PERSONALIDAD AUTORITARIA

Las primeras aproximaciones en investigación dirigidas a la predicción del voto situaron la ideología individual como factor determi­nante en este comportamiento político. Sin embargo, tras la 2ª guerra mundial aparece la Teoría de la Personalidad Autoritaria de Adorno, Frenkel-Brunswick, Levinson y Sandford (1950). En un primer momento el objetivo principal era mostrar que ciertos individuos son fascistas potenciales aunque, antes de llegar a convertirse en ello, muestran una alta susceptibilidad a este tipo de propaganda, manifiestan fuertes sentimientos antidemocráticos y presentan un tipo de personalidad específica o personalidad autoritaria (Adorno, Frenkel-Brunswick, Levinson y Sandford, 2006). La teoría proponía que los niños que habían experimentado una educación severa y conforme con códigos morales convencionales mostraban unos sentimientos hostiles hacia sus padres, sentimientos que posteriormente se desplazan hacia las personas que consideran más débiles e inferiores.

Históricamente, el desarrollo del concepto personalidad autoritaria condujo a la construcción de 2 instrumentos para su medición: las escalas E y F (Adorno et al., 1950), ambas orientadas a medir las tendencias antidemocráticas individuales. Su núcleo de partida fue el antisemitismo, posteriormente el etnocentrismo.

Escala E. Compuesta por 3 subescalas (prejuicio hacia los afroamericanos, otras minorías y patriotismo).
Posteriormente, el grupo de Adorno se planteó la necesidad de desarrollar otro instrumento, pero sin hacer alusión a ninguna categoría social y, de esta manera, evaluar el prejuicio sin que las personas evaluadas fuesen capaces de detectar este fin. Así se elaboró la escala F.

Escala F. Con objeto de evaluar las tendencias antidemocráticas implícitas o de propensión hacia el fascismo, que se desarrollaban en las personas cuando sus padres son distantes y excesivamente disciplinarios, y en el proceso de socialización han sido incapaces de expresar y sentir cariño por sus hijos.

Dimensiones de la escala F:

  • Convencionalismo: adhesión rígida a los valores de clase media.
  • Sumisión autoritaria: aceptación y sumisión, sin crítica, a las autoridades del endogrupo.
  • Agresión autoritaria: rechazo condena y castigo a individuos que violen los valores convencionales.
  • Anti-intracepción: oposición a lo subjetivo, lo imaginativo y lo sentimental.
  • Superstición y Estereotipia: creencia en la determinación sobrenatural del destino humano y tendencia a pensar categorías rígidas.
  • Poder y dureza: preocupación por la dimensión dominio-sumisión, exageración de los atributos del convencionalismo del yo, y valoración excesiva de la fuerza y la dureza.
  • Destructividad y cinismo: hostilidad vilipendio general ante la humanidad.
  • Proyectividad: disposición a creer que en el mundo suceden cosas siniestras y peligrosas; proyección hacia el exterior de impulsos emocionales inconscientes.
  • Preocupación exagerada por las cuestiones sexuales: repulsa hacia todas aquellas manifestaciones que las representen.


La investigación de Adorno para demostrar la existencia de Síndrome Autoritario para sustentar la teoría de la personalidad autoritaria sufrió numerosas críticas metodológicas y conceptuales (v. la revisión de Altemeyer, 1981 y 1994), entre ellas cabe destacar, la equiparación que hicieron los autores de la personalidad autoritaria y el autoritarismo e ideología de extrema derecha, ya que la intolerancia no sólo se muestra en las personalidades fascistas, también hay autoritarismo de izquierdas.

Escala RWA

Escala creada por Altemeyer (1981), a partir de una concepción más concreta del autoritarismo, entendía éste como un fenómeno endogrupal. Modificó algunos de los planteamientos de Adorno. Rechazó la posición psicoanalítica original y no concibió que el autoritarismo fuera una consecuencia de las fuerzas inconscientes o las primeras expe­ riencias de la infancia.

La escala RWA evalúa tres tipos de actitudes:

  • Sumisión autoritaria: predisposición de los individuos o grupos a juzgar como legítimo el poder de la autoridad en una sociedad.
  • Agresión autoritaria: creencia en que aquellos individuos o grupos que se desvían del orden establecido deben ser sancionados por las autoridades.
  • Convencionalismo: predisposición a apoyar convenciones y normas sociales aprobadas por las autoridades.

Procesos duales e ideología política

La Teoría De La Personalidad Autoritaria ha considerado que existen 2 factores principales, subyacentes a los tipos de actitudes que evalúa la escala: sumisión (fenómeno endogrupal), y dominancia autoritaria (fenómeno intergrupal).

El interés por el factor de dominancia autoritaria ha llevado al empleo de la Escala de Orientación a la Dominancia Social (SDO). Esta escala fue desarrollada por Pratto et al. (1994) dentro del marco de la Teoría de la Dominancia Social, esta teoría propone que todas las sociedades humanas se estructuran en sistemas basados en jerarquías, en las que un grupo, que se erige como hegemónico, se caracteriza por tener un valor mucho más positivo que el resto, mayor poder político, ejercer más influencia y gozar de un estatus social más elevado y de un acceso más fácil a los recursos importantes.

La Orientación a La Dominancia Social es la predisposición individual hacia las relaciones intergrupales jerárquicas y no igualitarias, y se define como el deseo de una persona de mantener la jerarquía social basada en grupos y, por extensión, la subordinación de los grupos inferiores a los grupos superiores. Esta orientación a la dominancia tiene su origen en la aceptación de una serie de creencias míticas (valores, actitudes, estereotipos, atribuciones e ideología) que promueven la igualdad o la desigualdad social.

La investigación ha mostrado relación entre la orientación a la dominancia social y distintos mitos. El deseo de muchas personas de mantener la jerarquía existente se relaciona positivamente con el rechazo a las políticas de bienestar social, el apoyo a los programas militares y el apoyo a las políticas punitivas, como la pena de muerte. La SDO también se relaciona con las creencias conservadoras (prejuicio étnico, sexismo, conservadurismo político y económico, y preferencia por los partidos de derechas).

En España la Escala de Orientación a la Dominancia Social ha sido adaptada por Silván – Ferrero y Bustillos.

Uno de los elementos centrales de la Teoría de la dominancia social es la asimetría comportamental, que hace alusión a las diferencias en los comportamientos de las personas pertenecientes a distintos grupos del sistema jerárquico. En esta asimetría los grupos desfavorecidos contribuyen a su propia subordinación. Relacionado con estos 2 aspectos merecen ser resaltados:

  • El valor de la dominancia social es más evidente e intenso en las actitudes y preferencias de los miembros del grupo dominante.
  • Los de los grupos subordinados suelen asumir su estatus dentro del sistema jerárquico.

En diferentes estudios se puede observar como miembros de grupos desfavorecidos con altas puntuaciones en SDO justifican el statu quo (mantenimiento de asimetría comportamental). La orientación a la dominancia social, a pesar de ser una medida de DDII, parece también sensible a las variaciones situacionales. En una investigación de Henry, Sidanius, Levin y Pratto (1997) muestran la relación entre dominancia social y el apoyo a la violencia contra el otro grupo depende de la dinámica del conflicto y del estatus que tienen los perpetradores de la violencia.

Las Escalas RWA y SDO son medidas diferentes del prejuicio disposicional:

  • La escala RWA se constituye como una medida del autoritarismo endogrupal.
  • La escala SDO se relaciona con el autoritarismo intergrupal.
  • La base de la RWA son los sentimientos de miedo y amenaza que generan la búsqueda de autoprotección, lo cual crea en el individuo una motivación hacia el control social y la seguridad de cara a reducir ese malestar. Así, se considerará a los miembros de otros grupos potencialmente peligrosos, y cuando menos, amenazantes para la estabilidad, la seguridad, etc. Categorización del mundo social entre gente buena-decente (nosotros) y gente mala perjudicial y desviada (los otros).
  • La base de la SDO es una visión de un mundo competitivo, acompañada por la creencia en una competición amoral por el poder y por los recursos en el marco de un contexto social del cual se piensa que quienes se ajustan al orden alcanzan el éxito y solo fracasan los inadaptados. Esto genera motivos de autoensalzamiento, poder, superioridad y dominancia y rechazo de los exogrupos considerados inferiores y débiles. Categorización del mundo social en personas fuertes, competentes y dominantes (nosotros) e inferiores, débiles, incompetentes y personas sin valor (ellos)

Ambas medidas reflejan ideas políticas de derechas, como resultado de la socialización política, por una parte, y del contexto político en que se encuentran las personas, por otra. La investigación ha puesto de manifiesto que tanto la SDO como la RWA son potentes predictores de las actitudes y conductas intergrupales y sociopolíticas, entre las cuales cabe destacar el prejuicio y la orientación política.

Referencias

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Apuntes Aitziber Laguardia
  • YouTube

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