¿Por qué un modelo?

La ciencia recurre a teorías y modelos teóricos para avanzar y entender mejor lo que nos rodea. Un modelo pretende ser una construcción teórica que representa cierta realidad de difícil manejo u observación directa. Necesitamos modelos para entender aspectos de la realidad que escapan a nuestra intuición. Un modelo ofrece una visión unificadora sobre fenómenos dispersos cuya conexión no es evidente a primera vista. Los modelos no se construyen en el vacío, sino que parten de datos de la realidad, pero, al proporcionar una visión más completa del fenómeno, son fuente de nuevas hipótesis que deben ser verificadas otra vez de forma empírica. Es un camino de ida y vuelta entre el modelo y el fenómeno real. De esta manera, los modelos tienen capacidad predictiva.

El principio de falsabilidad de Karl Popper establece que una buena teoría debe ser falsable, refutable por los datos. Una teoría psicológica (p. ej., el psicoanálisis) que intente explicarlo todo a posterior a una cosa y también su contraria, que no plantee a priori hipótesis específicas empíricamente verificables, ayuda poco al avance acumulativo de la ciencia y no permite superar los argumentos circulares meramente especulativos. Muchos modelos científicos se basan en una analogía que les abre nuevas oportunidades. Los procesos mentales pertenecen a un dominio muy resbaladizo que el físico, dada la enorme cantidad de variables intervinientes no controladas, pero la analogía del ordenador y el procesamiento de la información ha sido útil durante cuatro décadas. Hoy muchos autores apuntan hacia la analogía del propio cerebro: su microestructura debe servir de guía, hay que caminar hacia modelos de estructuras reticulares altamente interconectadas. En el campo específico de la psicolingüística, la analogía del diccionario mental ha tenido una poderosa influencia en la investigación sobre el procesamiento de las palabras.

La psicolingüística, como la psicología cognitiva en general, es una disciplina científica en la que apenas existen áreas con un modelo único admitido por todos. Por el contrario, es normal que varios modelos alternativos compitan por explicar mejor los subprocesos modelados, y la evidencia empírica tiende a repartirse entre ellos. La realidad mental es bastante escurridiza y muchas veces juega al gato y al ratón con los investigadores; se resiste a mostrar regularidades sencillas fácilmente “capturable”. En ocasiones, pequeñas variaciones en las condiciones experimentales conducen a resultados contradictorios. Una situación habitual es que originalmente un modelo surge con una estructura relativamente simple y parsimoniosa, elegante en términos científicos, y, sin embargo, la necesidad de explicar nuevos resultados que no encajan bien obliga después a complicar el modelo.

Los modelos del acceso léxico se dividen fundamentalmente entre los que defienden un acceso directo al léxico mental (p. ej., modelo del logogén) y los que consideran la existencia de algún tipo de mecanismo de búsqueda serial (modelo de Forster). El modelo de cohorte de Marslen-Wison se califica de híbrido en este sentido. Sin olvidarnos de los los modelos conexionistas (TRACE).

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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