Problema de la esencia del acto moral

Este problema está encaminado a caracterizar al acto moral. Entre las preguntas que se formula están: ¿qué es un acto moral?, ¿cuáles son las condiciones o requisitos que ‘reclama un acto moral?, ¿cuáles son los elementos esenciales que conforman al acto moral?

El acto moral, podríamos definirlo diciendo que es el proceso mediante el cual un sujeto moral realiza un comportamiento susceptible de ser valorado bajo un sentido moral (bueno o malo). En relación con los requisitos que nos permiten efectuar un acto moral, cabe mencionar la libertad y conciencia del sujeto. Un acto adquiere el calificativo de moral cuando ha sido realizado en una forma libre y consciente. De esta manera, la libertad es una condición fundamental y necesaria en la esencia del acto moral; pues, por ejemplo, el acto de un individuo que ha sido realizado bajo una coacción interna o externa no cae en la esfera de la moral.

Según John Dewey, en su obra Teoría de la moral, los requerimientos que debe poseer un sujeto para realizar un acto moral son:

  1. debe saber lo que está haciendo.
  2. debe escoger ese acto y escogerlo por él mismo (libertad).
  3. debe ser el acto moral la expresión de un carácter formado y estable.
  4. el acto debe ser voluntario, manifestar una elección como expresión de la tendencia y disposición general de la personalidad.

Considerados en forma aislada, muchos actos de la vida diaria pueden ser indiferentes a la moral, por ejemplo: levantarse por la mañana, vestirse, desayunar, ir a trabajar, etc. Sin embargo, estos actos, pensados en una totalidad, adquieren un sentido moral. Los actos cotidianos son insignificantes aisladamente, pero son importantes en su conjunto.

La vida moral es estimulada por ciertas necesidades de la existencia individual y social; en el primer aspecto intervienen sentimientos, ideales, motivos, valoraciones, elecciones, elementos todos que dan pleno sentido al acto moral.

Estructura del acto moral

Siguiendo los lineamientos que presenta el maestro Adolfo Sánchez Vázquez, pueden distinguirse los siguientes elementos que integran el acto moral:

El sujeto moral

El sujeto moral es un individuo dotado de conciencia moral. Este sujeto no es un ente abstracto o ideal, sino un ser concreto, ubicado en una determinada circunstancia histórica y social. Por ello también se le llama sujeto real.

Motivos o intenciones

Cuando nos preguntamos qué es lo que nos lleva a actuar o a perseguir un determinado fin, nos estamos refiriendo a los motivos o intenciones de nuestros actos. Podemos decir que un mismo acto puede realizarse por diferentes motivos: buenos o malos, conscientes o inconscientes. Pero, en todo caso, los motivos inconscientes son desterrados del mundo moral, por lo que, el acto moral, se centrará solamente en los motivos conscientes del sujeto.

Las teorías motivista o éticas de los motivos o de las intenciones consideran que lo bueno de una acción descansa en los motivos del sujeto. Como representante de esta postura tenemos a Kant. Según la teoría motivista, podemos hablar de los actos que son realizados con buenas intenciones pero cuyos resultados no son por diversas circunstancias, buenos o positivos. En cambio, se puede hablar de actos que son realizados con malas intenciones y cuyos resultados, a la postre, son exitosos y hasta juzgados como buenos. Sin embargo, como estos actos no surgieron de una intención o motivación positiva, debemos calificarlos como malo».

Conciencia del fin que se persigue

Se entiende por ello la anticipación ideal del resultado que se pretende alcanzar. La conciencia del fin le da al acto moral el carácter de voluntario.

El sujeto moral tiene capacidad para sopesar los alcances, las consecuencias, las secuelas que pueda traer consigo su acto moral y de esa manera poder prever con anticipación situaciones indeseables que en muchos casos pueden ser graves. Cabe señalar que este momento del acto moral es de vital importancia para cualquier sujeto moral, puesto que todavía no se ha realizado efectivamente el acto, pudiendo, así, orientarlo hacia un sentido más positivo.

Por ejemplo dos sujetos visitan a un amigo mutuo que está enfermo:

  • El primero espera que su visita reconforte y apoye moralmente a su amigo.
  • El segundo, en cambio, espera que mediante su visita, su amigo (que es persona influyente) lo tome en cuenta para procurarle un puesto de trabajo a hija desempleada.

Decisión

La decisión le otorga al acto moral su carácter autónomo y voluntario, ya que la decisión debe ser expresión de la propia voluntad y responsabilidad del sujeto, y no de una voluntad ajena (heteronomía). Podríamos definir la decisión como la capacidad que tiene el sujeto para actuar por sí mismo, en concordancia con lo que cree que es la mejor elección o alternativa.

Elección

La decisión implica una elección entre varios fines posibles. En un acto moral uno siempre se pregunta: ¿cuáles son los fines preferibles para llevar a cabo el acto? Un ejemplo de elección es el que nos proporciona AvEx a la hora de evaluarnos en la UNED: una persona va a abrir Telegram para hacer el examen grupal. Pero recuerda que muchos compañeros están haciendo el examen sin ninguna ayuda externa. Ve ahora su acto bajo dos aspectos diferentes, dotados de dos valores distintos y tiene que hacer una elección. ¿Cuál es el fin adecuado: la satisfacción de un beneficio personal o la satisfacción de ser una persona honesta y no romper el principio de igualdad?

Para una ética como la de Sartre (existencialismo ateo) la elección viene siendo un elemento crucial. Como el hombre está condenado a ser libre, no puede sustraerse de la elección. Sólo que no hay una guía o norma necesaria que nos sirva de apoyo para realizar cada elección. La elección descansa en la pura libertad del sujeto. Éste es el sentido de su frase: «El hombre inventa al hombre».

Medios

Se necesita, además, la conciencia de los medios para realizar el fin escogido. Los medios deben ser tan morales como los fines. Recuérdese que Maquiavelo considera que los fines justifican los medios; si el asesinato o la conspiración, piensa, conducen al fortalecimiento del Estado, entonces éstos son buenos por haber demostrado su efectividad.

EI resultado

El empleo de los medios permite alcanzar, al fin, el resultado deseado. El acto moral se consuma en el resultado, o sea, en la realización del fin perseguido. Es preciso recordar aquí las teorías consecuenciales o éticas de los resultados, que sostienen que la licitud o ilicitud de una acción depende únicamente del resultado, o consecuencia, que tenga (por ejemplo, el utilitarismo). Dentro de este criterio el delincuente es castigado, porque el castigo tiene como resultado impedir la realización de otros delitos semejantes.

Las circunstancias

Además de los elementos mencionados, se habla de las circunstancias como otro ingrediente del acto moral. Se entiende por éstas las diversas situaciones que rodean al acto moral. El hecho de llamarse circunstancias no significa que carezcan de importancia para la valoración del acto moral.

Según Austin Fagothey, una forma de enumerar las circunstancias que enmarcan al acto moral sería a través de preguntas como: ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿a quién?, ¿con qué medios?, ¿cuán a menudo?; pero no ¿qué? o ¿por qué?, ya que estos interrogantes se refieren al acto mismo y su motivo.

Nótese que, para Fagothey el sujeto moral, los medios y otros elementos quedan subsumidos en lo que denomina circunstancias del acto moral. Para Fagothey, algunas circunstancias pueden ser indiferentes al acto moral considerado como tal; en cambio, otras resultan ser esenciales para calificarlo.

Responsabilidad moral

Sólo los actos responsables, esto es, conscientes y libres, caen dentro del dominio de la moral. Esto nos lleva a tratar un poco el concepto de «responsabilidad moral«, así como de la noción concomitante de «conciencia moral«. La responsabilidad moral puede definirse como la capacidad y la obligación moral que tiene el sujeto de responder plenamente de los actos realizados, siempre y cuando éstos tengan su origen en un comportamiento libre y consciente.

Entre los factores que obstaculizan o nulifican la libertad del sujeto y que por lo tanto lo eximen de responsabilidad moral, están: factores de tipo inconsciente (demencia, estados patológicos como enfermedades mentales), ausencia de libertad para obrar por cuenta propia (todo tipo de coacción: interna o externa).

La conducta específicamente humana no está determinada por fuerzas ciegas, que actúan de la forma ineludible que es propia del instinto animal. La conducta del hombre, tanto si está de acuerdo como si esta en contra de las exigencias de su verdadero ser, depende de la intervención de su razón, de su autodeterminación. Esta disposición a la autodeterminación propia de la naturaleza del hombre es el fundamento de la responsabilidad, de la conducta, humana y del nacimiento del fenómeno de la moralidad en el hombre.

Referencias

Escobar Valenzuela, G. (1992). Ética: Introducción a su problemática y su historia / Gustavo Escobar Valenzuela (4a. ed. 2000.). México: McGraw-Hill.

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