RECONOCIMIENTO DE PALABRAS ESCRITAS

El reconocimiento de palabras es el proceso fundamental de la lectura, puesto que implica nada menos que extraer el significado y la pronunciación de los signos que hay escritos sobre el papel o la pantalla. Algo que sorprende enormemente es la rapidez con que reconocemos las palabras escritas. En cuanto vemos una palabra ante nuestros ojos nos da la sensación de que instantáneamente recuperamos su significado y su pronunciación. El proceso de reconocimiento de palabras escritas mejora con el aprendizaje, puesto que la lectura, al contrario que el lenguaje oral, requiere una enseñanza sistemática y continuada en el tiempo, de manera que en los primeros años los niños tardan varios segundos en acceder al significado y a la pronunciación de las palabras escritas, pero a medida que van adquiriendo fluidez los procesos se automatizan y los tiempos se acortan, hasta el punto que los lectores expertos no pueden evitar leer las palabras que aparecen en su campo visual, incluso aunque intenten no leerlas. Se han utilizado muchas metodologías diferentes para investigar los procesos de reconocimiento de las palabras escritas, principalmente basadas en los tiempos de reacción, aunque también en los tiempos de exposición y de seguimiento de los movimientos oculares y las técnicas electroflsiológicas.

Metodología

Para el reconocimiento de las palabras escritas contamos también con un amplio número de técnicas, algunas de ellas se describen a continuación.

Umbral de reconocimiento

Consiste en la identificación de palabras que se presentan de forma muy breve en una pantalla. Es la tarea más tradicional de todas y su uso se inició en el siglo XIX. Entonces se utilizaba el taquistoscopio. Hoy esta metodología se aplica a través de los ordenadores, que, además de su versatilidad en la presentación de los estímulos, tienen la ventaja de registrar las respuestas.

taquistoscopio
Modelo de taquistoscopio de un campo (siglo xx).

Las variables independientes pueden ser muy diversas, dependiendo del objetivo de cada experimento. Así, si se desea averiguar si se identifican mejor las palabras cortas que las largas, se usará como variable independiente la longitud de las palabras, seleccionando estímulos cortos y largos para comparar los resultados. Un inconveniente general del método de identificación es que no obliga al sujeto a responder de forma rápida, lo cual puede permitir la intervención de otro tipo de procesos posléxicos (estrategias de adivinación, etc.) distintos de los que se pretenden estudiar.

Decisión léxica visual
fig11 03 RECONOCIMIENTO DE PALABRAS ESCRITAS
Decisión léxica: una de la tareas experimentales más usadas en el estudio del reconocimiento
de palabras. Ante la presentación de cada estímulo, el participante debe pulsar lo más rápido posible uno de dos botones: sí (palabra) o no [no-palabra).
Rubenstein, Garfield y Millikanen (1970). Emplearon por primera vez la tarea de la decisión léxica visual.

El participante debe decidir lo más rápidamente posible si una serie de letras es, o no, una palabra de su idioma pulsando uno de dos botones o teclas. La mitad de los estímulos suelen ser palabras y la otra mitad no-palabras. Es la tarea más utilizada para investigar el reconocimiento visual de palabras, ya que permite manipular de una manera fácil las características de las palabras (longitud, frecuencia, complejidad morfológica, etc.) y medir el tiempo que transcurre desde que aparece el estímulo en la pantalla hasta que el sujeto pulsa una de las teclas.

Lectura en voz alta
Cueros y Barbón (2006). El tiempo medio de lectura de las palabras en la tarea de Lectura en voz alta se sitúa en torno a los 500 ms.

En esta tarea no hace falta tomar una decisión sobre el estímulo. Simplemente se presentan palabras en la pantalla del ordenador para que el participante las pronuncie en voz alta, lo más rápido posible. De nuevo, la variable dependiente es el tiempo de reacción que transcurre desde la presentación del estímulo hasta el inicio de la respuesta vocal. Su registro lo realiza el ordenador gracias a una llave vocal, dispositivo que se activa ante la llegada de la voz.

Es importante no olvidar que el tiempo registrado no incluye el tiempo que consume la propia pronunciación. El supuesto básico que subyace en esta técnica es que el tiempo necesario para iniciar la pronunciación de una palabra depende de su accesibilidad o disponibilidad en el léxico mental. Cuanto más accesible es la unidad léxica, antes comenzará la respuesta verbal.

Categorización semántica

En la tarea de categorización semántica se presentan palabras pertenecientes a dos categorías diferentes (p. ej., animales domésticos frente a animales salvajes) para que los individuos respondan pulsando uno de dos botones o teclas a cuál de las dos categorías pertenecen. Esta tarea mide el acceso al sistema semántico, pues se supone que para responder a qué categoría pertenece cada palabra el sujeto tiene que acceder a su significado. Al igual que en la decisión léxica, se mide el tiempo desde que se presenta la palabra hasta que el individuo responde pulsando una de las dos teclas.

seguimiento de los movimientos oculares
Seguimiento de los movimientos oculares. El mecanismo básico consiste en la emisión de un rayo de luz infrarroja al globo ocular, no visible para el sujeto, y que resulta reflejado hacia un sistema de registro conectado a un ordenador. Los movimientos del ojo hacen variar el ángulo del rayo reflejado y, a través de cálculos matemáticos, el ordenador puede determinar el sitio de la pantalla que el lector está mirando en cada momento (imagen tomada del Instituto Max Planck).
Movimientos oculares
Raymond Dodge hacia el año 1900 inventa la técnica de la reflexión corneana.

Algunos experimentos no se limitan al simple seguimiento visual, sino que modifican, en tiempo real, el contenido de la pantalla dependiendo de la mirada del participante. La información más relevante que proporciona esta técnica es el lugar y el tiempo de fijación. Se parte del supuesto de que, cuanta más cantidad de procesamiento requiere una palabra, mayor será el tiempo de fijación sobre ella. Esta técnica tampoco exige decisiones conscientes, como en la tarea de decisión léxica, y su principal atractivo reside en
su validez ecológica, es decir, en el hecho de que la situación de laboratorio es semejante a la situación natural de lectura de un texto. Su principal inconveniente surge, precisamente, de su ventaja, puesto que en la medida en que se trabaja con textos, es difícil deslindar, a partir de los datos, los procesos de acceso léxico de otros procesos de orden superior.

Priming
Meyer y Schvaneveldt (1971). Comprobaron que cuando una palabra va precedida de otra con significado relacionado (p. ej . , enfermera-DOCTOR), los tiempos de reconocimiento de la segunda disminuyen considerablemente. Desde entonces, numerosos experimentos con todas las técnicas (decisión léxica, lectura, etc.) han comprobado la robustez de este fenómeno.
fig11 05 RECONOCIMIENTO DE PALABRAS ESCRITAS
Efecto de priming semántico: los tiempos de reacción ante la palabra «doctor» son significativamente más cortos en la condición A que en la condición B.

La técnica de priming se utiliza para estudiar el curso temporal del reconocimiento de las palabras. Consiste en la presentación de una palabra inmediatamente antes de la que el individuo tiene que reconocer, aunque en este caso las palabras se presentan de forma escrita. La palabra previa se denomina prime, y la que el individuo tiene que reconocer, target. En función de la relación entre el prime y el target y del tiempo de separación entre ambos (SOA), los tiempos de respuesta varían considerablemente. Dependiendo de la relación entre prime y target se distinguen varios tipos de priming.

El priming de repetición es aquel en el que se presenta la misma palabra como prime y target (p. ej., barco- BARCO). Los efectos de priming de repetición son muy potentes, posiblemente porque se produce activación a todos los niveles: ortográfico, fonológico y semántico. No obstante, el efecto es mayor en las palabras de baja frecuencia que en las de alta frecuencia, debido a que estas últimas se activan enseguida sin necesidad de ayuda. Esta interacción se conoce con el nombre de atenuación por la frecuencia. En el priming ortográfico o formal, el prime y el target comparten muchas letras, por lo que tienen un gran parecido ortográfico (p. ej ., carnero-CARTERO) . En el priming fonológico el parecido entre prime y target es en la pronunciación. En castellano, priming fonológico y priming ortográfico son prácticamente indistinguibles porque las palabras que se pronuncian de forma parecida también se escriben de manera parecida. En el priming semántico prime y target están relacionadas con respecto a su significado (p. ej ., perro-GATO).

En función del intervalo temporal entre el prime y el target (SOA), se distinguen dos tipos de priming (controlado y automático). En el priming controlado el intervalo temporal es superior a los 250 ms, por lo que los individuos ven perfectamente el prime, aunque no tengan que responder ante él, sino sólo al target. En el prime automático la separación es inferior a los 250 ms, por lo que los sujetos no tienen tiempo de llevar a cabo ninguna estrategia, y todos los efectos que se observen son producidos de manera automática. Hay incluso un tipo de priming, denominado priming enmascarado, en el que el prime se presenta durante un tiempo muy breve, en torno a los 50-75 ms y, además, es inmediatamente tapado por una máscara de signos para dificultar su percepción. En estos casos los participantes no son conscientes de la presencia del prime, pero aun así se observan efectos importantes sobre los tiempos de reconocimiento.

Se ha comprobado que el priming ortográfico ocurre en los primeros momentos del procesamiento; de hecho, sólo produce efectos facilitadores con SOA cortos, principalmente con el priming enmascarado. En cambio, el priming semántico se produce en momentos más avanzados y con cualquier intervalo. Esto significa que en los primeros milisegundos del procesamiento ya reconocemos las palabras, pero tardamos un poco más en acceder a su significado

Potenciales evocados
Hauk y Pull-vermüller (2004). Estudiaron los efectos de la frecuencia y la longitud de las palabras en una tarea de decisión léxica, y encontraron que la longitud influía en una fase más temprana, en torno a los 125 ms, mientras que la frecuencia lo hacía hacia los 200 ms.
Cuetos et al. (2009). Investigaron la frecuencia y la edad de adquisición y comprobaron que la frecuencia producía cambios más tempranos que la edad de adquisición, en una tarea de lectura silenciosa, por lo que concluyeron que estas dos variables tienen efectos independientes y sobre distintos procesos (efectos léxicos en el caso de la frecuencia y semánticos en el caso de la edad de adquisición).
potenciales evocados RECONOCIMIENTO DE PALABRAS ESCRITAS
Experimento de potenciales evocados. Ante los estímulos que aparecen en el campo visual del sujeto, el cerebro produce unas ondas que varían en polaridad y momento de aparición en función de sus características. Así, cuando una onda alcanza un pico máximo 200 ms después de presentado el estímulo y es de signo negativo, se la denomina N200, y si alcanza el máximo a los 300 ms y es de signo positivo, P300.

La técnica de potenciales evocados mide la actividad eléctrica cerebral a través de unos electrodos colocados sobre el cuero cabelludo de los participantes. Los potenciales evocados son una técnica muy útil para obtener información sobre el curso temporal del reconocimiento de palabras, porque proporciona datos sobre los cambios cerebrales milisegundo a milisegundo, es decir, tiene una gran resolución temporal. Algunas ondas se han asociado a determinados procesos:

  • La onda N400 va asociada al procesamiento semántico.
  • La onda N200 va asociada al procesamiento ortográfico.
  • La onda N320 va asociada al procesamiento fonológico de las palabras.

Resultados

Gough (1972). Los tiempos de lectura de una palabra se incrementan casi de manera lineal con su número de letras. Gough estimaba en unos 10-20 milisegundos por cada letra de más que tuviesen las palabras.
Swinney (1979). En un experimento ya clásico, presentaba oraciones en las que aparecía una palabra ambigua, como «plantas» en el siguiente ejemplo. El contexto podía ser neutro, ya que no indica si plantas se refiere a los pisos del edificio o a los vegetales o podía ser sesgado al hacer referencia clara a los vegetales.
– Neutro: uno de los mayores problemas de los modernos edificios de oficinas es el de la limpieza, debido a la gran cantidad de plantas que tienen.
– Sesgado: uno de los mayores problemas de los modernos edificios de oficinas es el de la limpieza, debido a la gran cantidad de hortensias, ficus y otras plantas que tienen.

A continuación, los sujetos tenían que realizar una tarea de decisión léxica en la que se presentaban referencias a ambos significados, «pisos» y «flores», junto con otra palabra de control, por ejemplo, «libros». Swinney comprobó que cuando la palabra aparecía justo después del contexto sesgado, tanto la palabra relacionada «flores» como la no relacionada «pisos» se reconocían antes que la de control, pero cuando aparecía 700 ms más tarde sólo se producían tiempos cortos con la palabra relacionada. Esto significa que en los primeros milisegundos se activan todas las representaciones léxicas que corresponden a la palabra escrita, con independencia de que sean o no plausibles por su significado, aunque poco después ya sólo queda activada la correspondiente al significado.
de Vega et al. ( 1990). Comprobaron que, una vez eliminado el efecto de otras variables, el procesamiento de cada palabra estaba relacionado negativamente con las frecuencias posicionales de sus sílabas (es decir, su frecuencia de aparición en el idioma en determinadas posiciones dentro de la palabra), de manera que, paradójicamente, las palabras con sílabas muy frecuentes requerían mayores tiempos de lectura.
Carreiras, Álvarez y de Vega (1993). Empleando la tarea de decisión léxica constataron el efecto silábico inhibitorio: las latencias de las respuestas, una vez controladas otras variables potencialmente influyentes, eran más largas ante palabras con alta frecuencia silábica posicional que ante palabras con baja frecuencia silábica posicional, y este efecto era más pronunciado en las palabras de baja frecuencia léxica. Este efecto inhibitorio se interpreta, por lo general, en términos de competición entre unidades de representación léxica: si las sílabas son de alta frecuencia, activarán más unidades léxicas que las de baja frecuencia, y estas unidades competirán en el proceso de identificación de la palabra.
Seymour, Aro y Erskine (2003). Compararon el aprendizaje de la lectura de 14 idiomas europeos y constataron que los niños de sistemas ortográficos transparentes, como el griego, el castellano o el italiano, aprendían a leer mucho antes que los de idiomas opacos, como el danés o el inglés. Mientras que los niños griegos leían correctamente el 98 % de las palabras y el 92 % de las seudopalabras ya en el primer año de aprendizaje, y los españoles el 95 % y el 89 %, respectivamente, los escoceses sólo leían el 34 % de las palabras y el 29 % de las seudopalabras.
Domínguez, Alija, Rodríguez-Ferreiro y Cuetos (2010). En castellano son especialmente relevantes la frecuencia de sus sílabas y su complejidad morfológica, ya que se trata de un idioma con una estructura claramente silábica y una gran riqueza morfológica. Sin embargo, parecen tener efectos opuestos, dado que la frecuencia de las sílabas entorpece el reconocimiento de las palabras (a mayor frecuencia de las sílabas, mayores los tiempos de reacción), mientras que la frecuencia de los morfemas (especialmente los prefijos) lo favorece.

Hoy se dispone de abundante información sobre las características de las palabras que determinan los tiempos que se tarda en acceder a su significado y/o pronunciación. Aunque las diferencias entre las distintas palabras son pequeñas (se trata de milisegundos, es decir, la milésima parte de un segundo), aparecen de manera constante y en la mayoría de las personas: tardamos unos milisegundos más en reconocer una palabra de ocho letras que una de seis.Tardamos unos milisegundos más en reconocer una palabra de baja frecuencia que otra de alta frecuencia, etc. El interés en estudiar los efectos que las diferentes variables tienen sobre los tiempos de reacción radica en que a través de esos efectos es posible inferir los procesos cognitivos que intervienen en la lectura en general y en cada situación particular.

Son muchas las variables que influyen sobre los tiempos de reconocimiento de las palabras escritas y diferentes los procesos sobre los que intervienen. Los efectos de algunas de esas variables, como la frecuencia, la edad de adquisición o la imaginabilidad, son compartidos por el reconocimiento oral de palabras y la lectura. Cuantas más veces vemos escrita una palabra, menos tiempo tardamos en reconocerla. Lo mismo sucede con la edad de adquisición, que es otra variable sumamente importante en el reconocimiento de las palabras escritas, con independencia de la metodología que se utilice. Asimismo, la vecindad ortográfica, o número de palabras que comparten con ella todas sus letras excepto una y en las mismas posiciones, también influye sobre los tiempos de reacción. Sin embargo, la variable punto de unicidad apenas tiene importancia en la lectura, puesto que la palabra aparece completa ante nuestros ojos y las letras son identificadas todas a la vez en paralelo (al menos con las palabras frecuentes). El papel de la sílaba en castellano ha sido muy estudiado, y se ha comprobado que las palabras formadas por sílabas muy frecuentes dan lugar a tiempos más lentos que las palabras formadas por sílabas poco frecuentes. Por otra parte, no todas las sílabas son igualmente importantes; hay evidencia de que la primera sílaba tiene un estatus especial en el proceso de activación de una unidad léxica. Por último, hay una variable sumamente influyente sobre la velocidad lectora, pero que sólo afecta a los idiomas de ortografía opaca, como el inglés, que es la regularidad entre las formas escritas y su pronunciación.

tabla11 01 RECONOCIMIENTO DE PALABRAS ESCRITAS

Los diferentes idiomas varían notablemente en la regularidad de sus sistemas ortográficos. En castellano, al ser un idioma con un sistema ortográfico muy transparente, no existe ese problema, ya que todas las palabras son regulares y uno puede leer sin dificultad cualquier palabra aunque nunca la haya visto. Sólo existen algunas palabras extranjeras, de uso cada vez más común, que se conservan en su forma ortográfica y pronunciación, como ‘Bollywood’. La mayoría de las palabras extranjeras las regularizamos: esta regularidad del castellano es una de las
principales causas de que los niños españoles aprendan a leer con relativa rapidez.

Hay que ser muy cuidadoso cuando se realiza una selección de palabras para un experimento o incluso para un estudio con pacientes que tienen trastornos del lenguaje. No se puede concluir que una variable influye sobre los resultados si no se han tenido en cuenta las otras variables, más aun si se considera que muchas variables están muy asociadas entre sí y presentan altas correlaciones.

¿Se mantienen esos efectos cuando las palabras aparecen dentro de un texto? Ciertamente, el contexto facilita el reconocimiento de las palabras, pues cuando una palabra forma parte de un texto o va precedida de otra relacionada (experimentos de priming) los tiempos de respuestas son más rápidos. Además, el contexto modula el papel de las variables, de manera que una variable como la imaginabilidad, influyente cuando se presentan palabras aisladas, puede no tener efectos significativos cuando se presentan textos. Lo que sí se sabe desde hace tiempo es que el contexto ayuda a reconocer las palabras, pero no parece influir en el acceso al significado.

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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