendimiento, bienestar y mejor salud. Al contrario, poner énfasis en las extrínsecas se relaciona inversamente con bienestar y directamente con malestar. Por otra parte, la asociación meta intrínseca-bienestar, que está mediada por la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas, ocurre tanto por valorar la meta como por lograrla. Según un estudio de Niemiec y col (analizaron a un grupo de graduados, en 2 momentos temporales, mediante ecuaciones estructurales, las relaciones entre el valor o importancia de las metas extrínsecas e intrínsecas, el logro de estas metas y el bienestar (satisfacción vital, afecto positivo, autoestima) y el malestar (afecto negativo, ansiedad, síntomas físicos)). Resultados del estudio:

  • Momento 1: La Importancia de las metas intrínsecas se relacionada significativa y positivamente con el logro de ellas en el Momento 2. (igual sucede con las extrínsecas: su importancia en M1 da lugar a su logro en el M2).
  • Momento 2: El Logro de las metas intrínsecas se asocia positivamente con el bienestar y negativamente con el malestar y el Logro de las extrínsecas no se asocia con bienestar, pero sí, directamente con malestar.

RESUMEN

La motivación se refiere a la causa que hace que la persona se ponga en acción. Históricamente se han distinguido dos grandes tipos de teorías, las que consideran que el organismo se pone en marcha porque está impulsado por una fuerza interna (instintos, drives, necesidades o motivos), y las que defienden que el comportamiento ocurre porque el organismo está atraído por algo externo. En la actualidad, la mayoría de las teorías motivacionales son de naturaleza cognitiva y se centran en la automotivación, destacando el carácter activo del organismo. Por ello, uno de los conceptos claves es el de meta, ya que se entiende que la vida de las personas se estructura alrededor de la persecución de objetivos, de tal manera que las cogniciones, emociones y conductas más significativas ocurren en relación con las metas que se persiguen. Se entiende que las metas dirigen la conducta, canalizando y guiando las tendencias motivacionales generales hacia fines específicos. Las metas se organizan de acuerdo con un modelo jerárquico en el que existen metas supraordenadas y subordinadas, lo que implica que las metas más abstractas o de alto nivel se persiguen a través de metas o actividades de bajo nivel. Algunas teorías actuales defienden que las teorías implícitas sobre los atributos propios (inteligencia, personalidad, etc.) orientan a diferentes tipos de metas, que, a su vez, determinan las maneras de afrontamiento del fracaso. Así las personas que consideran que su inteligencia es algo fijo que no puede cambiarse se orientan a metas de rendimiento y reaccionan con indefensión ante el fracaso. Por el contrario, las personas que creen que la inteligencia es algo que puede incrementarse se orientan hacia metas de aprendizaje y responden con patrones de maestría ante las situaciones de fracaso. La teoría de la autodeterminación, que es una de las más actuales en el área de la motivación, aunque también estudia las metas, se centra en dos tipos distintos de motivación, la intrínseca y la extrínseca, en función del grado de autonomía o autodeterminación que implican, y cómo estos dos tipos de motivación apoyan de forma diferencial el desarrollo psicológico y la autorregulación.

GLOSARIO

  • Internalización. De acuerdo con la teoría de Ryan y Deci, este proceso ocurre durante el desarrollo y consiste en que los valores y conductas del ambiente externo se integran en el self como propios. Por lo tanto, mediante este proceso, las actividades motivadas externamente o controladas desde fuera, pueden llegar a ser actividades autónomas o internamente causadas.
  • Meta. Representación cognitiva de un estado futuro deseado con el que el organismo está comprometido, y que intenta lograr a través de la acción.
  • Meta de desarrollo. En la teoría de Dweck, hace referencia a la meta que persigue desarrollar los atributos personales, es decir, adquirir nuevas capacidades o desarrollar el conocimiento.
  • Meta de juicio. En la teoría de Dweck, hace referencia a la meta que pretende validar los atributos personales mediante la obtención de juicios positivos y la evitación de los negativos.
  • Metas extrínsecas. En la teoría de Ryan y Deci, son aquellas que se persiguen como un medio para conseguir algún resultado. Pueden ser instrumentales para la satisfacción de las necesidades básicas (autonomía, competencia y relaciones), pero no las satisfacen de forma directa.
  • Motivación. Hace referencia tanto a aquello que provoca que la persona se ponga en acción, es decir, a la causa del comportamiento, así como a la dirección de dicha acción.
  • Metas intrínsecas. En la teoría de Ryan y Deci, son aquellas que conducen a la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas de autonomía, competencia y relaciones.
  • Motivación extrínseca. De acuerdo con la teoría de Ryan y Deci, esta motivación implica la realización de actividades porque son instrumentales para conseguir algo, normalmente, obtener un premio o evitar un castigo.
  • Motivación intrínseca. De acuerdo con la teoría de Ryan y Deci, esta motivación se expresa cuando se realiza una actividad porque en sí misma es interesante y satisfactoria.
  • Teoría implícita de entidad. En la teoría de Dweck, hace referencia a la auto-teoría consistente en creer que los atributos personales (como inteligencia, personalidad, carácter moral, etc.) se poseen en una cantidad fija e inmutable.
  • Teoría implícita incremental. En la teoría de Dweck, hace referencia a la auto-teoría consistente en creer que los atributos personales (como inteligencia, personalidad, carácter moral, etc.) se pueden cambiar.

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REFERENCIAS

  • Resumen Jovana RN (2017-18)
  • Resumen NESS Uned (2015-16)
  • Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • UNED aLF

[1] Efecto de las Teorías Implícitas Sobre Las Metas y La Conducta.

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