POTENCIALES EVOCADOS

El estudio de potenciales evocados es una prueba no invasiva que estudia la actividad eléctrica neuronal, para comprobar que el sistema nervioso funciona correctamente ante estímulos visuales, táctiles o auditivos. Las medidas psicofisiológicas
más habituales registran las fluctuaciones de diferencia de potencial en el cerebro y se obtienen mediante la colocación de electrodos sobre el cuero cabelludo de los sujetos. Para delimitar con mayor precisión el rango de actividad cerebral en un
momento concreto, se suelen calcular los llamados potenciales evocados (ERP, event related potential).

Figura 1.

Un ERP se calcula promediando numerosos ensayos de EEG a partir de un evento concreto, que suele ser la presentación de un estímulo. Al promediar entre sí los ensayos se elimina el ruido aleatorio, así como cualquier otra actividad eléctrica que no guarde relación temporal con el procesamiento del estímulo. La onda promedio obtenida es el ERP y refleja, exclusivamente, la actividad neuronal resultante del procesamiento del estímulo presentado. En la figura 1 se pueden observar las diversas posiciones del cuero cabelludo sobre las que se ubican los electrodos para registrar la actividad eléctrica. Estas posiciones se referencian según las áreas cerebrales que registran. Por ejemplo, las posiciones sobre las áreas frontales incluyen AF1, Fz y F4; las de las áreas centrales son C3, Cz y C4; las de las parietales P3 y P4; y para las occipitales las ubicaciones son O1, Oz y O2. Por lo tanto, los ERP se pueden calcular para cada una de estas regiones.

 

Componentes del ERP.

Los ERP disponen de una ventaja frente a las medidas conductuales clásicas: al ser una medida obtenida de forma continua entre la presentación de un estímulo y la emisión de la respuesta, su registro permite evaluar de forma precisa el transcurso temporal de los mecanismos atencionales. Tanto la amplitud como la latencia de los diversos componentes del ERP pueden asociarse a eventos cognitivos específicos. Estos componentes del ERP se designan mediante las letras N o P para indicar si dicho componente tiene un voltaje negativo (N) o positivo (P), respectivamente, seguido de un número que indica el orden serial de ese componente (p. ej., N1 es el primer componente negativo). Dado que los diversos grupos de investigación siguen diferentes convenciones, es necesario observar el eje de ordenadas del ERP para conocer si se han representado los valores positivos arriba y los negativos abajo, o a la inversa.

Durante la ejecución de tareas visuales, en los ERP se observan diversos componentes característicos, positivos y negativos: NP80 (pequeño componente de oscilación negativa a positiva que emerge unos 80 ms después de la presentación del estímulo), P1, N1, P2, N2 y P3, según su orden temporal de aparición. Los componentes más tempranos
(NP80, P1 y N1) reflejan principalmente un procesamiento abajo-arriba (es decir, procesamiento dirigido por el estímulo). Por ejemplo, el componente NP80 depende de la posición de presentación del estímulo visual y suele registrarse en la corteza visual estriada, áreaencargada del procesamiento visual temprano (Clark y Hillyard, 1996).

El componente P1 es sensible a la lateralidad de la presentación, por lo que es de mayor magnitud en el hemisferio contralateral a la presentación del estímulo (Heinze et al., 1994). Finalmente, el N1 parece estar vinculado a operaciones que discriminan la información relevante de la irrelevante (Vogel y Luck, 2000). Este componente N1 exhibe una mayor amplitud para los estímulos atendidos que para los ignorados, lo que sugiere que la atención actúa amplificando el procesamiento visual temprano (Luck y Girelli, 1998).

Uno de los componentes más estudiados es el tercer componente positivo o P3 (también denominado P300 o P3b ). Este componente registra su máxima amplitud en el electrodo Cz y suele obtener su máximo pico entre 330 y 600 ms después de la presentación del estímulo. Se supone que el P3 refleja la evaluación o categorización cognitiva del estímulo y su pico máximo coincide con el momento final de dicha evaluación (Donchin et al., 1978). Además, algunos trabajos también han demostrado que este componente es sensible a la actividad cognitiva relacionada con la emisión de la respuesta (Verleger, 1997). En este sentido, los estímulos que se encuentran dentro del foco atencional provocan un P3 solamente si son relevantes para el desempeño de la tarea, es decir, cuando son targets y se debe responder ante ellos, pero no tanto cuando son distractores y deben ignorarse (Hillyard y Kutas, 1983).

La relación del componente P3 con el target relevante se observa claramente durante la utilización del paradigma oddball (paradigma de la rareza), uno de los más empleados en investigación con ERP. Consiste básicamente en presentar un estímulo estándar (visual o auditivo) que se repite de forma reiterada (p.ej., un sonido de una frecuencia concreta). Ocasionalmente, aparece un estímulo diferente (un oddball con frecuencia diferente) y el sujeto debe, o bien detectarlo, o bien indicar cuántas veces se ha presentado dicho oddball. Pues bien, en aquellos ensayos en que aparece el oddball se observa claramente la emergencia de un componente P3. En estos casos, la amplitud de este componente P3 se cree que refleja procesos involucrados en la actualización de la memoria (Donchin y Coles, 1988) pues sólo cuando aparece el oddball se supone que la memoria para el mismo necesita actualizarse. Es importante advertir no obstante que la amplitud del P3 puede verse afectada por muchas otras variables, tales como la complejidad de la tarea o la intensidad del estímulo presentado (Johnson, 1993).

El paradigma oddball también se ha empleado para examinar cómo afecta cambiar las propiedades acústicas de un estímulo auditivo que debe ignorarse (Atienza, Cantero y Gómez, 2000). A la vez que se ejecuta una tarea relativamente pasiva, como es leer un texto, se presentan una serie de tonos de corta duración (p. ej., tonos de 60 ms y una frecuencia de 1000 Hz). Ocasionalmente aparece un tono discordante oddball con una intensidad, duración o frecuencia ligeramente alterada (p. ej., 1032 Hz en lugar de los 1000 Hz). Si se analiza la diferencia entre los ERP generados por el tono estándar y por el tono oddball se suele descubrir que esta diferencia es mucho mayor en las áreas frontocentrales del cerebro. A esta diferencia se le denomina potencial de disparidad (mismatch negativity) y parece ser el resultado de un proceso preatencional que registra la “disparidad o desajuste” existente entre el nuevo input sensorial (el oddball) y la representación en la memoria sensorial auditiva del estímulo estándar (Nfilitiinen, 1992).

 

Fuente:

  • Johnson, A., Proctor, R. W., & Crespo León, A.Atención: Teoría y práctica (trad., adapt. y rev. ed.). Madrid

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