LAS IMÁGENES MENTALES

Piaget define la imagen mental como una imitación interiorizada y, por tanto, diferida. Las imágenes mentales son un tipo de representación interna que no tiene un correlato exterior. Según Piaget las imágenes derivarían de la imitación y del conocimiento que se tiene sobre el objeto o situación.

Todos tenemos la experiencia de utilizar imágenes mentales, que constituyen un elemento importante para el recuerdo, pero también una guía para la acción: la cara de una persona conocida, un paisaje con el que estamos familiarizados, o nuestro dormitorio, los podemos representar, aunque no los estemos percibiendo. También tenemos imágenes auditivas, y así evocamos la voz de una persona o una melodía. Images gustativas, cuando evocamos el olor de la tierra mojada después de la lluvia, o las fabes con almejas de la abuela.

Las imágenes sirven de guía para realizar muchas actividades y nos permiten anticipar el resultado de nuestras acciones y representarnos, p. eje., el aspecto que tendría la Puerta del Sol el día que se procalme la 3ª República. Las imágenes son quizá el vehículo de la representación más difícil de estudiar, porque no podemos llegar a ellas directamente. Las imágenes se estudian de manera indirecta, a través del dibujo, descripciones verbales o mediante tareas que requieren de su empleo, y facilitan o dificultan su aparición.

Piaget e Inhelder (1966). Se oponen a la idea de que las imágenes derivan de la percepción y sostienen que la imagen es el resultado de la actividad del sujeto. Para ellos las imágenes mentales provienen de la imitación y constituyen una imitación interiorizada.
Besiach y Luzzatti (1978). Estudiaron sujetos que habían sufrido un daño cerebral en la región parietal del hemisferio derecho y que desarrollaban una «negligencia visual» en el lado izquierdo. Observaron que el daño cerebral afectaba lo mismo a la percepción que a las imágenes, pero pone también de manifiesto que la imagen no es una huella de la percepción, sino que es como la propia percepción. Si se tratara únicamente de una huella esos sujetos hubieran debido verlo todo puesto que lo conocían anteriormente, pero en cambio se comportaban como si lo estuvieran percibiendo en ese momento. Podría parecer, pues, que existe un modelo mental completo que se explora en el momento en el que solicita la formación de la imagen.

Los resultados de este tipo de estudios muestran que las imágenes no son residuos que deja la percepción, sino que parecen analizarse como una percepción real, y se exploran como si se tuviera delante un objeto.

Piaget e Inhelder (1966), se oponen a la idea de que las imágenes derivan de la percepción y sostienen que la imagen es el resultado de la actividad del sujeto. Señalan que hay varias razones
para dudar de la procedencia directa de las imágenes a partir de la percepción:

  • Desde el punto de vista neurológico, la evocación interna de un movimiento desencadena las mismas ondas eléctricas tanto en el cerebro como musculares que la ejecución del movimiento por lo que podría considerarse como un bosquejo de ese movimiento.
  • Una segunda razón se basa en que si las imágenes provinieran de la percepción deberían existir desde el nacimiento y sin embargo no se manifiestan hasta mucho más adelante.

Los estudios sobre el desarrollo de las imágenes en los niños han mostrado que éstas se encuentran muy ligadas al nivel de desarrollo intelectual del niño, de tal forma que podría decirse que el niño forma imágenes de las cosas o de las situaciones según las entiende, más que según como se desarrollan delante de él.

Las imágenes se pueden clasificar en reproductivas y anticipadoras.

  • Imágenes reproductivas. Tratan de representar algo que se ha percibido anteriormente, como la cara de una persona conocida, o un objeto familiar, que ya no está presente. Estas imágenes no suelen presentar dificultades.
  • Imágenes anticipadoras. Tratan de proyectar una representación en el futuro. Podemos imaginar la disposición que tendría nuestro salón si disponemos mentalmente los muebles de otra manera.

REFERENCIAS

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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