TEORÍAS SOBRE LA COMPRENSIÓN DEL DISCURSO

Aportaciones de Walter Kintsch

Kintsch y Van Dijk (1978). Teoría de la macroestructura.
Kintsch (1988). Teoría de la construcción-integración.
Ericsson y Kintsch (1995). Teoría de la memoria de trabajo.

Walter Kintsch ha sido uno de los psicólogos cognitivos más influyentes en las últimas décadas. Sus contribuciones tienen implicaciones para la psicología de la memoria y del pensamiento, pero sobre todo para la psicología del discurso. A lo largo de los años ha desarrollado, junto a algunos colaboradores, varias formulaciones teóricas de gran impacto en la investigación básica y aplicada: la teoría de la macroestructura (1978), la teoría de la construcción-integración (1988) y la teoría de la memoria de trabajo (1995).

Teoría de la macroestructura
Kintsch y Van Dijk (1978). Durante la comprensión, el lector u oyente añade proposiciones que no se extraen directamente del texto, sino que proceden de la memoria a largo plazo. En otras palabras, algunas proposiciones son el resultado de inferencias que añaden información no explícita en el texto base.


La primera teoría sobre la comprensión del discurso (Kintsch y Van Dijk, 1978) proponía que durante el proceso se elaboran dos tipos de estructuras semánticas:

  • La microestructura. Corresponde a la organización local del discurso e incluye un conjunto de microproposiciones correferentes (con argumentos repetidos) extraídas a partir de las oraciones del texto, que mantienen una relación jerárquica entre sí.
  • La macroestructura. Es la organización global que le da unidad de sentido al discurso, lo que intuitivamente denominamos el argumento de una narración o el tema de una conversación. La macroestructura se describe en términos de macroproposiciones y se refiere a los mismos contenidos que la microestructura pero desde un punto de vista más global o «tópico». Cuando hemos comprendido correctamente un texto, la macroestructura es lo que retenemos en la memoria.

Según Kintsch y Van Dijk, la transformación de microestructura en macroestructura la consigue el lector u oyente aplicando las siguientes macrorreglas:

  • Borrado, si una proposición no tiene vinculación alguna como antecedente con las siguientes proposiciones, debe borrarse.
  • Generalización, una secuencia de proposiciones puede ser sustituida por la proposición general de orden superior.
  • Construcción, una secuencia de proposiciones puede ser sustituida por una proposición que denota un hecho global, del cual los hechos denotados por las proposiciones de microestructura son condiciones, componentes o consecuencias normales.

El lector puede utilizar de arriba-abajo su esquema de narración cuando lee una novela, su esquema de argumentación cuando lee un debate científico o su esquema de artículo cuando lee un artículo científico. Los esquemas de discurso operan de arriba-abajo, es decir, a partir de la memoria a largo plazo del lector. Por otra parte, aunque las macrorreglas son dispositivos de reducción de información, algunas proposiciones son el resultado de inferencias que añaden información no explícita en el texto base.

Las estructuras del texto son procesadas en ciclos de memoria de trabajo. Cada ciclo se inicia en los límites entre cláusulas o, cuando éstas son muy largas, entre sintagmas, extrayéndose las proposiciones de microestructura y aplicándose las macrorreglas para generar la macroestructura.

Teoría de la construcción-integración
Kintsch (1988). La nueva teoría de construcción-integración recoge importante características de la teoría de macroestructura. Supongamos que el homógrafo «banco» aparece en el siguiente texto:
«Ayer, un pistolero se llevó todo el dinero de un banco».
En la memoria del lector existirán para la palabra «banco» dos nodos conceptuales, cada uno de ellos con vínculos asociativos con otros nodos. Así, una acepción de banco (banco 1) tendrá conexiones asociativas con dinero, BBVA, Santander, La Caixa, comisiones abusivas, chorizos, cheque, cajero, hipotecas, asalto, robo, pistolero etc., mientras que la otra acepción (banco 2) tendrá conexiones con asiento, parque, acera, farola, descanso, etc. Además, habrá conexiones inhibitorias entre banco 1 y parque, asiento, etc., o entre banco 2 y dinero, hipoteca, etc. Kintsch propone que en la fase de construcción, inicialmente se activarán ambas acepciones, dando lugar a dos proposiciones en conflicto:
Llevarse [pistolero, dinero, banco 1]. [a]
Llevarse [pistolero, dinero, banco 2]. [b]
Inicialmente, toda esta información dará lugar a una red asociativa, pero los procesos de propagación de activación determinarán que las conexiones de banco 1 se refuercen, al estar éste vinculado con conceptos explícitos en el texto (dinero) o implícitos (asalto, robo, asociados a pistolero), mientras que banco 2 quedará aislado en la red, sin conexiones positivas con otros conceptos, e incluso con conexiones inhibidoras procedentes de los conceptos activados; por lo tanto, la proposición [a] se mantendrá y la proposición [b] se suprimirá. Lo interesante es que este proceso no es «inteligente», por ejemplo no se basa en la aplicación del esquema mental de «asalto al banco», y menos en razonamientos conscientes, sino que ocurre de abajo-arriba, basado en el propio texto. El mismo tipo de proceso conexionista de propagación de activación se aplica a gran escala, a grupos de oraciones y, en última instancia, al texto entero, determinando qué proposiciones constituirán la macroestructura integrada (mayor peso asociativo acumulado en la red) y cuáles no.

Las representaciones siguen siendo conceptuales o preposicionales. También sigue habiendo dos fases en la comprensión del discurso: la construcción relacionada con la extracción de proposiciones a partir del texto superficial (equivalente a la microestructura), y la integración, que supone una reducción de información para alcanzar la comprensión (equivalente a la macroestructura). En la teoría de la construcción-integración se eliminan las macrorreglas y, en su lugar, se proponen reglas débiles, reglas condicionales del tipo «si se dan las condiciones X, Y, Z → realizar las operaciones A y B, y procesos de tipo conexionista en la red de información derivada del texto.

Proceso de construcción. A diferencia de la teoría macroestructural, en la que la microestructura estaba compuesta por proposiciones «correctas», la construcción en la teoría de la construcción-integración es un proceso promiscuo que da lugar a multitud de proposiciones, algunas apropiadas, pero también incompletas, redundantes e incluso contradictorias. Además, se establecen vínculos asociativos entre las proposiciones generadas, configurando una red de tipo conexionista. Un proceso automático y principalmente guiado por el texto, y el resultado inmediato, un tanto caótico, es insuficiente para obtener un significado coherente del texto. A cambio, permite una enorme flexibilidad y una rápida adaptación a la información contextual del texto.

Proceso de integración. La integración es un proceso que establece orden en el caos de información generado por la construcción. El mecanismo propuesto de satisfacción de constricciones es de tipo conexionista: la red activada anteriormente reajusta los pesos de sus conexiones, de modo que algunas se refuerzan, al acumular más vínculos positivos, y otras se debilitan y desaparecen. El resultado se integra a la macroestructura previamente elaborada, y es una representación coherente o, al menos, más coherente que el texto base previamente activado.

Teoría de la memoria de trabajo a largo plazo
Ericsson y Kintsch (1995). Teoría de la memoria de trabajo. Estos autores postularon que, además de la memoria de trabajo convencional (memoria de trabajo a corto plazo), existe una memoria de trabajo a largo plazo, que es específica de dominio y se adquiere mediante entrenamiento continuado. Las teorías de Kintsch ofrecen un gran avance para interpretar un fenómeno multidimensional y complejo como es la comprensión del discurso.

Las teorías clásicas de la memoria de trabajo, apoyadas por múltiples experimentos, postulan que sólo somos capaces de retener de forma inmediata entre 4 y 7 unidades de información. Sin embargo, estas limitaciones parecen contradecir el rendimiento de nuestra memoria en la comprensión de narraciones y en otras tareas. Esta teoría postula que además de la memoria de trabajo convencional (memoria de trabajo a corto plazo), existe una memoria de trabajo a largo plazo, que es específica de dominio y se adquiere mediante entrenamiento continuado. En el caso de la comprensión del discurso, también se aprecia el funcionamiento de la memoria de trabajo a largo plazo. Varias horas o días después de haber leído un capítulo retomamos la lectura y, tras leer algunas oraciones, recuperamos el contexto narrativo (macroestructura) con increíble facilidad.

Lo que hacen el experto y el lector de narraciones es utilizar estructuras de recuperación almacenadas en su memoria a largo plazo, que se activan cuando reciben ciertos índices. En el caso de la lectura de narraciones, el lector construye macroestructuras de proposiciones fuertemente integradas y, cuando tras la interrupción lee una oración (índice) que se relaciona con la macroestructura, recupera fácilmente la información relevante. La memoria de trabajo a largo plazo es un mecanismo que nos libera de los estrechos límites estructurales y funcionales de la memoria a corto plazo. Por otra parte, la memoria de trabajo a largo plazo es específica del dominio entrenado y probablemente no se generaliza a otros dominios.

Valoración de las aportaciones de Kintsch

Kintsch es muy consciente de los aspectos que quedan fuera de sus sucesivas teorías. Así, el análisis sintáctico de las oraciones o los procesos de codificación proposicional a partir del texto superficial no forman parte de las teorías, sino que se dan por supuestos. Los aspectos computacionales no están muy detallados. Por ejemplo, en la teoría de construcción-integración se menciona que la construcción se elabora aplicando reglas de producción, pero no se especifican ni siquiera hipotéticamente cuáles son esas reglas de producción. Asimismo, los procesos conexionistas que se aplican en la integración son más una «filosofía» que una propuesta formal de simulaciones efectivas. Da la impresión de que los mecanismos computacionales propuestos son herramientas provisionales más que aspectos esenciales en sus teorías. Prueba de ello es la facilidad con la que Kintsch adopta nuevas aproximaciones. El uso de las proposiciones como formato de representación es una decisión polémica, especialmente por su ausencia de anclaje en el mundo. La posición epistemológica de Kintsch parece ser: avancemos todo lo posible en una concepción general de la comprensión del discurso, aun dejando detalles sin resolver o con una solución provisional, que se podría revisar más adelante.

Teorías de modelos de situación

Estas propuestas son complementarias a las de Kintsch, al desarrollar con más detalle la idea de modelos de situación.

Modelos de continuidad situacional
Gernsbacher (1990). Enfoque de construcción de estructuras. Postula que cuando empezamos a leer una narración establecemos la «fundación de una estructura» (una forma un tanto aséptica de denominar un modelo de situación), activando «celdillas» de la memoria (una especie de nodos de memoria semántica).
Zwaan, Langston y Graesser (1995). Propusieron el modelo de indexación de eventos que, en realidad, es una variante de la propuesta de Gernsbacher, a la que añaden el protagonista y la intencionalidad como dimensiones de la situación. Según ellos, al procesar el primer evento de la historia, el lector establece cinco índices: temporalidad, espacialidad, causalidad, protagonista e intencionalidad.

La propuesta básica es que las oraciones de un texto generalmente mantienen continuidad en una serie de dimensiones situacionales, como el tiempo y el espacio, pero cuando se produce alguna discontinuidad en una o más de estas dimensiones hay un sobrecoste cognitivo. Según Gernsbacher, cuando empezamos a leer una narración establecemos la «fundación de una estructura» (una forma un tanto aséptica de denominar un modelo de situación), activando «celdillas» de la memoria (una especie de nodos de memoria semántica). La fundación de una estructura implica un coste cognitivo considerable, que se manifiesta en la lenta lectura de las primeras oraciones o párrafos de una historia. La siguiente operación es el proceso de «mapeado de estructura», es decir que, a medida que leemos nuevas oraciones, completamos o enriquecemos la estructura fundada, pero esto sólo ocurre si se mantiene la continuidad o coherencia temporal, espacial, causal y de correferencia. Sin embargo, cuando aparece algún indicador de discontinuidad en el texto, el lector realiza un «cambio de estructura», es decir, deja de implementar la estructura anterior y funda una nueva estructura o subestructura, activándose nuevas celdillas de memoria. El cambio de estructura implica un incremento del coste cognitivo que se manifiesta en una lectura más lenta en ese punto del texto. Una vez realizado el cambio de estructura, la estructura anterior pierde accesibilidad en la memoria. Esto podría explicar las diferencias individuales en comprensión, ya que los lectores menos eficientes tienden a realizar más cambios de estructura que los más eficientes.

Teoría de la experiencia de inmersión
Langacker (2001). Cada proceso de interpretación está sintonizado con una unidad de entonación del habla y se puede considerar un «marco atencional», es decir, los límites prosódicos del habla, muchas veces coincidentes con los de las cláusulas gramaticales, son marcadores lingüísticos naturales de los procesos de interpretación.
Zwaan (2004). Propuso la teoría de la experiencia de inmersión con un afán integrador. Así, la teoría incorpora muchas de las ideas de Kintsch y sus colaboradores sobre los procesos de comprensión del discurso, pero con una diferencia importante: sustituye las proposiciones de Kintsch por representaciones corpóreas como formato de los modelos de situación.

Esta teoría incorpora muchas de las ideas de Kintsch y sus colaboradores sobre los procesos de comprensión del discurso, pero con una diferencia importante: sustituye las proposiciones de Kintsch por representaciones corpóreas como formato de los modelos de situación. En este sentido también asume algunas características de las te orías de cambio de estructuras y del modelo de indexación de eventos, que acabamos de describir, e incluye asimismo ideas propias de la lingüística cognitiva. La experiencia de inmersión se basa en el supuesto según el cual la memoria de trabajo del lector u oyente refleja la accesibilidad de los objetos y eventos narrativos de modo muy similar a como lo hace en la experiencia real. Es decir, tenderán a mantenerse en memoria los objetos presentes en la situación más que los ausentes, las características presentes más que las ausentes, los objetos próximos más que los distantes, los eventos en curso más que los pasados, las metas actuales más que las pasadas o las entidades visibles más que las ocultas. Zwaan propone tres componentes en la comprensión: activación, interpretación e integración, que corresponden a grandes rasgos al procesamiento léxico, de la cláusula y del discurso, respectivamente.

  • La activación es un proceso que se dispara con cada palabra, es difusa y caótica. Sin embargo, a diferencia de Kintsch no son proposiciones las que se activan sino trazos de experiencia sensoriomotores.
  • La interpretación resulta de combinar las activaciones de las redes difusas activadas por las palabras de una cláusula, siguiendo un mecanismo de satisfacción de múltiples constricciones, análogo al mecanismo conexionista propuesto por Kintsch en su teoría de la construcción-integración. La interpretación es ya una simulación experiencial concreta. Una interpretación es como un plano cinematográfico, que implica una ubicación temporal y espacial de los personajes, objetos y eventos, y una perspectiva determinada (p. ej., la del protagonista) que proporciona mayor prominencia a unas entidades sobre las otras.
  • La integración ocurre a medida que avanza el texto, y el lector procede con la ejecución de nuevas interpretaciones derivadas de las cláusulas o unidades de entonación. La integración implica la transición de una interpretación a la siguiente. De nuevo se asume que esas transiciones se basan en la experiencia.

Teorías estadísticas: análisis semántico latente

Landauer y Dumais (1997). Elaboraron una teoría denominada análisis semántico latente (LSA), basada en la idea de que las pautas de uso del lenguaje revelan información semántica. La teoría analiza estadísticamente la coocurrencia de las palabras en textos naturales.
Kintsch (1998). Aplicó el LSA como una herramienta complementaria de su teoría de la construcción-integración. Los conceptos y las proposiciones derivadas del texto se expresan como vectores de LSA, y de este modo uno de los déficits de las proposiciones (la ausencia de un algoritmo que las codifique) queda subsanado: el conocimiento se puede extraer automáticamente a partir de los textos mediante un algoritmo de LSA.
Louwerse y Zwaan (2010). Aplicaron el LSA a 50 nombres de ciudades norteamericanas, a partir de un corpus de artículos del New York Times y de otros periódicos. A partir de las coocurrencias en los textos se obtuvieron los cosenos entre los vectores correspondientes a dichas ciudades, y posteriormente se aplicó a estos cosenos un análisis multidimensional. Lo sorprendente es que los valores dimensionales obtenidos para las ciudades correlacionaron con su longitud y latitud geográficas (0,368 y 0,413, respectivamente, a partir de los datos del New York Times), y aun más con la longitud y la latitud estimadas por un grupo de participantes (0,415 y 0,590, respectivamente).
Olmos et al. (2011). Crearon un algoritmo de LSA, que combina cosenos y longitud de los vectores, capaz de evaluar resúmenes de textos redactados por estudiantes de bachillerato. Los autores calcularon mediante el LSA la similitud entre los resúmenes y los textos originales, y también pidieron a un grupo de expertos que valorasen dichos resúmenes. Los resultados indicaron que los valores de LSA correlacionaron con la valoración de los expertos entre 0,41 y 0,63, dependiendo del tipo de texto.

Esta teoría analiza estadísticamente la coocurrencia de las palabras en textos naturales. Inicialmente, los autores registraron, mediante un programa de ordenador, las ocurrencias de unas 60.000 palabras en unos 30.000 textos, formando una inmensa matriz de palabras (filas) x textos (columnas), cuyas celdillas incluían las frecuencias de ocurrencia. Los cálculos matemáticos posteriores, mediante la técnica de descomposición en valores singulares, permiten reducir la matriz a un espacio vectorial de sólo unas 300 dimensiones. Las palabras están representadas en ese espacio como vectores, y las relaciones entre un par de palabras se calculan como el coseno del ángulo entre sus vectores. A su vez, la longitud de cada vector es un indicador de la riqueza semántica de la palabra. Lo interesante de este procedimiento es que los cosenos obtenidos matemáticamente tienen propiedades psicológicas emergentes. Por ejemplo, el coseno entre dos palabras predice los juicios de similitud de los participantes humanos, los efectos de priming, estima el grado de sinonimia entre las palabras, se relaciona con la edad de adquisición, etc. Más aun, los vectores de las palabras de una oración o de un texto pueden combinarse en nuevos vectores que representan estas unidades de discurso. Cuando se dispone de una interfaz apropiada, el usuario de LSA puede comprobar por sí mismo las relaciones semánticas (cosenos), no sólo entre palabras, sino entre oraciones o entre textos. Así, en castellano hay una aplicación LSA elaborada por José A. León y sus colaboradores de la Universidad Autónoma de Madrid.

El LSA es una herramienta estadística que explota datos procedentes de corpus lingüísticos. Sin embargo, Landauer y Dumais afirman que el LSA es una auténtica teoría del significado. Según ellos, los seres humanos funcionamos en gran medida como el LSA; así, el significado de la mayoría de las palabras se adquiere a partir de su relación con otras palabras en contextos puramente lingüísticos, por ejemplo durante la lectura. Un corpus amplio de textos en un determinado dominio sería análogo a la acumulación de experiencia de las personas en ese dominio; en otras palabras, el lenguaje es un espejo de la experiencia. Por lo tanto, las relaciones semánticas derivadas estadísticamente de los textos reflejan directamente el conocimiento de las personas. La información sobre el mundo contenida en la estadística de las palabras no es nada despreciable. El LSA pone el acento en un aspecto importante del procesamiento del lenguaje que puede tener relevancia psicológica: los lectores u oyentes podrían realizar un cómputo automático de la coocurrencia de las palabras, como una especie de atajo cognitivo que los lleva a realizar inferencias probables.

No debe olvidarse que el LSA no es una teoría completa de la comprensión del lenguaje. Así, el LSA no analiza las palabras gramaticales (pronombres, artículos, preposiciones, etc.), ni tampoco los procesos sintácticos, ni el orden de las palabras. Tampoco tiene en cuenta los mecanismos cognitivos implicados en la comprensión, como la memoria de trabajo, o los procesos atencionales.

Teorías neurológicas

Las teorías cognitivas sobre la comprensión del discurso se basan principalmente en estudios conductuales. Sin embargo, en los últimos años se ha incrementado el número de investigaciones neurocientíficas sobre la comprensión del discurso. Los datos neuroanatómicos, extraordinariamente ricos y multidimensionales, pueden por sí mismos contribuir a configurar teorías cognitivas nuevas.

Papel del hemisferio derecho
Mark Beeman (1998). Creador de la teoría más completa sobre el papel del hemisferio derecho. Postula que ambos hemisferios están especializados en diferentes procesos semánticos relacionados con la comprensión del lenguaje. Al procesar las palabras, el hemisferio izquierdo realiza una codificación semántica fina, es decir, activa intensamente campos semánticos reducidos, dominantes y relacionados con el contexto inmediato. El hemisferio derecho, en cambio, realiza una codificación semántica gruesa, activando débilmente campos semánticos mucho más amplios pero también difusos y mal estructurados.

La comprensión y la producción del lenguaje se han asociado tradicionalmente a la actividad del hemisferio cerebral izquierdo, en particular las áreas perisilvianas de Broca (corteza frontal inferior) y de Wernicke (corteza temporal superior, circunvolución angular). Sin embargo, los estudios neurocientíficos muestran que el hemisferio cerebral derecho desempeña un papel relevante en la comprensión, especialmente del discurso.Los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho, aunque no presentan síntomas afásicos, tienen dificultades para extraer las ideas principales de una narración, realizar inferencias, comprender metáforas, etc.

Artículos indeterminadosArtículos determinados
Una abuela se sentó a una mesa
Un niño jugaba en un patio
Una madre hablaba en un teléfono
Un marido conducía un tractor
Un nieto gateó hacia una puerta
Un nene hacía pucheros y se aburría
Una abuela prometió cocinar una tarta
Una esposa miró hacia un campo
Unas nubes oscuras se acercaban rápidamente
Una madre se preocupaba por una cosecha Una abuela abrió una puerta
Empezó a caer alguna lluvia
Un día de trabajo terminó pronto
Una familia corrió sobre un campo mojado
La abuela se sentó a la mesa
El niño jugaba en el patio
La madre hablaba al teléfono
El marido conducía el tractor
El nieto gateó hacia la puerta
El nene hacía pucheros y se aburría
La abuela prometió cocinar tarta
La esposa miró hacia el campo
Las nubes oscuras se acercaban rápidamente
La madre se preocupaba por la cosecha
La abuela abrió la puerta
Empezó a caer la lluvia
El día de trabajo terminó pronto
La familia corrió sobre el campo mojado
Robertson et al. (2000) realizaron un estudio de neuroimagen en el que los participantes recibían conjuntos de oraciones que incluían artículos indeterminados o bien artículos determinados. La versión con artículos indeterminados se lee como un conjunto de oraciones independientes, mientras que las oraciones con artículos determinados son correferentes y, por lo tanto, se leen como una narración. Los resultados mostraron activaciones en las áreas perisilvianas del hemisferio izquierdo en ambas versiones, pero, además, en la versión de narración se activó la región del hemisferio derecho homologa del área de Broca, indicando que la integración del discurso requiere la colaboración del hemisferio derecho.

En la mayoría de las tareas del lenguaje (reconocimiento de palabras, comprensión de oraciones literales, inferencias prealmacenadas, etc.) el hemisferio izquierdo es más eficiente que el derecho, llevando a cabo un procesamiento rápido y apropiado. Sin embargo, cuando se trata de formas de lenguaje más sofisticadas, como capturar el sentido del discurso, entender metáforas nuevas, comprender el humor, o realizar inferencias elaborativas, el hemisferio derecho ofrece ventajas. En realidad, ambos hemisferios cooperan y combinan información a través de la rica conectividad proporcionada por el cuerpo calloso.
La teoría de Beeman se ajusta bastante bien a los procesos postulados por la teoría de la construcción-integración de Kintsch. La construcción, como proceso de activación difuso y caótico, responde casi exactamente al papel del hemisferio derecho, mientras que la integración como un proceso de constricciones múltiples que elimina activaciones irrelevantes es más propia del carácter selectivo del izquierdo. Sin embargo, la división del trabajo entre ambos hemisferios es un tanto gruesa y, según algunos autores, gran parte de las funciones lingüísticas atribuidas al hemisferio derecho podrían tener relación más bien con el lóbulo frontal en general o con el lóbulo temporal, sin una lateralización clara.

Papel de otras estructuras cerebrales
Ferstl et al. (2008). En un metaanálisis realizado sobre 23 estudios de neuroimagen que contrastaban la comprensión del discurso con la comprensión de oraciones inconexas o incoherentes, Ferstl et al. (2008) informaron de la existencia de activaciones compartidas en el área de Broca, pero también en áreas con una amplia distribución cerebral, incluyendo ambos hemisferios, por ejemplo, activaciones bilaterales en el lóbulo temporal anterior, la unión temporoparietal, el surco temporal superior y en estructuras de la corteza medial, como el precuneus y la corteza prefrontal dorsomedial.
fig9 08 TEORÍAS SOBRE LA COMPRENSIÓN DEL DISCURSO
Regiones activadas en la corteza en función del nivel de la tarea lingüística. Tomado de Xu et al. (2005).

Ferstl et al. (2008) informaron de la existencia de activaciones compartidas en el área de Broca, pero también en áreas con una amplia distribución cerebral, incluyendo ambos hemisferios, por ejemplo, activaciones bilaterales en el lóbulo temporal anterior, la unión temporoparietal, el surco temporal superior y en estructuras de la corteza medial, como el precuneus y la corteza prefrontal dorsomedial. Lo interesante es que muchas de estas regiones tienen que ver con la teoría de la mente, es decir, con la capacidad de entender los estados mentales de los demás. Esto es justamente lo que cabría esperar de la comprensión de narraciones que demandan una toma de perspectiva mentalista.
Otros estudios sugieren que también las estructuras cerebrales relacionadas con las emociones (ínsula, amígdala) o con las acciones motoras (corteza motora y premotora) se activan durante la comprensión de textos narrativos. De modo general, los datos neurológicos parecen avalar la noción de modelos de situación como representaciones experienciales o corpóreas, pero también confirman el protagonismo de las áreas perisilvianas clásicas situadas en el hemisferio izquierdo.

Conclusiones

Las teorías del discurso pueden parecer demasiadas y demasiado heterogéneas. La teoría de la construcción-integración de Kintsch es la más ambiciosa, cubriendo un amplio rango de fenómenos: los niveles de representación, la extracción de las ideas principales del discurso, la coherencia local y global, la funcionalidad de la memoria de trabajo en la comprensión o las inferencias. La teoría de construcción de estructuras de Gernsbacher hace hincapié en el funcionamiento de los procesos de coherencia (continuidad) y los efectos de las marcas de discontinuidad durante la comprensión en línea. También hace predicciones precisas sobre las consecuencias de la continuidad o la discontinuidad en el recuerdo del texto. La teoría de la experiencia de inmersión de Zwaan es, en cierta medida, un ensayo de reformulación de la teoría de la construcción-integración de Kintsch, pero incorporando mecanismos corpóreos o experienciales de representación del significado, en lugar de las proposiciones simbólicas. Sin duda, la teoría más divergente es el análisis semántico latente (LSA), puesto que se basa en el análisis computacional del discurso más que en el estudio del comportamiento del lector u oyente. A cambio ofrece una poderosa tecnología cognitiva, que tiene aplicaciones en el campo educativo e instruccional.

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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