Procesos psicosociales en el deporte

INTRODUCCIÓN

En 1898, Norman Triplett, un psicólogo de la Universidad de Indiana, llevó a cabo lo que muchos autores consideran el primer experimento de psicología social (Allport, 1954). Triplett diseño un experimento de laboratorio en que un grupo de 40 niños debía ejecutar una tarea motriz: enrollar un carrete de hilo de pescar. Una parte de los niños realizaba la tarea a solas (condición de control) y la otra competía con sus
compañeros (condición experimental). Los resultados confirmaron que los niños rendían más cuando competían con sus compañeros que cuando realizaban la tarea en solitario. Posteriormente, Allport (1924) denominaría facilitación social al efecto que ejerce la presencia de otras personas sobre el rendimiento de un individuo. El mundo del deporte proporciona un contexto natural privilegiado para observar procesos psicosocíales, pero también es un campo de aplicación en sí mismo.

CONCEPTO Y PERSPECTIVA HISTÓRICA DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL APLICADA AL DEPORTE

Escartí (1999) clasifica los temas de estudio de la psicología social del deporte en dos grandes bloques:

  • Los factores psicológicos y sociales que influyen en la práctica del deporte y del ejercicio.
  • Los efectos que la práctica del deporte y del ejercicio produce en el funcionamiento psicosocial de las personas.

La psicología social aplicada al deporte es un campo en construcción. Por ello resulta complicado aventurar una definición. Entre todas las definiciones formuladas, la de Ossorio y Fernández (2010), es un buen punto de partida, y dice así: “el área de la psicología social que estudia, no solo, el comportamiento y el pensamiento de los individuos y de los grupos en los contextos de ejercicio físico-deportivo de recreación y de las competiciones deportivas; sino además los beneficios psicológicos asociados a la práctica deportiva”.

Una cuestión polémica que permanece sin resolver concierne a la relación entre la psicología social del deporte y la psicología del deporte. Algunos autores consideran que la psicología social del deporte forma parte de la psicología del deporte (Tutko y Bruns, 1979) mientras que otros establecen la relación inversa (Hernández-Mendo, 2003). En cualquier caso, parece evidente que la psicología del deporte asume un enfoque individualista a diferencia de la psicología social del deporte que realiza una aproximación social a los problemas, lo que determina la elección de unos métodos y principios teóricos específicos (Escartí,
1999).

Escartí (2003) agrupó las investigaciones en cuatro bloques:

  • Estudios sobre influencia social.
  • Estudios sobre actitudes.
  • Estudios sobre atribución.
  • Estudios de dinámica de grupos.
  • El estudio de Triplett (1898) es el primer experimento que combina deporte y psicología.
  • Hasta después de la primera guerra mundial, no se crearon los primeros institutos y departamentos universitarios dedicados a la investigación en psicología del deporte. Destaca el laboratorio dirigido por Coleman Griffith (1925). El trabajo de Griffith posee valor histórico, pero escasa influencia sobre el desarrollo de la psicología del deporte.
  • En la URSS, Alexander Puni y Peter Rudik, considerados los padres de la psicología del deporte en Europa. En esta primera etapa, la psicología del deporte produjo, fundamentalmente, trabajos sobre aprendizaje motor.
  • Después de la segunda guerra mundial, las Fuerzas Armadas de EEUU, investigan como optimizar la selección y el entrenamiento de pilotos de combate. En la URSS, la psicología del deporte se consolida como un campo de aplicación de la psicología.
  • A partir de la década de 1960, los aspectos sociales del deporte comenzaron a recibir una atención creciente por parte de los investigadores. El I Congreso Mundial de Psicología del Deporte que se celebró en Roma en 1965. Tras ese congreso se constituyeron las primeras organizaciones científicas especializadas europeas.
  • Martens (1975) puso de relieve los problemas conceptuales, metodológicos e interpretativos que afectaban los estudios de corte individualista, predominantes en las investigaciones que se estaban realizando. Este hecho desembocó en la adopción de un enfoque más interaccionista.
  • A partir de los años ochenta del siglo XX, el ámbito deportivo comenzó a ser considerado por los psicólogos sociales como un objeto de estudio interesante, pero la psicología social del deporte adquirió el estatus de disciplina con objeto de estudio. En 1986, la American Psychobgical Association (APA) creó la división 47: Exercise and Sport Psychology.
  • La revisión realizada por Castillo, Alvarez y Balaguer (2005), donde examinaron el interés y la representatividad de los aspectos psicosocíales en la investigación científica sobre el deporte desde 1887 hasta 2001. Los resultados mostraron que el 60% de estas investigaciones trataba sobre los aspectos psicosociales del deporte y que el número de publicaciones de este tipo se incrementaba constantemente. Los temas más estudiados eran la motivación, la participación deportiva, las emociones, el género y el sexo, las actitudes y los grupos.

PROCESOS PSICOSOCIALES BÁSICOS EN EL ÁMBITO DEPORTIVO

La mayoría de las investigaciones que se mencionaran se han llevado a cabo con deportistas no profesionales. No obstante, estos procesos básicos también operan en el deporte profesional.

Motivación y emoción

La motivación es la fuerza impulsora de nuestra conducta y determina la dirección y la intensidad con que actuamos. El rendimiento que las personas alcanzan depende de la propia motivación. Muchas de las decisiones que cada persona toma, como realizar determinada actividad deportiva y no otra, dedicar
más o menos horas a su práctica o abandonarla temporal o definitivamente, están dictadas/impulsadas/
promovidas por la motivación propia.

Una de las clasificaciones más utilizadas distingue entre motivación intrínseca y motivación extrínseca (Deci y Ryan, 1985). La motivación intrínseca conduce a realizar una acción por el propio interés que genera la actividad (estudio psicología porque me gusta aprender, y me ayuda a comprender determinadas conductas). En cambio, la motivación extrínseca promueve la ejecución de una actividad con el fin de satisfacer otros motivos no relacionados con la actividad en sí misma (estudio psicología porque necesito el puto titulo para trabajar en la Diputación donde tengo “reservada” una plaza). La motivación intrínseca, en comparación con la motivación extrínseca, se ha relacionado con mayor adhesión a la práctica deportiva (Ryan, Frederick, Lepes, Rubio y Sheldon, 1997), con niveles más altos de esfuerzo (Ntoumanis, 2001), con mayor intención de práctica en el futuro (Pelletier et al., 1995) y con mayor afecto positivo hacia la actividad deportiva (McAuley y Tammen, 1989).

La orientación motivacional, intrínseca o extrínseca, del deportista es el resultado de la interacción entre factores contextúales e individuales. Entre los factores contextúales, el clima motivacional es fundamental para entender la primacía de un tipo de motivación u otra. El clima motivacional puede estar orientado hacia la tarea o hacia el ego. Un clima motivacional orientado hacia la tarea estimula el esfuerzo y la mejora personal en relación con el rendimiento previo del deportista. En cambio, en un clima motivacional orientado hacia el ego, la competencia no se mide en relación con el propio individuo, sino en relación con otros deportistas, de modo que el éxito significa ser mejor que otros.

El deportista orientado hacia la tarea emplea criterios autorreferentes para evaluar su competencia y mide el éxito en función de su grado de aprendizaje o del dominio de la tarea. Sin embargo, el deportista orientado hacia el ego utiliza criterios externos para estimar su competencia y se siente victorioso cuando supera a otros deportistas. La orientación motivacional del deportista influye notablemente en los estados emocionales y afectivos que experimenta antes, durante y después de la competición.

En un principio se pensó que los deportistas orientados hacia el ego mostrarían mayores niveles de ansiedad y estrés ante la competición que los deportistas orientados hacia la tarea dado que estos últimos se rigen por estándares internos de ejecución y persiguen resultados más controlables. Con todo, las investigaciones han obtenido resultados poco concluyentes.

Actitudes

Las actitudes son estructuras duraderas de creencias sociales adquiridas y organizadas por la propia experiencia que predisponen al individuo a reaccionar de manera característica frente a determinadas personas, objetos, sucesos o situaciones. Las actitudes siempre se refieren a algo determinado, el objeto de la actitud. Los objetos de actitud pueden ser concretos o abstractos, conductas u opiniones, y personas o grupos (López-Sáez, 2006).

Las actitudes constan de tres componentes (Briñol, Falces y Becerra, 2007) :

  • Cognitivo. Comprende los pensamientos y creencias de las persona acerca del objeto de la actitud.
  • Afectivo. Incluye los sentimientos y emociones relacionados con el objeto de la actitud.
  • Conductual. Aglutina las intenciones para realizar la acción y los comportamientos dirigidos hacia el objeto de la actitud.


Kenyon (1968), desarrolló la Escala de Actitudes hacia la Actividad Física (Attitudes Toioard Physical Activity, ATPA) con el fin de medir seis dimensiones que orientan/determinan la participación en actividades físicas. Esta escala asume que hay diferentes tipos de actitudes hacia el deporte que se corresponden con seis subdominios o subescalas, asociadas cada una con un criterio de preferencia diferenciado.

Escala de actitudes hacia la actividad física

SubescalasCriterio de preferencia
Experiencia socialActividad física con fines sociales
Salud y forma físicaActividad física para estar sano
Búsqueda de vértigoActividad física para lograr sensaciones y emociones
Experiencia estéticaActividad física como experiencia estética
CatarsisActividad física como pasatiempo y recreación
Experiencia ascéticaActividad física como un reto físico

Según la Encuesta de Hábitos Deportivos de los españoles (García Ferrando, 2005), los motivos más citados para explicar por qué se practica deporte son:

  1. Practicar ejercicio físico (60%).
  2. La diversión que produce y pasar el tiempo (47%).
  3. Afición al deporte (34%).
  4. Mantener y/o mejorar la salud (32%).
  5. Encuentro con amigos (23%).

Los hombres señalan, en mayor proporción que las mujeres, el aspecto lúdico y el hecho de pasar el tiempo, la afición por el deporte, el encontrarse con amigos y la inclinación a competir. Las mujeres hacen más hincapié que los varones en los motivos de practicar ejercicio físico, de mantener y/o mejorar la salud y de mantener la línea. Entre los jóvenes destaca, sobre todo, el elemento lúdico del deporte, el gusto por el deporte y la dimensión social de facilitar el encuentro con amigos. En cambio, entre los mayores adquiere más relevancia la ejercitación física y, sobre todo, la dimensión de la salud.

Estereotipos

Los estereotipos son creencias sociales compartidas acerca de las características de un grupo o de un tipo de individuos (sistema 1). En el terreno deportivo tienen especial importancia los estereotipos de género y de raza. Actualmente se acepta con bastante naturalidad la presencia de la mujer en el deporte, pero todavía persisten algunas diferencias entre géneros en el nivel de participación, interés y actuación deportiva.

En un estudio de Eccles y Harold (1991) se demostró que las diferencias de género en el deporte, al parecer, son más una consecuencia de la socialización que de diferencias aptitudinales entre hombres y mujeres.

Según la teoría de la amenaza del estereotipo (Steele y Aronson, 1995), las personas realizan peor una tarea cuando se les recuerda que el grupo al cual pertenecen suele obtener un rendimiento bajo en dicha tarea. Además, según esta teoría, los estereotipos también pueden afectar a las personas que no los han interiorizado. Numerosas investigaciones han comprobado que la actuación deportiva de las mujeres empeora cuando se informa de los estereotipos de género sobre su competencia en la tarea.

En cuanto a los estereotipos raciales, existe una creencia extendida y socialmente aceptada acerca de la supuesta superioridad innata de los atletas negros en comparación con los blancos en determinados deportes. Esta creencia es asumida también por muchos negros a pesar de que un gran porcentaje de ellos considera que la mayoría de los blancos los perciben como superiores en aptitud atlética, pero inferiores en inteligencia (Sigelman y Tuch, 1997), definida esta última como la habilidad para pensar estratégicamente en el terreno de juego.

Socialización

La socialización es el proceso mediante el cual las personas aprenden e interiorizan las normas y valores dominantes en un contexto social o cultural determinado. Este aprendizaje proporciona las capacidades necesarias para actuar de manera satisfactoria en la interacción social con otros miembros. Puede distinguirse entre una socialización dentro del deporte y una socialización a través del deporte.

  • Socialización dentro del deporte. Está relacionada con las influencias sociales que determinan la motivación hacia la práctica deportiva.
  • Socialización a través del deporte. Tiene que ver con la adquisición de valores, normas y conocimientos sociales como consecuencia de la práctica deportiva.

La orientación que se le dé al proceso de socialización deportiva depende, en gran medida, de las instituciones e individuos con capacidad para transmitir los valores culturales apropiados. En el deporte escolar, los agentes sociales más influyentes son la familia y los entrenadores que, junto con el deportista, forman el triángulo deportivo, pero a partir de la adolescencia los compañeros son el principal factor de influencia. Desde la teoría social cognitiva de Bandura (1982) la socialización deportiva puede interpretarse como un proceso de modelado, en el cual los compañeros, padres y entrenadores son modelos de influencia social en cuanto a la motivación y la participación deportiva. Además de entrenadores, padres y compañeros, existen otros factores de influencia de menor importancia que pueden condicionar el proceso de socialización deportiva, como los árbitros, los clubes y organizaciones deportivas y los medios de comunicación.

Habilidades y competencias sociales

La competencia social hace referencia a las aptitudes necesarias para afrontar eficazmente los retos de la vida diaria. Uno de los componentes básicos de la competencia social son las habilidades sociales aunque algunos autores utilizan los dos términos indistintamente. Como ejemplo de estas habilidades puede citarse la asertividad o la empatía. El entrenamiento en habilidades sociales ayuda al desarrollo de competencias, como la capacidad de comunicación y negociación o la superación de la inseguridad, la timidez y las conductas antisociales. Parece que el ámbito deportivo es un medio idóneo, en el cual puede practicarse este tipo de habilidades, sin embargo, la práctica deportiva no es solo una herramienta de desarrollo de la competencia social, sino que también está favoreciendo con su práctica la competencia social.

COMPORTAMIENTO SOCIAL EN EL ENTORNO DEL DEPORTE Y DEL EJERCICIO

Relaciones interpersonales y práctica deportiva

En el ámbito deportivo se desarrollan numerosas relaciones interpersonales que condicionan el rendimiento, como la relación entre el entrenador y el deportista, la relación entre la familia y el deportista o las relaciones entre deportista y deportista. La relación entre el entrenador y el deportista ha recibido gran atención en la psicología social del deporte y se ha estudiado desde tres perspectivas diferentes (Serpa, 1999):

  • Aproximación socio-emocional. Se centra en el componente emocional derivado de la interacción entre el entrenador y el atleta y en las consecuencias positivas y negativas que esta produce sobre el comportamiento del deportista.
  • Aproximación organizacional. Entiende los deportes colectivos como organizaciones y estudia la relación entre el entrenador y el atleta desde la perspectiva líder-miembro del equipo. Según el modelo multidimensional de liderazgo en el deporte de Chelladurai (1978), la efectividad del liderazgo depende de características asociadas con la situación, con el líder y con los miembros del equipo que interaccionan para producir tres tipos de conducta: la requerida, la preferida y la real. El rendimiento y la satisfacción del grupo en cuanto a la ejecución serán altos cuando estos tres tipos de conducta sean congruentes entre sí.
  • Aproximación comportamental. Analiza comportamientos concretos durante el entrenamiento o la competición y utiliza como métodos principales la observación, los cuestionarios y las entrevistas con los atletas. Según el modelo mediacional de Smoll y Smith (1989), la efectividad del liderazgo se encuentra mediada por la interpretación que hacen los atletas del comportamiento del entrenador ya que sobre la base de esa interpretación desarrollan una evaluación afectiva acerca de tal comportamiento.

Respecto a la relación entre los padres y el deportista, la influencia de la familia sobre la participación y el éxito en el deporte de los jóvenes deportistas es notable, principalmente durante la infancia y la adolescencia. Algunos estudios han demostrado que la implicación de los padres en las actividades deportivas de sus hijos condiciona su nivel de disfrute y participación (Babkesy Weiss, 1999). No obstante, otros estudios demuestran que estos efectos se deben más bien a la evaluación subjetiva que los jóvenes deportistas hacen de la implicación de sus progenitores (Kanters, Bocarro y Casper, 2008).

Finalmente, debe considerarse la relación entre deportista y deportista. Las relaciones entre pares durante la infancia y la adolescencia son un componente clave de la experiencia deportiva. La aceptación social y la afiliación se encuentran entre los factores clave para iniciarse en el deporte (Weiss y Ferrer- Caja, 2002). También se ha encontrado una fuerte relación entre la competencia física real y percibida de los niños deportistas y la aceptación por parte de sus compañeros de equipo (Weiss y Duncan, 1992). También se ha demostrado que los adolescentes que creen ser evaluados como competentes por sus pares muestran un mayor afecto positivo relacionado con el rendimiento deportivo (Duncan, 1993).

Relaciones intergrupales y práctica deportiva

Una de las clasificaciones más sencillas e intuitivas para diferenciar tipos de deportes se distingue entre deportes individuales y deportes colectivos.

  • En los deportes individuales, como el boxeo, el atletismo o el ajedrez, el rendimiento que alcanza el deportista y el resultado que logra en la competición dependen, exclusivamente, de su propia actuación frente a la del resto de los competidores.
  • En cambio, en los deportes colectivos, como el fútbol, el fútbol sala, o el fútbol 7, el rendimiento de cada participante depende de las actuaciones conjuntas de todos los miembros de su equipo y el éxito en la competición depende del rendimiento alcanzado por el equipo, como resultado de esta combinación de actuaciones.

Los equipos deportivos compiten y se relacionan con otros, y generan relaciones intercategoriales de enorme interés para comprender la dinámica deportiva. Según la teoría de la identidad social, una parte del autoconcepto de un individuo estaría conformada por su identidad social, es decir, por “el conocimiento que posee un individuo de que pertenece a determinados grupos sociales junto a la significación emocional y de valor que tiene para él/ella dicha pertenencia” (Tajfel, 1981).

“Necesito un favor para poder ganar la Copa de Europa”, le dijo en un sms Guardiola a su amigo Santi Padró. Éste preparó un vídeo de siete minutos con imágenes de la película ”Gladiator” y con el ”Nessum dorma” como fondo musical con el que Guardiola motivó a sus jugadores antes de disputar la final de la Liga de Campeones”. La televisión autonómica catalana TV3 ha ofrecido este excepcional documento.

Los equipos perdedores también pueden mantener un autoconcepto positivo si emplean dimensiones alternativas de comparación, como el juego limpio o la humildad. En ocasiones, la diferenciación positiva respecto a otros grupos puede conducir a la discriminación, sobre todo cuando los miembros de esos grupos están negativamente estereotipados. Los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad en la transmisión y perpetuación de los estereotipos negativos justificando el trato desigual que se dispensa a determinados colectivos.

Según estadísticas del Instituto de la Mujer, el porcentaje de participación de mujeres en las juntas directivas de las federaciones deportivas únicamente alcanza el 10%. En Estados Unidos, los atletas de raza negra tienen una participación elevada en deportes mayoritarios, como el baloncesto, el fútbol americano o el béisbol. Sin embargo, raramente ocupan posiciones ejecutivas o directivas (Kahn, 1991). En una línea más positiva, las relaciones grupales que se establecen en el deporte también pueden ser un medio de integración social e intercultural.

El deporte comparte un lenguaje común y exige a los jugadores asumir una igualdad de base para llevar a cabo la actividad físico-deportiva. La Comisión Europea (2000) asigna al deporte una función social: «el deporte es una actividad humana basada en unos valores sociales educativos y culturales esenciales. Es factor de inserción, de participación en la vida social, de tolerancia, de aceptación de las diferencias y de respeto de las normas».

Cooperación y competición

El deporte puede estimular el conflicto o promover la armonía intergrupal. Deutsch (1949), propuso una teoría con el fin de alcanzar una mejor comprensión de los procesos de conflicto y su resolución. Posteriormente se desarrolló la teoría de juegos (Nash, 1953), que se aplicó al campo de la psicología mediante distintos paradigmas, como el dilema del prisionero. Este dilema permite explorar la preferencia por desarrollar las distintas conductas posibles de cooperación y competición entre dos jugadores con información nula acerca de la decisión del otro.

En el ámbito deportivo existen pocos estudios sobre la cooperación. Destaca la aportación de Orlick (1978), quien propuso la inclusión de juegos cooperativos en el aprendizaje de habilidades deportivas por parte de los niños.

Ejemplos de juegos cooperativos para niños entre 3 y 7 años
Rodar con los dedos gordos de los pies juntos. El juego consiste en rodar por el suelo con un compañero. Para ello, los dos niños se tienden sobre el suelo uniendo las plantas de sus pies. Deben decidir en qué dirección quieren rodar y, una vez hecho esto, deben entrelazar los dedos gordos de los pies del lado hacia el cual rodarán. Luego pueden cambiar la dirección enganchando los dedos de los pies del lado hacia el cual van a rodar.
Más palomitas pegajosas. El juego consiste en imaginar que el suelo es una sartén caliente y que los niños son granos de maíz que estallan para convertirse en palomitas. Los niños deben ponerse en cuclillas y, cuando “se encienda el gas”, deben saltar tanto como quieran, simulando que están estallando como palomitas. Cuando los niños son palomitas, se les vierte caramelo imaginario sobre ellas de modo que se vuelven pegajosas. Cuando los niños saltan contra otros compañeros, quedan unidos y buscan más personas a las cuales pegarse.
Tomado de Orlick (1990).

La cooperación y la competición interactúan en el terreno deportivo a diferentes niveles, en el plano intragrupal predomina normalmente la cooperación mientras que en el intergrupal hay una preponderancia de la competición. La competición puede tener efectos negativos sobre la motivación intrínseca en aquellos casos en que la consigna del equipo sea ganar cueste lo que cueste, Vallerand, Gauvin y Halliwell (1986). Además de los efectos negativos sobre la motivación intrínseca, en ocasiones, la competición intergrupal puede traspasar el límite de lo tolerable y desembocar en comportamientos agresivos.

La cooperación no solo es relativa a los miembros de tu equipo o tribu…
La ética (algo que no se estudia es la carrera) es determinante tanto en la cooperación, como la competición.

Agresión entre jugadores en el deporte

Actualmente la cultura deportiva promueve valores de juego limpio. Sin embargo,
continúa generándose violencia entre jugadores, muchas veces propiciada directamente por los aficionados, e indirectamente por los dirigentes deportivos.


Conviene diferenciar la violencia de la agresión. La violencia es una expresión extrema de agresión física (Arias, 2009). Por tanto, puede considerarse una subcategoría de la agresión. En función de las metas que persigue la agresión, pueden distinguirse dos tipos:

  • Agresión hostil. Tiene como objetivo infligir daño, está impulsada por la ira (mala gestión emocional y control de impulsos muy deficiente) y está precedida, normalmente, de una instigación previa.
  • Agresión instrumental. Tiene como objetivo el logro de un objetivo diferente al daño en sí mismo y suele implicar un cálculo de las consecuencias que puede provocar la agresión (buena gestión emocional y control de impulsos optimo) .

Dentro de la psicología pueden señalarse dos grandes bloques de teorías explicativas de la violencia que también son aplicables al campo deportivo: las teorías psicobiológicas (demasiada testosterona) y las teorías psicosociales (aprendizaje social) .

Hipótesis de la frustración-agresión de Dollard, Doob, Miller, Mowrer y Sears (1939). La frustración es el antecedente directo de la agresión, de modo que cualquier estímulo que impida la consecución de un objetivo generará frustración y, en consecuencia, agresión. Berkowitz (1969), revisa la teoría original y postula que la agresión dependería de la interpretación que hicieran los deportistas de la situación.

Teoría del aprendizaje social de Bandura (1977), propone dos mecanismos básicos de aprendizaje social: el modelado y el reforzamiento. Según esta teoría, los niños aprenden conductas agresivas tras la observación de un modelo y posteriormente reproducen esas mismas conductas por imitación. La cantidad de refuerzo que recibe el modelo incrementa el aprendizaje y la imitación.

Cuando las conductas agresivas en el deporte no solo no son sancionadas, sino que son repetidamente difundidas en los medios de comunicación, aumenta la posibilidad de que los observadores las reproduzcan. La posibilidad de que un deportista agreda a otro en el terreno de juego también depende de su razonamiento moral (Gómez, 2007). El razonamiento moral es el proceso de pensamiento que establece si una acción está bien o mal (si eres simpatizante de VOX probablemente no te resulte muy complicado dar una paliza a una persona con un aspecto y una cultura diferente a la tuya).

Según una idea extendida en nuestra sociedad, la práctica deportiva promueve un ideal de conducta ética o fair play que se transfiere a otros ámbitos no deportivos. Sin embargo, algunos estudios indican menor desarrollo moral en deportistas en comparación con personas no deportistas. Cecchini, González y Montero (2008) demostraron que los participantes experimentados en deportes de contacto presentaban menores niveles de razonamiento moral que los participantes no deportistas; los deportistas mostraron menor razonamiento moral si se encontraban orientados hacia el ego, es decir, si medían su competencia y éxito sobre la base de criterios externos como superar a otros deportistas.

CONTEXTO DEL EQUIPO DEPORTIVO

El estudio de los equipos es una cuestión de especial relevancia dentro de la psicología social del deporte. ¿Qué entendemos por “grupo”? Las siguientes características de los grupos están presentes en la mayoría de definiciones (Molero, 2009):

  • Sus miembros comparten una identidad social.
  • Son interdependientes.
  • Forman una estructura social y de roles.

Los equipos son un subtipo de grupo social con características especiales. Los grupos en general y los equipos en particular poseen una estructura propia que los caracteriza y los distingue de otros grupos y/o equipos.

Características de un equipo deportivo
Proximidad física. Existe un elevado índice de proximidad física durante períodos de tiempo prolongados, como en las concentraciones, los desplazamientos o en el terreno de juego, lo que significa que las interacciones personales se vuelven obligatorias y repetidas.
Interdependencia. La acción de un miembro del equipo depende, en mayor o menor grado, de la conducta de otro miembro del equipo.
Similitud en cuanto a sus objetivos y actitudes.
Especificidad o especialización de los miembros del equipo. Cada jugador es especialista en las funciones que se le han asignado en función de sus habilidades técnicas, físicas y tácticas.
Diferenciación respecto a otros grupos. El equipo se sirve de elementos objetivos, como camisetas o su campo de juego, para reforzar su identidad mediante la diferenciación con otros equipos.
Objetivo común. La existencia de un objetivo común compartido por todos los miembros del equipo en la actividad que lleva a cabo.

Supongo que más adelante, se hablará de la importancia del liderazgo en los equipos.

Estructura de grupo: estatus, roles y normas

Sherif y Sherif (1956) sostienen que: “la estructura de grupo se refiere a aquellas características singulares de un grupo que surgen en el lapso de las interacciones que llevan a cabo las personas y a las normas que regulan las relaciones recíprocas”. Las personas ocupan lugares o posiciones distintas dentro de un grupo, lo que implica diferentes elementos estructurales, como los roles, el estatus o las normas.

Estatus y roles

El estatus y el rol que una persona ocupa dentro de un grupo son dos aspectos estrechamente relacionados. Con el estatus se hace referencia a la valoración o prestigio asociados con la posición que ocupan las personas dentro de determinado grupo o contexto. En cuanto al rol se hace referencia al conjunto de comportamientos que se espera de una persona que ocupa determinada posición dentro del grupo. El rol es el aspecto dinámico del estatus.

La persona ejecuta su rol en la medida en que cumple con los derechos y obligaciones que le otorga su estatus. Por ejemplo, dentro de los equipos de fútbol, el capitán, una figura de alto estatus, cumple con su rol cuando logra dominar sus emociones y las de sus compañeros en situaciones difíciles para conducir al equipo hacia el éxito. Los roles pueden ser formales o informales. Los roles formales son asignados por el grupo o la organización, por ejemplo, el entrenador, el capitán, etc. Los roles informales nacen como consecuencia de las interacciones que se producen en el seno de un grupo, por ejemplo, el motor del equipo, el líder, etcétera. Existen dos factores principales que afectan la eficacia de rol: la ambigüedad de rol y el conflicto de rol.

Ambigüedad de rol. Aparece cuando la persona no está segura de lo que se espera de él. Consta de cuatro dimensiones (Beauchamp, Bray, Eys y Carrón, 2002):

  • Alcance de las responsabilidades. La falta de información clara sobre las responsabilidades del deportista conduce a la ambigüedad de rol.
  • Comportamiento de rol. La falta de información clara sobre los comportamientos asociados con el rol produce en el deportista ambigüedad de rol.
  • Evaluación de rol. La falta de información clara sobre cómo se evalúan sus responsabilidades genera en el deportista ambigüedad de rol.
  • Consecuencias de rol. La ausencia de información clara sobre las consecuencias que tiene el hecho de no cumplir con sus responsabilidades de rol provoca ambigüedad de rol.

Conflicto de rol. Surge cuando la persona percibe que su rol se solapa con el de otros. Beauchamp y Bray (2001) demostraron que la relación negativa entre el conflicto de rol y la eficacia de rol estaba mediada por la ambigüedad de rol.

Normas

Las normas determinan el comportamiento correcto y apropiado en situaciones sociales concretas. Tienen un carácter compartido por parte de los componentes del grupo de modo que el proceso por el cual se comunican o transmiten es muy importante. Las normas pueden ser formales o informales. Las normas formales son leyes explícitas, precisas y detalladas, relacionadas con los aspectos técnicos del grupo. En cambio, las normas informales son reglas implícitas generadas socialmente que se siguen aun cuando no están escritas, como la obediencia al entrenador. Feldman (1984) sostiene que las normas de equipo se refuerzan cuando cumplen una serie de funciones:

  • Facilitar la supervivencia del equipo y delimitar sus barreras.
  • Proporcionar regularidad y predictibilidad sobre los comportamientos de los miembros del equipo. Las normas del equipo permiten anticiparse a las acciones de otros y responder adecuadamente en el menor tiempo posible.
  • Ayudar a los miembros del equipo a proteger su propia imagen.
  • Transmitir los valores centrales y distintivos del equipo que definen su identidad.

En diferentes deportes y contextos se ha encontrado que el mejor predictor de la probabilidad de actuar agresivamente era la percepción de los jugadores acerca de las normas proagresivas de su equipo (Guivemau y Duda, 2002). También las normas de equipo sobre productividad han sido estudiadas desde la psicología social del deporte, y se han considerado un factor moderador de la relación entre cohesión y actuación (Patterson, Carrón y Loughead, 2005), cuanto mayor sea la cohesión dentro de un equipo, mayor será también la presión para obedecer las normas grupales.

Dinámica y procesos de grupo

Dentro de los grupos operan distintos procesos que afectan el comportamiento de los individuos. Se ha identificado muchos de esos procesos y por su importancia en el contexto deportivo pondremos el foco en la cohesión y en el liderazgo.

Cohesión

Albert Carrón (1998), define la cohesión como el “proceso dinámico que se refleja en la tendencia grupal a mantenerse juntos y permanecer unidos en la persecución de sus objetivos instrumentales y/o en la satisfacción de las necesidades afectivas de sus miembros”. Carrón, Widmeyer y Brawley (1985) desarrollan un modelo conceptual de cohesión en los equipos y un cuestionario para su medida (Cuestionario de Entorno de Grupo o Group Environment Questionnaire, GEQ).

Este modelo distingue entre las percepciones que tienen los deportistas sobre el grupo en su totalidad y sus percepciones sobre la manera en que el grupo satisface las necesidades individuales. El primer tipo de percepciones se engloba dentro de la integración del grupo, dimensión que refleja las percepciones sobre el grado de proximidad, similitud y unión existente dentro del grupo considerado como un todo. El segundo se denomina atracción individual hacia el grupo y hace referencia a las percepciones del deportista sobre las motivaciones personales que le vinculan con el grupo, así como sus sentimientos personales hacia él. Estas percepciones pueden manifestarse de dos formas diferentes: como orientación hacia la tarea o como orientación social.

La cohesión en los grupos deportivos presenta cuatro dimensiones según el modelo conceptual de
cohesión (Carron, Widmeyer y Brawley, 1985).


Algunas investigaciones sobre rendimiento deportivo apuntan hacia una relación positiva entre la cohesión de equipo y el éxito en los deportes que requieren cooperación, como el fútbol o el baloncesto (Carrón, Bray y Eys, 2002). No obstante, estas investigaciones no determinan con suficiente claridad si la cohesión conduce a mayor éxito deportivo o si el éxito deportivo aumenta la cohesión dentro del equipo. Además de relacionarse con el rendimiento, la cohesión en los equipos deportivos se ha asociado con otras variables que, según Carrón (2000), se pueden clasificar en cuatro categorías o factores: situacionales, personales, relacionados con el liderazgo y colectivos.

Factores asociados con la cohesión en los equipos deportivos
Situacionales
Orientación de la competición:
• La cohesión de tarea es mayor en equipos deportivos.
• La cohesión social es mayor en equipos recreativos.
Tamaño del equipo:
• La cohesión disminuye a medida que el tamaño del equipo aumenta.
Tipo de tarea:
• La cohesión desempeña el mismo papel en deportes individuales y de equipo.
Individuales
Cogniciones de los miembros de equipo:
• Cuanto mayor es la cohesión, más intensa es la creencia en la durabilidad del grupo.
• La cohesión se relaciona positivamente con el desarrollo de atribuciones positivas.
Afecto de los miembros del equipo:
• Cuanto mayor es la cohesión, menor es la ansiedad antes de la competición.
• Cuanto mayor es la cohesión, mayor es la satisfacción del deportista.
Comportamientos de los miembros del equipo:
• La cohesión se relaciona positivamente con comportamientos de adhesión, de esfuerzo personal,
de sacrificio y de conformidad.
• La cohesión se relaciona negativamente con comportamientos de holgazanería social.
Relacionados con el liderazgo
La cohesión aumenta cuando el líder ofrece:
Apoyo social, feedback positivo, instrucción y estilo democrático
Colectivos
La cohesión se relaciona positivamente con:
• El éxito deportivo, la eficacia colectiva y la comunicación dentro del equipo
Adaptado de Carrón (2000, p. 10).


En una investigación de Shields, Gardner, Bredemeier y Bostro (1997) con jugadores universitarios y juveniles de béisbol y sóftbol se demostró que la cohesión de tarea estaba claramente relacionada con los cuatro componentes del liderazgo anteriormente citados mientras que la cohesión social estaba ligada, fundamentalmente, al apoyo social.

Liderazgo

El liderazgo es un proceso de influencia entre el líder y sus seguidores que se produce a lo largo del tiempo y se dirige hacia la consecución de las metas de un grupo, organización o sociedad (Molero, 2004).

El entrenador debe convertirse en un líder para sus jugadores, pero también debe tenerse en cuenta la capacidad de liderazgo de los propios jugadores. En un equipo deportivo suele haber jugadores muy influyentes de acuerdo con la opinión mayoritaria dentro del grupo. Estos jugadores, que pueden tener el estatus de capitán o no, se colocan el equipo a sus espaldas en los momentos críticos de los partidos para tratar de conducirlo hasta el éxito.

El modelo multidimensional de liderazgo, propuesto por Chelladurai (1978) conceptualiza el liderazgo como un proceso interaccional en la medida en que la efectividad del liderazgo depende de las características de la situación, del líder y de los componentes del grupo.

Modelo de Chelladurai (1978). Adaptado de Pérez, 2002.

El modelo de Chelladurai sostiene que la satisfacción y el rendimiento del deportista dependen de tres aspectos de la conducta del líder:

  • Conducta requerida: es la conducta que se espera que ejecutará.
  • Conducta real: es la conducta que de hecho sigue el líder. La percepción de los deportistas de esta conducta puede diferir de la percepción del líder.
  • Conducta preferida: se refiere a las preferencias de los deportistas en cuanto a la conducta del líder.

Estos tres tipos de conducta del líder están influidos por un conjunto de antecedentes:

  • Características de la situación (p. ej., el tipo de deporte, el tamaño del grupo, etc.).
  • Características del líder (p. ej., la inteligencia, la asertividad, ética, etc.).
  • Características de los deportistas (p. ej., la inteligencia, la motivación, técnica, etc.).

Estos antecedentes interactúan con la conducta del líder para producir dos consecuencias principales: incidir sobre los niveles de rendimiento (aspectos objetivos) y de satisfacción del equipo (aspectos subjetivos). El rendimiento y la satisfacción de los jugadores serán más elevados cuanto mayor sea el nivel de congruencia entre los tres tipos de conducta del líder. Se concluye, por tanto, que la efectividad del líder pasa por su capacidad para ajustar su conducta real a las exigencias de la situación y a las preferencias de sus jugadores.

Aumento del rendimiento

Una de las intervenciones que más se han empleado para potenciar el rendimiento es el team building o construcción de equipo. El team building es un proceso dinámico y colaborativo que permite mejorar las áreas de funcionamiento relacionadas con la tarea, así como las relaciones interpersonales dentro de un equipo deportivo (Carrón, Eys y Burke, 2006). Puede aplicarse de dos modos:

  • Aproximación directa. La persona encargada de llevar a la práctica la intervención trabaja directamente con los deportistas. Normalmente, esta persona es el entrenador, quien implícita o explícitamente trabaja en el desarrollo de un equipo más cohesivo y efectivo.
  • Aproximación indirecta. La persona responsable de llevar a cabo la intervención es un consultor externo.

En general, resulta recomendable que el entrenador lleve a cabo la intervención dado que puede lograr de los deportistas mayor implicación. Carrón et al. (2006) proponen cinco estrategias de team building para aumentar la cohesión dentro de un equipo:

  1. Elaborar un perfil de rendimiento del equipo.
  2. Fijar las metas del equipo.
  3. Promover el respeto mutuo.
  4. Desarrollar la claridad y la aceptación de los roles.
  5. Mantener una comunicación efectiva.

El primer paso para mejorar el rendimiento de un equipo consiste en identificar sus fortalezas y debilidades. Un medio eficaz para conseguirlo es elaborar un perfil de rendimiento:

  1. Los miembros del equipo señalen las características físicas, mentales y tácticas más importantes en su deporte para lograr el éxito.
  2. Estimar el grado de importancia de cada una de esas características de acuerdo con una escala que oscila entre 1 (no muy importante) y 10 (lo más importante).
  3. Se solicita a los deportistas que señalen cuál es el nivel del equipo en cada una de esas características en una escala que se extiende desde el 1 (no puede ser peor) hasta el 10 (no puede ser mejor).
  4. El resultado final de cada característica se consigue restando a la puntuación de la primera escala la puntuación de la segunda.

Otra estrategia relevante de team building es, tal y como se ha descrito, la fijación de las metas del equipo. Las metas del equipo representan las creencias compartidas entre los miembros acerca del estado deseable del grupo. Por ello, están más asociadas con el éxito del equipo que con las metas individuales.

El desarrollo de respeto mutuo entre los miembros del equipo es otra estrategia eficaz de team building. Para fomentarlo, Munroe, Terry y Carrón (2002) sugieren pedir a los miembros del equipo que escriban de manera confidencial por qué cada compañero es valioso para el conjunto. Después, el entrenador o consultor reúne todos los comentarios sobre cada miembro del equipo en un documento único que entrega al interesado en un sobre cerrado. Este método no solo mejora la autoimagen de cada jugador, sino que además le proporciona una idea sobre cómo son vistos sus roles dentro del equipo y la importancia que sus compañeros le otorgan.

También pueden utilizarse sesiones personales entre el entrenador y el deportista, en las cuales el primero especifique claramente qué se espera de cada jugador dentro del equipo. Otra idea sería fomentar las discusiones de grupo para que cada jugador pudiera comprender cómo se percibe su rol en el equipo. Carrón et al. (2006) sostienen que la comunicación eficaz es el factor fundamental para desarrollar y mantener un trabajo de equipo satisfactorio.

DIMENSIÓN PSICOSOCIAL DEL ESPECTÁCULO DEPORTIVO

En las sociedades actuales, el deporte espectáculo monopoliza, en muchos ca­sos, nuestro tiempo de ocio. (Se ha convertido en un enorme negocio y en una herramienta muy utilizada por el poder económico para distraer la atención de la ciudadanía). Los espectadores son un factor de influencia relevante en la actuación deportiva. En este sentido y debido a la alarma social que despierta, se prestará especial atención a la violencia que se desata entre los espectado­ res deportivos.

Fans y espectadores deportivos

La diferencia entre fan y espectador se encuentra, al parecer, en el grado de devoción por el jugador o por el equipo. Mientras que los espectadores asisten a un espectáculo deportivo o lo ven desde sus casas, los fans, además, atribuyen un especial significado emocional a su afiliación con el jugador o con el equipo de forma que uno u otro son elementos centrales de su identidad. Un espectador no es necesariamente un fan.

En una investigación de Wann, Grieve, Zapalac y Pease (2008) se exploraron las diversas moti­vaciones de los fans (p. ej., entretenimiento, motivos estéticos, afiliación, etc.) en tres di­mensiones de comparación: deportes indivi­duales frente a de­portes de equipo , deportes agresivos frente a deportes no agresi­vos y deportes estilísticos frente a deportes no estilísticos. La motivación estética resultó ser la más importante para explicar la preferencia por los deportes individuales, no agresivos y estilísticos. En cambio, el entretenimiento y la afiliación grupal son motivos que impulsan el gusto por los deportes de equipo, agresivos y no estilísticos.

La formación de la identidad de fan co­mienza con la socialización que se desarrolla desde la infancia gracias a la familia y los ami­gos. En el caso de los fans que se encuentran identificados con su equipo, la derrota o la vic­toria afectan a su autoestima. Para protegerla, pueden utilizar distintas estrategias de auto- presentación (Wann y Branscombe, 1991):

  • Brillar con la gloria ajena (basking in reflected glory). Disminuyen la distancia entre ellos mismos y su equipo cuando este gana.
  • Distanciarse del fracaso ajeno (cutting off reflected failure). Aumentan la distancia cuando perciben un fracaso .

Sin embargo, los hinchas más acérrimos tienden a mantener su asociación con el equipo aun cuando los resultados no sean satisfactorios. Las personas con alta identificación muestran mayor tendencia a asociarse con su equipo cuando gana y menor tendencia a alejarse de él cuando pierde que las personas con baja identificación (Wann y Branscombe, 1991).

Influencia del público en la actuación
deportiva

Los estudios sobre esta cuestión se han cen­ trado en la ventaja de jugar en casa, operacionalizada como el grado en que las victorias en el propio campo exceden el 50% de todos los partidos ganados a lo largo de la temporada (Schwartz y Barsky, 1977).

Coumeya y Carrón (1992) proponen cuatro tipos de fac­tores que podrían condicionar el grado de ven­taja del equipo local sobre el visitante:

  • Factores relacionados con las multitudes. La influencia de la multitud parece ser la causa do­minante de la ventaja de jugar en terreno propio .
  • Factores relacionados con el aprendizaje o la familiaridad.
  • Factores relacionados con los viajes.
  • Factores relacionados con las reglas.

Greer (1983) estudió el efecto que tenía el comportamiento de la multitud (abucheos) sobre la actuación de los equipos local y visitante. En­contró que, tras episodios de protestas del pú­blico, se producía un patrón consecuente de mejora del equipo local y de deterioro en la efectividad del equipo visitante.

Balmer, Nevill y Williams (2003) sostienen que el ruido generado por la multitud tiene mayor influencia sobre los árbitros y jueces que sobre los atletas o equipos competidores. Compararon diversos eventos deportivos que se celebraron durante los Juegos Olímpi­cos y concluyeron que el sistema de arbi­traje es un factor clave para comprender la ventaja de jugar en casa.

La mayoría de los espectadores que asisten a espectáculos de­ portivos tratan de animar a su equipo y presionar con abucheos al contrario y a los árbitros. No obstante, algunos aficionados se muestran dispuestos a traspasar las barreras de la legali­dad y el juego limpio.

Violencia en el deporte

Final de la Copa de Europa, Liverpool F.C. y la Juventus F.C. 39 aficionados mueren en el Estadio de Heysel de Bruselas (Bélgica). Después de eso empezaron a cambiar cambiar las cosas.

Gómez (2007) propone que los principales factores psicosociales asociados con la violencia por parte de los aficionados son la pertenencia a grupos radicales, el racismo, la conexión entre violencia y alcohol, y los medios de comunicación. En relación con la pertenencia a grupos radicales, los hooligans (gamberros), tienen su origen en los años sesenta del siglo XX en Inglaterra, con el paso del tiempo se ha convertido en un fenómeno transnacional. Para que la rivalidad hooligan subsista y evolucione, es necesario que, al menos, exista un grupo similar, pero opuesto dado que la identidad social se construye en gran medida a
partir de las diferencias entre el propio grupo y el exogrupo (Tajfel, 1981). Los hooligans exaltan las diferencias entre su propio grupo y el rival mediante dos estrategias (Spaaij, 2006):

  • Nosotros somos hombres duros y reales y ellos son blandos y maricas.
  • Tenemos que defender nuestra ciudad o nuestro barrio de los rivales y demostrar que somos los más fuertes.

Un componente central de la ideología de buena parte de los grupos de hooligans y otros grupos violentos con área de actuación en el deporte es el racismo (y por qué no decirlo? los fascismos). La manifestación más habitual de actitudes racistas por parte de la grada consiste en la emisión de sonidos simiescos o cánticos contra jugadores de otras razas. Durán y Jiménez (2006) sostienen que el racismo en el fútbol se materializa en tres tipos de discriminación:

  • Instrumental.
  • Impulsiva.
  • Institucional

En 2004 se creó el Observatorio de la Violencia, el Racismo y la Intolerancia en el Deporte. Los objetivos fundamentales de este organismo son la lucha contra el racismo, la xenofobia, la violencia y la intolerancia en los contextos deportivos. Asimismo, este Observatorio vela por la protección de los valores éticos del deporte y por la defensa de los derechos de los ciudadanos que sean objeto de discriminación en la práctica deportiva.

Respecto a la relación entre violencia y alcohol no existe ningún consenso claro entre la comunidad científica (como suele suceder cuando están en juego intereses económicos muy potentes) . La razón de esa falta de acuerdo podría radicar en el escaso número de investigaciones. La mayoría de estos estudios han considerado la influencia del alcohol como un asunto periférico.

La influencia de los medios de comunicación es obvia. La prensa deportiva dedica un gran espacio a la violencia que se genera entre los aficionados de modo que las acciones violentas son emitidas una y otra vez. En ocasiones, los medios de comunicación presentan la violencia de los fans de manera dramática y estereotípica que apela a las emociones del espectador más que al pensamiento racional. Algunos artículos deportivos justifican o exaltan la violencia dentro del terreno de juego y fuera de él.


Propuestas desde la psicología social para reducir la violencia en el deporte

Desde la psicología social pueden proponerse varias estrategias para paliar el problema de la violencia en el deporte:

Aportación de información que desconfirme estereotipos negativos (Gómez, 2007). Los grupos de hinchas radicales normalmente manejan estereotipos extremadamente negativos sobre el grupo rival que promueven la escalada de la violencia entre los grupos. Cualquier acción del grupo contrario se interpreta de manera congruente con los estereotipos previos.

Recategorización (Gaertner y Dovidio, 2000). Ocurre cuando los miembros de dos grupos se definen a sí mismos desde una nueva categoría social común de orden superior. Por ejemplo, para evitar conflictos entre seguidores del Real VOX de Fútbol y seguidores del PODEMOS club de Fútbol, podría aludir a la existencia de una identidad común como seres humanos e, incluso, a un nivel superior, como homínidos.

En cualquier caso, hay que insistir en que ninguna de estas estrategias puede ser eficaz si no se educa para reducir la violencia,poniendo el foco en enseñar a gestionar nuestras emociones, controlar los impulsos, y enseñamos un poquito de ética… sería la ostia, y seguramente la vida de tod@s sería mucho mejor.

AUTOEVALUACIÓN

REFERENCIAS

  • Arias Orduña, A. (2016). Psicología social aplicada (1a ed., reimp. ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
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