TEORÍAS NEUROCOGNITIVAS

Elizabeth Warrington y cols. (1983, 1984). Publicaron varios casos de pacientes que, como consecuencia de haber sufrido una lesión cerebral, mostraban dificultades específicas con determinadas categorías semánticas. Algunos pacientes tenían graves dificultades para procesar conceptos pertenecientes a la categoría de seres vivos, y otros para procesar objetos inanimados.
Stewart et al. (1992). Presentaron el caso de un paciente que tenía más dificultades con la categoría «seres vivos» que con la de «objetos inanimados». Sin embargo, cuando se igualaron los ítems de las dos categorías en frecuencia, familiaridad y complejidad visual, las diferencias entre las categorías desaparecieron.

Las teorías cognitivas no se preocupaban por el componente neurológico que subyace a toda actividad cognitiva. Los datos aportados por los estudios de neuroimagen y, fundamentalmente, de pacientes con lesiones cerebrales, permiten elaborar teorías que den explicaciones tanto a nivel cognitivo como neurológico del sistema conceptual.

En los primeros estudios realizados sobre disociaciones entre categorías no se tuvieron muy en cuenta las características psicolingüísticas de los estímulos, y las dificultades que presentaban los pacientes con una determinada categoría podían haber sido debidas a la frecuencia o familiaridad de los estímulos más que a la propia categoría. Los datos de los pacientes con trastornos en determinadas categorías semánticas han servido para entender mejor cómo están organizados los conceptos en nuestro sistema semántico, (parece claro que se agrupan por categorías) e incluso para conocer las áreas del cerebro responsables del procesamiento semántico. El hecho de que se hayan encontrado disociaciones entre determinadas categorías semánticas, especialmente entre las categorías generales de seres vivos y objetos inanimados, pero también entre categorías más específicas como animales, frutas y verduras, instrumentos musicales, partes del cuerpo, etc., lleva a suponer que las distintas categorías semánticas se hallan representadas por redes neuronales en diferentes áreas cerebrales.

Uno de los datos difíciles de explicar es el hecho de que la categoría específica de instrumentos musicales suele ir asociada con la categoría general de seres vivos en lugar de ir con objetos inanimados. Es decir, muchos pacientes con dificultades para procesar los instrumentos musicales también tienen dificultades con los seres vivos y no las tienen con los objetos inanimados como debería corresponder. Por el contrario, la categoría específica de partes del cuerpo suele ir asociada con la categoría general de objetos inanimados en lugar de con los seres vivos. Veamos cómo explican estos resultados las principales teorías neurocognitivas.

Teoría sensoriofuncional

Warrington y Cols. (1984, 1987). Teoría sensoriofuncional. Según esta teoría, no existe una separación de categorías semánticas en el cerebro, sino que los conceptos están representados en él en función de sus rasgos característicos.
Laiacona, Bárbarotto y Capitani (1993). Han encontrado pacientes con déficits específicos para la categoría seres vivos que tenían igualmente dañados (o conservados) los rasgos perceptivos y los funcionales.
Coltheart et al. (1998). Han descrito pacientes con graves dificultades para procesar los rasgos visuales que no tenían especiales dificultades con los seres vivos.

Según esta teoría, los seres vivos se distinguen fundamentalmente por sus rasgos perceptivos (las cebras por las rayas, los canarios por el color amarillo, etc.), mientras que los objetos inanimados se distinguen por sus propiedades funcionales (el serrucho por sus picos para cortar, el martillo por su forma para ser agarrado con la mano para golpear, etc.). En consecuencia, las redes neuronales responsables de los seres vivos se extenderán más hacia las zonas perceptivas (zona temporooccipital), mientras que las responsables de los objetos inanimados se extenderán por la zona motora (frontoparietal).

Sin embargo, algunos datos contradicen a esta teoría. El más importante es que se han encontrado pacientes con déficits específicos para la categoría seres vivos que tenían igualmente dañados (o conservados) los rasgos perceptivos y los funcionales. Incluso se han descrito pacientes con graves dificultades para procesar los rasgos visuales que no tenían especiales dificultades con los seres vivos. Otro dato contrario a esta teoría es que los pacientes con trastornos en la categoría seres vivos no siempre tienen dificultades con los instrumentos musicales, ni los que tienen alteración con los objetos inanimados tienen siempre dificultades con las partes del cuerpo.

Teoría del conocimiento específico de dominio

Caramazza y Shelton (1998). Teoría del conocimiento específico de dominio. Según dicha teoría, no son las propiedades perceptivas o las funcionales las que determinan la separación de las categorías semánticas, sino que ha sido la propia evolución del cerebro humano la que ha determinado la organización del sistema conceptual.
Caramazza (1998). Descubre disociaciones entre estos dominios que presentan los pacientes con lesiones cerebrales, pues se han encontrado disociaciones dobles entre los dominios de animales, vegetales y objetos inanimados, es decir, pacientes que tienen dañada una de esas categorías mientras conservan las otras.

Contrariamente a la teoría sensoriofuncional, la teoría del conocimiento específico de dominio sostiene que el sistema conceptual está organizado en amplios dominios como resultado del desarrollo de mecanismos neuronales destinados al procesamiento de tipos específicos de estímulos. En principio, esta teoría distingue entre los dominios de animales, vegetales y artefactos, pero no descarta la existencia de más dominios, por ejemplo, el de los congéneres. El argumento es que las adaptaciones evolutivas para distinguir los diferentes tipos de estímulos pudieron haber servido de marco en torno al cual se organizó todo el sistema conceptual. Para nuestros antepasados era crucial diferenciar rápidamente si aquello que encontraban era un animal -y, por lo tanto, algo peligroso o algo que podía servir de alimento- o era un objeto que podía utilizarse para defenderse del peligro.

Un dato importante a favor de esta teoría es el hecho de que la distinción entre estos grandes dominios se produce ya en los primeros meses de vida del bebé y también en los primates superiores, lo que apunta a su carácter innato. Otro dato a favor reside en las disociaciones entre estos dominios que presentan los pacientes con lesiones cerebrales, pues se han encontrado disociaciones dobles entre los dominios de animales, vegetales y objetos inanimados, es decir, pacientes que tienen dañada una de esas categorías mientras conservan las otras.

También hay datos contrarios a esta teoría. El más importante es que no siempre se encuentra correlación entre la categoría afectada y el área cerebral dañada en los pacientes.

Teoría conexionista

Tyler y Moss (2001). Teoría conexionista; todos los conceptos se encuentran distribuidos en una misma red semántica, pero aquellos que comparten rasgos están más próximos y, por lo tanto, son más susceptibles de resultar afectados conjuntamente cuando se lesiona esa parte de la red.

Según la teoría conexionista, existe un único sistema semántico sin separación en categorías ni funcionales ni neuroanatómicas. Cada concepto tiene algunos rasgos que son comunes con los restantes conceptos de la misma categoría y otros que son distintivos del concepto. Los rasgos comunes son los que propician que esos conceptos estén próximos en la red conceptual y que, cuando se dañan, afecten a todos los conceptos que los comparten. En el caso de los seres vivos, los rasgos distintivos son más vulnerables porque tienen menos relación con las restantes propiedades, de ahí que una lesión leve puede conllevar que los pacientes reconozcan estos animales como mamíferos, salvajes, etc., pero no consigan diferenciar si se trata de una pantera o un tigre. En el caso de los objetos inanimados, los rasgos distintivos no resultan afectados tan fácilmente porque son los que caracterizan el objeto: por una parte, hay menos rasgos comunes con otros objetos y, por otra, hay una estrecha relación entre la forma del objeto y su función (la forma afilada del cuchillo para cortar, la forma gruesa del martillo para golpear, etc.).

Un dato contrario a esta teoría es el hecho de que nunca se producen trastornos en categorías específicas. Si los déficits que se observan en los pacientes para las diferentes categorías se deben a que afectan los rasgos comunes de los ejemplares de esas categorías, ¿por qué nunca se ha encontrado un déficit para la categoría aves o para la categoría peces si todos los ejemplares tienen varios rasgos comunes y, por lo tanto, ocupan un espacio concreto de la red semántica?

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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