Propuesta de un programa de intervención

Objetivos

Objetivo general. Mejorar la adhesión terapéutica a los tratamientos de la hipertensión arterial.

Objetivos específicos.

Respecto a los profesionales

  • Dotar a los profesionales de las estrategias para identificar la perspectiva del enfermo de los principales facilitadores de la adhesión al tratamiento, así como de los obstáculos a los cuales se va a enfrentar el enfermo.
  • Entrenar a los profesionales en estrategias de comunicación e influencia orientadas a reforzar la adhesión al tratamiento de los enfermos.

Respecto a los enfermos

  • Enseñar estrategias que les permitan manejar los aspectos controlables de su enfermedad;
  • proporcionar los conocimientos relevantes del tratamiento, y entrenar en la detección de indicios de su evolución para reforzar la autorregulación y el control de sus comportamientos de salud.
  • Facilitar la concienciación y aceptación de la enfermedad y de sus riesgos al aumentar la percepción de vulnerabilidad.
  • Mejorar sus habilidades para establecer los cambios de rutina y las relaciones sociales que afectan el seguimiento de los consejos dietéticos del tratamiento.
  • Trabajar sus expectativas al favorecer la percepción del enfermo de un control interno sobre su salud y evitar que genere un control externo.
MóduloContenidoEstrategia
Habilidades sociales:
• Profesionales sanitarios
• Personas con hipertensión
• Comunicación de información
• Comunicación empática
• Influencia y negociación
• Escucha activa y motivación
• Autorrevelación
• Petición de información
Asertividad
• Role-playing
Modelado
• Instrucciones
• Feed-back
• Premios
Atribución y creencias:
• Personas con hipertensión
• Control interiorizado
• Irracionalidad de las creencias
• Barreras
• Vulnerabilidad
• Gravedad
• Claves para la acción
• Reatribución
• Educación
Autorregulación:
• Personas con hipertensión
• Dieta
• Ejercicio
• Educación


Participantes. Sería conveniente contar con un grupo control (de enfermos y sus respectivos responsables sanitarios). En caso de que no fuera posible contar con este segundo grupo, se podrían comparar los resultados del programa con aquéllos obtenidos en el propio centro de salud con un grupo comparable de pacientes tratados de hipertensión arterial o con datos de referencia obtenidos previamente (publicaciones científicas, datos empíricos publicados u otros). También puede utilizarse la línea base de los propios enfermos que van a participar en el programa antes de comenzar este.

Evaluación de la intervención. El programa incluye dos tipos de medidas.

  • Registros fisiológicos y autoinformes de adhesión. De esta forma se podrá evaluar el grado de adhesión al tratamiento.
  • Medidas de las variables psicosociales. Los resultados obtenidos se asocian con los procesos sociocognitivos que guiaron la formulación del programa.

Las medidas deben tomarse en tres momentos distintos del desarrollo del programa (antes, durante y transcurrido un período determinado desde la finalización del programa). La evaluación de la adhesión al tratamiento pasa por constatar que el grado de adhesión alcanzado con este programa de intervención
es superior al alcanzado en el grupo control y/o respecto al éxito obtenido con tratamientos alternativos.

Como medida complementaria, sería conveniente analizar la evolución de la adherencia a medio y largo plazo, comparar los autoinformes y registros físicos obtenidos por el grupo de participantes en distintos momentos del desarrollo del programa (medidas iniciales, a los 6 meses y 1 año después de haber finalizado el tratamiento).

Características del programa de intervención y efectos de su aplicación. El programa de intervención propuesto se caracteriza por su enfoque psicosocial. En su diseño se tienen en cuenta las aportaciones teóricas y empíricas derivadas de la investigación aplicada, y permite la evaluación de su eficacia. Este programa se basa en la idea de que las relaciones que se establecen entre los profesionales de la salud y los enfermos predicen la adhesión al tratamiento. Esta idea implica, que mejorar la capacidad de los profesionales de la salud para comprender la perspectiva del paciente y mejorar sus habilidades de comunicación e influencia son aspectos cruciales del éxito terapéutico. Por el otro, también implica que dotar a los enfermos de una estructura atribucional, de creencias y conocimientos adecuados al proceso de su enfermedad es una herramienta indispensable para que el enfermo pueda desarrollar comportamientos de salud y para potenciar su capacidad de autorregulación de la enfermedad.

La eficacia del programa respecto a la adhesión al tratamiento no se debe, exclusivamente, al hecho de que los participantes (sobre todo, los enfermos) adquieran un conocimiento de los procesos psicosociales y las características de la propia enfermedad, sino al hecho de que proporciona a todos los implicados un marco común de conocimientos y habilidades que transforma las relaciones entre profesional y enfermo en una herramienta de intervención enfocada a lograr un objetivo común: aumentar la adhesión y, de esta forma, reducir uno de los principales obstáculos para lograr la eficacia del tratamiento.

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

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