LAS REPRESENTACIONES

Una de las características más específicas de los seres humanos, y que les diferencia notablemente de otras especies animales, es su capacidad para establecer representaciones de la realidad que se perfeccionan continuamente y que desbordan el conocimiento del mundo que nos proporcionan los órganos de recepción de la información de los que estamos dotados (órganos sensoriales). Podemos decir que la realidad está en nuestra mente, pero no sólo sus características externas sino también su funcionamiento
y las relaciones entre sus partes. Además las representaciones son compartidas con otros congéneres, y entonces, gracias a la «intencionalidad colectiva» (Searle, 1995; 2005) se puede desarrollar la vida social y la cooperación.

Las representaciones constituyen una compilación de todo nuestro conocimiento acerca del mundo. Para actuar en el mundo el sujeto necesita siempre representaciones de éste, pero el problema se complica cuando no hay respuestas automáticas, como las que tienen muchos animales. El proceso de conocer consiste básicamente en disponer en la mente de un modelo acerca de cómo funciona la realidad. Cuanto más adecuado sea ese modelo más fácil y eficaz resultará la acción del sujeto. Además, los seres humanos son capaces de tomar conciencia de sus representaciones, de reflexionar sobre ellas, lo que les permite
perfeccionarlas y modificarlas. Es una manifestación de lo que se denomina «metacognición».

Las representaciones no sólo son compartidas, sino que constituyen una parte fundamental de lo que denominamos la cultura, que se transmite de unas generaciones a otras, y en ella desempeña un papel importante el lenguaje.

REFERENCIAS

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
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