Memoria y aprendizaje: el desarrollo del conocimiento

  1. Introducción

Desde la perspectiva de las teorías del procesamiento de la información[1] las capacidades del ser humano se consideran en términos de procesos simbólico-computacionales que pueden ser estudiados utilizando la metáfora del ordenador. Tras una descripción de la estructura y de los procesos de memoria, se presentan los principales datos disponibles en torno al desarrollo de la memoria y los diferentes tipos de explicaciones sobre las diferencias entre niños y adultos. Se analiza el papel del conocimiento y el metaconocimiento[2] en los procesos de memoria, así como sus implicaciones educativas.

 

  1. Los sistemas de memoria

En los trabajos clásicos acerca de la memoria ésta se concibe como una estructura que permitiría al sujeto almacenar la información en diferentes subsistemas:

  • La memoria sensorial (MS)[3].
  • La memoria a corto plazo (MCP)[4].
  • La memoria a largo plazo (MLP)[5].

Según este enfoque estructural, la información se almacenaría de un modo relativamente estático en los distintos subsistemas, que se caracterizarían por distintos tipos de limitaciones en su capacidad (temporales y de amplitud). Posteriormente, al considerar el papel activo que cumple la memoria a corto plazo en el procesamiento, se comienza a hablar de memoria operativa (MO)[6], destacándose los aspectos funcionales y su influencia en la cognición en general. De ese  modo, progresivamente la perspectiva estructural de la memoria se iría abandonando sustituyéndose por modelos más dinámicos que ponen un mayor acento en las posibilidades de manipulación activa de la información; concretamente en los niveles de profundidad del procesamiento y los procesos de control a que se somete la información a través de actuaciones estratégicas.

La MO se concibe en términos funcionales como un sistema encargado de mantener y manipular la información que se va necesitando en la realización de tareas cognitivas complejas (el aprendizaje, el razonamiento o la comprensión). Comprendería un sistema con cuatro componentes:

  1. Un ejecutivo central que gestiona el resto de componentes.
  2. Un lazo fonológico.
  3. Un registro visoespacial.
  4. Un retén episódico conectando con la memoria a largo plazo.

Una alternativa al sistema multicomponente, lo constituyen los modelos de sistema unitario, que ponen el acento en los diferentes niveles de activación de la información. Entre ellos cabe destacar el Modelo de Procesos Anidados de Nelson Cowan. Según este autor:

  • La MCP sería la parte de la información de la memoria a largo plazo que es “activada” en función de los requerimientos de la tarea.
  • Dentro de esta información activada, la MO se concibe como la información “sobreactivada”, en cuanto es temporalmente “atendida” y mantenida de forma consciente.

Las funciones ejecutivas de la MO (procesos metacognitivos planificación, control, regulación, e inhibición de la conducta), se han asociado a los aspectos fluidos de la cognición, siendo relevantes, por tanto, para el desempeño cognitivo en general y el rendimiento escolar en particular. Asimismo, se muestran como un factor determinante en el desarrollo de la memoria y en el desarrollo cognitivo en general.

 

  1. El Desarrollo de la memoria

En la explicación de las diferencias evolutivas en tareas de memoria se apela a varios tipos de factores explicativos, que actuarían interactivamente:

  • Desarrollo estratégico.
  • Velocidad de procesamiento.
  • Nivel de conocimientos.
  • Competencias metacognitivas.

Debido a las escasas competencias de los niños pequeños, durante la primera infancia, la investigación de la memoria temprana se ha realizado a través de métodos indirectos que aprovechan algunas operaciones intelectuales básicas:

  • En relación con las habilidades de reconocimiento y asociación de estímulos entre sí (a través de procedimientos de habituación y preferencia y técnicas de condicionamiento operante) y con las capacidades tempranas de imitación diferida (utilizando técnicas de recuerdo con claves).
  • Con estos procedimientos se ha evidenciado que los niños pequeños tienen gran memoria de reconocimiento y que los bebés ya poseen incluso una notable memoria a largo plazo de sus acciones.

El desarrollo de la MO supone un incremento ¿de la capacidad o de la eficiencia?

Desde la perspectiva evolutiva se ha apelado tradicionalmente a una capacidad limitada del sistema de procesamiento de carácter estructural, determinada por factores madurativos que permitiría explicar las diferencias entre niños y adultos. En esta línea, las principales explicaciones se han referido bien a los cambios en una capacidad general o bien al aumento de la eficacia del procesamiento. En relación con esto último, destaca el desarrollo de las estrategias de memoria.

Numerosos estudios han mostrado las diferencias evolutivas existentes en la adquisición y uso de las estrategias de recuerdo. Particularmente, se ha estudiado las estrategias de repetición, organización y elaboración de la información. El desarrollo estratégico no sólo supone la adquisición y uso espontáneo de estas estrategias sino también un avance en cuanto a su utilización flexible y productiva.

 

  1. Memoria, conocimiento y educación

Un punto en el que coinciden los teóricos es que en gran parte las diferencias evolutivas en las tareas de memoria se relacionan directamente con las diferencias en el conocimiento de base, que lógicamente en los niños suele ser menor. Según algunos teóricos esta positiva influencia del conocimiento se produce facilitando, al menos, tres cosas:

  • La accesibilidad de los elementos.
  • El establecimiento de relaciones entre ellos.
  • La aplicación deliberada de estrategias.

También se ha enfatizado el aumento progresivo con la edad no sólo de la cantidad de conocimientos, sino también de su elaboración y organización. Este aspecto ha sido destacado por autoras como Chi y Carey, quienes insisten en la idea de que los niños, en cierto modo, son “novatos universales”.

Las diferencias evolutivas podrían así ser consideradas como diferencias entre expertos (los adultos) y novatos (los niños).

Además del papel del conocimiento, también se ha destacado la importancia del desarrollo en el plano metacognitivo (la metamemoria)[7] especialmente en relación con las actividades autorregulatorias. En este sentido, lo que reflejan los estudios es que es fundamentalmente la interacción de la metamemoria con el conocimiento de base lo que determina su efecto más o menos positivo en el recuerdo.

En la medida en que los teóricos ponen el acento en las estrategias y el conocimiento como factores en la explicación del desarrollo cognitivo, es necesario destacar asimismo el papel clave que cumple la escolarización en el desarrollo intelectual:

  • Es principalmente en el contexto de la educación formal donde los niños y adolescentes adquieren las estrategias, los conocimientos y metaconocimientos en que se apoya su utilización eficaz.
  • En el contexto escolar tiene especial relevancia la adquisición de las habilidades de comprensión y aprendizaje a partir de textos, donde se ponen especialmente de manifiesto las características más sobresalientes del desarrollo de las estrategias de memoria (convertidas ya en estrategias de estudio), como medio de adquisición de conocimientos mediante la lectura comprensiva.

Debido a su relación con el desarrollo cognitivo general, y, en particular, con el aprendizaje, en los últimos años se vienen considerando los procesos de la MO como factores claves en los programas de intervención en entornos escolares.

La MO se muestra especialmente importante para algunas habilidades básicas como el razonamiento o la comprensión lectora, y materias como las matemáticas, por lo que su entrenamiento puede tener efectos muy positivos en el rendimiento.

 

  1. Resumen y conclusiones.

La MO resulta crucial en el aprendizaje, es en la MO donde se produce la conexión entre lo ya conocido y lo nuevo. Es donde tienen lugar los procesos que permiten dar sentido a los nuevos conocimientos en función de lo que ya conoce.

Se resalta el papel de la MO, del conocimiento previo adquirido en el aula y del desarrollo de los procesos metacognitivos y de control ejecutivo, que se refleja en la mejora de los procesos de memoria y en la compleja organización conceptual de los conocimientos por parte de los estudiantes.

 

 

 

[1] Hace referencia al enfoque que históricamente (tras la “revolución cognitiva”) se opuso al punto de vista asociacionista (Conductismo) en la explicación de la conducta. Desde esta nueva perspectiva comienza a reivindicarse de nuevo el importante papel mediador de las variables internas (representaciones) en la conducta, es decir, mediando entre los Estímulos y las Respuestas; de manera que ya no se pone el énfasis en la estimulación directa proveniente del medio externo sino en cómo ésta es recogida y «procesada» internamente por el individuo. Es en este sentido como se comienza a tomar el ordenador como analogía funcional válida en la descripción y explicación del funcionamiento cognitivo humano, en la medida en que como aquellas personas debemos codificar, almacenar y recuperar la información a fin de responder de forma adaptada en nuestra interacción con el medio

[2] Básicamente se refiere al conocimiento que se posee sobre el propio conocimiento, el cual, a su vez, se considera producto de la capacidad de la mente para «volverse sobre si misma» y analizar sus propios procesos de pensamiento y de conocimiento. No obstante, en el ámbito de la psicología cognitiva y evolutiva, comúnmente se identifican dos amplias formas de metacognición: la que se refiere propiamente al conocimiento declarativo y explícito sobre el propio sistema cognitivo (conocimiento metacognitivo) y la que tiene que ver con el control, dirección o regulación activa de sus procesos (control metacognitivo).

[3] Sistema de la memoria que retiene una impresión fugaz del estímulo (durante una fracción de segundo) en cada una de las modalidades sensoriales. Así puede hablarse, por ejemplo, de memoria sensorial ¡cónica (registro visual) o ecóica (registro auditivo).

[4] Sistema de la memoria que permite mantener activa una pequeña cantidad de información (7 ± 2 unidades) durante un breve espacio de tiempo (en torno a los 20 segs.). Tras este breve lapso la información se pierde a no ser que se transfiera a la memoria a largo plazo o se «reactive» mediante la aplicación de alguna estrategia (p. ej., la «repetición»). En este sentido se relaciona con la denominada memoria operativa o de trabajo.

[5] Sistema de memoria que permite mantener la información de manera relativamente permanente. En términos generales, es la memoria involucrada en el almacenamiento y recuperación de toda la experiencia pasada.

[6] Perspectiva funcional de la «Memoria a Corto Plazo» que la atribuye funciones tanto de almacenamiento como de procesamiento. Se refiere, esencialmente, al componente «activo» de esa MCP en el que se enfatiza la importancia de los «procesos de control» a fin de superar funcionalmente las limitaciones estructurales del sistema de procesamiento. Es en este sentido como se interpreta el importante papel que cumple la MO en la realización de tareas cognitivas complejas y su incremento ha sido propuesto para explicar el desarrollo cognitivo.

[7] Se refiere al conocimiento y conciencia que se posee acerca de los procesos y productos de la propia memoria, así como al control que se tiene sobre los mismos a partir de una actuación estratégica en las tareas de recuerdo. Por ejemplo, sentir que un material de estudio todavía no se ha aprendido bien y dedicar un tiempo a su repaso para facilitar su recuerdo posterior, serían claros ejemplos de metamemoria.

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