Relaciones intergrupales y práctica deportiva

Una de las clasificaciones más sencillas e intuitivas para diferenciar tipos de deportes se distingue entre deportes individuales y deportes colectivos.

  • En los deportes individuales, como el boxeo, el atletismo o el ajedrez, el rendimiento que alcanza el deportista y el resultado que logra en la competición dependen, exclusivamente, de su propia actuación frente a la del resto de los competidores.
  • En cambio, en los deportes colectivos, como el fútbol, el fútbol sala, o el fútbol 7, el rendimiento de cada participante depende de las actuaciones conjuntas de todos los miembros de su equipo y el éxito en la competición depende del rendimiento alcanzado por el equipo, como resultado de esta combinación de actuaciones.

Los equipos deportivos compiten y se relacionan con otros, y generan relaciones intercategoriales de enorme interés para comprender la dinámica deportiva. Según la teoría de la identidad social, una parte del autoconcepto de un individuo estaría conformada por su identidad social, es decir, por “el conocimiento que posee un individuo de que pertenece a determinados grupos sociales junto a la significación emocional y de valor que tiene para él/ella dicha pertenencia” (Tajfel, 1981).

“Necesito un favor para poder ganar la Copa de Europa”, le dijo en un sms Guardiola a su amigo Santi Padró. Éste preparó un vídeo de siete minutos con imágenes de la película ”Gladiator” y con el ”Nessum dorma” como fondo musical con el que Guardiola motivó a sus jugadores antes de disputar la final de la Liga de Campeones”. La televisión autonómica catalana TV3 ha ofrecido este excepcional documento.

Los equipos perdedores también pueden mantener un autoconcepto positivo si emplean dimensiones alternativas de comparación, como el juego limpio o la humildad. En ocasiones, la diferenciación positiva respecto a otros grupos puede conducir a la discriminación, sobre todo cuando los miembros de esos grupos están negativamente estereotipados. Los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad en la transmisión y perpetuación de los estereotipos negativos justificando el trato desigual que se dispensa a determinados colectivos.

Según estadísticas del Instituto de la Mujer, el porcentaje de participación de mujeres en las juntas directivas de las federaciones deportivas únicamente alcanza el 10%. En Estados Unidos, los atletas de raza negra tienen una participación elevada en deportes mayoritarios, como el baloncesto, el fútbol americano o el béisbol. Sin embargo, raramente ocupan posiciones ejecutivas o directivas (Kahn, 1991). En una línea más positiva, las relaciones grupales que se establecen en el deporte también pueden ser un medio de integración social e intercultural.

El deporte comparte un lenguaje común y exige a los jugadores asumir una igualdad de base para llevar a cabo la actividad físico-deportiva. La Comisión Europea (2000) asigna al deporte una función social: «el deporte es una actividad humana basada en unos valores sociales educativos y culturales esenciales. Es factor de inserción, de participación en la vida social, de tolerancia, de aceptación de las diferencias y de respeto de las normas».

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
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