Variables determinantes del procesamiento semántico

tabla7 02 Variables determinantes del procesamiento semántico

Variables como la del punto de unicidad o la frecuencia léxica son poco relevantes en las tareas de categorización semántica o en la de verificación de frases. La variable semántica más importante es, sin duda, la tipicidad. Izura, Hernández-Muñoz y Ellis (2005) recogieron datos de tipicidad con una muestra de 50 participantes para un total de 500 palabras castellanas pertenecientes a cinco categorías semánticas: animales, partes del cuerpo, muebles, ropa e inteligencia. Otra variable importante es la edad de adquisición, esta variable también influye en el procesamiento semántico, puesto que las primeras palabras que se aprenden desempeñan un papel central en la formación de las categorías.

Recuadro 7-2. Papel de la edad de adquisición en la organización del sistema semántico
La edad de adquisición de las palabras es una variable sumamente influyente tanto en la comprensión como en la producción, en el sentido de que las palabras que se aprenden a una edad temprana a lo largo de la vida son más fáciles de comprender y están más accesibles durante el habla que las que se aprenden a una edad tardía.
Especialmente, la edad de adquisición desempeña un papel muy relevante, mayor incluso que la frecuencia de uso, en las tareas que requieren acceder al significado, como ocurre en la denominación de dibujos, la fluidez semántica o la asociación semántica. Su papel, en cambio, es más discreto en aquellas tareas en las que el componente semántico tiene menos participación, como la repetición de palabras, la decisión léxica o la lectura en voz alta.
¿Por qué las palabras aprendidas tempranamente son más importantes?
Según los modelos localistas, ello se debe a que los primeros conceptos que se aprenden ocupan una posición central en la red semántica y establecen conexiones con todos los que se van añadiendo. En cambio, los conceptos que se aprenden tardíamente tienen que unirse a la red ya formada, en posiciones más periféricas y con menor número de conexiones. De ahí que cuando se produce una lesión cerebral, y como consecuencia los pacientes tienen dificultades para recuperar las palabras (anomia), los efectos son más devastadores en las palabras de adquisición tardía ya que, al tener menos conexiones, son más vulnerables (Cuetos, Monsalve y Pérez, 2005).
La explicación que proponen los modelos conexionistas es diferente, ya que atribuyen los efectos de la edad de adquisición a los diferentes pesos en las conexiones entre los nodos. Las palabras que se aprenden tempranamente tienen más posibilidades de aumentar los pesos de las conexiones que las que se aprenden tardíamente porque llevan más tiempo formando parte de la red y, sobre todo, porque entran a formar parte de la red cuando ésta tiene mayor plasticidad. Con el paso del tiempo el sistema neuronal va perdiendo plasticidad y, por lo tanto, es más difícil conseguir pesos importantes en las conexiones. Los trastornos producidos tanto por lesiones puntuales (anomias) como por enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer) se explican en estos modelos porque afectan más a las conexiones con menores pesos, que son las que corresponden a las palabras aprendidas en edades tardías.
Sea cual fuere la explicación, lo cierto es que la edad y el orden en que cada persona aprende las palabras determinan la configuración de su sistema semántico y, consecuentemente, si esa persona tiene la desgracia de sufrir la enfermedad de Alzheimer, determinan el orden en el que van desapareciendo las palabras de su memoria (Cuetos, Rodríguez-Ferreiro, Sage y Ellis, 2012).

Una tercera variable semántica es la imaginabilidad. Por imaginabilidad nos referimos a la facilidad con que uno puede imaginar el significado de una palabra. Hay palabras fáciles de imaginar, como «cuchillo», «gato» o «libro», y otras en la que es muy difícil producir una imagen, como «verdad», «ética» o «maldad». Al igual que la tipicidad, la imaginabilidad se mide a través de cuestionarios subjetivos en los que los participantes tienen que puntuar sobre una escala, generalmente entre los valores 1 y 7, la facilidad para imaginarse el significado de una palabra. Aunque se trata de conceptos diferentes, la imaginabilidad está estrechamente relacionada con la variable concreción/abstracción, dado que los objetos concretos son fáciles de imaginar y los abstractos difíciles de imaginar.

Tomado de Pedro R.Montoro
Paivio (1971). Se ha demostrado que las palabras concretas y altamente imaginables se recuerdan mejor que las abstractas y las difícilmente imaginables en las pruebas de memoria.
de Groot (1989). Las palabras de alta imaginabilidad se procesan más rápidamente que las de baja imaginabilidad.
Brysbaert, Van Wijnendaele y de Deyne (2000). Sostienen que la edad de adquisición podría ser una variable determinante en la organización del sistema semántico, en el sentido de que las primeras palabras que aprenden los niños tienen un papel mucho más importante en la configuración de las redes semánticas que las que aprenden a una edad tardía.
Cuetos (2003). La pérdida de las palabras que se produce en las enfermedades neurodegenerativas, como la demencia de Alzheimer, debido a la atrofia cerebral progresiva, comienza afectando primero a las palabras adquiridas a edad tardía. Las que se aprendieron tempranamente son más resistentes a la enfermedad.

Un problema con todas estas variables es que, al ser cuantificadas mediante escalas subjetivas, pueden ser afectadas por otras variables relacionadas y que los sujetos no pueden separar, por ejemplo, la familiaridad o la frecuencia.

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Pedro R. Montoro

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